El post del día 5 de Noviembre

Publicado: noviembre 5, 2012 de Fosforo en Opinión

Hoy es 5 de Noviembre, y como viene siendo habitual, Internet se ha llenado de cansinas alusiones a Guy Fawkes y la obra que lo ha popularizado fuera de Inglaterra y su noche de las hogueras: V de Vendetta. Y no, no voy a regodearme en la figura histórica del “revolucionario” británico católico y retrógrado incluso para la época (comienzos del S XVII) ni tampoco voy a incidir demasiado en esa pose prepotente del que presupone que ha leído el cómic y los demás no, como si alabar o comulgar ideológicamente con buena parte del mensaje transmitido por Moore en el cómic fuera incompatible con, precisamente, haber leído el propio cómic.

No, eso lo dejo para los otros brasas de cada 5 de Noviembre, los anti-brasas más brasas aún. Yo quería reflexionar sobre dos aspectos interesantes que me surgen en relación con esta fecha. La primera es la película de V de Vendetta, pero no como producto ni como adaptación, sino como producto de un determinado sistema de valores, leyes, reglas e ideologías. Porque por muchos es sabido que odio la película, pero no se trata tanto de una cuestión estética o artística(la película es un Blockbuster descerebrado y sin sentido pero entretenido, como bien podría ser la adaptación cinematográfica de cualquier otro comic)como por los motivos ideológicos. Tampoco voy a comentar (no mucho) el oxímoron de la compra y venta de caretas que benefician económicamente a una empresa multinacional para, con ellas puestas, criticar el capitalismo. Va por ahí, pero no exactamente.

Y en los comentarios: “Plagio” “Este cartel lo hice yo igual” y “Lo bueno es el cómic”.

Anonymous, esa gente, ese ente, esa cosa que ya ha pasado de moda, pese a que siga habiendo una cantidad indecente de personas dándoles voz debería haber hecho desde el primer momento una reflexión sobre la película de V de Vendetta, y no desde el contenido sino desde el continente. V de Vendetta, la película, es la demostración evidente de lo que promueven y a lo que conducen las actuales reglamentaciones sobre los derechos de autor y la propiedad intelectual, esto es, una gran empresa (DC) vendiendo los derechos de una obra en contra de su autor. El capitalismo, la empresa, los jefes y editores, “la industria”, aplastando con todo su poder la voluntad de la persona que se dejó los cuernos originalmente para diseñar esa historia. No ya es que el autor vea o no vea parte de los beneficios, es que su obra se utiliza contra su voluntad para fines que no comparte y no puede hacer nada, más que quejarse amargamente de cuando en cuando.

Si nos ponemos muy quisquillosos, Alan Moore siquiera quería editar su cómic V de Vendetta en DC, él lo estaba lanzando en otra editorial (en Inglaterra) en una publicación que fue adquirida para su venta por la gran casa de superhéroes. Capitalismo en estado puro expoliando a un autor su obra. Parasitando la creatividad artística de un hombre en los 80 para sacar dinero, 20 años después, vendiendo los derechos para una mediocre adaptación cinematográfica que el autor no quería de ningún modo ver realizada. La película de V de Vendetta es todo un baluarte, un monumento a lo que la actual reglamentación sobre los derechos de los autores sobre sus obras, y contra sus editores y distribuidores. La palpable demostración de que en ese modelo de negocio lo que quiera el creador es lo de menos.

De modo que cuando veo a la gente recomendarla, comprarla, e incluso haciéndose con las mascaritas de marras, no es que me parezca poco coherente comprar cosas para criticar el capitalismo (una postura demagoga que parte de la idea de que aquellos que se oponen al capitalismo deberían vivir en cuevas, obviando la coherencia histórica, política y sencillamente la lógica). Lo que no me parece coherente es hacer el gasto económico precisamente haciendo más rentable un objeto que no solamente va radicalmente en contra de nuestra (o su) ideología y forma de entender la sociedad, sino que es el caso paradigmático de contradicción con lo que el movimiento Anonymous dice defender. Bravo. No se trata de “Mascaras de V de Vendetta-> Se compran con dinero-> El capitalismo es malo= Las máscaras de V de Vendetta son malas”. Es algo un poco más complejo. Es algo que necesita una madurez mental mayor que la de un niño de preescolar.

