Mortadelo y Filemón, primera década

Publicado: julio 25, 2012 de Fosforo en Libros y comics
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Quien más, quien menos, todos los niños de nuestra generación han leído tebeos, y más o menos todos hemos leído los mismos. Por eso llega “En ese tebeo me maté yo”, una nueva sección esporádica de Crisis Creativa que analiza esos tebeos nostálgicos para que todos nos preguntemos “por qué ya no se hacen tebeos como aquellos” sin importar si esto es verdad o no. De paso también podéis llorar por helados nostálgicos y todas esas cosas. Ya ven, todo muy nostálgico.

Nuestro primer invitado es Francisco Ibáñez, y su obra más popular, Mortadelo y Filemón. Como analizar toda la obra con estos personajes es tarea inabarcable, gracias al excelentísimo jurado popular de Twitter he seleccionado algunas obras de diferentes etapas que iré analizando semana a semana. Y empezamos con las seleccionadas de los primeros 10 años de Ibáñez, cinco obras “largas” de Mortadelo y Filemón que vamos a repasar juntos. Os recuerdo que ya podéis comenzar a dejar vuestras sugerencias para los cómics de los 80 y 90, que será nuestra próxima entrega. Sé que hay muchísimos, pero al final solo cinco de ellos serán analizados. Que a ver si os vais a creer que yo me curro los posts o algo.

El sulfato atómico

Invitado ineludible de esta cita, puesto que es la primera aventura larga de los detectives de Bruguera, que pasarían a convertirse en Agentes Secretos de la T.I.A. para esta historia. Lo primero que llama la atención de esta historia es lo elaborado del dibujo de Ibáñez, que deja a un lado el esquematismo de sus tiras cortas (al que pronto regresaría) para dar unas páginas llenas de detalles en la ropa y los escenarios, con muchísimo trabajo de fondo, y un aspecto más de álbum europeo que de sencilla historia de humor para una revista. El argumento es simple: El profesor Bacterio (el inventor del infalible método para prevenir la calvicie que Mortadelo probó cuando aún le llamaban “El melenudo”) ha inventado un sulfato que en lugar de matar a los bichos, los multiplica de tamaño. Una muestra de este producto ha sido robada por agentes de la república de Tirania, donde el general Bruteztrausen planea usarlo como arma para sojuzgar al mundo.

La trama tiene un regusto europeo muy marcado, tanto por ese argumento de agentes secretos, robo de documentos y conspiraciones, que tomado más en serio podría ocurrir en un Tintin (claro que en lugar de Tirania hablaríamos de Borduria) y los nombres de los tiranios como Bruteztrausen perfectamente podrían salir de un buen Asterix (al fin y al cabo, son nuestros dos héroes luchando contra un poderoso ejército con una “poción mágica”). El sentido del humor escapa del gag cada 4 viñetas de Ibáñez para deleitarnos con muchos más chistes, slapstic y demás, pero sin muchas persecuciones o sin avanzar la trama. Cada broma está incluida en el desarrollo de la historia, desde el viaje en autobús a huída final, pasando por el control de fronteras, el palacio presidencial y mucho más.

El dibujo es dinámico y elaborado (sorprende incluso que hay cambios de vestuario), la narrativa es fluida y veloz y el humor es atemporal y vibrante. Golpes, porrazos, y un poquito de humor negro rematan el primero, y para muchos, mejor álbum de toda la colección de Mortadelo y Filemón. Una gran obra que ha resistido sin problemas el paso del tiempo. Y sorprendentemente, Mortadelo y Filemón son felicitados, cumplen su misión perfectamente. No pasará muy a menudo.

Contra el Gang del Chicharrón

El Gang del Chicharrón es un grupo de 10 espías con habilidades excepcionales, a los que Mortadelo y Filemón deben dar caza. Durante 11 Jornadas los agentes de la T.I.A. se las verán con estos peligrosos delincuentes, primero de uno en uno y finalmente, en una lucha definitiva contra el Gang al completo. En serio, ¿no es la mejor opción para hacer un videojuego de Mortadelo y Filemón DE LA HISTORIA? Seguramente sí, pero hablemos del cómic, dividido en 11 mini-capítulos.

