La Parodia Española

Publicado: septiembre 19, 2013 de Nubis en Libros y comics, Opinión, Webcomics

Que España vive de la parodia no es nada nuevo, incluso diremos orgullosos que somos los reyes. Ya podemos estar hundiéndonos en la economía o hacer el máximo ridículo a ojos del planeta entero que no va a importar; todo lo contrario, surgirán centenares de chistes para lucirse y aliviar un dolor del que en un principio ni hemos sido conscientes, de tan sedados que estamos con tanto humor desde siempre. Vamos, es que me imagino nuestra película “Titanic” a la española, donde el capitán sería Andrés Pajares que sin querer hunde el barco y de paso hunde el ligue a Esteso, que interpreta al Di Caprio clavadito.

Mi artículo quiere centrarse en una parodia específica que sigue en cierto modo en auge: la del cómic. Y es que, desde un momento dado demasiado claro, comenzaron a surgir autores por doquier, presumiendo de entre saber dibujar y guionizar una buena parodia de la peli o serie de turno que éste en boca de todos. En fin, se ve que es cierto eso de que lo españoles no aprendemos nunca:

 Nostradamus tenía razón. ¿O fue Lovecraft con eso de Sub-Nighurath y su infinidad de retoños?

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¿Por qué parodiar? Es más, ¿qué significa parodia? Según la ilustre y casi siempre enojada RAE es:

 1. f. Imitación burlesca.

A lo que “burla” significa:

1. f. Acción, ademán o palabras con que se procura poner en ridículo a alguien o algo.

Y según tengo entendido, la parodia existe desde el teatro griego, siendo algo tan antiguo como nuestra propia cultura europea.

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Vale, queda claro lo de ridiculizar, ¿por qué aun así no me da esa impresión la parodia media? Normalmente la realiza un admirador de la propia obra que por unas u otras intenta sacar un beneficio, donde muy pocas veces veo una intención de tirar por tierra (y si la hay, no logra su objetivo). Imagino que hasta esta clase de estilo se ha adaptado a los tiempos que corremos.

Vuelvo entonces a la primera pregunta, ¿por qué parodiar? En serio, ¿por qué? ¿Qué gratificación se consigue? ¿Acaso creemos que el propio autor de la obra original va a surgir del suelo a darnos la mano maravillado y de paso un puesto fijo junto a él? Es que ni va a saber de su existencia aunque se encuentre incluso en el mismo país. Un ejemplo práctico, ¿se liga más por deformar una escultura terminada o cambiar los colores a un lienzo conocido? Todo lo contrario, te llamarán de desconsiderado para arriba. Ah, no, espera, es que las parodias en los cómics se hacen desde cero y con modificaciones originales. Bien, entonces dibujaré aleatoriamente una obra del Prado parodiada con el meme de turno para ver si así al menos me la suben a Cuantocabron.com.

Ya vale, y no porque realmente haga daño al mundillo, si no por la saturación y falta de creatividad. Que exista el género no es malo, es variedad y da nuevos puntos de vista, el problema es cuando todo autor se dedica en algún punto, o normalmente desde el principio, a la parodia. ¿Qué consecuencias pueden surgir? Desde desprestigio de otras obras con más mérito hasta un muro para aquellos autores con talento que se ven en contra de su voluntad a realizar parodias por exigencias de la editorial. En este caso las malas no son las editoriales, si no el público medio que solamente compra parodias, por lo que hay que adaptarse para sobrevivir y es una medida lógica por parte de las editoras. Peor aun es cuando uno de esos autores con talento se tiene que comer con patatas su obra original, y todo porque no ha llegado ni a un cuarto de las ventas exigidas de por media. Es entre una pena y una crueldad.

¿Cuándo comenzó todo esto? Si uno tiene un poco de edad sabe de sobra que Dragon Fall fue el detonante. La obra es buena y su número 0 es simplemente mítico incluso para los que no leen cómics. Su premisa fue bastante acertada por parte de sus autores Nacho Fernández y Álvaro López y creo que ni siquiera ellos se esperaron el éxito que tuvo, y mucho menos las consecuencias. Tal son el nivel de estas que hace poco el propio dibujante argumentó.
A partir de Dragon Fall surgieron muchos autores dispuestos a expresar sus ideas de parodia, ya que la mencionada obra no lucía un dibujo detallista, si no SD (eso sí, imagino que bastante curro por la de cantidad de detalles que hay en algunas viñetas), y un guión de algo existente levemente modificado, donde su fuerza radicaba en los chistes que son potenciados si has visto la serie original (o sea, todo el mundo). La obra se le nota mucho cariño y respeto, y creo que por eso funciona tan bien como parodia incluso para los que no están dentro del mundillo del cómic.
Imagino que a partir del éxito las editoriales se frotaron las manos ante una nueva posibilidad con la que nadie contaba, y es bien sabido que los empresarios son como los burros y no ven más allá de lo que tienen enfrente, no atendiendo a nuevas propuestas con potencial hasta que no la ven en práctica en manos de otros. Entiendo que no quieran arriesgarse, pero es que así no se va a avanzar nunca…

Ahora es cuando aprovecho y me desahogo con una de las obras que comenzaron a surgir a partir de entonces. Y es que hubo más mal que bien en todo lo que ha podido nacer, y uno de ellos es…

 Uf, espera, me cuesta respirar cada vez que veo una de estas portadas. ¿Cómo mantienen el equilibrio?

¿Por qué? A ver, en serio, que alguien me lo diga. No, no, no y no, simplemente me niego a pensar que hay tirada de esto. Seguramente el autor, Enrique V. Vegas sea una persona muy maja y con mucho amor al arte, pero… ya vale, deja de desprestigiar al mundo del cómic español de esta forma. Me sorprende que pueda existir tal cual un molde para dibujos, que se venda un re-frito constante de la misma p*** cara dibujada y que haya una editorial que, además de apostar por esto, logre vender lo suficiente para sacar más una y otra vez, una y otra vez… es salir la obra de moda del momento y ya está ahí ipso facto el nuevo número del señor Enrique en el que sólo ha modificado cuatro cosas en su portada.
Reconozco no haber leído ninguno de sus cómics, pero el mero hecho de saber que la gracia de la parodia radica en que son simplemente cabezones hace que se me quiten las ganas hasta de leer un cómic más en mi vida. Tengo miedo cuando Hollywood anuncia el taquillazo de turno, tengo miedo de ir a mi librera acostumbrada y mirar las sección nacional, tengo miedo de ver otra vez esa cara, E-S-A M-A-L-D-I-T-A C-A-R-A de nuevo… ¿de verdad hay gente que lo compra? Queda claro que para hacerse hueco en donde sea no hace falta saber hacerlo bien.

