Como aprendí a amar Dr. Who

Publicado: septiembre 11, 2013 de Fosforo en Televisión

Seguimos con la racha salvadora de invitaciones al blog. El bueno de Superlayo se vuelve a subir a las tablas de Crisis Creativa para escribir algo que yo nunca jamás firmaría: un artículo hablando bien de Dr Who.

No creo en el amor a primera vista (y puede que este sea el principio más inesperado para un post de Crisis Creativa). El caso es que tampoco creo en los emparejamientos a través de terceros, que en ocasiones tienen bastante en común con las recomendaciones de toda índole cultural. Si bien las recomendaciones generales son útiles, las opiniones personales pueden dar una idea al que las recibe en función del que las emite, las recomendaciones dirigidas traen consigo una señal de alarma.

Si te venden que una serie “está hecha para ti” (al igual que si te dicen, respecto a una persona, parafraseando a un amigo mío, que “tenéis pila de cosas en común”) puede ocurrir dos cosas (no necesariamente excluyentes): que se creen expectativas o que desconfíes instantáneamente de aquello que te ofrecen. Ambos casos suelen conducir a una decepción, especialmente porque una serie (como una persona) no suele enseñar todo su potencial a las primeras de cambio.

Esa fue mi experiencia con Doctor Who. Por supuesto, había leído unas cuantas referencias a la serie por distintos lugares (larga es la mano del whovian en Internet), pero no fue hasta la reiterada recomendación de un amigo de la carrera que le di la oportunidad. Para ser justos, una serie sobre un alienígena que viaja a través del tiempo y el espacio parecía tener todo a favor para ganarme: la ciencia-ficción me ha gustado desde pequeñito, y desde que tengo memoria me han cautivado las historias de viajes en el tiempo.

Y sin embargo, mi primera reacción ante el primer episodio de la serie actual (recordemos que antes de las  siete temporadas actuales, existieron 26 de la serie clásica) fue esa reacción virtual tan nuestra del MEH. A pesar de que, parándose a pensar, la idea para el primer episodio era imaginativa y podría resultar hasta inquietante (maniquíes de plástico cobrando vida para atacar a la gente), lo cierto es que resultaba quizás excesivamente camp para captar el interés de nadie. Ese es el principal problema que tengo al recomendar la serie; la primera temporada es la más sosa, y no empieza a despegar hacia más de la mitad de la misma.

¿Pero qué es Doctor Who, exactamente? Aunque ha habido muchos cambios en la serie desde su estreno (allá por 1963; la serie cumplirá 50 años el próximo 23 de noviembre), ha habido una serie de constantes a lo largo del tiempo. El protagonista es el Doctor, un alienígena de la raza de los Señores del Tiempo, que viaja a lo largo de todo el tiempo y el espacio en su nave, la TARDIS, desfaciendo entuertos con la única ayuda de su ingenio (y sus distintos acompañantes humanos).

¿Cómo ha conseguido sobrevivir un concepto así durante tantos años (exceptuando un parón de unos 20 años entre la serie clásica y la actual)? Con un pequeño truco que los guionistas se sacaron de la manga después de que la salud del primer actor que interpretó al Doctor, William Hartnell, empeorase. Fue en ese momento cuando marcaron que la raza del protagonista era capaz de regenerarse después de un daño grave, convirtiéndose en una persona virtualmente distinta (si bien con los mismos recuerdos que la anterior). Este recurso ha ido usándose puntualmente durante años, y las distintas encarnaciones han permitido dar distintos soplos de aire fresco de cara al público.

Pero volvamos al modo abuelo Cebolleta. ¿Cómo logró la serie ganarme a mí? En un segundo intento continué más allá del primer capítulo; de hecho, llegué a ver varias temporadas. Sin embargo, tampoco le prestaba mucha atención, y no eran pocas las veces en que veía la serie mientras hacía otra cosa por la habitación. Esto cambió en el momento en el que alcancé capítulos que no estaban doblados, y la experiencia mejoró considerablemente.

No es que yo sea un talibán del doblaje. Si bien en general intento ver la series en versión original, también disfruto con algunos doblajes al castellano (de memoria sólo recuerdo el excepcional trabajo de Carlos Revilla en los Simpson, y sin lugar a dudas cierto célebre boinudo podría enumerarles unos cuantos más). Pero creo que todos los que hayan podido comparar Doctor Who en español con la versión inglesa me reconocerá que el doblaje es bastante chusco en general, por no hablar de que la interpretación de los distintos protagonistas ganan muchísimo en su idioma original.

