Crisis en las minorías infinitas

Publicado: octubre 15, 2013 de Fosforo en Libros y comics

En mi absoluto apoyo a las minorias, esto es, los blogueros que seguimos publicando en nuestros blogs y no en los de los demás, me he olvidado mencionar lo obvio. Que este post no es mio, es de Superlayo al que a este paso le vamos a tener que hacer un monumento por aquí.

El miedo/odio a lo diferente es una cualidad muy propia del ser humano, que lo ha acompañado durante toda su existencia. Casi podría interpretarse como un instinto atávico dirigido a la supervivencia; de hecho, y aunque muchas veces se le intente darle un sesgo de razones objetivas para sustentarlo, es básicamente irracional. Y fruto de este sentimiento nacen líneas de pensamiento tan variadas (y sin embargo tan semejantes, si no interrelacionadas) como la xenofobia, el racismo o la homofobia.

Y pese a que todos somos un poco racistas, incluso entre las mentes más preclaras (decía Schopenhauer que todos los continentes del mundo tenían monos y Europa franceses, lo que nos compensaba), pocas cosas resqueman más como que a alguien te llame racista (salvo, quizás a aquellos firmemente convencidos de que su odio es legítimo). Y lo gracioso del tema no es que determinados temas hagan saltar el sentido racista de las personas, sino que incluso razonando tus opiniones, es difícil no quedar como un reaccionario o un ultraconservador. Y me refiero a situaciones en las que, invirtiendo los roles, esas personas probablemente se indignasen.

¡Mi sentido racista cosquillea!

¡Mi sentido racista cosquillea!

No olvidemos en ningún momento del post que voy a referirme a unos segmentos de la cultura popular, el cómic americano mainstream y sus adaptaciones cinematográficas, principalmente, que son especialmente proclives al fanatismo de, valga la redundancia, el fandom. Un mundillo con especial poca coherencia con respecto a sus opiniones en torno al cambio (se quejan del inmovilismo en torno a las ideas básicas, consumen en masa productos con dichas ideas y sin embargo alzan la voz en muchos momentos de novedad) y especialmente susceptible con respecto a las adaptaciones al cine de sus héroes preferidos.

Porque, no lo olvidemos, el cómic norteamericano es esencialmente superhéroes (sin despreciar la singular importancia en su mercado de las tiras de prensa, la permanencia constante de cómics para un público infantil, o el aparente renacimiento de obras independientes en la actualidad). Y ahí es donde debemos hacernos una pregunta básica: ¿debemos considerar racista al cómic de superhéroes al uso? Es una pregunta que trae cola, porque no sólo deberíamos analizar el estado actual de la industria, sino también sus orígenes, o al menos aquellos que fundamentan su imagen en la gran pantalla.

Voy a centrarme en el caso de la editorial Marvel (seno de personajes tan conocidos como los Vengadores, Spiderman, Hulk o los X-Men), por ser el que más estoy familiarizado. Dejando aparte las disminuciones morales de colectivos como el ruso o el chino, cuyas representaciones remarcaban características negativas por motivos político-ideológicos propios de la Guerra Fría (cobardía, traición, deshumanización, odio hacia el American way of life, etcétera), no podemos decir que los cómics de la Silver Age (años 60) en adelante fuesen especialmente racistas… Francamente, sería mucho más fácil acusarlos de sexismo, especialmente durante los 60.

Mucho se hablado de cómo los personajes el cómic de superhéroes representaban una población tradicionalmente wasp, es decir, blanca, anglosajona y protestante. No entraremos dentro de la consideración religiosa, porque generalmente se ha evitado en este tipo de cómics hasta tiempos más modernos (si bien dejando pinceladas de los personajes creyendo en un ser superior, si concretar su fe) a excepción quizás de personajes judíos, que pueden ir unidos también a consideraciones raciales. En este sentido, en ocasiones ni siquiera se explicitaba; Benjamin Jacob Grimm (aka la Cosa, de los 4 Fantásticos) posee un nombre que indica una clara procedencia judía (como lo eran sus creadores, Stan Lee y Jack Kirby).

