Unas reflexiones sobre el repugnantemente atractivo mundo del pop USA

Publicado: agosto 27, 2013 de Fosforo en Música, Opinión

Los habituales no están acostumbrados a que una de mis rabietas en el último momento cambie el “planing” del blog. Bueno, sí que lo están. De modo que una vez más lo urgente no nos deja tiempo para lo importante. Y mientras que este fin de semana nos espera mi reseña de Elysium, la nueva película de ciencia ficción de las carteleras, hoy quería hablaros de Miley Cyrus, también conocida como “el nuevo juguete roto de la Disney”. Y lo voy a hacer sin poner ni una sola foto de la chica, básicamente porque no me apetece bucear en el Google Imágenes de la nena, que yo eso de buscar fotos para el blog lo hago con la sana intención de alegrarme la vista. Ahí os queda.

Hace poco hablábamos de South Park, y pocos capítulos más memorables tiene la serie que el capítulo de “El nuevo look de Britney”. Resumiendo, el capítulo toma la caída en desgracia ante la prensa rosa de Britney Spears para elaborar una completa crítica al ansia morbosa del público, al encumbramiento y posterior caída de nuestros ídolos televisivos, encarnados demasiadas veces en chicas cuyo aspecto físico se convierte en su peor enemigo. De modo que no quiero cebarme en exceso con la señorita Miley Cyrus, a pesar de lo cual, ya me conocen, lo haré un poco. Pero este artículo no va dedicado a hablar de tal o cual actuación, ni tampoco a hacer un repaso pormenorizado de su carrera y sus atributos sexuales, más bien se trata de una reflexión, una llamada de atención personal hacia una actitud degradante por completo: el ser cómplices de ese “sacrificio ritual” que criticaban en South Park.

Para los que tengan la suerte de no vivir en la villa del cotilleo internetil, la artista anteriormente conocida como Hanna Montana salió en una gala de la MTV y realizó una coreografía con un tipo disfrazado de Beetlejuice en la cual básicamente solicitaba nerviosamente ser penetrada. Y lo digo en serio, he visto minutos iniciales de películas porno donde había menos necesidad de polla que en el susodicho bailecito. No soy muy fan de la Cyrus, si bien me gusta bastante sumergirme en el mundo (en ocasiones decadente, en otras fulgurante) de los videoclips comerciales de los USA. Lo que puedo decir es que tampoco es la primera vez. El video del tema We Cant Stop deja la insinuación sexual de un video de Madonna en algo ridículo. Realmente llega a lo obsceno. Vamos, que no es la primera vez que la señorita se mete en un fregao de este tipo.

Por partes, las reacciones han sido entre absurdas y ridículas. De una parte, la gente que inexplicablemente sigue asociando a Miley Cyrus con la Hanna Montana que hace ya 3 años desapareció de escena. Para Miley el personaje está muerto, o eso quisiera. Es un lastre para su carrera actual y para su vida, y así lo ha declarado en muchas ocasiones. No, no se trata de un cambio radical (puesto que ha ido ¿progresando? a ello en los últimos años) y tampoco es que su show estuviera dedicado a sus fans menores de edad. De hecho, el cambio de nombre artístico (de Hanna Montana a Miley) obedecía originalmente a este propósito, romper con el pasado y el público infantil.

Como en la misma serie, la artista se ha quitado el disfraz y resulta ser una persona totalmente distinta. Pero la Miley Cyrus escondida debajo de Hanna Montana no es una chica Disney, sino otro objeto de consumo rápido de una industria que la ha cogido como su nueva “chica bonita”. Mucha gente tiende a ver en el cine el fruto de todos los males, la mayor máquina de machacar chavales que ha existido. Pero la industria musical es rica en ejemplos de destrucción humana, y la cantidad de niños y adolescentes cantantes que han visto su vida rápidamente destruida, remplazada y olvidada en las últimas décadas no es moco de pavo.

La otra reacción más generalizada ha sido, como no, la de llamarla PUTA. ZORRA. DESVERGONZADA. LIBERTINA. Eh. Eh, eh, eh, EH. La gente se lo ha tomado realmente a mal, y tengo la impresión de que detrás de esto se esconde una situación incómoda. Me voy a poner el gorro de feminista por un momento. Estamos hablando de una chica de 20 años bailando en ropa de baño y restregando su culo contra la zona genital de un cantante. Un cantante que no hace nada por evitarlo. Un cantante que había ensayado el baile, que se deja coger y frotar, y deja que Miley finja comerle el cuello antes de volver a poner el culo. Un tío que tiene 15 años más que ella. ¿De verdad lo escandaloso es la decisión de una chica de 20 años? Me parece bastante más escandaloso que todo el mundo, empezando por el “cómplice” de la actuación permitieran algo semejante. Yo no me prestaría a colaborar en ello.