Esta imagen de todos juntos es de otro cómic bastante nuevo que aún no he leído.

Aunque algo más trabajado que en las historias cortas, el dibujo vuelve a un esquematismo bastante sencillo. Cada episodio es bastante corto, con lo cual bien podríamos estar hablando de 11 historias cortas llenas de persecución y cachiporrazos, donde Mortadelo y Filemón atraparán a sus enemigos por pura chiripa. En general la historia no tiene ninguna miga y se hace un poco repetitiva. A pesar de que de pequeño era de mis cómics favoritos, salvo el hilarante capítulo final, el resto es bastante flojo, una sucesión de porrazos sin más, y diez villanos que en algunos casos tienen poco espacio para lo geniales que son y en otros son mero relleno para llegar hasta 10. MEH.

Valor…¡Y al toro!

El indiscutible ganador (junto con el sulfato) de todas las encuestas tuiteras. Valor…¡Y al toro! sorprende porque, al igual que El Sulfato Atómico, está mucho mejor dibujado y tiene un planteamiento menos Bruguera y más europeo. Sin embargo, en el primero es aún más acusado que en este, y seguramente por eso El Sulfato está aún más presente, y no solo por ser el primero de la colección. Mortadelo y Filemón irán detrás de La banda del Rata, que han robado unos importantes planos para venderlos a la República de Banania. Sin embargo, estos planos parecen estar relacionados con cierto toro que se encargará de dar de cornadas tanto a los espías como a nuestros protagonistas.

La trama es una sucesión de persecuciones y cachiporrazos mientras unos y otros intentan hacerse con el toro y pasarlo desapercibidamente. El personaje del camarero aporta un punto cómico a todo el conjunto, mientras que Mortadelo y Filemón, si bien mantienen el protagonismo en muchos gags, se entregan a la trama. Una vez más, igual que con el Sulfato, no hay ni un solo golpe que no haga avanzar la trama, en un sentido o en otro, y eso se agradece mucho. Y tiene uno de mis momentos favoritos de toda la obra de Ibáñez, que aún me deshace en carcajadas.

Es un gran cómic, quizá no tan brillante como El Sulfato Atómico, pero casi, y que ha entrado en esta lista merecidamente con el aplauso de todos vosotros. ¡Acordaos de vuestras sugerencias para la próxima entrega!

El caso del bacalao

Sin lugar a dudas mi cómic favorito cuando era más pequeño es El caso del bacalao. Me encantaba cómo la historia iba avanzando y desarrollándose, cambiando más y más a medida que Mortadelo y Filemón iban desmantelando los planes de los gangsters, pero sin conseguir atraparlos. En algunos sentidos tiene que ver con El gang del Chicharrón en que está estructurado en entregas, debido a lo accidentado de su edición original. Seguramente esta división en capítulos a partir de la primera mitad juegue un poco en su contra.

El dibujo es irregular, precisamente por esto. En ocasiones, especialmente en la primera parte, se aprecia el intento de hacerlo más elaborado, como en El sulfato…Sin embargo, no lo consigue, y va caminando más y más al esquematismo, pareciéndose bastante en este aspecto a Contra el gang de Chicharrón y obras posteriores. La trama, Lucrecio Borgio, rey de la mafia, se dedica a regalar el bacalao para provocar una ola de sed en la ciudad. Sumado a su sabotaje al suministro de agua de la ciudad, su plan es cobrar esta muy cara a los sedientos ciudadanos, haciéndose así inmensamente rico. El plan es tan absurdo y descabellado (más que de Mortadelo parece de Vázquez o incluso de las aventuras más locas de Superlópez) que solo por eso ya vale la pena el cómic.