Tabla de proporciones raciales en Norteamérica

Año 1960 1990 2012
Blancos 84,7 % 75,7 % 79,96 %
Negros 10,5 % 11,8 % 12,85 %
Hispanos 3,9 % 9 % 15,1 %
Asiáticos 0,5 % 2,8 % 4,43 %
Nativos americanos 0,3 % 0,7 % 0,97 %

Con estas cifras en la mano, ¿podemos decir que el cómic Marvel es representativamente racista?

Es cierto que se daba mucha más visibilidad a personajes “blancos” (que luego podían tener muy distintos orígenes, EEUU es un país de inmigración), pero esto no impedía que las minorías fuesen tratadas con respeto. De lo único que se les podría acusar sería de estereotipar algunas minorías, pero no de forma denigrante, y en paralelo a otras formas artísticas de la época.  Constante sería, sin embargo, la lucha contra organizaciones racistas desde finales de los 60 (como los Hijos de la Serpiente) y el interés por temas sociales afines a las minorías.

No olvidemos que Marvel creó al primer superhéroe negro (y no afroamericano, sino directamente africano), Pantera Negra (1966, al que llegó a integrar en los Vengadores, los autoproclamados héroes más poderosos de la Tierra dos años después), y a finales de los sesenta incluyó en una de sus series más populares (Amazing Spider-Man, 1967) a un importante editor de color en el Daily Bugle, que actuaba como contrapunto no cómico, sino de la razón, para el furibundo J. Jonah Jameson.

Wyatt Wingfoot (1966), originario de una tribu india, se integró durante años como mejor amigo de la Antorcha Humana durante su etapa universitaria, y actuó como importante secundario en la colección de los 4 Fantásticos durante años. Ya durante la blackplotation podemos encontrar personajes como Luke Cage (1972), como socio de Danny Rand, un occidental que sin embargo representaba una muestra del acercamiento cultural hacia la ficción de corte oriental.

Luke Cage, en pleno estilo y lenguaje de la blaxplotaition setentera.

Luke Cage, en pleno estilo y lenguaje de la blaxplotaition setentera.

En español, bien podría haberse traducido como ¿Dónde está mi pasta, gangsta’?

Esto ya suponía alejarse ligeramente del racismo con respecto a la “amenaza amarilla” que se promovía durante la Guerra Fría; la mala prensa de la guerra de Vietnam  (tema tratado explícitamente en la serie más a pie de calle de Marvel, Amazing Spider-Man, en donde un secundario, Flash Thompson, llegaría incluso a salir en 1972 con una vietnamita, Sha Shan, que conoció durante el conflicto). Llegarían a tener su propio héroe propiamente oriental, Shang-Chi (1973), que no obstante bebía de este tipo de clichés más propios de principios del siglo XX (el padre del heroico maestro del Kung-Fu era en realidad el malvado doctor Fu-Manchu, aunque desde entonces nunca se mencionara explícitamente por problemas de derechos).

Y no olvidemos a dos personajes no sólo de raza negra, sino mujeres, que tendrían una presencia importante en la Marvel de los 70. Me refiero, naturalmente, a Misty Knight (investigadora privada surgida en 1975, y muy lejos de los prototipos femeninos que existían en los cómics de los 60) y especialmente a Tormenta, miembro de pleno derecho de la segunda generación de la Patrulla-X (que llegaría a liderar años después, incluso sin poderes) y una de las mujeres más representativas y carismáticas en el seno del grupo mutante.

Ya en los 80, Jim Rhodes, a la sazón (este sí) afroamericano, sustituiría a Tony Stark bajo la armadura de Iron Man (y más adelante, tomaría ciertas posiciones de poder dentro de su empresa), pero lo cierto es que no era sino una evolución lógica con unos tiempos que ya habían visto una versión negra del Hombre Gigante (Bill Foster, como Goliat Negro en 1975 y como simple Hombre Gigante en 1979) o, dentro de la Distinguida Competencia, John Stewart se había convertido en miembro de pleno derecho (ya no reserva) de los Green Lantern Corps (un cuerpo de policía intergaláctico) entre 1984 y 1986.

Pero volvamos unas décadas atrás, cuando Sam Wilson, el Halcón, se convirtió poco después de su primera aparición (1969) en el compañero del mismísimo Capitán América, cuya colección ostentó el nombre de Captain America & the Falcon entre 1971 y 1978… Por méritos propios, más que raciales (dentro de su universo de ficción; claro está, es bastante ingenuo pensar que Marvel no desease lograr alcanzar nuevos mercados con esa maniobra argumental).

