Camellos Digitales

Publicado: septiembre 27, 2012 de Nubis en Alcohol, Opinión, Videojuegos

Este artículo surge de algo que acababa de leer como titular de una pequeña noticia: “La adicción a los videojuegos, con síntomas “parecidos” a los alcohólicos y drogadictos”. En un primer momento se puede pensar en exageración, extraña comparación o sencillamente concluir en otra noticia sensacionalista que busca la atención; sus cinco minutos de fama.
Como alguien que se ha criado en la generación de los primeros videojuegos, tengo que oponerme de lleno a esta comparación afirmativa, pero por otro lado no puedo evitar dar cierta razón a la noticia, y precisamente es algo de lo que hace tiempo quería hablar.

Así que aprovechando, y como si esto fuera una especie de “Videojuerguistas Anónimos”, pues me lanzo a comentar el asunto empezando desde mi experiencia. Con lo que realizaré más un artículo de opinión (siento la “objetividad”).

Según algún periodista, la nueva generación de yonkis

Desde niño he jugado a videojuegos, si esto se compara/enfoca como pretende el nombrado titular, pues daría para un documental y una película basada en hechos reales poco fieles (algo me dice que será así pero con toda nuestra generación, ya veréis). Mi primer videojuego fue, o bien el Alex Kidd de Master System (la uno), o uno que no recuerdo bien de pistolas del ordenador Sinclair Spectrum en el que tenías que matar cerdos punk. Ahí comenzó una magia, un amor a primera vista del que quedaría enganchado, ¿y cómo no enamorarse de un monigote que obedece ordenes? Que con magia tecnológica era capaz de reaccionar con solo una cruceta de plástico, o que con invisible puntería me permitía realizar una matanza castellana de un movimiento musical. Como toda droga, se empieza en pequeñas dosis y se termina en inconsciencia del tiempo, donde la variedad de “pastis” era infinita… y eso que en la época nos limitábamos a no tantos juegos comparados con ahora.

El tiempo pasó y el amor se convirtió en inercia, costumbre, donde cada Hobby Consolas o Micro Manía (capos de la mafia) prometían novedades venideras que hacían ocupar meses tu mente soñando con meterle mano al nuevo Sonic o Super Mario. La Game Boy (ladrillo) nació y seguramente es una cosa que ha robado un 25% de mi vida al igual que las horas de sueño. La mejor puñetera consola de la historia, he dicho.
Más droga en forma de Meda Drive, Super Nintendo y PC, donde tenía acceso como casi todo ser viviente de los ochenta al típico amigo pirata-camello que era capaz de conseguir cualquier juego posible en diskettes de 3,5″. Mencionar que por esos lares surgió “La Edad de Oro de las Aventuras Gráficas”, de las mejores experiencias posibles para un ser humano.

Llegaron entonces los tiempos de los 32 bits y ahí re-surgió el amor, y eso que jamás había decrecido, el vicio fue aún mayor, la negación de la realidad fue casi absoluta para mi y colegas, donde bastantes de los mejores videojuegos de la historia se pusieron de acuerdo en nacer casi a la vez.
En la siguiente generación disfrutaba de la infravalorada Gamecube cuando ya dije… basta, se acabó, me bajo en los ciclicos Pokémon que esto tiene pinta de no acabar y hay una vida ahí por vivir. Desde entonces, he dicho muchas veces no a jugar a juegos, no porque crea acabar enganchado, si no porque ha llegado un punto que he visto que ya no me aporta, noto que ya no merece la pena. Aún así he recaído con gusto y me he viciado de lo lindo, por calmar, que de vez en cuando no sienta mal. Malditos portales de juegos Flash.
¿Qué he deducido de mi vida videojuerguista? Cosas buenas y cosas malas, como con todo, así que por esta regla de tres desmontamos al artículo de turno porque podemos extrapolar casi cualquier campo existente. Por otro lado, pues casi todo tiene puntos en común, y en este caso no es difícil la comparación con las drogas… o incluso al ganchillo, ya puestos a exagerar.