Lucrecio Borgio y su banda.

Se trata de una historia muy completa, con momentos largos y gags desarrollados, con unos momentos estilo Coyote y Correcaminos hilarantes y, como ya he destacado que me gusta mucho, los gags tienen que ver, más o menos, con la trama. No tenemos la sensación de que no está ocurriendo nada…

A partir de la primera parte, que es genial, el dibujo se vuelve muy simplón, y la trama empieza a perder gracia, con muchos más gags vacíos y menos trama. Y así el cómic pierde bastante fuerza, pero sigue siendo una buena historia cuya primera parte es francamente de lo mejor que se puede leer de los personajes.

Gatolandia 76

Me sabe mal incluir esta historia habiendo tantas grandes aventuras de Mortadelo y Filemón en esta etapa (La máquina del cambiazo, Safari callejero, Chapeau el Esmirriau, Magin el Mago…) puesto que me parece un cómic bastante del montón, pero casi parecía feo no incluir la primera de las Olimpiadas de Mortadelo, todo un clásico que se repite cada cuatro años, y que por norma resulta bastante bien (no como los de los mundiales de fútbol, que son de lo más insulso y repetitivo que existe, casi al nivel del FIFA…).

O limpiada con bayeta, o limpiada con estropajo. Relucirá su cazuela con detergente cascajo”. Mortadelo y Filemón viajan a Gatolandia a impedir que los Juegos Olímpico sean saboteados. Se trata de una historia clásica (incluso Ibáñez evita introducir a políticos, deportistas e incluso países reales) con un dibujo ya muy esquematizado y estándar de lo que vendrían siendo Mortadelo y Filemón a partir de ese momento. También la paleta de colores se va haciéndose más estándar, con menos colores y más saturados. Todo esto repercute en el aspecto visual del cómic, que es bastante más mediocre que los anteriormente mencionados. Aquí Ibáñez ya tiene claro que quiere sacar dos álbumes cada semestre, y para eso necesita economizar.

Los gags están bien traídos y tocan muchos deportes distintos, los cual está bien (después de eso, cada vez la cosa ha sido más reducida, y ya en los últimos parece que el único deporte de las Olimpiadas es el salto con pértiga). En sí no es un mal álbum y si bien es de los peores de esta primera etapa, le saca los colores a muchos de los eventos deportivos posteriores que ha cubierto Ibáñez con la pareja de detectives.

En conclusión, esta etapa de los cómics de Mortadelo y Filemón se sustenta bastante bien y resiste al paso del tiempo, con un dibujo por encima de la media y mucha inspiración en los cómics europeos de agentes y aventuras. Sin llegar a ser un medio paródico, si que juega con los clichés del género de espías y agentes secretos (sin llegar a ser Anacleto) y merecen ser debidamente reivindicados. La multiplicación de cómics al año de Ibáñez repercutiría negativamente sobre su obra, de formas cada vez más claras que ya veremos más adelante. Por el momento, esto es todo.

¡Bueno, no es todo! Y es que ya tengo la lista de cómics de las décadas de los 80 y 90 para la próxima entrega. Solo cinco pueden ser elegidos al final. Os doy unos cuantos de los candidatos elegidos por Twitter:

En Alemania, El Quinto Centenario,¡ Silencio se rueda!, Su vida privada, El bacilón, ¡Pesadillaaaaaaaa!, La Tergiversicina, Testigo de cargo, Barcelona 92, Atasco de influencias.

¿Os falta alguno que es infinitamente mejor que estos? ¿Os parece más que evidente cuales cinco deben ser seleccionados? Dejad vuestras opiniones en los comentarios. Y de paso, hacedme el favor de no comentar eso e iros sin hablar de este post. Je. JEJE. Porfi.