Bueno, sí, hay cosas peores…

No todo va a ser poner a parir, también hay buenos parodiadores como los eternos Monty Python (¿os habéis parado alguna vez a pensar qué significa en castellano?), que con su parodia y crítica inteligente a cosas como al rey Arturo o a Jesucristo (o incluso a la propia vida y ser humano con su subestimada “El Sentido de la Vida”) nos han dado decenas de chistes y gags que serán repetidos hasta la saciedad, sin apenas cansar siquiera. A mi parecer es una buena manera de parodiar que se acerca, aunque aún esté lejos, a la sátira original que pudo haber por la época griega.

Pero como estamos tratando al producto nacional, me iré al mejor ejemplo posible como lo es Jan y su Super López. Este dibujante a la altura de cualquier otro maestro de las viñetas supo evolucionar a tiempo o, al menos, definirse con un estilo muy personal e intransferible. Al comienzo realizaba una parodia pura y dura de Superman que irónicamente cogió fama porque parodió a Los Vengadores. El Super Grupo es uno de esos productos recordados con demasiada nostalgia me temo, tanto, que sus dos nuevos y enfrentados números no han pasado ni con pena ni gloria. Fue entonces que Jan le dio una patada al guionista y se animó a crear sus propios relatos con el mismo personaje parodia de Superman, una apuesta algo arriesgada que salió muy bien y que se convirtió en algo propio del autor, tan original que enseguida olvidábamos cual era el origen de todo. Las historias de Jan hasta a día de hoy siguen siendo de las mejores que se pueden leer por el panorama, y todo gracias a que supo evolucionar y no encasillarse.

Hablando de autores que evolucionan y huyen de la parodia, nombraré a uno actual que no necesita mucha presentación: Jesulink. Este autor levanta odios y pasiones por igual, corriendo ríos de tinta digital por toda clase de foros (incluido el suyo propio). Por mi lado tengo clara mi postura, y el chaval, aparte de saber montárselo bien, ha sabido evolucionar y mejorar enormemente. Comenzó con la tópicaza parodia de tantas de Naruto, y en algún momento de revelación le dio por crear su propio universo Shonen, lo cual supo conservar su humor y estilo que poco a poco eclipsaba cualquier idea de parodia. Su resultado fue 5 Elementos, un producto de cientos y cientos de viñetas donde el recuerdo de Naruto queda en aspectos topicazos del manga japonés, algo que ha sabido usar para definir y dar fuerza a la historia que hay detrás, bien aderezada con su siempre peculiar estilo y humor.

Aunque a algunos les duela, esto se llama evolucionar para bien

Siguiendo por estos lares, me centraré en un autor mucho más consagrado y veterano como lo es JMV, experto en parodiar de todo casi en misma cantidad que el innombrable de los cabezones. En su caso las parodias llegan al nivel que quizás ni se debieran considerar como tal, pues suele tener la acertada idea de coger a su personaje propio por excelencia y colarlo en el mundo a deformar. Su estilo y gran sentido del humor hace totalmente suya la historia sin dejar de mostrar los elementos clave de la obra original. El resultado es un concepto de parodia que no queda burda y que se hace desde el respeto sin dejar de aportar elementos originales. Muy recomendado.

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Acercándonos ya al final del artículo, nombraré las “semi-parodias”, por hacer de alguna forma referencia a ellas. Cels Piñol quizás sea el máximo representante con su Fan Hunter, obras que mezclan o incluyen decenas de referencias a base de personajes paródicos que pocas veces coinciden su personalidad con el original, lográndose algo propio aprovechándose de la parodia. Quizás muy buen método, pero tiene el problema de que hay que tirar del humor para que se pueda sostener algún sentido en el mundo creado y su trama.
Volvemos al asunto de que en este país por desgracia sólo vende eso, o es lo que más vende. Humor en las redes sociales, humor en los libros, series, películas… todo son críticas escondiendo la mano, pantallas de humo a los problemas serios que en menos de un día se convierten en coletilla. Normal que los políticos vayan a su bola, si total, el máximo daño que van a recibir es un chiste twiteado por todos… y nada más. Lo que habría que hacer es twitearles piedras, infinidad de ellas.

La revista El Jueves puede tener en parte de la culpa, pues lleva décadas realizando una parodia de verdad a todos los problemas sociales que nos acontecen a los españoles. Pero me temo que siempre ha sido un arma de doble filo, pues al final parece que se nos olvide la seriedad que hay en el fondo y se vea más como una revista de entretenimiento que como el clásico panfleto protesta que anima a la gente a pensar un poco y que estén bien informados de todo lo que se ríen a nuestras espaldas; mejor dicho, frente a nuestras narices. Me temo que hoy en día la revista ha creado más moda que otra cosa, y muchos saben de política gracias a esta fuente de humor… y de nada más, que es lo peor.

No viene a cuento de absolutamente nada, pero vosotros me entendéis

En resumen, una buena obra de humor debería ser general, no referencial, pues todo clásico del arte es atemporal por eso mismo, por su mensaje universal que habla más a la persona y no al conocimiento sobre algo, a veces, demasiado específico. El problema de la parodia es que se pasa de moda tan rápido como lo haga la obra original, o que sus fans maduren y se vayan a otra cosa con más sangre y menos ponys rosas. Pero el problema más serio que veo en la parodia española general es que se sobrevalora por el simple hecho de entender el contenido, resultando de lo más peligroso los chistes referenciales para minorías que se expanden por doquier a la hora de tener un criterio de verdad. Y es que las parodias son el McDonalds de los cómics, un consumo rápido y a otra cosa, muy pocos serán re-leídos pasados un par de meses (siendo generosos). La de arrepentimientos que levantarán años después.