A la Warner la odiamos, pero Natalie Portman además hizo La amenaza fantasma y aún así la perdonamos. DOBLE MORAL.

Lo otro (y tiene que ver) que me surge con esto de las citas recurrentes este día es la escasa capacidad de atención y comprensión que tiene la gente. Digamos, la “meneación” de la política, o la “twitterización” de la filosofía, o quizá un poco de ambas. Nos hemos convertido en esclavos de las proclamas, de los titulares, de las grandes frases rimbombantes y simplistas que caben en Twitter o en un estado de Facebook de una línea, perdiendo por el camino lo que ha hecho avanzar el pensamiento a lo largo de la historia de la humanidad: la capacidad para argumentar y sostener datos. Cuando un autor como Montesquieu escribe El espíritu de las leyes no es que lo haga gordo para aparentar y que en realidad le cabía en un post-it, es que realmente necesita todo un libro de 300 páginas para dar cuenta de sus perspectivas, razonarlas y justificarlas.

Del mismo modo, V de Vendetta va mucho más allá de sus expresiones puntuales en diálogos y sus decisiones estéticas (como la de rescatar al bueno de Guy Fawkes) sino que se trata de una obra con una idea de pensamiento y un desarrollo ético y político que, por encima de sus virtudes narrativas, la sitúa como una de las obras imprescindibles del noveno arte. Es su profundidad, es su capacidad para plasmar debates con más de un siglo de historia y aportar una visión válida desde las viñetas, lo que hace de Alan Moore un gran autor a partir de V, y lo que hace de esta una joya indiscutible en su calidad. V de Vendetta no trata sobre que “el pueblo no debería temer a sus gobernantes”, ni tampoco habla de “el miedo es el arma más peligrosa del gobierno”, a pesar de que toca este y muchos otros temas.

V de Vendetta habla de la revolución, del cambio social, habla de la destrucción del sistema y de cómo es esa destrucción. Habla de los revolucionarios y nos presenta a dos muy distintos. V, uno vengativo, violento, terrorista, quizá monstruoso. Poseído por el rencor, poseído por la rabia y el ansia de destrucción, incapaz en ocasiones de sentir la empatía humana que frenaría su mano cuando empuña el cuchillo, el veneno o el detonador. Pero necesario, tan necesario como el otro, Evey, una persona con sueños de libertad, una persona miserable sin aspiraciones de poder, sin ansias de control ni realmente ningún tipo de odio hacia el sistema, solo la esperanza de que pueda existir uno mejor. Una persona compasiva, temerosa de los actos de V, que comprende pero no comparte. Una fuerza constructiva que sí que sepa sentirse uno más con la masa y crear. Y al final, ¿son los dos necesarios? ¿ninguno?

¿Se puede hacer la revolución sin violencia? ¿Sirve la violencia para construir un mundo nuevo, o solo para destruir el antiguo? ¿Sirve de algo la revolución? ¿Está justificado el uso de la violencia y el terrorismo por un “bien mayor”? ¿Cuál debe ser el papel de los que han cometido lo imperdonable por ese bien mayor una vez este haya sido conseguido? ¿Queda sitio para ellos en una hipotética nueva sociedad? Todas estas, y muchas otras, reflexiones son las que V de Vendetta nos transmite. Todas ellas tan de actualidad como en 1980, tan de actualidad como en 1880, e incluso antes, cuando socialistas utópicos, marxistas y anarquistas se planteaban estas mismas cuestiones. Incluso en la Revolución Francesa, ese otro cambio de sistema, aún cabe preguntase si era necesario un Robespierre, un Terror para hacer que el cambio perviviera, y si era necesario que ese mismo Robespierre, quizá imprescindible, acabase sus días pasado por la misma hoja por la que afianzó la revolución.

