El terror en cine y la ciencia ficción en libro

Publicado: octubre 5, 2012 de Fosforo en Cine, Libros y comics

Tenía dos ideas apuntadas para un post. Ninguna de las dos me convencía. Una se llamaba “Por qué me gustan las películas de terror”, una idea inspirada en una de mis charlas con el ilustre Roy D. Mustang. Sin embargo, al apuntar esta descubrí que tenía otra pendiente (otro día os explico cómo funciona mi lista de posts pendientes) que se llamaba “¿Por qué me gusta la ciencia ficción?”. Maldita sea, no me acordaba de eso. Tras repasar la lista y ver que tengo MUCHO TRABAJO ATRASADO pensé que estaría bien juntar ambas ideas en un solo artículo. Por el motivo primero de que me permite hacer algo más breve sobre cada uno de los dos temas, y en segundo lugar por no crear la expectativa de que voy a daros mucho la lata con lo que me gusta, como si esto fuera un blog de verdad, y no el infecto pozo de bilis al que acude el público habitual.

De modo que ¿por qué me gustan estas cosas? Primero me gustaría hacer una puntualización: no hay Top 5 de géneros que me esté costando más que el de ciencia ficción. Expulsada Star Wars de la lista para evitarme los “es space-opera, no ciencia ficción”, mi lista queda coja y falta de nombres. Que Blade Runner me aburra un poco y 2001, una Odisea en el espacio me parezca de lo denso que se ha rodado jamás (en el mal sentido) también tiene que ver. Pero bueno, dejemos eso. A lo que voy: no suele gustarme el cine de ciencia ficción. Y curiosamente, tampoco soporto la literatura “de terror”, véase Stephen King y mierdas por el estilo. De niño los libros de Pesadilla me parecían una chorrada tonta, y de ahí en adelante el género de terror escrito, con salvedades evidentes (Frankenstein, por decir algo), no me convence nada de nada.

El libro va sobre una canción que metiste en el mp3 para “hacer la broma” y no puedes borrar.

Esto es, evidentemente, porque lo que me aporta un medio en un género no me lo puede aportar ese mismo género en otro soporte. Por eso creo que es fácil deducir que el cine de terror no me gusta porque sea “de terror”, porque me dé miedo, o por alguna chorrada de esas. Principalmente porque no suele darme miedo. Lo mejor del cine de terror  es que permite cosas que prácticamente ningún otro género cinematográfico aporta. Igual que la comedia tiene ingredientes exclusivos muy notorios, hay cosas que solo funcionan en el cine de terror, a diferencia de otros géneros donde las cosas son más “comunes”. El terror cinematográfico posee un lenguaje propio.

El cine de terror expone a los actores a momentos de una intensidad rara de ver en el resto de géneros, y más aún, les expone a ello de una forma continuada. Cierto es que un mal actor destaca mucho más en una de terror que en otro género, pero a la inversa, las grandes interpretaciones de pánico, terror o locura del género no pueden ser trasladadas con normalidad a otro tipo de cine. También la atmósfera, esa tensión aterradora, es un producto difícil de destilar y que requiere de gran pericia por parte tanto del guionista como del director. Y esto, nuevamente, es más raro de ver en otras producciones. No se trata de la épica, de la espectacularidad, sino de la adecuada mezcla de iluminación, encuadre, actores y música en el momento exacto en el que el ritmo del guión lo requiere. Solo la comedia requiere de una precisión así que diferencia a la chapuza infumable de la obra de arte, al chiste malo de la carcajada, de la risa burlona a la tensión extrema.

Hablando de todo eso: la banda sonora. Las bandas sonoras de las películas de terror. Las de Carpenter, la de Psicosis, Dracula de Bram Stocker, Pesadilla en Elm Street, la de El Exorcista,… No tienen por qué ser necesariamente películas que me encanten (de hecho, casi ninguna de las que presenté en mi Top 5 tienen una BSO memorable) pero sus bandas sonoras se me quedaron grabadas, como a todos. Pocos géneros tienen una abundancia tal de bandas sonoras memorables y eso es algo que hace que para mí el terror sea uno de mis géneros cinematográficos preferidos. Sus ingredientes, su lenguaje, su necesaria precisión… me resulta más interesante que otros géneros donde quizá los guiones puedan ser mejores, o las imágenes más espectaculares, pero que no combinan con ese talento todos los ingredientes del cine.

No me atrevo a hacer chistes. No me maten.