Desde mi humilde opinión se disfruta mucho más creando desde cero. Al principio es muchísimo más agotador y requiere tiempo y paciencia, en cantidad, pero el resultado es incomparable frente incluso a nuestras obras favoritas. Lo mejor es que con el tiempo la cosa mejora poco a poco, creándose cada vez personajes más sólidos que una parodia jamás podría igualar. A menos, claro, que incluyas esos mismos personajes dentro de una obra ajena, otro tipo de parodia que apenas he nombrado que quizás juega entre la fantasía personal y las masturbaciones por personajes ficticios… pero eso es, o será, otra historia.

Por cierto, ¿para cuándo un crossover de Pajares/Esteso contra Bud Spencer y Terence Hill? ¡Lo mejor de cada casa! Su debut en “¡Qué Majas y Pillinas son las Primas del Berlusconni!” Lo estoy viendo, oiga.

comentarios
  1. red bat dice:

    Amoa vé. En primer lugar entiendo a la parodia como un género más, como puede ser el humor negro, la sátira social o los chistes de pollas. Y como en todo creo que se pueden hacer o bien, o mal.
    Respecto a las motivaciones te diré que hay una cosa que en su día me dijo Ovi (el cual seguramente conteste algo por aquí): “Mira, nosotros ponemos dinerito para sacar un fanzine, pero la parodia es de lo que mejor va a salir en ventas. Es lo que el público compra mejor y no queremos perder el dinero.” Y esto se sabe, lo sabe cualquiera que mire un poco el panorama. En realidad en mondo cómic nada vende nada, así que esto es lo que por lo menos te mantiene. También, y ahora voy a citar a Pechu en alguna discusión, creo que a raíz del Estupido Podcast del flame en el que Pziko tenía la opinión de “Estos autores tienen un talento enorme que dedican a hacer tonterías”, el conquense respondió que “Bueno, pero es que nos gusta hacer eso”. Qué quieres que te diga, respeto esas opiniones, aunque no las comparta del todo.
    No creo que sea problema de autores o editoriales con miedo a arriesgarse, que en parte algo habrá, sino sobre todo de público. Ir a tiro fijo es más sencillo, sabes qué te vas a encontrar por ser sobre algo conocido (esfuerzo casi 0 a la hora de hacerte a la idea) y las pretensiones que va a tener. (Se baja mucho la exigencia cuando se habla de humor). Y otra cosa no, pero a V. Vegas más de una vez lo he visto puesto a los pies de los caballos a pesar del éxito que pudieron tener los cabezones. (Debo decir que además eran resultones y se vendían por 4 duros.)
    Por otra parte, las parodias son muy asimilables y asequibles en todos los sentidos, y cada vez más (desde mi punto de vista el género está quemadísimo para cualquiera que lleve un tiempo en el mundillo) y sobre todo cuando según pasa el tiempo son más simplonas y evidentes, pero del palo de no hacer un chiste, sino meter un cameo, una referencia o algo sin más. Como te digo es muy asequible, tanto para público como para autores, porque da unos mecanismos mil veces vistos y simplificados. Cualquiera puede entender una viñeta mal parida de Mario Bros y además HACERLA. Es la popularización que ofrece internet.
    Personalmente no es el género que yo dibujaría ni el que yo leo, pero bueno, respeto a quien las haga o las compre (bueno, a estos menos.) Más que nada, porque, aparte de lo que podemos decir sobre la creatividad necesaria para hacer la media el género (media que actualmente está al nivel del rastrojo), el principal problema que se me antoja de la parodia es eso mismo, el necesitar conocer algo para entenderlo, y francamente, eso con el paso de los años pierde todo su sentido, máxime si la fuente que se parodia es efímera. ¿Alguien se acuerda de las parodias y chistes de LOST? Es más ¿alguien recuerda a LOST? Cuanto más bestia es la referencia, antes se pierde en el tiempo y más vas a necesitar conocer el referente, y desde mi punto de vista, es algo que destroza la obra. Joder, yo quiero seguir leyendo mi colección de tebeos de aquí a unos años, e intento eso mismo, que las mini-cabezonas tengan sentido cuando se las enseñe a mis hijos. Es curioso ¿no? Ahora mismo puedo leer el Carioco de Conti con menos problemas que el Pardillos de Aza.
    Hay como digo un problema sobre todo a la hora de abordar la parodia: el hacer una parodia más abierta, más general, más diluida (la fantasía de Pratchett por ejemplo) a una parodia descarada y referencial (Brawl in the Family, rezo cada día para que Nintendo te coja de las orejas.) Se pueden hacer buenas parodias, pero el meollo, creo, es que la calidad, ambición y exigencia actual está por los suelos. Pégale un telefonazo a Seth McFerlane a ver qué te cuenta de Padre de familia.
    Y sobre lo que nos gusta en España el humor, bueno, le gusta a todo el mundo. Es algo muy asimilable pero con niveles, tanto como la demagogia, la comida sencilla o las opiniones políticas. A fin de cuentas, no creo que sea exclusivo de aquí, Cuanto Cabrón y las bromas de internet no son más que un reflejo de las chorradas 4chan. Como digo arriba, o se hace bien, o se hace mal.
    Y bueno, respecto a El Jueves, hay varias cosas, muchas. No sé si sabrás como estaba el tema de la viñeta satírica en el contexto en el que nació. Había el webo de revistas y si ahora los chistes políticos te parecen chungos y simplones, deberías ver algunos de la época. Si ahora lo gratuito es meter un Darth Vader, antes eran LAS TETAS POR LAS TETAS. (Pilla un Papus y me dices. Aunque igual recuerdas al Profesor Cojonciano.) A nivel de elaboración era lo mismo. También surgió en un contexto muy diferente al de ahora. En esos tiempos, por decir llo que se dice hoy sobre el gobierno, te la jugabas con multas o cierres temporales, eso si algún pirado no te ponía un petardo en la redacción o te quemaban un local. Había que andarse con ojo por hablar de política. Hoy no es igual. Hoy puedes sacar un fotomontaje de Rajoy comiendo rabos que mañana el tío sale con la sonrisa. Se les está llamando LADRONES y no pasa nada. Lo prohibido y el andarse con ojo tenían la gracia. Tengo un libro sobre el tema que tiene una perla: “El humor nace de lo prohibido, de bordear la frontera, de cuando alguien se protege. Cuando el sistema permite que se le ataque directamente, condena a muerte al humorismo.” Creo que ahora es mucho más difícil impactar en el blanco.
    Claro, antes teníamos un Ivá (y cien mil tíos de los que nadie se acuerda, aclaro) y ahora un Fontdevila (y otros cien mil señores que no recordaremos.) No creo que haya cambiado tanto la calidad como el contexto, y El Jueves (que es sobre todo sus series) ha cambiado su piel con él.