Ese es el valor de V de Vendetta, ese es su contenido. Pero en lugar de pensar en ello en lugar de reflexionar y decidir cuál es nuestra conclusión, si coincide o no con la de Moore, en lugar de razonar si queremos formar parte de ello y en qué modo, es mucho más sencillo citar cuatro frases cliché, olvidando que sí hubo un 5 de Noviembre real, en el cual un grupo de católicos conservadores se dispusieron a derrocar al gobierno para venderlo a potencias europeas tan progresistas como España y El Vaticano. De modo que recuerda, recuerda, y todas esas cosas, esos gastados y recurrentes latiguillos que coparán hoy, como todos los años, redes sociales, webs de mierda como Desmotivaciones, Cuanto Cabrón y demases,…

Pero de paso, igual, habría que pararse a pensar un poco y juntar las neuronas para desarrollar un pensamiento que no cupiera en un post-it, sino que necesitase 300 páginas. Tanto para los brasas con los latiguillos, como para los que lo critican desde una incomprensible sensación de superioridad moral.

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comentarios
  1. Vrede dice:

    Gracias por explicar algo que estaba bastante claro desde hace copón de tiempo. Salvo que se tenga retraso mental crónico. Como la mayoría de mongomynous.

  2. Ha sido leer esto, y ver en tuiter el “Recuerden recuerden” =D

  3. Neyebur dice:

    Si nos atrevemos a contarle a un Anonymous la historia real de Guy F. seguro que nos insulta y nos llama herramientas del capitalismo
    PD Me sorprende que al principio del artículo destaques que V de Vendetta es una peli que no debería haberse hecho por no contar con el permiso del autor, pero en otro artículo dices que prefieres la peli al cómic de La liga de los hombres extraordinarios. Esto es una pregunta que se hacen muchos, más desde que apareció Before Watchemen ¿Dónde acaban los derechos de un autor sobre su obra?

    • Yo prefiero una broca del 15 en la rótula a la peli de La Liga de los Caballeros Extraordinarios…

    • Fosforo dice:

      En el caso de La liga… hablaba puramente desde el punto de vista del entretenimiento. Podría poner un aviso cada vez que comento una obra dejando clara mi opinión sobre los derechos de autor que rigen esa obra, pero no lo veo práctico.
      Sin embargo, cuando se trata de hacer política con esa película estamos cayendo, insisto, en una contradicción que poco tiene que ver con que la película sea buena o mala.
      Por suerte, nadie podrá hacer nunca política con la película de La liga de los hombres extraordinarios…

  4. odiolitos dice:

    No puedo más que aplaudir.

  5. vladek dice:

    Ha sido leerlo y mirar el twitter y ver como una conocida efectivamente citaba el latigillo de ” recuerden recuerden”

  6. Chuck Draug dice:

    Yo ambas posturas las veo igual de cansinas, sí, la de los Mongonymous (que no Anonymous, aunque sí, su tiempo ya ha pasado) y la de los resabidos que parecen conocerse la bibliografía de Alan Moore al dedillo. Yo con soltar un par de dardos dirigidos a ambos me conformo, eso de ser cansino con chorradas como esta no es lo mío… Que ya sé quién es Guy Fawkes, qué se celebra el 5 de noviembre y qué quería decir Alan Moore con V de Vendetta, y punto. Que haga cada uno lo que quiera, pero por respeto a los demás agradecería que dejasen de ser tan PESAOS, tanto un bando como otro.