Y no porque sea de ser una puta, ZORRA, DESVERGONZADA LIBERTINA. Que va. Es porque me parece sucio, vulgar, falto del más mínimo gusto. La clase de cosa que una chica de 20 años puede llegar a considerar sexy. La clase de cosa que una chica de 20 años que cree que es sexy puede pensar que es sexy. Como las camisetas ajustadas en chicas a las que les sobran unos kilos, los pantalones extremadamente cortos combinados con celulitis o los escotazos y corsés en chicas sin pecho. La clase de cosa que una chica puede NECESITAR en un momento en el que su autoestima como mujer aún se está formando. Porque la gente a veces necesita reivindicarse, y rebelarse contra sus padres. Lo malo no es eso, lo malo es que siempre encuentren algún buitre para “ayudarla” en sus necesidades infantiles, sea pasándole la droga, follándosela sin condón en un coche estando borracha o bailando con ella una coreografía fuera de lugar en un espectáculo ante millones de personas.

No sé si me explico.

Miley Cyrus es una cría. Es una niñata con ínfulas, como todas las niñas con ínfulas que pueblan el mundo del espectáculo. Para su desgracia es mujer, lo cual la llevará a ser explotada de formas bastante más sucias que las que se ciernen sobre los niños actores o sobre los niños cantantes. Y más ahora que Michael Jackson no está para hacerte pasar un inolvidable fin de semana en su cama rancho.

No seré yo el que apruebe este tipo de cosas. Pero tampoco creo que sea necesario escandalizarse. Cada uno lleva su carrera como cree conveniente, y mi filosofía siempre ha sido “no creas que el marketing que no te engaña es más burdo que el que sí lo hace”. El constante motivo sexual de Cyrus en sus videos, en sus actuaciones, en su vestuario, no es nada nuevo, lleva escandalizando al público desde 2010, y este no aprende la lección. A mí me sigue sorprendiendo que alguien pueda sentirse violento con ello, porque es algo a lo que estamos habituados desde hace ya mucho tiempo. Britney Spears tenía tres años menos de los que tiene ahora Cyrus cuando sacó cosas como “Ops I did it again” o “Give me baby…” No jodamos.

Podemos cuestionar el acierto empresarial de intentar vendernos como última realización de nuestros deseos sexuales a una niña que con 20 años se ha destrozado el cuerpo con entrenamiento para hacer desaparecer todas sus características originales y convertirse en un retaco huesudo con poco pecho, sin labios, con dentadura caballuna y un culo gordo y flácido. O podemos preguntarnos qué sociedad es esta donde tantas personas piensan que está funcionando, o se sienten violentas al ver el espectáculo. Nos han dicho que miremos y estamos mirando, y no nos estamos escandalizando por lo grotesco, nos estamos escandalizando por lo inmoral. Maldita sea, eso es que está funcionando mejor de lo que pensábamos.

Decía el otro día mi queridísimo, amado y mil veces ponderado Bóinez: “La industria musical es eso, una industria. Como tal, se aprovechan todos los recursos que se puedan explotar para aumentar las ventas. Si un cantante está BUENACO (o BUENACA), la discográfica y el propio artista van a sacar partido de ello, porque es un arma que está ahí a su disposición. Además, ¿me va a decir que Elvis no tenía dotes de artista? ¿O Nick Cave en sus tiempos mozos? ¿Bruce Springsteen? ¿Los Rolling Stones? ¿Los Beatles?” Y mira, no hace falta estar buenaco o buenaca, vale con que nos lo envuelvan mucho para vendérnoslo así. Solo así se explican cosas como Dani Martin, Justin Bieber, Miley Cyrus o la msima Madonna, que hay que tener estómago, joder.

En conclusión, que yo les diría, queridos amigos, que nuestro principal problema es que nos molesta mucho que nos intentan vender algo, pero al final resulta que lo estamos aceptando cuando nos lo venden. No hace falta que te gustase la interpretación de Miley Cyrus anoche, porque meramente con que te parezca pornográfica o escandalosa ya estás entrando en su juego. Un juego donde es una nena de 20 años la que decide, hace y deshace sobre una gala de la MTV, donde el cantante contra el que se restriega ni pincha ni corta. Un juego donde Miley Cyrus en bikini color carne es de mal gusto por su contenido erótico, y no por sus evidentes y dolorosas carencias estéticas.

