El Salón del Cómic de Zaragoza 2012, una perspectiva subjetiva.

Publicado: diciembre 17, 2012 de Fosforo en Cocina y hogar

Este fin de semana lo he pasado, como los aficionados a mi Twitter ya saben, en el Salón del Cómic de Zaragoza, con toda la tropa webcomiquera habitual del salón que presentaba su sexto Weezine, el recopilatorio de autores de webcómic que con este cierra una etapa, puesto que se supone que es su último número. Nadie mejor para rematar a un fanzine que quiere morir que yo para colaborar con un prólogo “corto” “blando” “sin odio” y otras lindezas que me ha dedicado mi público habitual. Lo que suele pasar cuando te vendes al sistema, imagino. Para mí ha sido una satisfacción personal a muchos niveles, de modo que agradezco mucho la oportunidad.

Imagen

“Buuuuuuuuu Fosforo, eres un blando, nadie te quiere.” Lo que os pasa es que tenéis envidia.

Podría hablaros de la mucha gente que volví a encontrarme después del año pasado, o de la gente nueva, o de las muchas curiosidades que me ha deparado el evento. Pero mi estancia en Zaragoza se resume en un único punto, un suceso que se ha convertido en el más importante de la semana. La hamburguesa. Os pongo en situación.

Domingo 16 de Diciembre, mañana después de la fiesta de los webcomiqueros (y de alguna otra escoria invitada). Ligera resaca, cansancio crónico, hambre indescriptible. Decido solucionar todos mis problemas con una buena Coca-Cola y una hamburguesa en un sitio cercano a donde habíamos desayunado el sitio anterior, la típica bocatería “de toda la vida” en el centro de la ciudad de Zaragoza. No obstante, en algún momento de la vida de tan ilustre establecimiento este había sido adquirido por una pareja asiática con un conocimiento del castellano nulo. Después de gritar y señalar la palabra “hamburguesa” varias veces, finalmente la china asiente, y yo espero que llegue mi desayuno con Vrede y Nadieygris.

Cuál es mi (nuestra) sorpresa cuando lo que me traen son dos filetes de hamburguesa precocinados (de los que ya están fritos y solo hay que poner al congelador) de un aspecto bastante deplorable y crudo, con unos cuantos tranchetes “El caserío” de queso frío entre pan de barra del día anterior, descongelado pobremente hasta quedar gomoso. Tenía hambre. Le pegué un bocado. Sabía MAL. Culpé a la resaca y seguí masticando. Aquello era asqueroso. Sabía fatal, la carne estaba cruda e incluso en mal estado, el pan era como un chicle demasiado mascado pegado a la carne, y los tranchetes eran absolutamente insípidos. Haciendo del corazón tripas seguí mordiendo hasta acabar con el primer filete, es decir, a la mitad.

Yo, sosteniendo inocentemente el bocata de la muerte.

Yo, sosteniendo inocentemente el bocata de la muerte.

Entonces me vino una arcada.

¡Joder! No había comido nada tan malo desde hacía mucho tiempo. Era lo peor de lo peor. Era imposible que una resaca produjera ese sabor, esas texturas en la boca, esa pesadez repentina. Le di a probar a mis estimados Vrede y Nadieygris. Los dos coincidieron en que aquello estaba incomible. Había pagado por aquella puta mierda, y yo no soy de los que se deja la comida en el plato. Volví a morder. Me sobrevino un mareo y dejé de un lado mi hombría para ponerme de parte de mi lado más racional, que apartó la hamburguesa y se acabó la Coca-Cola con preocupante dificultad.

A partir de ese momento el sabor de aquella hamburguesa me persiguió durante toda la mañana. Mi aliento sabía a hamburguesa putrefacta, mis mocos olían a hamburguesa putrefacta, y mi lengua había adoptado la textura mohosa del pan descongelado. Pocas veces me he sentido tan desdichado. Y eso que el día de antes un chupito entero me había salido por la nariz por culpa de un chiste contado en un mal momento. Pues bien, esto era claramente peor.

Llegó la hora de comer y me arrastré hasta el lugar donde habíamos comido el día anterior. Pensé que algo potente calmaría mi estómago, que bullía de acidez desde el aciago momento del primer bocado. Pero solo había bocadillos y ensaladas. Traumatizado por la experiencia de la última cosa que había entre panes que había comido, pedí una ensalada con pollo, que me comí sin ningún apetito y acompañado de mareos y constantes ganas de vomitar. Y no era por estar sentado a la mesa de los pintamonas webcomiqueros. La maldita carne frita intentaba abrirse paso por mí para salir cual monstruoso alien, y lo habría logrado de no ser por mis cálidas y suaves lorzas. No pude terminarme una cochina ensalada.

Ya casi moribundo, y lamentando no tener a mano un arma con la que llevarme a unos cuantos antes de mi evidente defunción, me arrastré pesado y entre eructos hasta el cuarto de baño del Salón del Cómic. Contrariamente a lo que suelen ser este tipo de servicios en un evento de frikis, estaba razonablemente vacío y aún más razonablemente limpio. Me senté dispuesto a sudar hasta mi último aliento por mi vida, pero no hizo falta. Como un peso muerto, en cuanto mis nalgas tocaron el wc la hamburguesa se precipitó hacia el final de mi tracto digestivo.