    • Neyebur dice:

      Bravo. Un comentario que debería ser un artículo de lo bien argumentado que está. Yo creo que, al igual que con las películas, existen buenos cómics de parodias y otros malos. En el lado bueno tenemos a El jovencito Frankestein como peli y los primeros tomos de Superlopez en el lado de los cómics. Como ejemplos malos tenemos las Movies y muchos cómics parodia en Subcultura.
      También creo que cuanto más atemporal es lo que parodias, resistirá mejor el paso del tiempo.
      Para acabar tengo que decir que coincido con Pechu, puede que tú cómic a otros les parezca una chorrada, pero si disfrutas de él, que nadie te lo quite.

      • red bat dice:

        Es que es eso. Puedo leer tranquilamente cosas de la Bruguera de los 50 a pesar de los las cosas viejas que puedan tener sin demasiado problema, pero de aquí a 3 años las nuevas historietas de Federik Freak se me van a quedar anticuadas.
        Y sobre todo porque cuanto más fuerte es el referente, más necesitas conocer algo externo. Eso me mata.

  2. Carlos dice:

    Yo tengo que admitir que por lo general odio las parodias. Bueno, los chistes privados en general. Me parece un rollo muy endogámico y cerrado, además de que caduca muy pronto como apunta Red Bat. Por eso prefiero un humor (y una narrativa) más autónoma, más accesible, como reclama el autor del artículo. Entiendo que es más fácil vender algo basado en cosas conocidas, pero en la mayoría de los casos el autor de la parodia no trasciende, así que es pan para hoy y hambre para mañana.

  3. […] Crítica a la parodia del cómic español […]

  4. Pues yo tengo que defender a Vegas. Pero no a sus parodias, ojo. He leído alguna y me ha dejado más bien frío, pero léete Kobe o Leinad y luego me cuentas. Son unas maravillitas. Pero el pobre tiene que comer, y las parodias son lo que mejor se vende…
    Claro que podría saltar con seguridad hasta más allá, como bien hizo Jesulink. Yo disfruto como un enano con Raruto, hasta el punto de que es la única razón por la que sigo viendo Naruto, que si no no pillo las coñas. Pero eso es malo, joder. Como comentábamos en el blog de Randy acerca de “Casi 300”, antes las parodias se hacían sobre géneros y tópicos (cine policial, de catástrofes aeroportuarias, de la Segunda Guerra Mundial), y por eso estaban bien. En el momento en el que te cierras a parodiar una obra concreta, o lo haces de puta madre (Dragon Fall, joder, DRAGON FALL) o la lías.
    También me acuerdo, ahora que sale el tema de Jesulink, que un nota me discutía que es más difícil hacer una parodia que una obra original. Y yo que una mierda. En todo caso es más fácil hacer una BUENA parodia que una obra original, pero, desde luego, no que una BUENA obra original.
    Y ese es básicamente mi punto de vista. Si una parodia es buena (como Raruto, Superlópez -que parodia un género, de ahí que sea superior a prácticamente todo- o DRAGON FALL) pues será buena. Pero el problema, es que difícilmente lo es.

  5. Chuck Draug dice:

    El primer problema que veo en el artículo es abrir con la suposición generalizada de que la parodia o el chiste político anestesian a la población ante lo que está pasando, como si fuese un “tampoco es para tanto”. No es así o, al menos, no debería ser así. Es bueno reírse de uno mismo o de la realidad como válvula de escape, pero lo que jamás debe hacer esa clase de humor es hacernos ver que esto no es tan malo u olvidarlo. Entonces, al menos para mí, no está haciendo su función correctamente, que es hacernos reír, pero a la mismo darnos un bofetón de realidad que pare la risa para empezar la reflexión.
    Claro que este es un país que, durante años, y esto sí que es cierto, ha estado anestesiado, pero no precisamente por el humor paródico… pero eso no viene a cuento ahora, así que vayamos a lo que hay que ir…

    El problema de las malas parodias no está en la parodia en general como sí en una parte específica de la parodia: el agarrarse a una obra concreta y quedarse ahí, usando referencias y cameos forzados de actualidad para tratar de decir que está a la moda. Eso es lo que también pasa con las Movies, no solamente con los cabezones de Vegas. No es un fenómenos únicamente español, ni se centra solo en los cómics: es un mal global.

    A lo que voy… Fíjate en Superlópez, o en Mortadelo y Filemón. Son parodias generales de sus respectivos géneros (superhéroes y detectives). Cierto es que Superlópez, sin Efepé, acabó teniendo una vertiente más crítica, más social ,menos parodia de supertipos (y aunque en los últimos años flojea bastante, sigue siendo una lecutra muy recomendable), y Mortadelo y Filemón, incluso en eventos propios de un año concreto, hacen una parodia general de lo que sea (solo hay que ver cómo circulan viñetas de Los Ángeles 84 para demostrar que las gilipolleces del COE no son cosa del COE de ahora ni de Ana Botella y compañía). Vale, luego tenemos desastres como el homenaje-parodia-insulto que es Bajo el bramido del Trueno…

    El caso es que, igual que un Aterriza como puedas o un Hot Shots, estos cómics consiguen hacer una parodia general y atemporal, que toma las bases de un género, las retuerce entre la coña afectiva y el humor despiadado, y nos habla también de una realidad que, lo queramos o no, sigue vigente después de 30, 40 o 50 años.

    El problema, como digo, está cuando te centras en una única obra en un marco temporal muy limitado. Las obras paródicas de Vegas (porque no he leído las serias) son un ejemplo muy claro. Su dibujo, sí, es básicamente el mismo personaje con distinto peinado, aunque gana bastante a color, pero el problema de los cabezones es que se queda en una única obra que, como pase de moda, se va a quedar estancada en el pasado. Y si ahora que está de moda no hace gracia, ¡piensa en la poca gracia que hará dentro de unos años, o unos meses!