De cosas buenas me quedo, obviamente, con los buenos ratos de flipe y emoción, por el aumento de amigos y la unión con ellos y por, principalmente, el desarrollo de la creatividad. Toda nuestra generación podrá sentirse orgullosa de tener una imaginación bastante amplia, así como reflejos y una resolución ante los problemas más elevada, o al menos un punto de vista más amplio sobre ellos, comprobado.
Lo malo, bue, hay que ser sinceros con cosas como las horas tiradas a la basura y con ello otras posibles experiencias, lo anti-social y cierre en uno mismo que suele surgir por épocas, el empeoramiento en otras actividades (estudios, ejem), ser marginado por “diferente” en una época donde aún casi nadie jugaba a videojuegos, la evasión de responsabilidades… en fin, que si un día dije “basta” fue por algo solido. Quiero recordar que esta es mi experiencia, no tiene porque coincidir, pero puntos en común habrán.
Y, siendo honesto, dejar de jugar tanto a videojuegos creo que es de lo mejor que he podido hacer en mi vida, desde el mismo momento que pasé del tema mi vida mejoró en bastantes aspectos. Todo sea dicho, coincidió con otros sucesos importantes que conllevaron al cambio, pero quiero creer que toda piedra hace pared y que algo tuvo que ver también el dejarme las drogas digitales.

“Os dije que el problema no era yo, eran los videojuegos troooooonco”

Seguramente más de uno habrá pensado “pues no haber jugado tanto, culpa tuya” y razón no les falta, admiro si vosotros tuvisteis más voluntad. Pero casos como el mio habrá más de uno e incluso peores que aún a día de hoy durarán, y eso da bastante que pensar. Desde mi punto es fácil que suceda porque como está el mercado actual tenemos videojuegos ahora mismo hasta en la lavadora, lo que era impensable hace tan solo 10 años hoy se puede apreciar día a día donde hasta el abuelo ha jugado a algún juego, aunque sea al Solitario y Buscaminas del Windows. Así que casos de “dependencia” debe de haber más de lo que queremos creer.
Una sociedad así, ¿en qué nos beneficia? Es normal tener ocio, pero creo que esta época se ha excedido con ello, el punto medio ahora es difuso. Porque sigamos siendo sinceros, los videojuegos de hoy día son más ocio (o incluso “cine”) que otra cosa, ya no se programan tantos juegos productivos como antes, la regla del usar y tirar se aplica hasta en este mundillo.

La cultura videojueguil a crecido considerablemente gracias a la buena publicidad y adaptación del medio a todas las edades y tipos de público, tocando la cúspide con la llegada de la Wii, considerándose de verdad la primera consola familiar de la historia junto a la Nintendo DS.
Y cómo son las personas que aún habiendo publicidad y videojuegos por todos lados desde siempre, desde el principio, no fue hasta que se propagó y se enfocó de manera general que no se abrió los ojos para aceptar esta tecnología como algo normal y común (más de lo que siempre se ha creído). Imagino que la televisión tuvo una evolución parecida, siendo ahora los juegos la nueva excusa de los padres para no preocuparse del crío por un rato largo.
Todo esto ha sucedido, para variar, por intereses más grandes que los originales, llevando y acabando siempre en lo mismo: el dinero. Y de esta forma los videojuegos terminaron definitivamente por convertirse en el décimo arte, surgiendo mucha pasta de por medio mientras inversamente se pierde una calidad e interés artístico, similar a lo que ocurre a todas las demás grandes expresiones creativas. Bienvenido al carro. (Ya que lo nombro, aquí en CC se habló del tema).

De ejemplos conocidos que pueden apoyar perfectamente al artículo de marras, pues sin duda encaja el World of Warcraft, en el cual todos habréis pensado de sobra. ¿En cuantos millones de jugadores se quedó la cosa? Y es que este no es el problema, el asunto radica en las mil historias (muchas exageradas seguramente) donde jugadores pasaban horas y horas, si hacía falta sin dormir, todo por querer subir al nivel máximo o conseguir El Objeto Epic de la Mega Leche + +. Aparte está el tema monetario, donde chavales se han dejado dinero real por un tubo para conseguir algo que realmente no existe. Aunque los casos más fuertes no los tiene este juego pero si uno de la misma compañía, donde según tengo entendido el Diablo III es el rey de vender objetos a precios prohibitivos.