Precisamente lo contrario me pasa con la ciencia ficción. Me encanta la ciencia ficción, las tramas, las historias, las lecturas y subtextos de un género infravalorado, precisamente, por su camuflada forma de entretenimiento ligero. Pero cuando se lleva al cine, todo lo sutil se vuelve obvio, los guiones se acortan, se recorta del trasfondo y se convierte, al final, en maldito entretenimiento ligero. Allí donde la fantasía épica sabe trasladarse muy bien, la ciencia ficción fracasa estrepitosamente al tener como principal valor la abundancia de matices, que es precisamente lo que arriesgamos al poner en una pantalla lo que solo cabe en nuestra imaginación. Allí donde la obra de Tolkien funciona, nunca funcionaría La Fundación de Asimov, y donde La máquina del tiempo de Wells no acaba de caber puede encajar perfectamente, como un guante, la obra de C. S. Lewis (también se puede hacer mal, como las películas de Narnia nos demuestran con especial énfasis).

La literatura de ciencia ficción ha sido desde su concepción un ejercicio de reflexión acerca de la sociedad presente y su futuro, e incluso este viaje ha llevado a autores a plantearse el origen de la humanidad y de la sociedad, mirándola a través del prisma del futurismo. Tan enraizada está este uso de la ciencia ficción como ejercicio de reflexión que cuando las naves espaciales, extraterrestres e inventos fantásticos no guardan ningún tipo de dilema moral, social o político, se crea un nuevo género (como la famosa space-opera) para evitar que se relacione con La Verdadera Ciencia Ficción. Desde los clásicos más clásicos a la ciencia ficción moderna, todas las grandes obras literarias del género se han planteado esos interrogantes. ¿Y qué pasa cuando lo llevas a lo audiovisual? Que te sale Star Trek. Y mira, mejor que no…

Este es mi argumento. E invalida cualquier otro.

Y si no, te sale la mediocre Minority Report, la aberrante Dune de Lynch; o peor aún, películas de ciencia ficción que no son tales como por ejemplo la aburridísima mamarrachada de Will Smith cuyo nombre no voy a pronunciar. Sea por medios técnicos, por pereza de guionistas o, creo yo, porque es imposible trasladar a la pantalla las sutilidades argumentales de un libro a lo visible, a la pantalla, el caso es que el cine de ciencia ficción apesta bastante. Hay salvedades, y muy buen cine en realidad, pero la mayor parte del cine de ciencia ficción ha dejado a un lado el elemento que hace que yo sea un lector de ciencia ficción: la reflexión. Cuando la mejor película de Star Treck es la que menos contenido tiene (la precuela de J.J.A.) algo se pudre dentro de mí.

Quizá el cine de ciencia ficción necesita otro lenguaje, o quizá sencillamente es que no todo funciona igual de bien en todas partes. Yo me quedo con los libros por una parte y con las películas por la otra. En la variedad está el gusto. Y el Lunes, más.

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comentarios
  1. jariknoah dice:

    ¡Qué bello que te ha salido mamón! Claro y preciso a lo que te refieres.

    En toda la variedad de la ficción yo tampoco he encontrado mejor material de reflexión que la ciencia ficción literaria. Es un género que al leerlo se descubren estructuras que, a mi por lo menos, me lleva en seguida a cualquier otra faceta del ser humano… Te hace reflexionar en tiempo, espacio, sociedad, moral y sigue… ¡joder, como nutre! … para mi es genial.
    E incluso también funciona a modo de ironía. Divierte la idea de que se tome la CF como un género sumamente superficial -sobre todo a raiz de cómo ha evolucionado en el cine (space-opera etc…)-, teniendo en cuenta que es una minoría la que la concibe como un género de reflexión y crítica profunda. Y más minoritaria es aun en España. (No imagináis mi cara de felicidad cada vez que se trata la CF con cierta seriedad en la universidad. Son veces contadísimas)

    También estoy de acuerdo que prevalece la CF literaria sobre la cinematográfica. Sin embargo, a 2001, Odisea en el espacio siempre le he dado un pequeño punto a favor. Un buen intento que no llega a conseguir lo que un libro, pero te deja con ese toque de reflexión que caracteriza al género. Abusa de densidad, eso sin duda. Pero es en esa densidad donde Kubrik se toma el placer de meter y remeter todas las ideas y connotaciones que solamente podrían caber en un libro. No es el mismo resultado, pero yo me quedo satisfecho.

  2. Por medio del presente le conmino a que vea la serie Star Trek: La nueva generación, porque demuestra que ese ejercicio de reflexión que menciona es posible en el medio audiovisual. En particular, recomiendo el episodio La medida de un hombre.

