Inside Llewyn Davis

Publicado: enero 10, 2014 de Fosforo en Cine

No os voy a mentir, no comparto el entusiasmo por los hermanos Coen que tienen algunos de mis amigos. No puedo decir que ninguna de sus películas me haya disgustado, porque no lo han hecho, pero empezando por El Sobrevalorado Lebowsky y terminando por ese enésimo intento de revivir el western que fue Valor de ley, sus películas me resultan poco más que satisfactorias. Poniendo esto por delante, creo que estoy en buenas condiciones para decir que Inside Llewyn Davis me ha gustado bastante, pero tiene sus peros.MV5BMjAxNjcyNDQxM15BMl5BanBnXkFtZTgwNzU2NDA0MDE@._V1_SX640_SY720_

Muchas películas de los Coen parten de la premisa del perdedor. El personaje es un total tirado, un desecho sin futuro ni presente. Es el caso de Llewyn Davis, un cantante de folk neoyorkino en 1961. Toda la película gira en torno a la música folk, a todos esos pobres que trataron de probar suerte con una música que se resume en la película como “Si nunca fue nueva y no envejece, es que es una canción folk”. Ojo, a mí esa música me gusta. Y eso puede tener un marcado influjo en la impresión que nos de la película, porque esta tiene muchas, muchas canciones. Muchos momentos musicales (motivo extra para verla en VOS) que, si no te gusta el folk, supongo que pueden no ser de tu gusto. Pero si Bob Dylan te dice algo, tenemos eso superado.

Este personaje de perdedor no tendrá su punto de inflexión al comienzo de la película, no hay un gran suceso que marque su vida al empezar y que nos lance en una historia más o menos descabellada, como el El Gran Lebowsky o en Quemar después de leer. Se trata más bien de un retrato más o menos costumbrista de la vida de este imaginario, aunque basado en anécdotas reales, músico de folk en el arroyo, al borde del precipicio. Si te gustan las películas sosegadas, crudas, realistas, sobre personas mediocres, puedes disfrutar mucho de esta película. Sin embargo, si vas buscando el descontrol de las anteriormente mencionadas, o sencillamente no te interesa tanto la pequeña introspección, puedes encontrarte con que su ritmo lento y su aparente falta de dirección te irrite.

Esta cara muchas veces. Eso es la peli. SPOILER.

Esta cara muchas veces. Eso es la peli. SPOILER.

Por suerte, este ritmo se aguanta sobre unas excelentes interpretaciones y, mejor aún, numerosos puntos de humor. Humor amargo, humor negro, humor duro y cruel, pero humor. No un humor de carcajada ni de risa fácil, Inside Llewyn Davis se ceba y se regodea en el patetismo de sus personajes, con especial saña en el personaje protagonista. Nuevamente, nos encontramos con una historia alejada de sus comedias más descerebradas y que busca una mayor madurez en los guiones de las producciones de los hermanos Coen. Todo esto para mí son puntos positivos, pero puede haber quien no lo encuentre así. Voy a hacer una afirmación a lo loco: el humor de Inside Llewyn Davis es como el del Ricky Gervais de Extras, pero sin tanto revuelo. Lo suficientemente discreto como para que, a diferencia del humor de Gervais, yo pueda sobrevivir a él sin meter la cabeza entre las rodillas y desear que pare de ser todo así de lamentable.

Como decía, las interpretaciones son excelente, algo que los Coen siempre han cuidado bien. En todos los aspectos de la dirección, la película es buena, sin tocar la excelencia pero sin poder reprocharle nada. El tono, mitad nostálgico mitad patético de la historia está perfectamente recogido, y el ambiente invernal le acaba de dar el toque perfecto. La banda sonora, por supuesto, es más que sobresaliente. Tratándose de una película sobre la música, no podía ser de otra manera. Y hay de todo, no solo buen folk, también tenemos letras absurdas, música mediocre e intérpretes ridículos. Forma parte del encanto, del ambiente de esta película. No todo es bonito. De hecho, muy pocas cosas lo son.

La peli que hará que dejes de soñar con vivir de la música.

La peli que hará que dejes de soñar con vivir de la música.

No puedo contaros mucho más de la película sin entrar a destripar el argumento. Digamos sencillamente que ha sido una magnífica película para empezar 2014, y que os la puedo recomendar con la razonable esperanza de que os guste tanto como a mí. Con las salvedades ya dichas.

¿Volverá a actualizar este blog la semana que viene? Eso, amigos, no os lo puedo prometer.

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