Sin embargo, recalco este detalle, porque durante esta misma época, el Halcón fue seleccionado en 1979 para formar parte de los Vengadores… Explícitamente para cumplir una cuota racial por parte del enlace gubernamental del grupo, Henry Gyrich, a lo que reaccionó ofendido por las razones de su inclusión. Y eso nos lleva al tema que quería tratar realmente. ¿Es favorable, es igualitaria, es algo a lo que aspirar la representatividad forzada, por cumplir una cuota? Personajes como Rabia (en los 90, arquetipo de tardoadolescente moderno afroamericano enfurecido) o Triatlón (principios del siglo XXI, atleta caído en desgracia) no parecieron calar en el público de los Vengadores, a mi entender por haber sido encajados en determinados clichés raciales para utilizar personajes “de color” (valga la redundancia, hablando de coloridos cómics Marvel).

Probablemente, los que no formamos parte de una minoría (es muy fácil hablar siendo un hombre caucásico heterosexual, supongo) no entendamos el valor de verse representados en la cultura popular. Pero sin embargo, creo firmemente que esto debe de hacerse de forma orgánica, y sin meter las cosas a calzador; no olvidemos que se trata (aparte de hacer dinero), de hacer buenas historias, y de que sólo historias “realistas” (más allá de la fantasía que pueda tener un género en concreto) puede normalizar una realidad que ya debiéramos ver como normal (parejas y/o matrimonios homosexuales, gentes de distintas razas en posiciones relevantes, etcétera).

Y sin embargo, veo otras cosas completamente sin sentido; un intento de ganarse el apoyo (y dinero) de un estrato poblacional de forma prácticamente gratuita. Me refiero a determinados cambios al adaptar los cómics a la gran pantalla, a cambios raciales que en ocasiones son completamente intrascendentes, y en otros no tienen ningún sentido. Todo en pro de la representatividad, supongo (y de la pasta). Analicemos algunos ejemplos en uno y otro caso.

You’re a racist, man.

You’re a racist, man.

En Daredevil (película defenestrada por el público, y principal tara a la candidatura de Ben Affleck como nuevo Batman), el rey del crimen de Nueva York, Kingpin, pasó a ser un hombre de raza negra. De acuerdo, puede ser chocante para los que están acostumbrados a la gran mole blanca de los cómics, pero no cambia realmente la raison d’être del personaje. Otro tanto podemos decir del director del Daily Planet en la reciente Man of Steel, Perry White, que pasó a ser de raza negra sin que a nadie le diese ardor de estómago (más allá de la película en sí).

Ejemplos ligeramente más raros. Electro como hombre de raza negra en la próxima The Amazing Spider-Man 2, puede funcionar (aunque al aficionado medio le chirríe, pero eso es inevitable). Sin embargo, los rumores de una Antorcha Humana negra para la nueva adaptación de los 4 Fantásticos resulta un poco más chocante (sobre todo porque nadie habla de que el personaje de su hermana, la Mujer Invisible, vaya a ser negra), pero no inédito (recordemos que a esta última ya la pusieron encarnada por una latina con peluca rubia).

Y ahora a lo directamente absurdo (yo tan sólo podría explicarlo utilizando un concepto totalmente ajeno a la película, y más aún, muy tangencial dentro de los cómics), y que sin embargo es el que más pie da a ser acusado de racismo, por asociación. Me refiero, claro está, al caso del Heimdall negro en la película Thor, que fue duramente atacado en Estados Unidos por organizaciones en defensa de la raza aria. Y claro, acción-reacción, casi le obligan a uno a posicionarse directamente a favor de la decisión de casting simplemente para no ser etiquetado de nazi para arriba.

Pero analicemos el caso en profundidad, a distintos niveles. Heimdall es el dios que vigila el Bifrost, el puente del arcoíris que conecta varios mundos. ¿Tiene sentido que un dios sea negro? Por supuesto que sí, como reflejo de las creencias humanas, los dioses pueden ser de cualquier raza; de hecho, aunque en la película no se haga ninguna mención a la posibilidad, en Marvel existen distintos panteones divinos, y entre ellos africanos (lógicamente compuestos por dioses negros). ¿Tiene sentido que haya un dios negro en Asgard? Bueeeno… Siendo muy generosos, uno de los compañeros de Thor, Hogun, siempre había tenido ciertos rasgos asiáticos (tirando a mongoles, empezando por la indumentaria) y se le decía procedente de una parte muy lejana de las tierras de Asgard (quizás jugando con los límites geográfico-históricos de las tribus germanas y los hunos), y esto se ve reflejado en la película (pese a que el actor que lo interpreta es japonés).