    Luego está lo de hacer referencias a cosas que están pasando en ese momento por estar de actualidad. Es algo que muchos creen que te granjeará el éxito, pero lo que puede funcionar en una tira cómica de un periódico, no va a funcionar en un cómic paródico. Para empezar porque en un periódico, la tira está puesta en contexto en su momento, mientras que una parodia no tiene que ceñirse a ese contexto temporal, y si tiene un chiste que solo hará gracia (si la hace) en un momento concreto, cuando pase ese momento será agua pasada.

    Sé de qué hablo, tengo experiencia en referenciar mucho y mal, y en aprender de ello.

    Que hablando de referenciar mucho y mal, precisamente, las dos aventuras nuevas con el Supergrupo son una demostración de eso. Es más, teniendo El Superretorno en mi estantería, podría perfectamente arrancarle la mitad de las páginas, que son un sinfín de referencias forzadas solamente asequibles para quien se haya empapado de cómics de las últimas tres décadas. Si no se las arranco es por la esperanza de que Nacho me lo firme, y a ver qué excusa me invento luego para explicar las páginas arrancadas sin que me caiga su ira…

    Aun así, hay otro problema, aunque no sé si realmente lo es: el autor que se piensa que hacer una parodia es fácil. Es fácil ponerse delante de un papel y dibujar chorradas, cambiar el nombre a los protagonistas y poner de título un nombre que te hizo gracia durante cinco segundos. Pero no es fácil mantener una parodia durante años y que siga siendo graciosa, igual que no es fácil hacer comedia en general. Hay gente a la que le gusta hacer esto: humor referencial y paródico. Y puede salir bien o puede salir mal. Y lo disfruta, aunque sea una chusta. Que no compartas que haya tomado esa decisión (ahí tenemos los cajones de sastre de los webcómics en español) es otra cosa.

    Ejemplos concretos… Dragon Fall aguantó porque Dragon Ball ha acabado siendo atemporal, pero fíjate que tanto dependía de la parodia original que cuando quiso irse por derroteros más originales, el peso de la parodia detrozó el final de la serie. Y me alegré cuando Nacho y Álvaro le dieron matarile.

    Y Fanhunter… Fanhunter es un cúmulo de muchas cosas, buenas y malas. Fanhunter iba a parodiarlo todo, lo que cayera, pero el error estaba en que se centraba en una (sub)cultura muy limitada a círculos fanzineros y frikis, especialmente de Barcelona, lo que daba a coñas internas que eran difíciles de entender. Pero precisamente eso fue lo que, de alguna forma, le hizo conseguir fama, y yo admito que la época del Fanhunter gracioso me gusta mucho porque hacía humor con lo que yo conocía (no soy un frikómetro con patas por nada). Luego llegó el Síndrome Cerebus que empezó bien y acabó siendo un desastre… Pero vamos, Fanhunter llevó al menos el tema de las referencias medianamente bien, hasta que al final no pudo aguantar más. Y lo que hay ahora no es FH, al menos no “nuestro” FH.

    Sobre JMV… JMV es más que Epichodes y Jovits, ha demostrado saber desenvolverse con tiras de actualidad, y yo conocí su obra con las tiras de Bok en “La Gaceta Universitaria”. Es también un tanto referencial, pero puede hacer un humor más general y entendible, no solamente parodia.

    De Jesulink el problema que tengo es… bah, con Jesulink en concreto no, sino con lo que voy a comentar ahora…

    Porque ahora toca hablar de los lectores, del público. ¿Qué quieren exactamente? ¿Son fáciles de contentar? ¿Desconectan el cerebro? Cuando yo leo una parodia, solo busco unas risas, lo admito, aunque luego hay parodias que son para partirle el autor la cara; cuando quiero algo con más chicha, un par de coñitas y referencias no me bastan. El cerebro del fan puede ser así, que un momento quieres algo profundo y otro necesitas ‘comida basura’ para tus sesos (yo soy un ejemplo).

    Pero para algunos, es como si no hubiese más géneros dentro del cómic y se centran en eso, y quieren empezar con parodias. Es tirarse a lo seguro, a que como conoces algo, que te hagan reír metiéndose con ello, por eso de reírte de tus propios gustos… o reírte de cómo ponen a caldo algo que desprecias. Pero con esto hay niveles, porque algunos es que simplemente no piden más, y luego están los fanpesaos que solamente que defenderán a capa y espada las parodias de sus autores favoritos. Los fans acérrimos de Raruto son los que han hecho que no me acerque a Cinco Elementos. Y mira que he oído buenas opiniones, a pesar de los clichés, pero me echa hacia atrás la fama que, por desgracia, ha conseguido Jesulink debido, en buena parte, a sus fans. Lo sé, es estúpido. A veces puedo permitirme ser estúpido.

    Y sí, se disfruta más haciendo algo desde cero, y leyendo algo más original, aunque esté dentro de un género, sea noir, sea superhéroes, sea histórico… Pero hay gente que quiere la vía (aparentemente) fácil. Y lo que tenemos que hacer es, en vez de rendirnos ante la evidencia de que la parodia es predominante, mostrar alternativas a la parodia chusquera con otros géneros, incluso con la parodia en condiciones, si hace falta.

    Pero, en última instancia, deciden los lectores.

  6. mariods86 dice:

    Estoy en cierta parte de acuerdo con los comentariso realizados a este artículo, pero también con lo que el artículo en sí pretende decir aunque creo que en ciertas partes necesitaría matizar mejor y generalizar menos. Me explico:

    En mi opinión, una parodia ha de ser explícitamente lo que se indica en el artículo: una burla o crítica hacia una obra (o persona) ya existente. Cualquier otra cosa es hacer un Scary Movie. Puede que te salgan chistes cojonudos o no, pero no será una parodia. Coger la peli que más te gusta en el mundo y no poner de relieve sus defectos si no solo coger a sus personajes y reirte haciendo unas historia con ellos no es del todo una parodia, es más bien un fan-fic humorístico. Y el problema que yo veo es que muchos autores de parodia (véase Enrique Vegas, del cual aún así ADORO su estio de dibujo) prefieren decantarse por ello antes que tratar de dar inventiva a sus parodias. Si vas a hacer una parodia es porque hay algo en la obra que vas a parodiar que te parece ridiculizable, y por tanto, apto de parodiarse. Si no, sólo estás apelando a un posible público comprador, pero no contribuyes a darle calidad al cómic usando tu parodia para algo más que tratar de arrancar una risa, quizás no consigas que tu parodia venza al paso del tiempo. Y lo sé, hubo una época en que fuí consumidor compulsivo de este tipo de género, y con el paso del tiempo te das cuenta de qué parodias se te quedan más y cuáles menos. Ahora mismo me acabo de acordar que existió una cosa sobre Full Metal Alchemist con Darth Vader como villano de la que ni me acordaba, mientras que sigo partiéndome la caja con el “me he quedado acartonado, procura que no se entere” del número 0 de Dragon Fall.

