Enseñando a leer (cómic)

Publicado: septiembre 23, 2013 de Fosforo en Libros y comics, Opinión

Imaginen como debe ser la vida si eres la única persona del mundo que sabe leer. Los adultos leemos, y en buena medida, la gran mayoría de nosotros hemos descubierto el placer, el interés y los enormes beneficios que aporta la lectura, no solo a una hipotética “cultura general”, sino también beneficios netos en nuestro día a día, como entretenimiento, diversión, puntos en común con otros cientos y miles de personas. Leer nos enriquece de muchas maneras complejas y atractivas, no solo porque nos haga más cultos, más inteligentes, también porque desarrolla nuestra imaginación, sugestiona nuestra mente y hace volar la creatividad a nuevos estadios del pensamiento libre e independiente. En cierta forma, leer nos proporciona herramientas de evasión que van mucho más allá que la última página de una novela. Leer es tan bueno que ha sobrevivido cientos de años, ha combatido con los espectáculos, la radio, la televisión, los videojuegos… y siempre sigue ahí, con un valor infinito e inmutable.

Por eso en casa, en el colegio, en todas partes, atosigamos a los niños para que descubran ese placer por leer y les machacamos para que abandonen el manido estereotipo de que leer es solo para el gordito con gafas que saca buenas notas en clase. A pesar de que en lugar de obligarles a leer Harry Potter pongamos a los niños de 11 años a leer el Cantar del Mio Cid o El Quijote, tratamos de que los críos comprendan, si es necesario por las malas, que leer es genial, que hay un libro para cada uno, que millones de historias, de oportunidades, de conocimientos, están solo a una biblioteca de distancia.

Luego estamos los que jugamos en una liga un poco más pequeña. Somos los que tenemos que luchar contra lo mismo como adultos y contra adultos. Los que no podemos ponerle a los chavales un examen de un libro de mierda en el instituto, obligándole a leer so pena de suspenso. Somos los que tenemos que convencer a los adultos de que leer cómics no es solo para el gordito con gafas que se disfraza para ir a los Salones del Manga. Que por mucha película de superhéroes de mierda que haya, leer cómics es genial. Que hay un cómic para cada uno, millones de historias, de oportunidades, de conocimientos solo a un amigo de distancia. Que día a día el cómic ofrece entretenimiento, diversión y puntos en común con otros cientos… y miles de personas. Que nos enriquece de muchas maneras complejas y atractivas, no solo porque nos haga más cultos, más inteligentes (¿Cuántos hemos leído un trabajo de Pulitzer gracias a Art Spiegelman?) también porque desarrolla nuestra imaginación, sugestiona nuestra mente y hace volar la creatividad a nuevos estadios del pensamiento libre e independiente. Que leer cómics nos proporciona herramientas de evasión que van más allá del correo de los lectores o la pedante contraportada de la novela gráfica de turno. Que duran perpetuamente.

También es verdad que los lectores de cómics a veces somos tan pesados que dan ganas de pegarnos un tiro, y que a veces recomendamos lo que nosotros consideramos mejor sin pararnos a pensar en lo que el otro puede encontrar más estimulante. Que a veces ponemos en las manos del inocente novato El lazarillo de Tormes Watchmen, cuando quizá lo que esa persona necesita es un Paco Roca, un Carlos Gimenez, un Joe Sacco. O un Crepúsculo, que tiene 11 años, lo queramos ver o no.

Sorprendentemente, igual que los niños se pasan el día leyendo (chats, webs, redes sociales,…) los adultos se pasan el día leyendo cómics. Leen todos los días a Quino, a El Roto, a Forges, las viñetas photoshopeadas que les pasan compañeros de trabajo, los memes de mierda que suben en redes sociales,… Quizá no es tan complicado empujarles a leer, igual solo es necesario poner entre las manos la lectura adecuada en el momento adecuado. Quizá hace falta esperar a que te lo pidan, a que les interese el best seller de moda, o el cómic del que han hecho una película. Pero esto de la autocrítica no es lo mío, volvamos al paternalismo barato con los que no leen lo mismo que yo.

Leer cómics es una experiencia tan maravillosa como leer porque, oh sorpresa, es leer. Y es absurdo medir el nivel de “arte” de una obra solo por su nivel de hermetismo, por su falta de accesibilidad o por el esfuerzo que lleva leerlo. Igual de absurdo que juzgar algo por la dificultad de crearlo. Que leer Scott Pilgrim sea más sencillo que leer El libro del buen amor no hace que los chistes verdes de un monje medieval puedan contarnos más sobre la naturaleza humana, sobre los sentimientos y las preocupaciones eternas propias de la búsqueda de afecto que un cómic. Que sea más sencillo leer Maus que El diario de Ana Frank (tengo mis dudas) no hace que la visión diaria, por terrible que sea, de una niña pueda competir con el horror maduro y las relaciones humanas descritas en el cómic. No voy a defender que el cómic sea superior a la novela, pero defenderé que hay bastantes cómics mejores que muchísimas novelas.

