Max Fucking Payne 3

Publicado: agosto 3, 2012 de Fosforo en Videojuegos

Max Payne (y su secuela, aún mejor en muchos aspectos) fueron dos juegos que marcaron mi primera adolescencia, una adolescencia donde los videojuegos eran uno de los ejes centrales de mi actividad, algo que no viene siendo así desde hace varios años, como atestiguan las escasas entradas sobre videojuegos que contiene este blog. Por eso, cuando se anunció un Max Payne 3 después de varios años de evidente silencio (la historia estaba terminada de sobra) una parte de mí deseaba con todas sus fuerzas la aparición del videojuego. Una especie de encuentro con ese yo jugón de comienzos del siglo XXI que en muchos momentos uno llega a añorar.

¡Max Payne con el Sol de fondo! Es como hacer una peli de Batman donde casi siempre sea de día…

Precisamente por eso, el juego creaba en mí una gran expectación que me hizo devorar promociones y videos una y otra vez, creando seguramente la imagen en mi cabeza de que dicha expectación se compartía por el resto de la red. También influía que algunos de mis amigos estaban tan colados por Max Payne como yo, y se convirtió en un tema de conversación aún más recurrente que mi amada saga The Elder Scrolls. Sin embargo, una vez el juego vio la luz todo el ruido producido por su lanzamiento se apagó. A diferencia de lo que había ocurrido con otros de los juegos que me habían emocionado durante este tiempo, Max Payne se apagó como una vela al estrenarse, y los comentarios acerca de él fueron mínimos. En mi cabeza aquello solo podía deberse a una cosa: el juego no era para tanto.

Si Max Payne 3 fuera el juegazo que yo (y todos, claro) estaba esperando, se seguiría hablando de él durante meses, la gente estaría que no cagaba. Y puesto que no ocurría tal, tenía que ser que aquellos idiotas de Rockstar se hubieran quedado lelos del todo y hubieran hecho un mal juego. Por eso, finalmente me resultó sorprendente lo satisfactorio que me ha resultado su compra. Es decir, me esperaba un gran juego originalmente, pero el hype había ido desapareciendo, sustituido por cierto grado de recelo e indiferencia que ahora, de nuevo, han sido superados por el entusiasmo ante un juego completo y muy divertido. En definitiva, Max Payne 3 ha sido una gran compra.

El juego ha cumplido todas mis expectativas originales, pero la primera de todas y la que seguramente me parecía más importante, es que estamos ante un Max Payne. Sin ninguna duda, a pesar del paso del tiempo y varios cambios de forma, este juego sigue perteneciendo indudablemente a esta saga, y resultaría muy difícil confundirlo con cualquier otro. Para mí, eso era imprescindible porque, al fin y al cabo, lo que yo quería era revivir la experiencia que había sentido jugando a Max Payne 2 por primera vez. En ese sentido, como digo, ha sido muy cumplidor, y a pesar de que hemos sustituido los fragmentos en viñetas y demás por animación en movimiento que se transforma en acción sin previo aviso, el tono de diálogos interiores y reflexiones narrativas se mantiene perfectamente. Todos los tópicos de los que pudimos burlarnos en Max Payne y Max Payne 2 vuelven íntegramente. Al fin y al cabo, la saga es una hipérbole del género negro.

¡Referencias a Breaking Bad! ¡Volved a quererme como antes de que dijera que no me gustaba!

¡Referencias a Breaking Bad! ¡Volved a quererme como antes de que dijera que no me gustaba!

La historia cumple un triple propósito por parte de Rockstar y que enlaza con la saga. En primer lugar, se muestra respetuoso con las dos primeras partes, siendo lógica y coherente, y no la mancilla reciclando personajes o conceptos, sino que lleva a Max varios años adelante en el futuro y deja, más o menos, atrás los sucesos narrados en las dos primeras aventuras para centrarse en la nueva historia, pero sin hacer borrón y cuenta nueva. Max acarrea las consecuencias psicológicas de sus dos fracasos previos. El segundo propósito es mantener el interés fielmente y sorprendernos una vez más con la trama, al tiempo que las constantes de los dos juegos vuelven a repetirse. Así, tenemos reminiscencias de los juegos anteriores, pero sin que sean esperadas o previsibles. La historia aguanta y no por excesivamente enrevesada deja de tener sentido. Su tercera función es un pequeño ajuste de cuentas de Rockstar con su pasado. Así, la memoria de Max pasa un poco de puntillas sobre sus “seres queridos” de la segunda parte, dando primacía a la familia perdida en el primero de los juegos. Esta presencia de los recuerdos de la primera familia de Max, que quizá se echaba algo en falta en la segunda parte, aquí tiene todo el sentido y pone las cosas en su sitio en perfectos diálogos interiores y flashbacks del videojuego.

Gráficamente el juego ha evolucionado y si bien alguien debería hacer algo con los fluidos en este juego (espantoso cada vez que Max se mete en el agua o vemos un vaso lleno) el resto se mantiene muy bien y, sin ser apabullantes, cumplen perfectamente su cometido. Se agradece el gran trabajo en diseño de personajes y escenarios, y es que nunca has jugado niveles como estos en un Max Payne. La aventura en la favela es seguramente de lo mejor que se ha hecho para un shooter en mucho tiempo. Pero lo mejor en este aspecto es la desaparición de los tiempos de carga propiamente, convertidos en secuencias animadas que pasan sin previo aviso (ni tampoco pausa de cargado) al juego, lo que da a la historia una fluidez a la que no estamos acostumbrados.

¿Qué has dicho de mi camisa?