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comentarios
  1. Superlayo dice:

    Yo antes de Gatolandia incluiría a “La máquina del cambiazo” aunque la rima de “O limpiada” es todo un clásico… De los ripios de Ibáñez que incluiría junto a contraseñas como “Ese tipo con bigote tiene cara de hotentote” o “Los tipos que fuman puro tienen cara de canguro”. De los cómics que me han hecho reír a carcajadas, cosa que Ibáñez consiguió repetir en su muy tardío remake “La maldita maquinita”, que también me hizo reír lo suyo.

    Por lo demás, muy buen ranking, aunque personalmente quizás hubiese cambiado (pero sólo porque lo releí muchísimo en su día) “Safari callejero”, una de las pocas en las que también triunfan al final Mortadelo y Filemón (¡a quienes incluso nombran y reconocen como dos de los mejores agentes de la T.I.A.!), al contrario del pobre policía con el que se cruzan durante todo el álbum.

    • Fosforo dice:

      Safari callejero me encanta, igual que la Máquina del cambiazo y Los Monstruos, que es uno de mis favoritos. Sencillamente me parecía ineludible poner Gatolandia, siendo muy inferior al recuerdo que tenía de los otros 4 expuestos (luego el Gang me ha decepcionado bastante, y El caso del bacalao tampoco me ha parecido para tanto). A mí Safari Callejero me parece muy grande.
      PD: Me sabía todas esas contraseñas rimadas de M&F, pero no me acuerdo de que cómics son…

  2. 13 dice:

    Consultando me he encontrado el de “Concurso-Oposición” nada popular pero muy muy bueno. Con un principio y un final de alto nivel…

    Aparte de eso me gusta que el análisis no se deja llevar por la nostalgia. Para mí los Mortadelos son un recuerdo al que sé que no puedo volver. Son cómics que me cuesta mucho leer actualmente.

    Yo creo que Ibáñez es un genio que se quedó a medio camino de lo que pudo ser, atrapado en la maquinaria de Bruguera (produce, produce, produce) y luego atrapado en sí mismo (trabaja, trabaja, trabaja). Con menos Mortadelo y más mimo en cada uno de ellos habría salido algo infinitamente mejor, aún así ha marcado a una generación de por vida. No hay duda de ello.

    Salut!!!

  3. juanespadas dice:

    Mi favorito siempre fue “Pánico en el Zoo”, pero no recuerdo de qué año es.
    Cerrando puerta: “Los calvos con melena son feos y dan pena”.
    😎

  4. […] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Mortadelo y Filemón, primera década crisiscreativa.wordpress.com/2012/07/25/mortadelo-y-filem…  por NubisMusic hace […]

  5. mariods86 dice:

    Sobre el Sulfato, ineludible sin duda, es uno de los mejores cómics de Mortadelo, tanto por su argumento, estilo de dibujo depurado y su sentido de la aventura, y tal y como dices, esos “gags” que no obstaculizan la trama si no que avanzan con ella.

    Sobre el Gang, ya lo dije por Twitter: sí, previsible en varios sentidos, pero aún así, grandísimo final y los villanos, aunque quizás desaprovechados, tienen momentazos brillantes, algunos más que otros. El chino, el moro, Kar-a-col y el jefe son mis favoritos. Vaya, me va lo exótico, se ve, una pena que no pueda incluir a Blancanieves porque practicamente no tiene mucho papel en ese cómic. 😄