Seamos todos un poco más adultos y dejemos de escandalizarnos por lo obvio, por lo evidente. La industria del espectáculo explota el aspecto físico de sus miembros destacados. Si no pueden explotarlos por la vía del sexo, les cargarán de ropa de marca y nos lo intentarán colar como un reportaje publicitario. Mientras antes nos percatemos de esto, antes podremos seguir con nuestras vidas. Porque la verdad, si la alternativa es escandalizarnos porque una chica de 20 años se frote en un baile con un chico, deben tener todos ustedes mucha menos noche que yo. Y ya sería triste. ¿Quieren ser unos tristes?

comentarios
  1. Corto dice:

    Sublime

  2. red bat dice:

    Citándote un poco del podcast: “Las tetas no son provocadoras. El hecho de que el el cómic y el cine no haya tetas es sólo un síntoma de que la industria está castrada, pero no es provocador”. No sé qué decirte, no he estado al tanto de la Cyrus esta demasiado más allá de un par de gifs y chorradas puntuales, pero la jarana montada a raiz de carne barata creo que indica que no solo la industria está anclada en la corrección política más casposa y simple, sino también el respetable (no) público.
    La teta de la Jackson, lo de amamantar en público de hace unos días, los avisos de Google ads a Patroklo… Es muy muy simple sacar a la borregada de sus casillas, sobre todo a los idiotas que más ruido hacen. Una teta, así sin más, chof, sin motivos ni gracia, basta y sobra.
    Seguramente si Ozzy se hubiese subido al escenario a darle un jalisco a otro murciélago no se habría montado ni la mitad. O por lo menos las reacciones serían muy distintas.

  3. Neyebur dice:

    Estoy casi seguro de que si hubiera pasado todo esto con un cantante con la misma trayectoria que Miley, pero chico, no se hubiera montado la que se ha montado. Si hubiera sido un tío de 20 años restregandose mientras canta con una mujer guapa de 30 seguro que muchos dirían cosas como “¡Qué tío! Así se hace. Quiero ser como él”
    Y el problema es que aun vivimos en una sociedad en la que si un tío presume de todas las mujeres con las que se ha acostado es un “macho”, pero sí lo hace una mujer el letrero de “puta” no se lo quitan.

  4. Bartu dice:

    Muy buen artículo Sr. Fósforo, muy bien jugado. Tal y como dices muchos somos mayorcitos para saber las reglas con las que juegan las discográficas y el hecho de que se te caiga el monóculo por cosas así a estas alturas es de ser un poco ignorante.

  5. Todo este “escándalo” se ha magnificado por el simple hecho de que esta chica ha sido incapaz de descolgarse el sambenito de “niña Disney”,

    La maquinaria publicitaria de la industria audiovisual y discográfica, como bien dices, es muy poderosa, y aunque para ella el proceso de transformación de Hannah a Miley haya sido gradual (o por lo menos lo haya intentado), lo cierto es que, a ojos del gran público, alguien a quien el márketing de Disney (ojito) nos había vendido como esa adolescente ideal, divertida y recatada, ha sido transformada de manera casi igual de machacante por esa misma industria audiovisual en la rebelde, provocadora y sedienta de sexo que tenemos ahora. El gran público, inconscientemente, percibe esta contradicción y es incapaz de identificar a Miley como la artista desbocada, sino en poco más que un Rule 34 de Hannah Montana.

    Estoy bastante seguro de que la industria audiovisual es muy consciente de esto, y a fin de cuentas, la polémica vende. Y MUCHO.

    • Fosforo dice:

      Estoy de acuerdo con la polémica que vende, y mucho.
      Pero donde yo quiero ir es que a Miley, a la chica de 20 años (no al productor, manager, técnico de imagen y demás equipo detrás de ella) que le han cargado esta mierda… ella ha hecho todo lo que ha podido por distanciarse de Hanna, y ser Miley.
      Otra cosa es que a estas alturas sea imposible, o que le vaya a costar muchas de estas situaciones con sus respectivos escándalos, pero vamos, decir que ha sido “de pronto” o “bruscamente”… no hace justicia con todos los intentos, uno tras otro, de dejar de ser Hanna Montana.
      A mí me da, en ocasiones, incluso un poco de pena.