  3. Coincido totalmente con el tema de la Ciencia Ficción (terror no puedo opinar, demasiado cobarde soy). De hecho ha habido veces que me he tenido que forzar a terminar de leer algunas obras de Ciencia Ficción, por que se volvían demasiado densas (las últimas novelas escritas de Dune de Frank Herbert, la saga de la Fundación, de la saga de Ender).
    Y una saga que a mi me parece que falta por mencionar es la de Orson Scott Card de Ender, tiene unas interesantes reflexiones sobre como deberían de ser la relaciones con especies extraterrestres.
    Y ya que mencionáis 2001, las tres novelas que me he leído de Clarcke (incluida 2001), me parecen las más infumables que me he leído nunca.

    • Chuck Draug dice:

      Supongo que has leído las novelas de 2001 en orden… Si es así, evita, EVITA 3001. A mí me gusta la saga 2001, pero es que 3001 es una basura infecta. A Clarke le perdoné algunas cosas que me descolocaron de 2061, pero 3001 es material para darse de cabezazos contra la pared hasta desmayarte.

  4. Chuck Draug dice:

    El tema de “¿es la sapce opera ciencia-ficción?” puede resultar de lo más peliagudo. Porque Star Trek ha planteado en series como La nueva generación algunos planteamientos muy interesantes, aunque alguno sea del tipo “eh, Data es un androide que trata de comprender a los humanos”, pero añade unas capas más al simple entretenimiento. Por supuesto, no es una obra filosófica con múltiples líneas de pensamiento, pero tiene algo más que rascar que lo habitual en Star Trek. Sobre todo mierdas del calibre de Star Trek V, que eso no es que quiera reflexionar de nada, es que es directamente una fumada.

    Creo que la buena ciencia-ficción en cine necesita un buen guión, para empezar, una buena historia. Esa historia irá desvelando los detalles más profundos, mientras el resto del entretenimiento (acción, efectos especiales) están ahí para alegrar la vista. Claro que luego puede salirte rana *ejem*2001*ejem*de*ejem*Kubrick*ejem*

    Lo que tiene la literatura de CiFi que no tienen las películas y series y videojuegos es que tiene más cancha para explayarse a la hora de expresar sentimientos y de ofrecer una visión que no sea antropocéntrica, en los ojos de un androide o un extraterrestre, con “opiniones desde fuera” de la Humanidad, en un reflejo de nuestro presente o de un posible futuro. Ahí es donde, creo yo, que tiene su encanto la literatura de ciencia-ficción, aunque corre el riesgo de volverse engorrosa o llegar al absurdo…

    De ahí un ejemplo es una saga que me gusta, a pesar de sus fallos: 2001. La novela original consigue que, aunque con un final no muy claro, sí se “entienda algo”, que es en lo que la película de Kubrick fallaba, en darse a entender. No digo que nos den todo masticadito, sino que la película “se sepa explicar”, y la 2001 de Kubrick fallaba ahí, mientras que la 2001 de Clarke, sin ser un prodigio, al menos da a entender qué pasará y que luego en 2010 dejaron más claro.
    El problema es que la saga se empezó a torcer con 2061, con momentos en los que parece que estés leyendo un folletín que rompe con la, hasta el momento, seriedad de la saga. 3001 creo que la escribió Clarke por escribirla, porque no invita a ninguna reflexión más allá que a pensar por qué te dejaste dinero en semejante bazofia.

    Cambiemos de tercio… La literatura de terror… A veces es más bien perturbador que pasar miedo. Cuando leí Jekyll & Hyde me pareció más una disertación de la dualidad humana y un cuento de un ser miserable más que una historia de terror. Y los Mitos de Cthulhu de Lovecraft y compañía no sé si considerarlos terror (aunque este tipo de literatura pueda denominarse “horror cósmico”), a mí se me hace difícil siquiera ponerlos en un género concreto dentro de la literatura.

    Esta literatura de terror, como digo, puede ser más bien algo que perturbe o te haga sentir mal o te ponga en tensión. Pero ¿causar verdadero terror? Es muy difícil conseguirlo. No recuerdo ninguna novela de terror que realmente me causara miedo, aunque no voy a decir que no me guste el género, porque sería mentir.

    Y sí, una buena película de terror es un ejercicio de lenguaje cinematográfico bastante más complejo del que parece, porque no es solamente causar miedo, sino saber cómo generarlo y conseguir la tensión adecuada, el suspense necesario, la inseguridad que el medio audiovisual puede ofrecer. Esto, claro, es una ventaja sobre la literatura de terror. Lo audiovisual puede ser mucho más envolvente y hacer que te sientas parte de la acción.