Imagen

Le robo chistes a Boinez porque puedo.

Fue una experiencia horrible sentir como cagaba aquel monstruo hediondo. La mierda despedía exactamente el mismo asqueroso y repugnante olor que identificaba con el sabor de la carne en mi boca. Aquello no podía querer decir nada bueno sobre la hamburguesa. El caso es que un par de apretones después mi cuerpo había quedado purgado, me sentía asombrosamente bien salvo por el horrible olor. Tiré de la cadena y una corriente divina se llevó aquella cosa muy muy lejos de mí.

Había vuelto a nacer.

¡Lo que está muerto no puede morir, sino que se alza de nuevo, más duro, más fuerte!

comentarios
  1. Afani dice:

    El tema del que hablas me parece una mierda.

  2. Afani dice:

    No, en serio, si eso fue lo más remarcable de todo el fin de semana, me cago en los asiáticos y en su nulo conocimiento hamburguesil. Al menos te cobrarían relativamente poco, espero.

  3. Vrede dice:

    Doy fe de lo putamente asquerosa que estaba. Yo estaba hambriento y el bocado que pegué me quitó las ganas de comer y me volvió anoréxico: me miro en un espejo y me veo gordo.

  4. red bat dice:

    Hostia puta, ya decía yo que tenías mala cara, pero pensaba que era por la resaca.

  5. Neyebur dice:

    En ese momento sí podían decir que Fósforo se cagaba en todo

  6. mariods86 dice:

    Solo Fosforo puede hacer un post sobre el Salón del Cómic de Zaragoza y acabar haciéndonos leer algo sobre comer y cagar hamburguesas putrefactas. HERMOSO.😄

    No se si alegrarme o sentirme mal por no haber estado ese domingo con tal de conocer de primera mano semejante hamburguesa.

  7. ¿Cagaste al Dios Ahogado?

  8. mariods86 dice:

    Solo Fosforo puede hacer un post sobre el Salón del Cómic de Zaragoza y acabar haciéndonos leer algo sobre comer y cagar hamburguesas putrefactas.

    No se si alegrarme o sentirme mal por no haber estado ese domingo con tal de conocer de primera mano semejante hamburguesa. Ahora en serio, espero que no fuera nada y que no pagaras tanto por semejante cosa, porque fiu, me he sentido mal leyéndolo. O_O

  9. Hombre, el vater estaba limpio porque lo tienen muy bien cuidaó y no se usa solo para cosas friskis, también hay conciertos de música clásica o cosas en las que me voy a dejar medio litro de sangre.
    También es posible que esta hambuerguesa fuera una maldición por no caer en las sexis garras del hijo de la pareja china la noche anterior.

  10. Valerian dice:

    Y yo que te mandé mensajes de ir a la churrería chachi… si es que… bueno, si no no habría un post así. ;P

  11. A tope con Femdom Hell. Fosforom Hell.

  12. spikereven dice:

    Me he descojonado a base de bien con la historia xDD

  13. Carlos dice:

    Así va España. ¿Os ponen mierda para comer y ni una miserable queja?😐

    Jo, la hoja de reclamaciones. O llamar a Sanidad. O a Chicote. Lo que sea. Pero que ese antro no siga abierto, por dios.

    • Fosforo dice:

      Sinceramente, en su momento no tuve ganas de pelearme con el escaso castellano de la camarera por una mala hamburguesa, y después de eso, cuando ya me empezó a sentar mal, me pillaba muy lejos como para ir a reclamarles nada.
      Igual el año que viene me paso solo para hacerlo.

      • fernanj dice:

        Probablemente para esa época ya habrán chapado el local, o lo habrán reconvertido. Si, los chinos suelen ser poderosos, pero no invencibles.

  14. No era una hamburguesa, quizás los antiguos dueños o solo la carne de un perro infectado… Umbrella?

  15. Seijo dice:

    Si hubieses venido a desayunar con nosotros a la churrería…
    Y puedo testificar que fosforo tenía una pinta horrible el domingo a la mañana.

  16. Corto dice:

    ¡Más historias del tracto intestinal de Fosforo ya!

  17. maribel dice:

    Pobre, con lo majete que eres y que te hagan esas cosas…, y tu amigo Vrede, no los mató a hostias? Ya sabes, no lo lleves más contigo si no va a cuidar bien de tí.

  18. Joder, bien podría haberse llamado esta entrada “El sufrido bocadillo”.

  19. Chuck Draug dice:

    Comes mierda y sueltas mierda. Lo típico de Crisis Creativa para algunos, vamos.

    Y yo también soy de los que pensaba que era cosa de la resaca, no de semejante… cosa.

    Y repito mi única queja sobre tu prólogo: corto. El resto BIEN, pero CORTO.

  20. Beelzenef dice:

    Leo este blog porque aquí se suele escribir de cosas de un modo alternativo… pero esto… era innecesario xD