      • Ojo, que justamente a eso me refiero con mi comentario. Ella puede intentar distanciarse todo lo que pueda de su anterior imagen, pero lo cierto es que la maquinaria publicitaria de Disney la “encasilló” en una imagen que contrasta diametralmente con la que la industria (y ella misma) trata de vender actualmente. Al “escándalo” sexual de ver a una chica de 20 años haciendo eso, se une el hecho de que para muchos ella nunca dejará de ser Hannah Montana, y el único culpable de eso es el poder de márketing de Disney.

        • King Garrac dice:

          Por dios, después de tanta serie basura, películas de mala calidad, y tanta sobrevaloración, me sorprende que haya tan poca gente que sepa que Disney es el MAL.

  6. mariods86 dice:

    Estoy muy, muy de acuerdo. Y perdón por el escueto comentario, pero esque no tengo nada más que añadir. Escandalizarse por chorradas y apelar al morbo de la “chica Disney que se ha pervertido”, más que nada eso es lo que me resulta más penoso. Y lo peor es que las redes son las que ayudan a la creación de estos mismos sentimientos.

    • Y ese es, precisamente, el morbo del asunto. No es sólo una chica que ahora es mujer y se pasa (o no) un poco de la raya. Es que es una jodida chica Disney…

      • mariods86 dice:

        Mi problema esque tengo el concepto de “chica Disney” muy distorsionado. Mi concepto de chica Disney sería el de cualquier princesa Disney o personaje de sus series animadas: autosficiente, con caracter y con personalidad propia (y sí,todas las princesas Disney, salvo la Bella Durmiente, son así). Ese “tipo” de Chica Disney aboga más por lo superficial, lo”super guay”; pija, princesita o super singstar monosa, la verdad es que me preocuparía más ese modelo a seguir para una niña que el otro. Si Miley ahora pretende sacarse de encima el rollo “Disney” haciendo el tonto, pos que lo haga. ¿Qué problema puede haber? ¿Que sus fans se pongan a imitarla? Yo creo que ahí la culpa la tienen más unos padres o tutores que prefieren confiar en un modelo televisivo para sus hijos antes que educarles ellos mismos. Por eso mismo a mí esque ni me va ni me viene (porque nunca jamás me había interesado esta chica antes y no me va a interesar ahora), y no entiendo todo el escándalo.

  7. Chuck Draug dice:

    Ese capítulo de South Park… recuerdo que tenía cierto escepticismo sobre cómo abordarían el tema, pero a medida que iba avanzando, el capítulo se convirtió en todo un bofetón a nuestro morbo. Uno bien dado y merecido.

    Miley Cyrus ha acabado siendo un juguete roto que intenta que olviden que fue una chica Disney. Lo mismo se le está yendo la olla, pero son sus decisiones. Buenas, malas, horribles, ¡las que sean! El caso es que estamos en pleno Radiopatio tratando de saber qué es lo que ocurre con esta niña cuando no es más que otro producto de la industria musical: si pueden explotar su físico y actitud más que sus dotes artísticas, lo harán. Aunque sea de mal gusto.

    Y a mí también me da a veces pena, tanto como cualquier niño prodigio de la música o el cine que ha acabado así, tratando de deshacerse de su imagen anterior, sea de forma brusca o paulatinamente (recordemos que la Cyrus ha intentado muchas veces que dejen de asociarla con Hannah Montana).

    Y las reacciones son exageradas. ¿Puta? ¿Así, sin más? ¿Y también un montón de mojigatería? Que es de mal gusto, sí, pero no es para ir poniendo el grito en el cielo.

  8. Lo triste de todo esto, como ya han destacado algunos, es que nadie estaría hablando de este tema si esta cantante no hubiese sido antes una “chica Disney”, y menos de tratarse una de sus figuras juveniles más populares, nada más y nada menos que Hanna Montana. Si no fuese así, seguramente sería otra más de las cantantes jóvenes del pop que abundan por ahí enseñando cacho y moviéndose como si estuviese en una barra de striptease.

    Y si tú, Fósforo, no hubieses escrito este artículo, probablemente ni habría hablado del tema. Pero es que creo que lo has enfocado de puta madre y estoy de acuerdo. Aunque a mí la industria de la música me da tantas arcadas que prefiero pasar de ella.

    Oh, y los que llaman puta a la Cyrus, aparte de ser unos carcas, entran en el juego con holgura. Ah, esos defensores de la moralidad.

  9. Ian dice:

    Maravilloso. Un “hostia puta qué pedazo de artículo.”