Leer es leer. Que ridículo tener que explicar esto. Que absurdo tener que defenderlo hoy en día. Que lamentable tener que recurrir a una simpleza semejante para defendernos del escrutinio de personas leídas e inteligentes cargadas de ridículos prejuicios, como niños de 10 años que creen que leer es para gorditos con gafas que sacan buenas notas.

Igual que nos empeñamos en enseñarle a los niños el placer de la lectura, algunos nos empeñamos en enseñarle a los adultos el placer de la lectura de cómics. Tratamos de explicarle al resto del mundo que no se cierre, que no rechace las cosas juzgándolas por su portada, su presentación o su formato. Y hay veces que sí, te sientes así, como si fueras la única persona que sabe leer sobre la Tierra.

 

Y ahora cambien “cómic” por ciencia ficción y repitan el proceso. Sorprendentemente, leer siempre, siempre es leer.

comentarios
  1. randy dice:

    Y sí. Y a estas alturas este tipo de artículos deberían ser innecesarios, pero no lo son. Porque cuando dices en un grupo de gente que no comparte tus gustos que lees tebeos, las respuestas más posibles son:

    1) “¿Tebeos? A mi me sacas del Mortadelo… ¡Pero qué bueno era el Mortadelo! ¿Siguen haciendo?”
    2) “Ah, a mi me gusta mucho el Thor, pero el de las pelis, no me voy a leer un cómic suyo, claro, jejeje”
    3) “Hombre, ya deberías pensar en leer otras cosas, ¿no?”
    4) “Ah”

    Rara vez alguien te va a salir con una mentalidad abierta, y mucho menos positiva (no vaya a ser que se infecten o algo), por lo que, cuando te salen con esas, terminas por mirar al suelo y no decir nada. Ellos se lo pierden. Si alguien considera que la novela es “leer de verdad” y los cómics “leer de segunda clase”, no tienen mi respeto, y punto pelota.

    No creáis que porque vuestro grupo de amigos lea muchos tebeos, eso significa que están normalizados, porque no es así. En el mundo real -y eso lo sabrá cualquiera que trabaje en una oficina normal y corriente-, la gente ni lee ni quiere leer cómics.

    Personalmente, los cómics me han dado MUCHO. Pero MUCHO. Me han ayudado a sobreponerme a rupturas sentimentales (el Universo Marvel y su insaciable locura), me han hecho ver la vida de otra manera (Craig Thompson, por ejemplo), me han emocionado e intrigado tanto como el mejor thriller (Blankets), me han hecho reír a carcajadas (Calvin Y Hobbes, sin ir más lejos) y me han hecho llorar como si acabara de recibir la peor noticia del mundo (Jeffrey Brown, entre muchos otros). Y si el resto del mundo no es capaz de ver que el mundo del cómic es mucho más que “tebeos para niños”, al infierno con él.

  2. Hace años, en Sevilla, un profesor con cierta fama de estricto le regalaba tebeos a sus alumnos en algunas ocasiones. Cuando los padres le preguntaban que por qué, decía justo lo que has destacado en tu texto: leer es leer. Y no le entendían. No puedo estar más de acuerdo con la entrada o con aquel profesor.

    • Fosforo dice:

      Yo aprendí a leer con cómics. Con 7 años era el niño con la lectura más fluída de todo mi colegio de primaria, y con 14 leía a Kipling, Tolstoy o Dickens a ritmo de libro por semana como poco. Sin dejar nunca de leer cómic.
      Al final, cuando se te acaban los Tintin, quieres Wells y Verne y Salgari, y una cosa lleva a la otra. Y seguramente es más sencillo convencer a unos chavales de que lean tebeos de que cojan unos libros más viejos que sus padres a la primera de cambio.

  3. Neyebur dice:

    Después de aplaudir este artículo tengo que darte la razon una y mil veces. Como bien dices, leer es leer, hay libros de todo tipo como también hay cómics de todo tipo, por eso me parece tan erronea la frase que escuchado más de una vez cuando hablo de cómics “Es que a mí no me gustan”. Eso sería como decir que no te gusta ninguna película o libro. Gracias a Dios vivimos en una época en la que la literatura nos muestra una gran variedad de opciones, pero desgraciadamente parece que aún el mercado del cómic o es poco conocido o son muchos los que no quieren conocerlo.
    Y como mencionas en el artículo, los fans de cómics también podemos ser pesados

    PD Tampoco estoy de acuerdo con darle el Mio Cid a un crío de 11 años

  4. Yo agradeceré siempre que me obligasen a leer La Colmena con 15 años, o La Historia Interminable con 11. Ya cuando quisieron imponerme la Regenta no lo agradecí tanto. Por eso he aprendido a ser abierto con las recomendaciones y probarlo todo, quizás me esté perdiendo algo que realmente merezca la pena

  5. Afani dice:

    Y por eso yo defiendo que leer las cajas de cereales y los botes de champú es tan digno y aporta tanto a la existencia plena como el mejor Shakespeare.