Y ya entrando en la jugabilidad, pues poco hay que decir. Sencillamente todo muy bien, desde las coberturas hasta la Bullet Time, todo mantiene las buenas experiencias del segundo juego, mejoradas sensiblemente en algunos temas menores. Nos enfrentamos, eso sí, al mayor contingente de enemigos al que nunca hemos tenido que ver plantar cara a Max Payne, con niveles llenos de enemigos, algunos de ellos fuertemente equipados y muy difíciles de matar. El juego además contabiliza la cantidad de bajas realizadas con cada tipo de arma y de disparos hechos en puntos concretos, como la cabeza, los brazos o la entrepierna de los enemigos. Intentar batir nuestros records en este tipo de disparos también nos llevará nuestro rato.

La dificultad del juego es notable, algo que siempre se agradece, pero también es muy regulable, de modo que puedes enfrentarte a verdaderos retos, muy complicados, o pasear por el mapa y disfrutar de la historia con no demasiadas complicaciones. En ese sentido es un juego “para todos los públicos”, pero su buena rejugabilidad (gracias a la cantidad de secretos y objetos escondidos en los niveles) nos permite ir subiendo gradualmente la complicación a medida que lo terminamos y volvemos a empezar.

Por último, los jueguecitos arcade que incluye no son excesivamente interesantes jugando solo, pero seguramente en Multijugador proponen competiciones interesantes que está bien tener ahí. Nunca se sabe cuando vas a encontrar a un amigo con el que competir en la contrarreloj o en puntuaciones. En resumen, que estamos hablando de un buen juego, una digna compra especialmente si los anteriores te gustaban, y que nos permite olvidar esa espina en el corazón que fue la penosa adaptación cinematográfica de Max Payne, para devolverle la dignidad a este título. Muy recomendable.

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comentarios
  1. Kalitro dice:

    Yo le tengo muchas ganas.
    Me encanta en tono pasado de rosca, que se nota que es parodia pero funciona muy bien como historia seria.
    Y veo que en el 3 han mantenido el elemento de dificultad. Al menos en el 2 yo recuerdo algunas escaramuzas bastante chungas, con los enemigos haciendo movimientos bastante hábiles.

  2. mariods dice:

    Has comentado dos cosas que son muy importantes para un videojuego y hoy en día sencillamente se olvidan: Dificultad y secretos. Hoy en día no dejo de encontrarme con juegos que en menos de tres días ya te pasas (dedicándole dos horas diarias como máximo) y lo peor es que no te animan a rejugarlos, sencillamente te lo has pasado y toda la pasión, toda la excitación, desaparecen por habértelo dejado todo muy masticado, muy hecho. Juegos que sencillamente no te animan a continuar tras finalizarlos porque se destina todo el dinero y esfuerzo en una calidad gráfica hiperrealista y espectacular sin siquiera pensar en cosas como jugabilidad y entretenimiento.

    Se agradece que un juego mire con lupa aspectos tan importantes como son los atributos secundarios que te animan a seguir la historia más allá de la trama, más allá del final propio del juego, para que así pueda durarte más tiempo y tengas una sensación de haber invertido dinero en algo realmente bueno, en algo que te está haciendo disfrutar en cada jugada y te animaría a continuar una y otra y otra vez. En este aspecto también es primordial un nivel bien medido de dificultad (no estoy pidiendo regresar a la imposibilidad de los Megaman, pero tampoco quiero algo tan sencillote como apretar W e ir recopilando puntos de guardado), para que el juego pueda ser realmente un reto, algo con lo que disfrutar encontrando el modo de completar en base a la práctica y el esfuerzo. Yo considero que tu sensación de satisfacción al pasarte un juego es mucho mayor cuando te ha costado ganas y esfuerzo, porque verdaderamente te sientes como el personaje al que has manejado.

  3. Squirtle dice:

    Esto es una puta mariconada de promoción (penosamente) encubierta. Y encima lo harás gratis. Homosexual de mierda.

  4. Vrede dice:

    Yo todavía no he podido cogerlo con todas las fuerzas, estoy en medio de las favelas y por el momento el sabor de boca es buenísimo. Tonto de mí empezó en dificultad media pensando que no sería complicado, pero entre que hace mucho que no juego a algo que no sea PvP en MMOs o similares y que los controles aun se me hacen raros, muero miles de veces. Y aun así me mola mucho.

  5. Totalmente de acuerdo con la reseña, aunque yo desde el principio supe que la iba a GOSAR saltando en tiempo bala desde lo alto de unas putas escaleras mientras descargaba plomo sobre los blancos móviles brasileños; cada trailer o vídeo de orientación de Rockstar que salía a la luz me hacía la boca agua.
    La gente suele quejarse de que es extremadamente pasillero y de que casi con cada puerta que abres salta una cinemática ocultando un tiempo de carga, pero es mil veces preferible a una pantalla estática con textos que se repiten una y otra vez, y además, al menos a mi, te mete más en el meollo.También coincido en que la parte de las favelas es magistral, con diferencia lo mejor del juego junto con el nivel del estadio.
    Geniales también los guiños a los juegos anteriores en los huevos de pascua que te vas encontrando, si bien son bastante del estilo GTA, está cachondo encender todas las teles que te encuentras para ver al Captain BaseBall Bat Boy. Por no hablar de los skins desbloqueables para el modo arcade una vez terminado el juego en distintos modos de dificultad; jugar con el skin clásico de Max es un auténtico descojone, con su puto jeto de estreñido en todas las cinemáticas.

    El modo multi bueno, no está mal, pero no estamos en este JUEGAZO por eso.

  6. Dobleposteo para decir que lo peor que he encontrado al juego es tener que cambiar de disco a partir de cierto nivel; es lo que tiene comprarlo para Xbox.