    De todos modos, es curiosa esa reflexión que sacas. Empezamos con lo típico, con lo de que Alan Moore nunca está contento con las adaptaciones de sus cómics. Eso es de sobras conocido. Pero definitivamente el caso de V de Vendetta tiene un cariz diferente. La película de los Wachosky es simplemente una cinta palomitera con ínfulas supuestamente filosóficas. No cargaré contra ella porque a mí como entretenimiento me parece aceptable, pero tampoco es que me hiciera reflexionar como el cómic, que trataba de definir lo que es una revolución, cómo nace, qué caminos (violento o no) puede seguir y si estos caminos pueden mezclarse o solo ir por separado… Ya digo, no me parece mala, pero no esa cosa tan profunda que parece haber sacudido los cimientos de más de uno.

    También es curioso que el “símbolo de la revolución” se comercialice. Aunque claro que sí, todo esto es más complejo que eso de “compras la máscara de V de Vendetta y vas contra el capitalismo, ¡DOBLE MORAL!”, la mentalidad de más de uno es demasiado simple y solo se queda con lo que le parece destacable cuando la realidad tiene muchas capas. O simplemente siguen una moda, porque es lo que siempre me pareció el rollo de imitar la película de V de Vendetta y ponerse la máscara de Guy Fawkes.

    Respecto a la “twitterización”, la llamada sociedad de la (des)información se basa en la inmediatez y el corto plazo. La gente quiere impactar aquí y ahora, eso de dejar un legado o una opinión duradera, o algo que no sean solo 140 caracteres no va con los tiempos. Y Twitter, siendo el ejemplo más claro, les ofrece esa rapidez de comunicación con mensajes muy cortos. Yo admito que uso (y a veces abuso de) Twitter, pero no pocas veces me doy cuenta de que se me da fatal sintetizar. Luego vengo aquí y me desahogo con estos tocho-comentarios. 😛

    Ah, y por mucho que a Natalie “melafo” aunque esté casada y sea madre, yo no le perdono ninguna de las películas de Star Wars en las que salió.

  7. Yo quisiera haber escrito esta entrada.

  8. […] El post del día 5 de Noviembre […]

  9. A mí me gusta la película, no como icono político o ideológico, sino como película. Y me parece mejor que el cómic, que se me atragantó muchísimo (cosa que no me suele pasar con Moore).

    Si bien, el debate que propones en la primera parte del artículo es lícito (¿dónde empiezan y acaban los derechos de un autor si trabaja para una empresa?) no creo que eso enturbie la película. Creo que no tiene sentido odiarla “porque se ha hecho contra la voluntad de Moore”. Aunque sí es correcto ver la inconsistencia de su mensaje.

    La segunda parte es la que más me ha gustado: lo de la twitterización de la política. En un país de “opina y luego, si sobra tiempo, piensa” Twitter ha añadido la llama que faltaba: “opina y mientras más corta sea tu opinión, mejor”. Es una herramienta para el extremismo, donde no caben los grises, ¡y qué falta nos hacen los tonos de gris!

  10. Jodidamente bueno!

    Hace tiempo que no me siento solo, en cuanto a este tipo de opiniones -hasta hace nada, creí que era imposible que alguien criticara con consistencia y lógica Anonymous por demagogos… sin que saliera malparado [a nivel de redes sociales, claro…]-, pero me estoy dando cuenta que no son tantos, sino que simplemente son muy, muy ruidosos. ¿Será por eso de que si tu mensaje no es el mejor, ni el más coherente, has de gritar más para que la gente lo tome en serio?

    Me parece una entrada genial.
    Un aplauso.

  11. Nubis dice:

    Alan Moore Seal of Approval!

    Sí, lo sé, es irónico que diga eso con un meme de 4chan xD

  12. spikereven dice:

    Buah chaval, yo tengo un hamijo que es hacker de esos de Anoinimus y te vas a enterar, te va a poner el blog de color rosa!