    Pero claro, aquí entra el tema de lo comercial. Realmente la cultura no trata bien a los dibujantes y a sus ideas, es por ello que muchos han de decantarse por la parodia, el camino rápido a la fama, por así decirlo. Llamarás siempre más la atención con una parodia de algo conocido o de moda por aquel entonces antes que con una creación original que nadie conoce. Esto es así y no se puede luchar contra ello. ¿Quién tiene la verdadera culpa? ¿Las editoriales que solo se fían de sacar estas cosas a la luz? ¿El público demandante? ¿Los autores que prefieren tirar hacia ello en lugar de arriesgarse con obras más personales? Pues diría que un poco de todo, aunque está más que demostrado que el público siempre ha respondido mejor a las parodias que a obras más originales y personales.. Nacho Fernández es un gran ejemplo de ello. Aunque logró desmarcar muchísimo con su Dragon Fall, sus otros proyectos, aún por ser infinitamente más personales, ingeniosos y realmente apasionados que la popular parodia de Dragon Ball, no logran superar a la primera en cuanto a ventas y repercusión social. Y así es cómo funciona el mercado. Es quizás injusto, pero así es como va la cosa.

    No creo que la parodia sea tan mala (hay ejemplos de parodias geniales en el mercado, sin duda (JMV es DIOS y Superlopez es la mayor representación española de en qué puede llegar a convertirse una buena parodia- recordemos que Jan ODIA a los superhéroes, y por eso mismo su parodia FUNCIONA, porque Superlopez es una burla atemporal de todos los topicazos de los “supers”, y no solo eso, sino parodias que están empezando a hacer un “Piratas del Cariberáneo” y se atreven a meter historia propia e independiente a sus obras y empiezan convertirse en algo SUPERIOR a lo que parodian. Sin embargo, siempre habrá Harutos, Cabezones o Crepusculones, parodias cuyo nivel de dibujo puede ser muy bonito y extremadamente envidiable pero que no arriesgan en cuanto a contenido, lo cual te hace sentir rabia e impotencia por pensar que tales talentos puedan aspirar a muchísimo más y deban quedarse relegados al arte paródico, que si bien tiene sus virtudes (como el hecho de que se dan a conocer más facilmente), nunca abarcará tanto (en cuanto a calidad) como una obra enteramente original y libre de ataduras culturales.

    No es ya el hecho de que lo que más venda sea la parodia, es la importencia de ver cómo geniales autores que tratan de expresarse libremente deben tirar hacia ello obligatoriamente para sobrevivir en el mercado. Y lo peor es que muchos no pasan de ahí.

  7. Nubis dice:

    El mundillo actual de las parodias se puede definir bien sin ni siquiera mirarlas: las que se parecen a Dragon Fall, a Bruguera y de las que beben en mayor o menos medida de Fan Hunter. Actualmente se añaden las de Jesulink y Hora de Aventuras Así de originales somos en éste país, que no nos lanzamos ni en esto aun teniendo el nivel de sobra. Ejemplo de esto es Subcultura (que no he nombrado por no explayarme más), que refleja en sus cómics parodia y-no-tan-parodia lo que le gusta al público general: los re-fritos. Esta web es un fiel ejemplo a pequeña escala de lo que pasa a un nivel más nacional.

    A lo que yo digo, los que hacen parodias y disfrutan con ello y de verdad les encanta, ¿cuál es el problema? Aquí expongo el mal que supone, pero no que estén mal hacerlas. El problema es saturar todo con ello, de sentirse orgullosos semi-copiando un trabajo ajeno. Si os hace feliz, genial, pero os digo que os perdéis una gratificación que sólo una obra original puede ofrecer.

    *Red-Bat: Eso mismo también hablé con Ovi, y le doy mucho la razón. Pero ya no sé si es mi nivel de exigencia en aumento o qué, pero comparto en cierto modo la opinión de Pziko sobre que están desperdiciando su talento. El problema de las editoriales es que van siempre sobre seguro, y como están las cosas hoy en día es mejor no tentar al diablo “oalgodeso”. Volvemos al artículo que se escribió en su día sobre que los empresarios no piensan como artistas y viceversa, y así estaremos toda la vida, monos al final de la cola en esto de los cómics.
    Ese mismo público que es el culpable de no comprar lo demás pero sí éste producto, es capaz de aprender y saber apreciar algo menos satírico, todo es enseñar y mostrarle que hay un mundo más allá. Conociendo a la media friki, casi todos están atrapados en sus gustos que descubrieron en su momento cuando estaban abiertos por desconocimiento, cerrando la trampilla para no recibir más información. Desde entonces sólo leen o ven cosas similares a lo que siempre les ha gustado. Si descubren obras nuevas ha sido gracias a una buena publicidad u opinión positiva en general, que hay es donde flojeo el producto nacional (salvo en parodias, claro).

    Que razón lo que dices que el nivel está por los suelos, pues una parodia no tiene por qué ser algo referencial o actual, y creo que queda mucho más profunda y atemporal si se hace como el señor Pratchett, en plan criticando al ser humano o a la historia en general, resultando en un humor inteligente y hasta culto, muy raras veces visto.

    Y lo que digo del humor es que nos ha vuelto zombies. Ya puede aparecer un periodista inglés poniéndonos a parir delante de todo el mundo que ni vamos a reaccionar ¡nos lo tomaremos con humor, olé! Es como si nos hubieran robado el orgullo propio (seguro que han sido los políticos, fijo).

    Por último ¿no te da rabia que se venda más las parodias de un autor específico que una obra como La Isla sin Sonrisa? Pues eso, creo que con eso resumo bien toda mi frustración “gafapaster” o vete a saber qué xD

    *Neyebur: Cierto, ¡me olvidé de El Jovencito Frankestein! Con lo que me mola la peli. Es un gran ejemplo, sin duda.