Anyway, volví a revisionar gradualmente los antiguos episodios junto a mi madre, a la que convencí para engancharse con el genial episodio navideño The Christmas Carol (posteriormente también infecté con la afición a mis primos pequeños, que están en una edad fácilmente influenciable a este tipo de cosas). Y ahí ya me enganché, y a día de hoy es de las pocas series que sigo a cada episodio que emiten. Más aún, es la única serie por la que me preocupo cuando va a volver a empezar, o cuando va a ser el episodio final.

Y lo más probable (si es que no habéis acabado ya hartos de mi diatriba) es que os estéis preguntando, ¿por qué? ¿Y son razones que puedan convencerme a mí, lector medio de Crisis Creativa hastiado de referencias whovians por doquier, para que le dé una oportunidad a la serie? Aquí van mis (muy personales, o puede que no tanto) razones por las que me encanta Doctor Who.

1)      Incluye viajes en el tiempo (also, sometimes, History!).

Me siento extrañamente atraído y repelido al mismo tiempo por este mash-up de mis dos máquinas del tiempo preferidas.

Me siento extrañamente atraído y repelido al mismo tiempo por este mash-up de mis dos máquinas del tiempo preferidas.

Soy un amante de los viajes en el tiempo. No quiero decir que me acueste con paradojas temporales, sino que es una rama de la ciencia-ficción que me chifla, probablemente desde que vi las películas de Regreso al futuro cuando era niño. Una afición especialmente incentivada por ciencia-ficción de la buena a partir de ahí, como algunas de las escasas (pero realmente imaginativas) historias de Asimov sobre el tema, el clásico libro de H. G. Wells que lo empezó todo, las dos primeras pelis de Terminator, etcétera.

Dejando al margen mi filia particular, ¿qué supone esto para la serie? Por supuesto, que el protagonista pueda viajar por el tiempo y el espacio supone que el único límite para la series es su presupuesto y la imaginación de sus guionistas. Las aventuras del Doctor pueden desarrollarse de un confín a otro no sólo del mundo sino del Universo, y entre el Big Bang y el fin del tiempo. Si no eres capaz de imaginarte tú sólo porque esto, como idea de base, MOLA, es que eres un caso perdido. Puedes dejar de leer.

Esto no sólo permite inventarse cualquier tipo de raza alienígena o situación extraña, sino también interactuar con épocas que para nosotros son históricas. Ya os he hablado de mi opinión sobre la primera temporada de la serie nueva, y dentro de ella, los dos episodios emplazados en la Segunda Guerra Mundial son sin duda los mejores; algunos de los más interesantes de la serie en adelante incluyen personajes históricos como Madame de Pompadour o Vincent Van Gogh.

2)      Un protagonista a veces casi mesiánico, un héroe byroniano.

No crucificaríais a un hombre con toga, ¿verdad?

No crucificaríais a un hombre con toga, ¿verdad?

Si bien la personalidad del Doctor ha cambiado durante sus distintas encarnaciones, existen varios puntos en común que han permanecido constantes. El Doctor es muy inteligente, y ésta es, a menudo, su única arma. Teóricamente es una pacifista, y realmente demuestra compasión e intenta evitar la violencia siempre que es posible; sin embargo, no duda en utilizarla como último recurso.

No es un héroe pluscuamperfecto. Busca la compañía y las nuevas experiencias, se interesa por todo y todos los que conoce, pero no dudará en manipularlos u ocultar la verdad si lo considera necesario. Sabe que, tarde o temprano, sus acompañantes sufrirán las consecuencias de sus viajes, pero se ve incapaz de no crear lazos con alguien, porque ser forzado a la soledad no sólo es malo para él, sino para todo aquel que se cruce en su camino. Solo, el Doctor necesitaría a alguien que le parase los pies.

Si bien lo más fácil sería catalogarle (las pérdidas constantes, su larga vida) como un héroe trágico, lo cierto es que es más identificable con el prototipo de héroe byroniano. No es por intentar ponerme pedante, si  habéis visto algo de la serie y echáis un vistazo a la definición de este término en Wikipedia, la descripción de personalidad coincide casi punto por punto. Y me vais a permitir que comparta con vosotros una definición del héroe prototípico de Byron, desde esta otra página, con cualidades que considero aplicables al Doctor:

“Estos personajes suelen haber tenido un pasado turbulento, del que esconden algo oscuro. […] seductores, carismáticos, ejercen la fascinación del hombre con una tempestad interior en continua ebullición […]. Son antisistema: no están interesados en cumplir con las normas. Les da igual lo que diga la sociedad. Son extranjeros, náufragos, parias, vagabundos, voluntariamente marginados. No respetan los rangos ni los privilegios. Son inteligentes, con gran vida interior, cultos, educados. Han viajado, conocen el mundo, […], tal vez están algo hastiados de la vida. Por todo esto, son misteriosos, cínicos, arrogantes, cambian de humor bruscamente. Son sus peores críticos, y muy frecuentemente acaban siendo autodestructivos.”