¿Pero tiene sentido que, de poner a un dios negro, pongan a este personaje en concreto? Rotundamente no. Heimdall es un personaje relevante en la mitología nórdica, con las mismas funciones de la película, pero ya definido dentro de un contexto mitológico. Y obviamente es de piel blanca, como lo eran los adoradores de todo el panteón nórdico. Decidme si veríais lógico que al dios griego Apolo lo interpretase un actor coreano, y ya no digamos lo que podría pasar si a alguien se le ocurriese coger a Anansi (uno de los dioses africanos más conocidos) y hacer que lo interpretase un actor rubio y de ojos azules. A ver si yendo a los extremos nos damos cuenta del doble rasero del asunto, por mucho que hayan saltado al trapo grupos neonazis. Tenían la posibilidad de hacer que un actor negro interpretase a un secundario, doctor en astrofísica, pero escogieron un dios, y en este caso fue mear fuera del tiesto.

Algo que también hizo Andrew Garfield (el último actor en interpretar a Spiderman), en unas declaraciones recientes, en donde bromeaba (esperamos) acerca de que porqué MJ (Mary Jane Watson, interés romántico en la primera trilogía) no podría ser un tío, y que Peter Parker estuviese igualmente interesado en él, en una fase de descubrimiento de su sexualidad. Pues mira, majo, porque no; porque ese no es Peter Parker. Peter Parker podía encontrarse en la tesitura de tener un amigo gay que le tirara los tejos, y se sentiría superculpable por posibles señales que hubiera podido darle y por no hacerle daño al cerrarle esa puerta. Si cambias tan radicalmente su manera de ser, es que no te interesa escribir a ese personaje, y deberías escribir tu propia historia al margen de él.

Este es el caso del nuevo Spiderman Ultimate, el último caso que analizaré. La línea Ultimate nació como una adaptación al siglo XXI de los mitos de Marvel, libre de décadas de continuidad y con más libertad creativa para los autores. Al margen de su evolución como línea editorial (a día de hoy, un tanto agonizante), el planteamiento funcionó en algunos casos, y llegaron incluso a matar a esta versión de Peter Parker tras una larga (y celebrada) trayectoria. A continuación, Marvel trabajó una estrategia de publicidad para un nuevo Spiderman Ultimate, en esta ocasión un chaval afroamericano (padre afroamericano, madre latina) llamado Miles Morales. ¿Maniobra de política editorial, o lucha por la representatividad racial?

Que nadie grite Fight! porque, ya sabéis, el primero está muerto y sería de mal gusto.

Que nadie grite Fight! porque, ya sabéis, el primero está muerto y sería de mal gusto.

No son excluyentes, pero creo que aquí podemos tratar con un genuino caso de buena fe y trabajo (relativamente bien hecho). El guionista, Brian Michael Bendis, ha creado una historia nueva con reminiscencias al Spiderman que todos conocemos (poder y responsabilidad, etcétera, etcétera) en un ambiente donde no se vislumbra un componente netamente étnico (Miles ha sido becado en una escuela privada, lo que le aleja un poco de su barrio habitual), pero que no se ve forzado, y permite a los lectores identificarse con un héroe más cercano a su realidad. Bendis no es ajeno a esto, puesto que tiene dos hijas adoptivas de raza negra (una americana, la otra etíope), y había tratado con mimo durante años al personaje de Luke Cage, redefiniéndolo para el nuevo siglo y convirtiéndolo en el alma de sus Vengadores.

Si a los niños latinos y/o afroamericanos esto les ayuda a tener un héroe de ficción al que admirar y tomar por ejemplo, ¿qué tiene de malo? Con respecto a las niñas, Ultimate Spiderman siempre ha tenido personajes femeninos interesantes, incluyendo aún ahora a una Spiderwoman que es en realidad un clon femenino de Peter Parker. Si este tipo de gestos no desvirtúan ninguna historia anterior, ni parece un pegote argumental hecho en pro de la corrección política, si además pueden dar pie a nuevas historias de calidad, ¿qué se le puede criticar?