    *Gurrupurru/Carlos: Ahí está, has resumido mi rollo-texto en unas pocas líneas. Si a uno de verdad, pero de verdad de la buena, le gusta los cómics, realizará, arriesgará y esforzará por crear algo propio. Podemos estar contentos por Sub, tenemos cómics más profundos que la parodia media (que por otro lado eso es un “por desgracia”).

    *Lograi: Leñe, no sabía que tenía obras originales… mal publicitadas, vaya😛 Mira si es tal el nivel de sus parodias que eclipsa totalmente sus creaciones propias…
    ¿Que es más difícil hacer parodiaaaaaaaa? La madre… ese tío está loco, loco te digo xD Que pruebe a crear una de cada y se convenza él solo. Pero, en serio, ¿más difícil la parodia? Bueno, imagino que si uno no tiene chispa o sentido del humor lo tendrá difícil, pero siendo humor referencial…
    Y, cierto, tenía que haber enfocado que no es lo mismo parodiar una obra que un género, ahí hay una clave importante. Quizás el secreto es conseguir algo como “Don Quijote”, que no deja de ser una parodia de las novelas de caballería de la época que acabó siendo una obra universal. Cervantes, ¡el parodiador definitivo!

    *Carlos Draug: Pues es lo que se ve, el país no es consciente de los problemas, ya sea por ignorancia o, lo más seguro, por pura y llana comodidad. Nos hemos vuelto inmune a los chistes-crítica de turno, y ya puede ser muy bueno que nos vamos a quedar igual de sentados en el sofá. Creo que más que anestesiados (que lo estamos), es irresponsabilidad; o como dicen por mi pueblo, perrería de la buena.

    La parodia siempre ha estado, pero es ahora cuando ha alcanzado su cima, porque después de todo es un género limitado. Es lo que decimos por arriba, es mejor parodiar un género que una obra en concreto, al menos así es un lenguaje más universal. Puede que por eso estemos “sedados”, porque se ha repetido tantas veces lo mismo, son tan cíclicas todas estas injusticias que ya lo tenemos como asumido, como que no hay solución y sólo nos queda el humor… podría ser otro punto de vista sólido, oye.

    Lo estoy viendo, tron, un artículo en un futuro, o algún chiste (o infinidad de ellos por esto de Internet) donde critiquen y se rían de la montaña de obras que parodiaban algo del momento, de esas cosas olvidadas que ya no hay donde cogerlas y que tanto dinero y tiempo robaron a sus autores.

    Ejemplo de lo que dices que no es fácil mantener una parodia durante años es el propio Dragon Fall, que en su principio mantenía buen nivel hasta que… ¿alguien recuerda cómo terminó? Sé que estaba la palabra “Turbo” de por medio… tienes razón, hicieron bien en matarlo. Y, no te preocupes, viendo como está Nacho últimamente, te digo yo que te ayudará a arrancar las páginas que le queden a ese Super Grupo que tienes.
    ¡Dios mío! Fan Hunter ha terminado como la Marvel o DC en general… está ahí, pero no son nuestras editoriales de siempre… tendré que echarle un ojo de todas formas a ver cómo ha evolucionado el dibujo de Cels Piñol. Y ahora que lo dices, cierto es que aun siendo un humor demasiado referencial, funcionaba… supongo que era saber hacer cómplice al lector.

    Y volvemos al asunto en que se resuelven la mayoría de artículos: empresarios o fans. Más estos últimos que otra cosa xD Eso pienso también de Jesulink, que el chaval no tiene culpa de tener a tantos ceporros como seguidores. La mayoría son chavalines que les gobierna las hormonas y el Shonen de moda de turno, pero otros con más barba y güevos… en fin, la historia de siempre :S Y seré otro que te recomiende 5 Elementos, pues se ríe hasta de esos clichés. Ahora que lo pienso, en algunos puntos es una parodia del género Shonen, curioso.
    Eso que comentas de que el lector cada vez pide una cosa creo que es mi problema como creador, que no sé ver lo que el público realmente quiere en el momento. Pero bue, me contento con intentar crear algo que como el vino vaya cogiendo propiedades. Lenguaje universal, el reto de todo artista a la hora de plasmar, ea.

    Pero, vamos, resumo lo dicho con el principio de éste comentario antes de contestaros a todos.

    *Mariods: Ey, ya veo a qué te referías. Cierto, lo que tratamos aquí son más fan-fics que otra cosa, resultando sólo en parodia en los chistes o gags donde sí resalten algún defecto de la obra original… que suavizan al instante con alguna tontería de turno.

    Veamos, hoy día si se va a hacer una parodia es por ganar pela y fama, pues todo, pero que todo, es parodiable y ridiculizable al fin y al cabo. Hay unos pocos que sí que lo hacen por el concepto de parodia, pero creo que hasta estos mismos han olvidado lo que supone la idea original de “parodia”.

    Aun así creo que el esfuerzo de Nacho merece la pena, pues empezó y se popularizó con una parodia, y esto ayudó a “sanear” un poco el mercado cuando sacó sus obra personales. Una vez que tienes cogido al público, le ofreces una obra propia aprovechando que están receptivos. Es un método al fin y al cabo, pero me temo que no el más efectivo. ¿Pero qué otra nos queda?

    Y Mario, vamos a ser sinceros, esas obras que dices que tienen dibujos envidiables no creo que sean para tanto… son dibujos genéricos y un estilo atrapado en una zona de comodidad bastante limitada. Se suele hacer un patrón similar todo el tiempo, como si fuera una plantilla como ya digo en el caso de Los Cabezones. Amos, que tú estarás cansado de ver y tendrás en tu estantería varios de los mejores dibujantes, me sorprende que digas eso. Esa es otra, la parodia te obliga hasta a la hora de dibujar, no sólo de guión, pues exige que sigas un patrón similar a la obra original o incluso dibujos cómicos casi obligados con tal de que funcione el género. Por lo tanto comprobamos que ni con las parodias un autor puede darse a conocer de verdad, pues está limitado y sólo en una obra propia original dónde no tenga límites y se sienta a gusto podrá demostrar de verdad de lo que es capaz.