    A mi la peli me gustó mucho, el cómic también. Probablemente se deba a que primero vi la película y luego leí el cómic. Lo que hay que tener en cuenta es que NO son la misma obra aunque la base sea la misma. En este apartado no me extiendo más porque ya has abordado tú todo lo que se podría decir al respecto.
    Por poner otro ejemplo parecido, aunque muy distinto en el contenido, Kick-ass: el cómic está muy bien y la peli puede que también, pero a mi no me gustó nada la adaptación. Estaba todo ahí, los personajes, la trama, la premisa… pero se olvidaron del aspecto “real” del cómic en el cual el protagonista, a pesar de darse de hostias con los malos (más recibir que dar), sigue siendo un pringao en su día a día, la chica no se enamora de él absurdamente olvidándose que la ha estado engañando e incluso la explicación del pasado de Big Daddy era más lógica (aún siendo ridícula, lo que le da cierto patetismo y apunta a motivos psicológicos) que la que se ve en el film. Aún así entiendo que todos estos aspectos que comento se cambiaron porque en un blockbuster no tienen cabida, pero para mi traiciona radicalmente el espíritu “real” del cómic que es lo que le hace única y diferente a cualquier otra serie de superheroes. No obstante entiendo que la gente disfrutara con ella, porque es entretenida, Hit Girl mola un puñao y tiene buenos momentos, pero no deja de ser “lo mismo de siempre”.

    Como final una reflexión que me viene ahora a la cabeza: Cuantas más facilidades tenemos para definirnos como individuos únicos, más nos acercamos a las diferentes masas creyendo que son ellas las que nos definen.
    Así que sí, recordad el 5 de Noviembre, pero a ser posible no solo en esa fecha.

  13. Jesús dice:

    Oh, ¡bravo!

    Ya está. Solo quería decir eso. Bueno, una vez más.

    Bravo.

  14. Volviendo a lo del debate de la autoría: el asunto es que cuando se entra en determinados circuitos, el autor crea a la vez “obras” e “IPs”, “propiedades intelectuales”. La obra se cita y se paga siempre que se utiliza, pero la IP la gestionan sus dueños. Es una mercantilización de algo mucho más antiguo: la reformación constante de las historias. Los mitos griegos tienen mil variantes (y los romanos hicieron sus propios remakes). A Moore le toca las pelotas que adapten sus cómics y en algunos casos tiene razón, pero en otros se enroca con una postura de autor sagrado. Mientras Watchmen, el cómic, siga existiendo, no veo problema en tener Watchmen, la película ni Before Watchmen, la precuela. Los usuarios somos mayorcitos como para saber separar el grano de la paja… ¿o no?

    • Nubis dice:

      A mi me parece que a Moore no le gustan las adaptaciones, ni secuelas, ni precuelas por las licencias libres que se suelen tomar con respecto a la obra original. Alan Moore es de los que construye una obra en su total integridad, tal cual y sin posibilidad de nada más. Lo que odia es el como se contamina esa información con modificaciones que ni él ya haría, pues la esencia se ve trastocada frente a ojos de gente que no conoce lo original.

      De Before Watchmen se comentó, que nuevos lectores conoceran la obra original, sí, pero irán con ideas bien distintas a lo que el autor pretendia en su contexto original.

      • Sí, si entiendo por qué no le gustan (y hasta lo comparto: no veas el enfado que me llevé al ver Watchmen en cine). Pero es lo que tiene trabajar dentro de una industria cultural basada en las IPs. Trae un lado bueno (entra sangre nueva, como en Batman, en Bond o en, por fin, Star Wars) y un lado malo (Ron Gilbert no tiene los derechos de Monkey Island, se hacen precuelas de Watchmen). Y sus obras, completas y bien encajadas, siguen estando ahí para los que las sabemos buscar.

        • Nubis dice:

          Exacto. Una vez más se llega a la conclusión del 90% de artículos y comentarios de la red: el problema son las empresas.