    De todos modos, aplicable a ciencia-ficción, a terror, a comedia… Hay que saber jugar con las posibilidades de cada medio, porque no es lo mismo una novela que una película. Hay que saber cómo se mueve cada lenguaje y aprovechar las ventajas y mitigar los inconvenientes que presentan. Claro que todo eso es bonita teoría… 😛

    • jariknoah dice:

      Chuck, cuando mencionas la literatura de terror dices: “pero ¿causar verdadero terror? es muy difícil conseguirlo.”

      ¿Entonces qué es causar verdadero terror? ¿Qué es el terror? a mi lo que más me perturba de esta pregunta es que el terror, ya sea en literatura o cine, es ante todo subjetivo.

      • Chuck Draug dice:

        Pues sí, no puedo evitar estar de acuerdo en que es un tema en el que pesa lo subjetivo, de hecho básicamente el tocho-comentario es mi apreciación personal sobre lo que dice Fósforo, pero ¿podría ser que hubiera alguna parte del “causar terror” que sea objetiva? Lo mismo no y realmente es 100% subjetivo, pero me da que pensar. ;P

        • jariknoah dice:

          Ja! Dijo Einstein en un ensayo: “¿Que vas a dialogar con la objetividad? Pues prepárate, amigo.”
          Entonces ya tenemos que ponernos con “ciencia profunda” para analizar el concepto de terror y su objetividad. Y para ello tendriamos que ayudarnos de varias materias al mismo tiempo. Entre otras, psicología (el ámbito sensorial y de los sentidos…), historia-cultura, lingüística…

          Venga va. Si te animas, te sigo. Si no, paso, que me da pereza xD 😛

          • Chuck Draug dice:

            Yo hacía una pregunta inocente, pero tampoco vamos a convertir esto en un debate filosófico. Eso lo dejamos para las entradas de Nubis, que pega más. xDDD

            No, de verdad, era una pregunta más bien inocente (bueno, inocente, insulsa o estúpida, lo dejo a tu elección), aunque claro, la respuesta sería realmente compleja si es que llega a verla. Mejor nos quedamos con la subjetividad, que eso sí lo tenemos claro. 🙂

  5. Pues yo no entiendo cómo la gente considera La guerra de las galaxias como cifi. Yo incluso me atrevería a clasificarlo como fantasía antes. Porque sí, vale, hay naves y armas láser, pero los elementos científicos son tirando a nulos, mientras los mágicos (joder, la puta Fuerza) están presentes en todo momento…
    Es más, mi primigenia novela (que escribí con 15 años, así que imagina), es una Space ópera del copón, ¡y la gente insistía en decir que era cifi y casi me los cargo!
    Respecto al terror en literatura, estoy con Chuck. Yo hace tiempo me leí Nocturno, de Dean Koontz, y joder… Cierto que en un libro no te vas a llevar los sustos que te llevas con una película. Pero la atmósfera que te crea un buen autor no tiene nada que envidiar a la de las mejores producciones…
    ¡Pero, eh, que escribir un buen terror es muy complicado, si lo sabré yo! =D

  6. Coincidimos en muchos puntos sobre el porqué nos gusta el cine de terror… La verdad es que, como bien señalas, posee un lenguaje propio. Por eso es un género que ofrece cosas que otros géneros no, más allá del hecho de asustar o aterrorizar al espectador…

    En cuanto al cine de sci-fi… tan sólo diré que me encanta. No porque busque en dicho género profundas reflexiones, sino porque lo que busco es, simplemente, evadirme y entretenerme. Para reflexionar, prefiero coger un libro de Asimov, por ejemplo. De hecho, ha habido épocas, en especial la década de los 50, en las que ambos géneros iban de la mano. Sólo hay que ver producciones como “El terror del más allá”, “Tarántula”, “El enigma… ¡de otro mundo!” o “La masa devoradora”, entre otras muchas más, para comprobarlo. Y desde esa época, salvo excepciones como “2001: Una odisea del espacio” o “Blade Runner”, la sci-fi cinematográfica ha sido eso. Y si no, tan sólo hay que ver pelis como “Alien” o “Terminator” para comprobarlo.

    Es curioso. Aún no he visto la peli de “Yo, robot” (perdón por mencionarla, no me borres el comentario, jaja), y después de lo que me dijiste… miedo me da verla, jeje.

    Ah, y gracias por lo de ilustre, ¡aunque, en realidad, de ilustre tengo poco! jeje