En mi humilde opinión, el Doctor combina la superioridad intelectual de los grandes detectives de ficción del XIX (Sherlock Holmes, Auguste Dupin, etcétera) con el concepto de héroes con pies de barro que se popularizaba al otro lado del Atlántico en el mundo del cómic en los momentos de su creación (si bien es una tendencia que puede rastrearse mucho más atrás). Es dinámico y excéntrico, es el típico amigo que siempre sabe un sitio nuevo a donde llevarte, y que da pie a anécdotas increíbles, llevado al último extremo.

3)      Una serie (o un tipo de espectador) sin complejos.

Un adulto cediendo el control a su niño exterior. ¿El Doctor, o yo viendo la serie?

Un adulto cediendo el control a su niño exterior. ¿El Doctor, o yo viendo la serie?

Doctor Who fue estrenada como serie de un corte para toda la familia, pero  que también buscaba el atractivo del miedo, hacer que los padres no se aburriesen viéndola con sus hijos, mientras que los niños se escondían detrás del sofá cada vez que aparecían los monstruos, esperando el momento en el que el Doctor salvase el día. Pero al mismo tiempo es una serie con paradojas conceptos abstractos, con tramas y semillas de tramas muy a largo plazo, y con muchos años a sus espaldas.

Yo también sufro esa dicotomía como espectador: por un lado la disfruto como un crío (vamos a ver, venid a decirme quienes gozáis con el concepto básico de Pacific Rim a decirme que dinosaurios en una nave espacial no algo con lo que fliparían nuestros yoes de 8-9 años) y por otro como el enamorado que soy, ya mayor, de los cosmos de ficción complejos (estáis leyendo a un marvelita convencido, un lector del universo extendido de Star Wars y un devorador de sagas en general al que le gusta que le expliquen cosas).

¿Qué puedo decir? Esta fusión de ambas facetas mentales es la que me permite disfrutar de un nuevo episodio (no de todos, toda narrativa tiene altibajos) como si cualquier cosa pudiese pasar, como si la suspensión de la incredulidad no fuese un ejercicio consciente. Como si no fuese un adulto a vueltas de todo que ve venir un final a la mitad del metraje. Y al mismo tiempo, entrar en el juego del hype, del que pasará, de cómo podrán unirse las distintas pistas o rebuscar en Internet buscando algo de la serie clásica que pudiera repercutir ahora.

Estáis a tiempo de engancharos para el aniversario.

Estáis a tiempo de engancharos para el aniversario.

Estos son mis alegatos a favor de la serie. Podría hablar más de ella, pero es probable que algunos ya estéis hartos de la propaganda whovian por otras vías. Os estoy hablando de mi experiencia personal y no os engaño: Doctor Who no es la mejor serie que existe, y sin embargo, es mi serie preferida. Ni yo mismo puedo decir porqué la serie me causa ese efecto frente a otros tantos productos de ficción que consumo. Quizás porque es la serie que hubiese querido poder seguir cuando era un chaval y me revierte al espectador que era entonces. Quizás por todo eso y al mismo tiempo me entretiene y me hace reír.

Preguntadle a algún amigo que sepa por dónde os conviene empezar, o qué episodios podéis picotear para haceros al estilo de la serie. No es necesario controlar todo el bagaje de la serie para disfrutarla, y uno puede ir introduciéndose en la mitología de la serie gradualmente. Dadle una oportunidad, probadla a verla acompañados si tenéis primos, sobrinos o hijos pequeños. No tenéis porque disfrutarla como ellos (ni como yo), pero lo más seguro es que paséis un buen rato.

comentarios
  1. Fosforo dice:

    Dos notas fosforiles.
    En el punto dos me han dado ganas de meter un paréntesis diciendo “Ke ise de herooinomano el nota ste?”
    En el punto tres no recalca lo suficiente que la falta de complejos del espectador de Dr Who medio va acompañada de otra ausencia: la capacidad de hablar de otra cosa.
    😀

    • Superlayo dice:

      Por eso me molesto en poner subtítulos a las imágenes antes de que lo haga usted, es toda una maniobra preventiva. :p ¡Y mencióneme el twitter o algo, ande!

      Respecto al fanatismo whovian, merecería otro artículo aparte, sin duda. Yo creo que he logrado mostrarme bastante comedido al respecto; espero haber podido ser objetivo y admitir que estoy siendo muy subjetivo cuando tocaba, respectivamente.