          Mientras algo de dinero… ¿qué más dará el sentimiento original del autor? Si total, son personajes que no existen… Roschach no se va a quejar en persona 😛 Que mal debe de sentar que hagan eso con las creaciones propias…

          • Sí… y no. El problema son las empresas, pero lo que yo quería destacar es que esta práctica es muy, muy antigua. Hay mil versiones de mitos griegos, mitos que se pasan de una cultura a otra, Quijotes y Sherlocks apócrifos… Cuando algo pasa a formar parte de “la cultura”, el autor desaparece un poco. Lo que pasa es que ese proceso de reutilización de iconos ahora lo gestionan empresas y se llama IPs. Y, ojo, que a veces trae cosas buenas (insisto: gracias a eso Moore trabajó en Batman). Lo que hace falta es que las empresas sepan conducir sus franquicias con gusto y tacto: ésa es la gran dificultad.

  15. red bat dice:

    La careta a estas alturas ya es un símbolo. Igual que a la palabra “otaku” ya no tiene el significado peyorativo original, es cosa pasada a otro contexto que pasa a ser otra cosa. Ya no es la careta de Fawkes sino la de Annon. El símbolo de la cruzada de Annon, no la de terroristas católicos. Nos parezca mejor o peor lo que hagan.
    Pero si creo que , yendo a la segunda parte de tu post, algo falla. Uno piensa que con internet todo es más fácil, la verdad y las opiniones pueden lucir, favoreciendo debate y tal.
    Bueno, supongo que en parte también pensaron eso de la tele o la radio. Porque debates hay los justos. A la gente enseguida se le calienta la boca con nada y rara vez alguien se pone a debatir.
    Pero la gente es (somos) más simplista de lo que parece a primera vista. Eso de que el individuo es inteligente pero la masa idiota, imagino.
    Aquí vamos cada uno a lamernos nuestro cipote y a ver lo que queremos ver y eso se traspasa a los debates y opiniones. Intereconomía la ve quien la quiere ver. A Mª Antonia Iglesias le hace caso quien le quiere hacer caso. A Subcultura entra quien quiere entrar. Y el resto, lo apañamos de oidas.
    Las arengas y los eslóganes siempre son más asimilables y efectivas y creo que en parte inconscientemente, se tiende a ello. Twitter lo refleja bien. No creo que sea una herramienta que haga que la gente piensa poco, sino que creo que su éxito refleja lo que somos. Ociosos, sencillos, ombliguistas, conformistas, borregueros y con cero autocrítica.
    Lo digo porque creo que escuchando a gente fuera de internet, la cosa funciona igual. La quinta de mis padres tampoco tiene reflexiones sobre la actualidad o lo que sea. “Todos los políticos roban”, “La Campanario es un golfa” o “Picasso pinta como mi crio el pequeño” tienen el mismo nivel argumentativo que un tweet.
    Todos nos paramos a pensar 5 minutos pero luego nos decubrimos siguiendo proclamas y cosas sencillas y tontas. Y más con la crisis de los cojones. Y lo chachi es descubrir que gente presumiblemente responsable, no es mejor ni peor que cualquiera. Esos periodistas, esos oradores, esos articulistas que son incapaces de sostener argumentos sino lanzar proclamas. Hoy día hay tanto debate de nivel que deja lo de Cánovas y Sagasta al nivel del foro romano. Qué risas con la crisis o lo de Cataluña oye. Para echar la pota. Tampoco se le pueden pedir peras al olmo con la mierda de simiente que se siembra. Pero hay opciones y se suda de ellas. No debería ser dificil elaborar argumentos propios y opiniones en internet, pero no funciona, no hacemos que funcione.
    No digo que la sencillez sea negativa, sino que muchas ideas se construyen a base de muchas sencilleces que no tienen porqué ser erróneas.
    El espíritu crítico brilla por su ausencia, no obstante. Y porque se quiere, que es lo mejor de todo.
    Alguien comentó esto en una entrada de blog de Rata, en Subcultura. Rata hablaba sobre que a una chica, en un salón de cómic, le intentó vender un fanzine, a lo que, ella toda pizpireta, respondió que no leía nada, que iba al salón por el karaoke. El comentario fue algo así como diciendo “Antes no se podía leer y ahora que se puede se obvia”.
    Pues eso.