  6. “Y ahora cambien “cómic” por ciencia ficción y repitan el proceso. Sorprendentemente, leer siempre, siempre es leer.”
    Y no digamos ya la fantasía…

  7. Y pensar que, hace años, una tía me dijo: “hoy lees muchos cuentos de esos (refiriéndose a cómics, así los llamaba), pero en un futuro, cuando sepas lo que es leer de verdad, leerás libros, que es lo que hay que leer”.

    Años después descubrí que la que no sabía leer era ella. Y no, no tengo prejuicios con los libros, lo mejor es que leo ambas cosas según la obra que me interese en el momento. Como debe ser.

  8. […] Enseñando a leer cómic […]

  9. Nubis dice:

    Gran reflexión, corta y bastante explicativa. Has olvidado un punto (que tampoco es necesario) del común de los mortales con su manía de “si está en un libro, tiene que ser verdad”. Hay desinformación también por los libros, pues es como leer un blog serio o didáctico de hoy día, solo que estos se han adaptado a los tiempos modernos.

    Por mi parte nunca digo que leo porque son cosas “de viejos”, de esos de monóculo y té que la mayoría llamarían gafapastas (que cosas). Leer a Cervantes es de gafapastas, me temo ¿Cómo vamos a lograr que los niños lean ya con este incomprensible prejuicio de buenas a primeras?
    Por otra parte, no suelo leer lo común porque me sabe a poco (mira, ahora que me fijo, como con la música xD), aunque de todas formas le echo un ojo para no quedarme atrás en las conversaciones. Y es lo que digo, no suelo decir que, como voy actualmente, después de Haruki Murakami me he tirado a leer Antón Chejov por como me puedan mirar… el día que hagan una película famosa, será otra historia.

    Aunque se diga que se lea, no es suficiente, porque lo importante es qué se lee. A la larga como escritor prefiero los libros realistas o incluso científicos, cuanta menos fantasía mejor. Algo irónico pero muy lógico para alguien que sólo escribe cosas fantásticas, y es que la mejor inspiración te da la realidad. Se sacan más ideas de la enciclopedia (por poner un ejemplo así un tanto exagerado) que del mejor libro de fantasía épica o ciencia-ficción habido y por haber, sin duda.

    Que manía tenemos todos (incluido yo) de separar libros y cómics, y a fin de cuentas son casi lo mismo. Los hay bueno y malo, cultos y sencillos. Eso demuestra que la sociedad es una superficial con su manía de diferenciar, por eso es bueno reirse del buen lector de libros que no coge cómics… bastante tonto si se analiza bien.

  10. VOID dice:

    Estoy aplaudiendo este articulo de pie, los comics son material artistico en los que el autor refleja sus emociones y sus ideas respecto al mundo que lo rodea, cuando uno empieza a leer estas obras al principio solo parecen entretenimiento puro pero al pasar de los años te das cuenta de la gran cantidad de critica social existente en cada paginas, como todo medio artistico son reflejos de la epoca vivida y nos enseña mucho sobre lo que el publico queria al pasar de los años, se inspiran o inspiran otras artes como el cine y la literatura y se han rehusado a morir ya que al ser hijos de su epoca han vivido en la contante adaptacion, evolucionando para llegar a mas publicos, en mis dias de instituto era normal encontrarme con las tipicas etiquetas de nerd o friki por leerlos, pero no difiere mucho del que lee libros, nunca olvidare a una estupida profesora de español que trato a los comics como literatura “menor” como si todo libro fuera bueno por el simple hecho de serlo, sin olvidar que es gracias a los comics que hoy en dia leo libros de todo tipo.

    Como dice el articulo “Leer es leer” los comics no son hechos para frikis o para niños sino para la humanidad misma.

  11. Siempre dice:

    Llevo desde que leí el post queriendo dejar un comentario a la altura de él, pero esperando, esperando la inspiración, van pasando los días sin que le diga nada, lo bueno es que vuelvo una y otra vez para escribir y aprovecho para releer el post y volver a disfrutarlo.
    Hoy me he dicho: ¡De hoy no pasa! Señor Fosforo su post es ¡Genial!
    Reconozco que al final no me ha salido el comentario que usted se merece pero sin duda expresa lo que pienso.

  12. Como ya han dicho, donde pone ciencia-ficción, poner fantasía y sucede lo mismo, como el usar esas sobrias portadas negras de Mundodisco en EEUU para que la gente piense que lees cosas serias y no fantasía.

    Otro tema que me surge al leer esto es el hecho de que además seas una chica y que cuando dices que lees cómics te miren más raro aún. La verdad es que no sé hasta que punto influye, porque siempre suelo hablar de estos temas con chicas y mis amigas han aprendido a tolerarme y/o tienen gustos muy parecidos a los míos.