Ama la crema…o no

Publicado: octubre 15, 2012 de Fosforo en Webcomics

Algo tiene Subcultura para agobiarme, odiarla y al mismo tiempo no poder reprimir los impulsos de volver, día sí día también, a sumergirme en su sórdida comunidad. Ya sean adictos al baño de masas efímero y lamentable de los fans, lectores, pulgares y hypes, o bien las discusiones absurdas pero en el fondo entrañables, pasando por esos moderadores a los cuales me DUELE seguir queriendo (porque les quiero) a pesar de ser NEFASTOS como moderadores.

Pero no vengo a hablaros de mi adicción al sufrimiento, sino de un webcómic. Y hacía tiempo. El webcómic de hoy es bastante popular en Subcultura (a pesar de tener su origen fuera de la web verde), bastante querido y de un tiempo a esta parte, parece que te lo encuentras hasta en la sopa. Y sin embargo a mí, desde su poco atrayente título hasta la resolución de los gags, me deja totalmente indiferente. Os hablo de El niño que ama la crema es espárragos. El cómic consiste en el clásico formato de tira de humor (normalmente unas 4 viñetas) que tienen como protagonista al típico niño que mira el mundo desde los ojos de un adulto. Pero a diferencia de Mafalda (por tomar un referente evidente), el niño protagonista es mucho más adulto que los adultos de su entorno lo que nos conducirá a descacharrantes (no) equívocos y salidas por parte del ingenioso infante.

Quizá la fórmula se nos está empezando a gastar, de tanto usarla, pero hace no tanto tiempo que un webcómic de ese estilo (niña que con su mirada desentraña el mundo adulto) me hacía gracia. Hablo de Clickina, del cada vez más inactivo Runtime-Error. Me da la sensación de que el producto falla porque juega a forzar las cosas, en un claro intento de añadir algo de originalidad y personalidad a la mezcla. Pero en el fondo lo que tenemos es una mirada adulta a un mundo adul… a un mundo de disminuidos psíquicos.

Los adultos se pasan de tontos, no son algo tontos como lo eran los adultos de Mafalda, ni tampoco son interlocutores válidos del protagonista. Solo están ahí para hacer el ridículo, que el niño les dé la réplica y que quede bien claro que él es el único que tiene la cantidad adecuada de cromosomas en todo el tebeo. Al final la situación satura y se vuelven odiosos. El formato del padre tontorrón supera con creces toda expectativa, y hasta Peter Griffin acaba pareciéndonos mejor modelo de madurez que el padre de el niño que ama la crema… lo cual es malo. No es divertido ver como alguien da cortes verbales a mongolicos lamentables, la gracia es cuando se hace a personas cultas o prepotentes, pero a las 6 tiras de este webcómic los padres dejan de parecerte padres, dejas de apreciar como la madurez del niño desafía su autoridad y pasan a darte un poquito de vergüenza ajena.

La rivalidad con Fito, el niño listo (un Sapientin de toda la vida) es la que más sonrisas consigue arrancar, y donde a pesar de lo tópico del argumento, el humor se abre un poco de hueco y aparecen los chistes más ingeniosos. Sin embargo, con la aparición del resto de niños se da la circunstancia de que todos parecen demasiado adultos, lo cual le resta algo de credibilidad al ingenio sobrenatural del protagonista, mientras nos hace preguntarnos qué ha pasado con los adultos para que no tengan ni la mitad de luces o picardía que un niño cualquiera del colegio. Lo que al principio era un niño extraordinario deja de serlo, y sin embargo, seguimos atascados en el mismo punto de partida: no tiene gracia darle la réplica a bobitos adultos, y es en las tiras de niños donde la cosa, más o menos, funciona. Solo cuando el chiste está bien construido.

Además, las respuestas y cortes del niño tampoco son siempre brillantes, sino la mayor parte de las veces son ramplonas y con poca gracia. Los “punch-lines” llegan tarde, o mal, o sencillamente no llegan a eso, y la mayor parte de las veces se queda a medio gas. A esto contribuye la falta de empatía por los personajes adultos y por el propio protagonista (los mejor logrados son los demás niños, y tampoco son demasiado brillantes), pero la principal responsable es la burda manera de introducir la broma. En resumen, la mayor parte de las tiras son previsibles, y no previsibles en ese formato familiar, cálido y de sonrisa que tienen, por ejemplo, Las Crónicas PSN. Previsible en el mal sentido, en el de que te lo hueles porque no hay giro, no hay sorpresa, pero tampoco empatía. Ni chicha ni limoná.

Hay que reconocerle al cómic su evolución progresiva y su agradable aspecto visual…en el dibujo. El tema de la tipografía es otro cantar en el que no quiero insistir mucho, pero digamos sencillamente que no me convence, y en algunos bocadillos quedan enormes huecos en blanco que rechinan bastante. Pero el dibujo está muy bien, e incluso tiene momentos destacables como la “mini-saga” del viaje a París. El estilo tan flexible de los personajes en ocasiones me chocaba un poco, pero ha acabado por convencerme y más o menos me gusta. No está entre mis favoritos, pero ¡eh!