    • Fosforo dice:

      Cuando hablo de “Twitterización” o “meneamiento” de la política y la filosofía no estoy culpando a estas webs del problema, sino que son reflejo perfecto de como está actualmente el tema. No sé como era antes, personalmente da miedo comparar los panfletos que se repartieron, por ejemplo, contra la OTAN en los 80 y los que ahora puedes coger en cualquier manifa de indignados en Madrid. El nivel ha bajado, empezando por la extensión y acabando por la ortografía.
      Sobre la mascara, sí, es el símbolo de Anon. Pero Anon se ha apoderado de V de Vendetta, de sus frases, de su simbología, del sonido de la película, las poderosas palabras de Moore en voz de los actores. Y sobre eso reflexiono: sobre la gran incongruencia que esto supone, no ahora, sino desde el primer minuto.
      Precisamente por ver si podemos hablar un poquito de ello, hacer algo de follón, de debate, de unos folios de conversación sobre el tema. No tanto para cambiar el mundo como para pensar en ello. Que por algo habrá que empezar.

      • Menéame es un pozo infecto, el lado más cateto de la todología hispánica. A veces tengo pesadillas con sus comentarios. Por culpa de estos comentarios, y los de ElMundoToday (estos, molestos por otros motivos) cada vez soy más partidario de cerrarlos. Claro que luego llego a textos como éste, con debates tan majos a su pie, y pienso que aún queda esperanza.

        Pero no nos engañemos: al final, la esperanza no es tanto la de cambiar al conjunto entero sino la de encontrar un subconjunto donde refugiarse un poco, sentirse cómodo y aportar poco a poco pequeños empujones al cambio. La historia siempre está cambiando, pese a quien diga lo contrario; lo hace muy lentamente y en silencio. El mundo no es el que era hace 10 años. Y, mientras se mantengan hilos de comentarios como éste, la meneización del pensamiento aún no habrá ganado del todo.

      • red bat dice:

        Cada uno es hijo de su tiempo, aquí nos ha tocado la época de brillitos, actitud positiva, y música machacona. Somos de la época superficial por excelencia. Quizá el nivel haya bajado (bueno, sin quizá) pero los resultados se me aprecen tanto que … Ya te comento que, (Imagino que más de una vez también lo habrás podido comprobar), que quintas por encima nuestro, también lucen un nivel de demagogia y simplismo dignas de capirote de burro. La citada Mª Antonia Iglesias, la peña de Intereconomía, Zapatero, Mariló Montero, el menistro Wert o ya fuera de las cámaras y poder de influencia, cualquier persona o corrillo con la que se haya hablado algo. No se me hace tan diferente de lo que uno ve en Tuiter al cabo del día. Supongo que como he dicho antes, si la simiente es una mierda, pues la cosecha dos mierdas. Es en plan de ver los caretos de los sucesivos reyes de los Austrias.
        En cuanto a V no puedo dar mi opinión en cuanto a lo comentado antes. No me he leido el tebeo ni visto la película, pero puesto a ver la cosa desde el tema de los derechos de autor… Bueno, hace poco salió el caso de Jack Kirby Vs Marvel en el cual ganó la editorial. Y aunque es injusto, incluso un tanto moralmente aunque “Marvel inventase a Thor”, todo cristo respiró aliviado al no ver comprometida la continuidad del dios nórdico.

  16. *Aplausos*

    De la primera parte del artículo, no sabía que habían vendido V de Vendetta en contra de la opinión de Moore (sé que siempre ha renegado de las adaptaciones y que no ha querido ver su nombre en créditos, o algo así me suena). Eso lo vuelve mucho más curioso todo.

    De la segunda parte no puedo opinar, porqué me he leído una sola vez el cómic y no lo recuerdo tan bien como para poder comentar nada.

  17. TU PUTA MADRE. Desde el no-muy-salubre locutorio desde el que servidor escribe, me hayo en pie y aplaudiendo cual retraqsado mental. ARTICULAZO (con MUCHO retraso y por desviación boinuda, pero también cuenta, ¿no?).