Puede que sea eso, una manera de exagerar el asunto como si del propio titular me tratara, el cual he apoyado, contradecido e incluso ignorado… la verdad que con este tema cualquier opinión tiene cabida. Pero por ahora el asunto es relativo, y no puedo evitar pensar que la bola se hará más grande y lo que es un titular tonto hoy día puede que mañana sea ya una convicción de sobra asumida como lo es con el alcohol. ¿Se llegará entonces al punto de como este y se destrocen vidas? No creo, pero hay tantos casos y personas que a saber… alguno caerá, y es entonces que alguien ajeno se aprovechará y sacará tajada a costa de desprestigiar a lo grande algo que quizás no lo merezca tanto.
O quien sabe, puede que pase como con el fútbol y al mover mucha pasta nadie diga nada y a seguir la marcha. La sociedad es así, vaya, y no sería la primera vez.

“Ale chavales, me voy a meterme una de Layton y media de Tekken”

comentarios
  1. Kurodachi dice:

    Es dificil de aseverar si llega a ser un vicio por derecho propio. Las horas perdidas son muchas, pero tambien las satisfacciones… Se puede considerar vicio el punto de cruz, por que mi madre es una adicta… Tambien son muchas horas… Por otro lado, si no hubiera dedicado tiempo a los juegos no me hubiera acercado a los ordenadores y no me hubiera preguntado como se hacen juegos… Y ahora me dedico a programar y me gano el pan con ello.
    O puede que si no hubiera jugado y soltado estress con los videojuegos hubiera subido a un tejado con una kalashnikov despues de una bronca con algun jefe que tuve…

  2. Chuck Draug dice:

    El problema está en centrar tu vida en los videojuegos. Aún me acuerdo cuando mis padres me regalaron la Game Boy (la ladrillo, la original, la que te venía con el Tetris de serie) y empezaron a preocuparse cuando el rato muerto me lo pasaba jugando a la maquinita de marras. ¿Qué pasa? Lo típico, pensar que el niño se estaba convirtiendo en un vicioso.
    Y creo que no podían estar demasiado encaminados, porque de nano ya tenía mi propia consola. El Spectrum, la Atari, incluso el ordenador de mi tío eran simplemente aparatos que se quedaban fuera de mi alcance y solo si íbamos a visitar a mi abuela. Con una Game Boy propia, sentía esa imperiosa necesidad de probar todo lo nuevo y cuando el catálogo que yo tenía iba creciendo, pensaba que nunca tendría tiempo para jugar a todos los juegos…

    … Hasta que un día, por una trastada que no recuerdo ahora, me atacaron donde más duele: un mes entero sin nada que se pareciera a un videojuego. Ni siquiera recreativos (con los que uno no podía tener vicio si no recibía ni 100 pesetas de paga semanal). Lo curioso es que el deber, el cumplir con el castigo, me hizo ver que, efectivamente, los videojuegos no son un pilar de mi vida. Cuando me levantaron el castigo, no me pasaba tanto tiempo jugando. Había cumplido y encima aprendido la lección.

    No miento cuando digo que los videojuegos me han influenciado en el sentido creativo, por ejemplo, pero también tienen ese lado negativo. Y no creo que sea tanto del videojuego en sí como de la educación que se le dé al niño desde un comienzo, de darle a entender que no todo en la vida es “la maquinita”. Yo lo aprendí a las duras, pero ya os digo que sirivió.