Si se quiere favorecer la presencia de ciertas minorías en los cómics, necesitamos más buenas historias que integren orgánicamente a individuos de distintas etnias (sin llegar al internacionalismo exótico de la Patrulla-X de Claremont) y que den pie a buenas historias. El ejemplo de Miles Morales sería un comienzo esperanzador, si no fuese porque acabamos de ver cómo han creado una colección subsidiaria de los Vengadores que editorialmente parece una simple maniobra, sutil cual martillo, de crear un grupo racial de los Vengadores. Es dar dos pasos adelante y uno hacia atrás.

5 afroamericanos, una latina, un personaje aún por desvelar… Todo muy sutil.

5 afroamericanos, una latina, un personaje aún por desvelar… Todo muy sutil.

Eso aún tendría algún sentido si se admitiese como objetivo integrador por parte de la organización, como hace el reciente “Escuadrón Unidad” de los Vengadores, conformado por un equipo combinado de mutantes y humanos, y diseñado específicamente para fomentar la integración mutante. Una colección que, aunque no exenta de polémicas por las posturas plasmadas, se atreve a presentar una opinión con respecto al tema del racismo, la normalización y la integración de las minorías. Y me atrevería a decir que fomentar el debate y el pararse a pensar sobre este tipo de problemáticas resulta mucho más valioso, como integración consciente de las minorías (aunque sea utilizando minorías ficticias como metáfora), que una integración silenciosa conformada por historias y directivas editoriales forzadas.

comentarios
  1. Nigridal dice:

    Quisiera comentar algunas cosillas en las que creo que has metido un poquito la pata. Es cierto que el grupo Marvel sacaba cómics en los que reflejaba esa supuesta bajeza moral del bando al otro lado del telón de acero (El primer villano al que se enfrentó Thor era la “Amenaza Roja”) pero esto era impuesto por el gobierno americano, que a través de una de estas actas a favor de la libertad y la democracia les obligaban a publicar una cantidad mínima de contenidos “patrioticos” para poder recibir el sello que les clasificaba como cómic recomendado para niños.
    El otro es el caso concreto de la adaptación al cine de Daredevil. Como todos sabemos el actor elegido para interpretar al maloso Kingpink fue Michael Clarke Duncan (que en paz descanse) y que es de raza negra, sin embargo el motivo por el que fue elegido no es el color de su piel, sino su constitución, ya que no encontraron a ningún actor blanco cuyas dimensiones y potencia se acercasen a las del mafioso neoyorquino.

    Solo quería explicar esos dos puntos, por lo demás un gran artículo y muy interesante

    • Superlayo dice:

      Desconocía esa imposición gubernamental con respecto a los cómics (más allá de la censura autoimpuesta del Comics Code Authority), que me parece muy interesante. Respecto a lo de Kingpin, pues me parece una licencia aceptable, vaya (ni siquiera le he asociado ningún componente de arbitrareidad), y me parece una buena razón para hacer algo así.

  2. Fosforo dice:

    No lo he puesto en el post, pero que el artículo es de Superlayo, y no mio. Las broncas a él.

  3. […] Racismo y cómics […]

  4. Fadri dice:

    Se te ha olvidado nombrar el Nick Fury negro de The Ultimates, que hizo que escogieran a Samuel L. Jackson para las pelis. Quizás porque ahora misma ya es más famoso con esta imagen que blanco.😄

    • Superlayo dice:

      Y es un fallo imperdonable, oiga, pero podía haber sido peor. ¿Se puede creer que hasta ayer no caí en la cuenta de que no había hecho mención alguna a Tormenta? El choque cultural del Capitán América Ultimate al encontrarse a un general negro fue un toque interesante en el cómic, además.

    • Y si luego pones imágenes del Nick Fury blanco te acusan de racista y de blanquear al personaje.

  5. Alatriste dice:

    Los datos de 2012 tienen que estar mal, porque los porcentajes suman bastante más del 100%… ¿No serán los blancos el 69,96%? Porque me cuesta creer que su porcentaje haya subido.