  2. Dr. Who no te la pueden vender, eso es lo malo, se tiene que descubrir. Para mi gusto las nuevas temporadas están bien, pero las primeras temporadas y las antiguas son demasiado británicas. Me quedo con la trilogía regreso al futuro antes.
    Saludos

  3. Chuck Draug dice:

    Ainsh, el Doctah, el Doctah…

    Pues yo sabía de Doctor Who antes de ver la serie actual. Había visto algún cachito, sabía lo que era un Dalek (más o menos), pero hasta que no empecé a ver la serie nueva todo me sonaba a algo que podía ser interesante dentro de lo ‘camp’. Y es cierto que la primera temporada empieza floja, pero luego sube bastante hasta el final. De la segunda a la cuarta es un continuo ir y venir de buenas ideas, algunas magistralmente ejecutadas, como el episodio de “Blink”, y otras que están ahí. Ya cuando Moffat se encargó de la serie a partir de la quinta temporada… bueno, demostró que como guionista de episodios puntuales (como el mencionado “Blink”) es muy bueno, pero llevando todo el peso de la serie, no lo lleva tan bien.

    Y la serie hay que tomarla como un entretenimiento ligero. Sí, tiene algunas cosas que no son mero entretenimiento, el Doctor es un tipo pacifista en su mayor parte, un tipo que ha de usar su inteligencia, y además contradictoriamente carismático (pero con Matt Smith tardé mucho en empatizar con su Undécimo Doctor, con David Tennant fue casi inmediato con el Décimo). El concepto del héroe huraño que al final necesita acompañantes porque no le gusta estar solo, pero se lamenta de llevarlos porque les hará daño, es una constante no solo de la nueva serie (y de la antigua sigo viendo solamente trozos, especialmente del Cuarto Doctor)… Eso sí, los acompañantes son para mí muy irregulares, e igual que Dona Noble y su abuelo Wilfred me parecen la leche, Rose Tyler y Amy Pond no las soporto. Pero claro, si digo que no me gustan ni Rose ni Amy me ganaré muchos palos… ¡bah, da igual!

    Lo curioso también es que se nota que Doctor Who, aun con los avances, sigue siendo una serie de bajo presupuesto. Los monstruos van lo justo y necesario, los efectos por ordenador están contados (y han ganado en calidad, pero sin que sean para tirar cohetes), casi todo parece que tenga que ocurrir en Inglaterra en general y Londres en particular, sea la época que sea…

    Pero tiene su encanto. Supongo que es por la tradición que tiene, que a pesar de lo cutre hay trabajo detrás de cada capítulo, porque conseguí engancharme gracias al enorme carisma del Décimo Doctor (pero estuve a punto de dejarlo con el Undécimo, ya lo digo), y porque para pasar el rato está más que bien. Es lejos de ser perfecta, y sus años justifican buena parte de su base fan… aunque seamos sinceros, no pocos whovians pueden ser tan FANPESAOS como los bronies o los fans de Hora de Aventuras, si no más.

  4. Pues precisamente hoy he empezado a verla otra vez. Con su primer doctor y tal…

  5. Puede que su presentación sea dispersa y que la estética sea hasta un poco fea, pero parece ser intencionada y funciona. Es una serie de serie B. Los flashbacks son breves y no entorpecen el relato, algunos planos consiguen ser escabrosos y/o terroríficos (el hacha rompiendo la puerta, la sombra del cristal) y desde el primer momento ‘Sleepy Hollow’ demuestra ser un pueblo distinto, reconocible y hasta atractivo. Si encima le añadimos que Roberto Orci y Alex Kurtzman escribieron el guión junto con Phillip Iscove, el entretenimiento está garantizado. Puede que sean funcionarios del guión, que tanto escriban ‘Star Trek’ como ‘Misión Imposible III’ o ‘Transformers’, pero sus obras suelen ser ágiles.

  6. Tracey Stokes dice:

    ¿Qué puedo decir? Esta fusión de ambas facetas mentales es la que me permite disfrutar de un nuevo episodio (no de todos, toda narrativa tiene altibajos) como si cualquier cosa pudiese pasar, como si la suspensión de la incredulidad no fuese un ejercicio consciente. Como si no fuese un adulto a vueltas de todo que ve venir un final a la mitad del metraje. Y al mismo tiempo, entrar en el juego del hype, del que pasará, de cómo podrán unirse las distintas pistas o rebuscar en Internet buscando algo de la serie clásica que pudiera repercutir ahora.

  7. Yo había oído y leído hablar mucho de ella pero no me convencía, hasta que me puse a buscar información sobre ella y me picó más lo que no te contaban que lo que sí, por ejemplo: la Proclamación de las Sombras. Es algo que mencionan en el primer episodio del Noveno Doctor, pero que no ves que es hasta dos temporada después. Esa omisión de información es la que me picó para verla.
    Luego cosas como David Tennant terminaron de convencerme. Y que engancha, que me vi la 4ª temporada en un día. Sin apenas secuelas mentales, la verdad.