    Los videojuegos son una forma más de ocio, pero como todo, en exceso es negativo. Igual que es negativo pasarse todo el día frente a un ordenador, sea escribiendo, jugando, viendo un vídeo, incluso dibujando… No es solo que “se te pudren los ojos” (vista cansada, más que nada), sino porque puede afectar a tu vida social. Pero no es, ya digo, algo que sea “solo culpa de los videojuegos”, también está la educación que recibes. Si de niño ya tus padres te incitaban a salir, aunque fuese media hora, a la calle, a jugar con otros niños (aunque en mi infancia, la mitad de los niños me quería muerto y/o humillado xD), para que socialices… aunque con un tímido cuasi-patológico, hasta la adolescencia no hubo mucho progreso… Pero la cuestión está en que hay que enseñar que no todo en la vida es la videoconsola o el ordenador, igual que no todo en la vida es fútbol o programas del corazón.

    Y cuando eres mayor, debes vigilar el dinero, sobre todo ahora. El úlitmo juego que me compré fue Mass Effect 3. Y llevo ya mucho tiempo sin jugar a un juego nuevo. Y luego está el “síndrome de Diógenes digital” que se da por ejemplo con Steam (ahí tengo mínimo dos o tres juegos pendientes, pero ya ahí está por el tema de que mi ordenador, de pronto, ODIA jugar, se sobrecalienta y se suicida… debe ser porque es un HP).

    Todo en su medida, con la educación adecuada. Y con los MMORPG tenemos eso: hay que tener cuidado con el tiempo que se gasta y con el dinero que se invierte.

    PD: “a crecido”… solo te digo eso.😛

  3. Pues mira, yo soy un caso de jugador precoz (empecé a jugar con 3 añitos con el Spectrum de mi padre) y ahora no juego casi nunca. Quitando alguna racha ocasional al Ragnarok, mi mayor contacto con los juegos es estar sentado mirando mientras mi novia juega al Skyrim.
    Y las viciadas con los colegas y/o la señora a los Guitar Hero.
    Pero no, que yo juego un rato y me aburro. Y mira que le he echao horas, sobre todo con el MSX o con los primeros juegos de PC que tuve, esas aventurazas de Lucas, el Lemmings, los torneos al Tekken 3 con la Play de un amigo cuando estaba acabando el instituto… Pero ya te digo que no.
    Y los juegos de hoy son en un 95% aburriiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiidooooooooooooooos… EMHO.

  4. las artes dice:

    Uno de los puntos positivos de esta nueva entrega es que a diferencia de sus antecesoras estamos ante el primer Motorstorm que tiene una historia narrada. Por fin podremos ponerle cara, y nombre a todos los corredores y por fin sabremos el porque de las carreras, y el como de todo. No obstante la historia no profundiza en exceso y simplemente nos muestra el ambiente que envuelve a todos esos locos de la velocidad y algunas anécdotas que nos narran la vida de de ellos.

  5. Sheap dice:

    Pues, yo, con los videojuegos, voy por rachas. Puedo estarme muchas horas jugando sin parar apenas y luego, pueden pasar meses antes de lo use de nuevo, tal vez se me quedó dentro eso de cuando no podías guardar los juegos y tenías que pasártelos en una tarde o verte obligado a pasar por la primeras fases una y otra vez.
    Pero al igual que con los videojuegos, esto me pasa con los libros, raro es que yo lea trocitos, con series, incluso dibujando soy más de maratones que de rutina.
    Lo que hacían mis padres con la gameboy ladrillo era decir que no quedaban pilas en la tienda, nosotros, almas cándidas, creíamos en eso😄
    Igual esto que tienen algunos juegos ahora que para conseguir X has de pagar un suplemento no me va, cuando tengo un juego me gusta que me venga completo, y no a cachos. Luego estan los que “exigen” una jugada diaria para conseguir ciertos objetivos, o conectarse a cierta hora o cierto día, eso no me gusta, hace que vea al juego como una obligación y no como algo ocioso que puedo jugar cuando me parezca. (¿Recuerdan cuando pokémon puso lo de plantar bayas? Menos mal que habíaun truco para cambiar la hora)

    Igual, todo es suseptible de ser adictivo si abusas, las dietas, la TV, las compras, la limpieza, el teléfono… los videojuegos no son la excepción. Otra cosa diferente es relacionar videojuego con adicción por defecto de fábrica.