Sin embargo, el juicio acaba siendo el que ya os adelantaba: no me convence. Es agradable visualmente, sin ser especialmente notable en ese campo, y los chistes son previsibles, con personajes demasiado tontos como para hacer gracia (los adultos) y demasiado forzados (los niños). Los intentos por meter trama más recientes aún no llevan recorrido como para opinar sobre ello, pero de momento también me ha resultado todo demasiado forzado y tontorrón. No es un cómic espantoso que no se deje leer, o inaguantable, pero tampoco lo recomendaría. Y no sé, parece que soy el único que piensa así.

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comentarios
  1. Carlos dice:

    Estoy de acuerdo. Llevo siguiendo el cómic bastante tiempo y me parece que no acaba de despegar, a pesar de tener un acabado decente.

  2. Pues a mi me gusta. Este comic sigue la estela de todas esas tiras cómicas protagonizadas por niños: pensada para ser con publicación frecuente, personajes sencillos con roles fuertemente establecidos (padre tontorron, niñera guarrindonga, cerebrito rival del protagonista, abusón del colegio… etc). Dibujo efectivo y agradable y chistes más o menos descafeinados.
    No es la panacea, pero yo siempre recibo de buena gana las nuevas peripecias del niño ahostiable este.Quizás los adultos no sean tan limitados, sino que la pedantería del niño este (recordemos que lo vemos todo a través de sus ojos, ergo de forma subjetiva y distorsionada) nos hace ver que los adultos no son más que un puñado de simples idiotas

  3. Como todo cómic es normal que tenga tiras más buenas y otras más flojas pero a mí sí me gusta, le he cogido cariño a este crío

  4. Chuck Draug dice:

    No creo que el problema sea que los adultos son demasiado estúpidos, sino que este niño es demasiado repelente. El típico sabelotodo que se las da de listo y se cree adulto, que ve a los demás, aunque sean adultos, como inferiores. Ahostiable como él solo.

    Aun así, adultos tontos (sin recurrir a taras mentales, sino a ignorancia pura y dura) existen. Vale, esto no es como en Mafalda y en Clickina, donde los adultos no son los más espabilados, solo es que no saben cómo escaparse de explicar la realidad o replicar una lucidez repentina de sus retoños… Pero tampoco es que los adultos del niño de la crema sean demasiado idiotas. La ignorancia tecnológica en ciertos familiares no nos es desconocida (y la hemos sufrido), por ejemplo, y más de uno simplemente trata a un niño como tonto (craso error) y por eso luego se sorprende cuando este pequeño repelente les salta como salta.

    No es una maravilla, es un no-está-mal, con un dibujo muy sencillo pero simpático y que atrae al menos tu atención. Algunas tiras me hacen gracia, otras no… lo típico con las tiras cómicas, no siempre van a estar arrancándote una sonrisa/carcajada. Yo recomendaría al menos echarle un vistazo, y eso que no soy fan ni lector habitual ni nada.

  5. Runciter dice:

    A mí siempre me ha gustado este webcómic, es sencillo, agradable y sus tiras me suelen hacer gracia en general.

  6. mariods dice:

    Ciertamente, los defectos que le sacas en el fondo son ciertos: los adultos pecan de ser demasiado torpones para darle réplicas al niño, y es cierto que, en el momento en que ves que gran parte de los niños piensan igual que el prota pierde esa “autenticidad”… de todos modos, a mí me parece un cómic bastante divertido, sus chistes, como es natural, suelen ser irregulares pero en general me resulta muy entretenido, fácil de leer y muy divertido. Y a mí alguns chistes me han resultado bastante imprevisibles (los últimos de los sueños me han parecido especialmente tronchantes, por ejemplo XD http://lacremadeesparragos.subcultura.es/tira/185/ ). Pero bueno, aquí cada cual con su gusto, vamos. ^^

  7. Pues yo no conocía el cómic este. Conocía al crío por S.U.B. y ya está, y por haber escuchado el título por ahí, pero la verdad es que nunca me llamó la atención…

  8. John Wheel dice:

    Releeré Calvin & Hobbes.

  9. Amalacrema dice:

    Hola, Simplemente dejar aquí un comentario en agradecimiento a la crítica, supongo que algo nos ayudará a mejorar, pero siempre es de agradecer que hablen de uno, aunque sea bien.

    El cómic, nace y se hace por que le gusta a sus creadores, luego lo compartimos en sitios tan geniales como Subcultura, y nos llevamos la sorpresa que también gusta, a veces más otras menos, a otras personas.

    La única recompensa de nuestro trabajo es esa, saber que alguna vez alguien podría haber sonreído con las estrambóticas escenas de ese niño repollo y su padre tontorrón. No es este el sitio para referiros como nació el niño…

    Prometemos intentar hacerlo mejor, pero 1) No necesitamos despegar, volamos muy alto en nuestras pretensiones, que es simplemente pasar un buen rato. 2) Calvin and hobbes, en cuanto al formato y Sheldon Cooper son mejores referencias que Mafalda. Debemos hacerlo fatal cuando siempre comparan al niño con Mafalda. El niño suele estar bastante carente de contenido político.

    Nos leemos, y gracias por leer las aventuras del niño que ama la crema de espárragos! 🙂