    • Chuck Draug dice:

      Creo que solamente me has llevado la contraria en lo de las tiras políticas (sobre las que mantengo mi postura: la anestesia y perrería patrias son más de nuestra sociedad rascahuevos que de unos chistes), porque lo demás… Vamos, lo de agotar (Dragon Fall), lo de parodiar obras concretas en vez de géneros, y lo de Fanhunter está claro que lo vemos igual. xD

      Por cierto: me gusta ver que no te frustras con el tema de los lectores queriendo primero una cosa y luego otra. Total, lo lógico es que hagas lo que te guste, luego ya si a alguien le gusta, genial. Aunque todos tenemos un ego que alimentar, y oye, que alguien lo lea (aunque luego saque fallos por doquier), pues para algo se hace público.😛

    • red bat dice:

      Nubis: No, no creo que el humor nos tenga anestesiados. A periodistas de ese palo se le tiran encima, a Rajoy se le tiran encima (ya te he dicho que la gente les dice ladrones sin miramientos) y así, lo ves cada día en Meneame. Diría que la gente afila el colmillo antes que la ironía.
      Ni Watterson, ni Quino, ni Ivá, ni Crumb me han anestesiado la vena crítica y son humoristas. El humor no anestesia, el humor más certero es combativo y salvaje, derriba tabús, ridiculiza cosas ya de por si rídículas, desacraliza mitos y verdades absolutas, nos puede hacer ver nuestras propias miserias y fortalezas e invitarnos a reflexionar. Y no tiene porqué ser siempre un humor comprometido, del mismo modo que no siempre lo es la literatura, el periodismo, la música o la industria téxtil. El mejor humor es el que se hace bien, negro, absurdo, satírico o infantil. Otra cosa es el cuñaísmo y lo gracioso de 5 minutos. Por eso la gente se queda con Punset y no con un puñetero libro, tendemos a lo fácil Pero el humor por si mismo no anestesia.
      Anestesian la papilla políticamente correcta que se traga la gente, el qué dirán, la mediocridad como modelo de TOP, el desengaño, el dinero como modo de vida, el miedo al futuro, las convenciones sociales, el servilismo y lameculismo, la demagogia, el silencio de los medios, las válvulas de escape, los vicios, el no querer traspasar la línea. Y oh sorpresa, el humor es la primera fuerza en andar jugando en la línea. (Y muchas veces ni sabe por qué.) El comentario del periodista tocapelotas puede ser ridiculizado mejor que darle un par de leches, las declaraciones de Rajoy despedazadas con la ironía. pero hay que saber hilar, como todo.
      Y sobre Enrique Fernández, bueno, ojo, no es un cualquiera. Atento al crowdfunding que se marcó el colega: http://www.verkami.com/projects/2598-brigada-comic . Un autor de parodias no saca ni la cuarta parte, Y obvio que me dá rabia que no se le conozca tanto, igual que el hecho de que a Fósforo no le gustase Brütal legend, me gusta compartir mis gustos, así que los comparto y los apoyo, es lo que toca hacer con estas cosas, creo, para como tú dices, quizá hacer que alguien las descubra también.

  8. Bueno, como diría mi querido amigo Jack (sí, el inglés ese al que le pirraban las prostitutas y que tanta fama le ha dado a Alan Moore, ese), vamos por partes:

    -¿Por qué parodiar? Hay dos motivos, pero hay autores que solo se quedan con uno, el primero que voy a citar: porque es la manera más sencilla de vender algo, apoyado por una franquicia u obra de gran reconocimiento y popularidad. A la gente le gusta, es así de sencillo. Se vende más fácilmente que si comienzas con un personaje de nuevo cuño que, sí, puede ser mucho más interesante, pero pocos se animan a darle una mísera oportunidad. Hay excepciones, claro, pero son las que menos. No es ingenuo pensar que la parodia está sobre-explotada en este país porque es lo que más filón tiene, lo más fácil de “colocar”, el humor castizo y referencial vende. ¿Triste? Más o menos, pero es la verdad. El otro motivo, por cierto, es que hay autores a los que les gusta mucho hacer parodias, como es mi caso. Me encanta burlarme de obras tan serias que se prestan a ello. Encuentro gran gratificación en ello, no espero que el autor de la obra original venga a agradecérmelo, al contrario, casi prefiero que se enoje. Incluso si cabreo a los fans tocando algo inmaculado y perfecto para ellos, algo habré hecho bien.😄

    -Pero claro, hay que saber parodiar. No vale solo con coger una referencia y trufarla de mil referencias más sin encontrarle un sentido. No. La parodia no tiene porque ser, de por sí, mala o facilona. Hay que entender el referente, luego crear una historia COHERENTE con ese punto de partida, burlándote, pero sin perder de vista que tienes personajes que desarrollar, que no vale solo con colocar gags de sal gruesa aquí y allá. No, la buena parodia crea una historia en sí misma, partiendo de algo e incluso siguiendo ciertas pautas, pero siempre buscando su propia identidad. Es la diferencia de películas como Epic Movie o El Jovencito Frankenstein, solo hay que comparar ambas para darse cuenta de cómo debe hacerse una parodia. Y ese, y no otro, es el problema que tenemos en España hoy en día: muchos creen que una parodia debe ser un cúmulo de referencias por doquier, y no, no debería ser así. Tampoco digo que meter referencias sea malo de por sí, pero hay que hacerlo con tiento, no dándoles protagonismo, que sean un recurso pero no lo que predomine. En resumen, que cuente algo y no se quede solo en la burla.

    Para eso, Raruto y Superlópez son dos buenos ejemplos, por supuesto. Aunque creo que el segundo está a años luz del primero. No obstante, la obra de Jan me parece de las mejores que se han hecho en este país. Los primeros álbumes al menos.

    Y no voy a extenderme mucho más. Yo digo que parodia sí, pero con cabeza. Se nota muchísimo cuando un autor o varios solo buscan el filón sin preocuparse por darle validez a su obra. Aunque opiniones hay para todos los gustos.

  9. Dawn Mcclain dice:

    “Don Quijote de la Mancha”, la famosa obra de Miguel de Cervantes , suele ser calificada como una parodia que se burla de los libros de caballerías. El heroísmo y los valores transmitidos por este tipo de obras aparecen subvertidos por Cervantes con humor e ironías.