    Valor y al toro. Qué decir. Comentando algo interesante que no puedo evitar comentar cada vez que hablo de este cómic, diré que si te fijas, las primeras seis páginas del cómic son muy distintas de las posteriores, tanto por el número de viñetas como por su disposición como por ciertos detalles estílisticos. Esto es sencillamente porque esta historieta NO iba a ser de Mortadelo y Filemón. Me explico: Ibáñez también tuvo su momento de querer expandir su obra a terreno europeo, y creó una historieta protagonizada por otros dos personajes totalmente distintos a Mortadelo y Filemón, que vivían aventuras en plan detectives en Miami. El jefe era alto y flacucho con camisa desabrochada, y su compañero un tipo bajito con pocas luces. ¿Qué pasó pues? A Bruguera no le interesaba perder a su mayor dibujante, así que dió un contrato bastante más apetecible a Ibáñez que lo que las editoriales europeas podían ofrecerle, e Ibáñez acabó optando por reutilizar esta historia, sustituyendo a los protagonistas de estas seis páginas por Mortadelo y Filemón y acabando la historia posteriormente con el estilo que ya había adquirido en El Sulfato Atómico. Echad un vistazo a las seis primeras páginas de Valor y al toro: notaréis que Filemón no lleva su atuendo habitual ni mucho menos, y su cabeza parece desproporcionada en comparación con las páginas posteriores a la 6. Esto es porque la cabeza del anterior personaje fue borrada y sustituida por la de File. Y Mortadelo por su parte mantiene todo su traje negro muy liso (con lo cual os daréis cuenta de que contrasta muchísimo con el estilo de dibujo de los demás personajes) amén de que se pasa casi todas las viñetas en un segundo plano en pequeño o agachado (con tal de disimular que el tío al que sustituye era un tío bajito). Y ya está. Perdón por el coñazo pero me encanta esta anécdota, porque de algún modo tengo la teoría de que esos dos primeros personajes creados por Ibáñez eran ni más ni menos que Paco Tecla y Laffayete, de la posterior obra de Cassanyes, los cuales podrían haber sido descubiertos y “reutilizados” por el autor para cobrarse así cierta “justicia poética” para dos personajes que nunca llegaron a existir. 😄

    Sobre el Bacalao, grandísimo. Forma parte de las grandes obras Ibañezcas, sobre todo por la parte inicial. Es sin duda una pena que la edición de “Gran Pulgarcito” tuviera que cancelarse y no pudiéramos disfrutar de esa gran obra de Ibáñez completa tal y como debió ser. Por suerte, pudo completarse posteriormente en la cabecera propia “Mortadelo”, pero como dices, teniendo en cuenta ese estilo de dibujo y guión basado en el “gag” continuo y argumento fácil repercutió negativamente. Aún así, recomendadísimo. Sin lugar a dudas uno de los mejores planes de villano en un Mortadelo.

    Sobre Gatolandia 76 debo decir que fue uno de mis primeros cómics de Mortadelo, y si bien es un poco del montón, tiene ciertos “gags” y chistes que para mí lo elevan muy por encima de varios otros (sobre todo de las Olimpiadas): la escena del esgrima me parece sublime, así como la de las anillas o la parte del sueño de Mortadelo (verlo ser así de fucker es tan raro)… eso sí, debo admitir que la parte final de Seul 88 se merienda bastante a este cómic, pero es mi opinión. 😄 Por otro lado, yo creo que antes que Gatolandia 76 hubiera incluído mejor el Mundial 78. Por tres razones: 1) Ibáñez logró sacar un gran esfuerzo para conseguir un cómic a consta de un deporte que a él ni fú ni fá, y consiguió una obra magnífica con chistes tan efectivos y grandérrimos que podrían ser sacados perfectamente de una película cómica de Charles Chaplin, Buster Keaton o Oliver Hardy y Stan Lauren; 2) La parte de Mortadelo conduciendo el autobús, que es MÍTICA. 3) La gran oleada final con todos los futbolistas provocando una locura digna de un finalazo de los hermanos Marx, con la épica cagada final de Mortadelo.