    • “Igual esto que tienen algunos juegos ahora que para conseguir X has de pagar un suplemento no me va, cuando tengo un juego me gusta que me venga completo, y no a cachos. Luego estan los que “exigen” una jugada diaria para conseguir ciertos objetivos, o conectarse a cierta hora o cierto día, eso no me gusta, hace que vea al juego como una obligación y no como algo ocioso que puedo jugar cuando me parezca.”

      Los puñeteros juegos de Facebook… y que llegan a un punto en el que para avanzar tienes que pagar.

  6. Pero… a la hora de la verdad, ¿no todo te roba horas en esta vida? Es decir, se puede ser enganchado a los videojuegos de la misma forma que puedes acabar enganchado a la televisión, al deporte, dibujando, a los lingotazos en el bar charlando con los amigos o lo que sea. Creo que lo importante es cómo distribuyes tu tiempo sin que nada de todo eso te acabe dominando la vida. No es bueno tirarse 24 horas viendo películas como tampoco es bueno dedicar tu vida a un deporte, ¿pero por qué lo segundo está mejor visto? ¿por qué tiene connotaciones sociales? ¿porque es sano? ¿porque es menos común “engancharse”? No es por justificar la adicción al videojuego (pienso que lo más grave está en el online, sea RPG o lo que sea, eso sí me parece peligroso), pero decir que has perdido horas de tu vida jugando es un error, no tiene por qué, es como eliges disfrutar de ella, ¿no es así?

    En todo caso, yo no me arrepiento de mis horas echadas en la Play Station (aunque eso sí, ojalá hubiesen sido menos, me pasé un largo tiempo sin dibujar por su culpa, pero también hice muchos amigos gracias a ella), en mi PC (es cierto que no ha habido juegos más satisfactorios que las maravillosas aventuras gráficas, pero ni comparación) o en mi Nintendo DS. Sin embargo, sí siento haber perdido horrorosamente largas horas con los juegos de Facebook. Esos sí son, para mí, el MAL. Pero por no ofrecer nada productivo. Hay juegos y juegos, con buen criterio es más aceptable la experiencia, como con todo.

    Y por cierto, a mí también me aburren los juegos actuales, excepto algunas aventuras que siguen emocionándome. ¿Será que me hago mayor? ¿Mi tiempo ha pasado o ya no son lo que eran? ¿Será que la cosa va por rachas o es que han cambiado tanto que son peores que antes? Diría que, de hecho, algunos son tan cinematográficos que no hago más que preguntarme, ¿y por qué no veo una película y ya está? Curioso tema este.

    En fin, que estuvo bien, en general, mientras duró. Yo satisfecho y actualmente más que desenganchado. Eso sí, internet es ya otro tema.😄

    • Lo de los juegos cortos es un cáncer. Recuerdo hace unos años, cuando salió el God of War 3, la prensa se corría diciendo que ofrecía como 15 hora de juego…
      Y yo me acordaba de que, con el MSX, jugaba durante AÑOS a los mismos juegos y nunca me aburrían…

  7. Ah, hablando de los juegos de Fesibuc: le acabo de echar una reprimendilla a mi novia porque lleva desde que llegó de clase diciendo que esta tarde se va a jinchar a jugar al Skyrim y todavía está con el Farmville 2…

  8. […] Debe de ser el juego al que más horas le he echado, tantas, que no quiero ni pensarlo por el bien de mi cordura (en serio). Aún encima sacaron el remake, idéntico con mejores gráficos del primer píxel al último, y con tantas mejoras en todo aspecto y con tantas novedades que se hace insuperable. Hice bien en dejarme las drogas. […]

  9. […] ¿dónde me he perdido? Reconozco que de niño deseaba que todo el mundo jugara a videojuegos. Me arrepentí. Luego, que los “diferentes” y más listillos fueran más aceptados. Me arrepiento mucho más. […]