    • Superlayo dice:

      Es un problema con respecto a los censos norteamericanos y la población “latina”, le adjunto la nota explicativa que incluían las estadísticas en http://www.indexmundi.com/united_states/demographics_profile.html:

      note: a separate listing for Hispanic is not included because the US Census Bureau considers Hispanic to mean persons of Spanish/Hispanic/Latino origin including those of Mexican, Cuban, Puerto Rican, Dominican Republic, Spanish, and Central or South American origin living in the US who may be of any race or ethnic group (white, black, Asian, etc.); about 15.1% of the total US population is Hispanic

  6. Varo dice:

    Muy interesante el artículo, señor😄. La verdad que sí que en los cómics Marvel (los que leo, como tú, que me metiste en ese mundillo, maldito seas por siempre jamás), sí que se les puede acusar más de machismo que de racismo (ahí están las frases de Richards a Susan en 4F, por ejemplo). Al igual que tú, pienso que meter personajes de X minoría a calzador queda artificioso y no es más que una estrategia muchas veces para atraer a nuevos lectores. Recuerdo, en el caso contrario a lo que has contado, el Pantera Negra de Hudlin, con los Black Avengers esos reunidos porque sí y donde los malos casi siempre son blancos (vampiros de Luisiana o en el mundo skrull, donde los del Harlem comandados por Malcom X y Luther King eran los únicos buenos del planeta). Y lo del Nick Furia de las películas no me molesta tanto como que luego se hayan inventando un hijo del Furia original en los cómics que tiene la misma pinta que Samuel L Jackson (lo de meter a Coulson en cambio no me molesta tanto, pero es que joder, queda mucho más natural).

    • Superlayo dice:

      Me alegro de haber dejado huecos por rellenar en mi post, porque luego vienen comentaristas como este buen señor y los rellenan con más ejemplos de lo más variopinto y adecuado al contexto.

  7. Fosforo dice:

    ¿Lo voy a tener que decir yo? HARVEY DENT NEGRO. SIN NINGÚN MOTIVO. TIM BURTON NO LEE CÓMICS DE BATMAN.

  8. mariods86 dice:

    Joroba, el post ha quedado la mar de completo e interesante. Ciertamente, nunca le había dado la menor importancia, pero sí, ciertas decisiones de cambio racial en ciertas pelis Marvel (lo de Thor, vaya) resultan bastante incoherentes. Por otro lado, decir que, en cuanto a Luke Cage, la etapa de Bendis en Los Nuevos Vengadores me parece fantástica, es para mí el momento en que mejor se ha tratado y tomado en serio a este personaje, y sin recurrir en ningún momento a tretas facilonas sobre integración racial, sencillamente creando un contexto totalmente empatizable y trágico a su alrededor, sin optar por la espectacularidad, meramente centrándose en su vida cotidiana y la realidad americana. En cierto modo, yo opino que más o menos sí existe una mejora cada vez más sustancial y menos apocada al marketing en lo concerniente a la integración, aunque sí, de vez en cuando cae alguna “joyita chunga” como la última colección señalada en este post, madre.😄

    • Superlayo dice:

      Luke Cage fue el niño mimado de Bendis en los Vengadores, y su tratamiento fue muy bueno con respecto al personaje. Lo que ya es (mucho) más debatible es que eso fuesen realmente los Vengadores, pero ya es otro cantar que se nos sale del tema.

      • Varo dice:

        Como bien decía Halcón Nocturno cuando buscaban niñera… “¿Sois Los Defensores, verdad?” Y es que se parecía casi más al no-grupo que a unos Vengadores per se

      • mariods86 dice:

        Sí, cierto, en el fondo más que Vengadores debieron llamarse Defensores, como se comenta más abajo, la inclusión del Dr. Extraño y los héroes “Marginados” debería corroborarlo.😄

  9. valerian32 dice:

    Un detalle ¿cómo es que ninguno de los datos de 2013 suman 100%? Es decir, ya solo los negros y los blancos suman más del 100% de la población. Que vale que lo ponga una web, pero… leches. Al menos la de los años noventa SUMA 100.

    (y sigo leyendo)

    • Superlayo dice:

      Lo explico en los comentarios un poco más arriba; es un problema de censo con respecto a la población “latina”, el 15,1 % es una aproximación que hacen respecto a otros datos (en uno de los enlaces de la tabla se explica más en profundidad).

  10. valerian32 dice:

    El resto del artículo es interesante y mola = )