    Nada más, me parecen más que dignos esos cómics que has mencionado para el próximo post: yo incluiría quizás “Cacao Espacial” y ya está, porque no se si “Los Invasores” y “A por el niño” entrarían en esa etapa, pero ahí queda eso. 😄

    • “Perdón por el coñazo pero me encanta esta anécdota, porque de algún modo tengo la teoría de que esos dos primeros personajes creados por Ibáñez eran ni más ni menos que Paco Tecla y Laffayete, de la posterior obra de Cassanyes, los cuales podrían haber sido descubiertos y “reutilizados” por el autor para cobrarse así cierta “justicia poética” para dos personajes que nunca llegaron a existir. ” Pues a medida que te leía, he pensado eso mismo… xD

  6. Darkor dice:

    Mortadelo y Filemón están dentro de aquellas series, cómics… de mi infancia que no quiero volver a leer por miedo a que me decepcionen.
    La verdad es que recuerdo leer alguno de los cómics de pequeña, pero no me entusiasmaban demasiado (excepto “La caja de los diez cerrojos”, porqué faltaba el capítulo final), siempre preferí a “Anacleto, agente secreto”, aunque siempre acababa en el desierto del Gobi 😄

  7. Chuck Draug dice:

    El Sulfato Atómico, siendo de los mejores de Ibáñez, y con diferencia, tanto en historia como en dibujo y en chistes, no deja de ser un intento de crear un álbum al estilo francobelga. ¿Es eso malo? En absoluto, pero sí es cierto, y se ve luego cuando el dibujo se vuelve más sencillo, que lleva muchísimo trabajo, sobre todo de documentación para que el dibujo de edificios y vehículos quede resultón. Aun así, es algo que se echa de menos y que si Ibáñez hubiera tirado por este camino o por el de Valor… ¡y al toro!, vale, hubiéramos visto menos álbumes, pero seguramente serían más cuidados. Bruguera primero y el propio Ibáñez después son bastante responsables de ello, y coincido en esto con el señor 13.

    Sobre El gang del Chicharrón, estoy de acuerdo en que no ha envejecido muy bien y que el episodio final, sin embargo, sigue mereciendo la pena, pero aun así me parece un cómic bastante aceptable, aunque los capítulos de Mike Ratatá, Wo Ti Jo y Blancanieves son de los más flojos. Con El caso del Bacalao es lo que dices: empieza muy bien, pero se va desinflando a medida que avanza, lo que es una lástima.

    Y Gatolandia no es que sea una maravilla de cómic, aunque sigue siendo uno de mis favoritos de Ibáñez. La cuestión está en que sí, visualmente es bastante mediocre, por no decir malo, pero lo compensa con los gags y situaciones. Si bien el comentarista cebándose con Mortadelo acaba cansando, las distintas formas en que el gafotas tiene que dormir en la habitación del hotel o la variedad de pruebas a las que se enfrentan ayuda a que los chistes sean variados y no aburran.

    Pero de especiales de Olimpiadas me quedo, y con diferencia, con el de Moscú. Utiliza las mismas bases que Gatolandia, es decir, detener a un saboteador (en este caso un “instigador de huelgas”) y que MyF la líen parda. En este caso, los agentes son los que empeoran la situación y deben participar en lugar de los atletas que han “eliminado” ellos mientras trataban de “protegerlos”, pero también utiliza de Gatolandia la virtud de que cada prueba da lugar a diversas situaciones y chistes, aparte claro está de cómo el saboteador acaba en cada intento de llevar a los deportistas a la huelga. Otro acierto que veo aquí es que el Súper esté presente, lo que lleva a que MyF puedan interactuar más con otro personaje y que haya más gags que puedan alejarse de los juegos.

    Y mencionando Olimpiadas y demás, para mí Barcelona 92, junto al Quinto Centenario, es el último cómic de Ibáñez que consideraría realmente aceptable. Y es que no tanto en el Quinto Centenario como en Barcelona 92, el meter a tanto político hace que su atemporalidad se pierda. Sí, alguno dirá “es que es de las Olimpiadas de ese año”, pero si no has vivido la época, te pierdes mucho. Hasta Seúl 88, aunque hubiera referencias a la época (Unión Soviética, Ronal Reagan), sigue entendiéndose el cómic incluso años después, pero tanto politiqueo en BCN’92… buf… Y sí, tal vez no debería comentarlo ahora, pero es que no sabemos si será comentado cuando toque mirar los 80 y 90. Si sale, tocará ampliar…

  8. Nubis dice:

    Leer estos artículos es lo que hace que aprecie aún más mi colección y de mi madre de Mortadelo y Superlópez. Ni por todo el oro del mundo vendería esta colección que representa mi infancia y primeras lecturas.

    El Sulfato Atómico no es solo de lo mejor de Ibañez (aunque él mismo dice tenerle ya cierta manía), si no del cómic en general. Si no conoces los personajes es excelente para comenzar a quererlos, aparte de que por sí es original y un tipo de humor único e inimitable.
    Me has recordado incluso una anécdota de lo alucinado que estaba con este cómic, el cual hasta grabé en cinta TDK mientras lo narraba creyendome Constantino Romero o qué se yo xD. Pocas obras pueden lograr que un crío se flipe así, ciertamente xD

    De los cómics que índicas voto por El Quinto Centenario (con buena crítica política, aunque hoy en día está desfasado y los nuevos lectores no pillarán la mitad), Los Alienigenas (me dio después de leerlo por dibujar e imaginar a saco con extraterrestres mal hechos xD), Su Vida Privada (esta clases de historia que meten trasfondo siempre molan, aunque luego no sean canon y cambie en otro cómics los datos, pero no deja de ser curioso), Barcelona 92 y Safari Callejero, que tiene que caer una reseña sí o sí ¿Eh?

  9. Cómo odio la tipografía a máquina de esta etapa.

  10. 13 dice:

    Por cierto… “En la Olimpiada” es el primer Mortadelo con esa temática. Gatolandia es posterior, curiosamente la imagen de Mortadelo en el pebetero sí es de “En la olimpiada”. :p

    • 13 dice:

      Perdón, me he liado… “En la Olimpiada” es el nombre original de Gatolandia” pero son el mismo… Ahora sí que lo he dicho bien, que es que yo lo tengo con el nombre antiguo. Perdóneseme.

      • Fosforo dice:

        Se lo renombró, imagino, a raiz de que empezase a haber más cómics sobre Olimpiadas de Mortadelo y Filemón. Uau, tu edición debe tener ya sus añitos si tiene el nombre original.

        • 13 dice:

          Sí, he consultado y veo que lo renombraron para encajarlo con los otros Mortadelos olímpicos… Y curiosamente no, no es una edición muy antigua, de hecho es de Ediciones B, ni tan siquiera es de Bruguera. Tengo unas cuantas más viejunas.

          Esos cambios a posteriori resultan un poco desquiciantes.

          Salut!

  11. red bat dice:

    Para la siguiente me faltan opciones de alto calibre como El racista (Inenarrable el capítulo del negro), Moscú 80 (las mejores olimpiadas en mi opinión), Billy el horrendo, El balón catastrófico, Ladrones de coches, Cacao espacial, y sobre todo, una de las obras cumbre, Hay un traidor en la TIA. Me etapa favorita de Ibáñez es la que viene.
    El quinto centenario da la casualidad de que lo leí la semana pasada y me aburrió la de dios a pesar del esmero en el color de esa aventura. Demasiados personajes del momento, algo de lo que también adolece Barcelona 92 aunque en menor medida. No envejecen bien las referencias.
    En cuanto a este periodo, apenas tengo nada a mano.
    De esta etapa tengo poco por casa a pesar de haber leído todos, hace eones que perdí el del Caso del bacalao, no puedo comentar demasiado.
    Pesadillaaaaa, y el cenatenario como que me sobran. El resto de opciones las veo.
    Fun fact: El estilo de Ibáñez a algo más europeo (Del sulfato y Valor y al toro), vino marcado por Bruguera, que buscaba hacer mercado fuera de la frontera (El caso del bicarbonato de Anacleto, está más fino artísticamente por eso mismo.) Según leí en alguna entrevista a Ibáñez fue él quien propuso hacer un dibujo más simple para sacar más aventuras cada año.