El mejor juego de la Game Boy que nunca ha existido

Publicado: julio 9, 2012 de Fosforo en Videojuegos

Otra de las habituales historias que os lloro por aquí cuando puedo, junto con mi fobia a lo francés, a Nicolas Cage, al Hércules de Disney y a los posts positivos (ni más ni menos que 3 seguidos, para que luego digan) es que de pequeño nunca tuve una Game Boy. Uno de los primeros juegos de esta consola con el que pude jugar fue Wario Land 2. No fue el primero (fue Super Mario Bros 3) ni fue al que más jugué (indudablemente fue Pokemon) ni tampoco el que más me gustó cuando lo jugué, pero a la larga y con el tiempo creo que ha conseguido convertirse en el juego sobre el que dejaría caer el título con el que encabezo el post. Ojo, esto es MI opinión, la de una persona que no tiene siquiera una Game Boy, y mucho menos ha jugado todo el catálogo de la portátil. Pero por supuesto estoy abierto a escuchar vuestras opiniones y defecar sobre ellas en los comentarios de ahí abajo.

La portada es un fracaso en todos los sentidos.

Wario Land 2 es mejor que cualquier juego de Super Mario y, por supuesto, que cualquiera de sus estúpidos clones, sencillamente porque Wario Land 2 es original a más no poder. Es tan original que duele. Y es que para empezar, y a diferencia de su mediocre y nada interesante primera parte, Wario es inmortal. Sencillamente nos podemos olvidar de límites de tiempo, de vidas extras o de volver a empezar el nivel porque nos han molido a palos. Esto acerca a Wario más a las aventuras gráficas que a los plataformas de su época. Y es que la dificultad de Wario Land 2 está en resolver los puzles de cada nivel y saber servirse de la astucia para sortear todos los obstáculos.

El juego acierta al reciclar lo mejor de Mario y apostar por una enorme cantidad de conceptos que ahora mismo nos resultan mucho más naturales que en el año 94, cuando el juego salió. Cada mapa está lleno de secretos, puertas ocultas, atajos y demás perrerías que hacen que puedas rejugar cada nivel varias veces y sigas sin haber ni arañado la profundidad de los mapas del juego. Pero es que además llegar hasta el final de cada nivel es todo un desafío, donde los enemigos están más para servir a nuestros propósitos (cuando averiguamos su utilidad) que para hacernos perder el juego.

Wario nos brinda grandes imitaciones de Vrede como “Vrede está gordo” y la celebrada “Vrede está borracho”.

Los malos de Wario Land 2 no nos van a quitar vidas ni a hacernos pequeñitos (no todos, al menos), aunque sí nos harán perder unas 6 monedas cada vez (a imagen de cierto erizo de videojuego que no voy a nombrar porque está muerto). Por supuesto las monedas no nos darán vidas, y ya hablaremos de eso. El caso es que cada enemigo tiene un ataque distinto. Uno nos convierte en zombis, otro nos congelará en un bloque de hielo que se desliza a toda velocidad, otro nos aplastará convirtiendo a Wario en una pizza con patas y ojos saltones,…cada una de estas variantes tiene una utilidad. Prácticamente el único enemigo que hace “daño por hacerlo” es el básico, una especie de Goomba armado con un tridente, que la mayor parte de las veces usaremos para romper unos bloques que, adivinad, solo se rompen si les lanzas enemigos.

Y es que el juego apuesta por la sorpresa y la investigación, y por eso hay que desarrollar buenas raciones de resistencia a la frustración para averiguar como se pasa cada uno de los niveles del juego y como se derrota a cada uno de los cinco enemigos finales de este juego. También hablaremos de ellos luego. Los puzles en forma de mapas, donde nosotros somos la pieza que hay que encajar, son una gozada. A veces hace falta ser una llama, otras una torta, otras un duende y otras un jodido gordo que lo aplasta todo a su paso y apenas puede saltar. Cada uno de los enemigos está pensado para un mapa determinado sin el cual no podemos seguir adelante. Y cada vez que nuestra primera reacción será eliminar a un enemigo, el juego se las arreglará para que ese bicho fuese imprescindible, obligándote a retroceder y volver a ver si ya ha aparecido y podemos continuar con el tema. Como digo, toda una dosis de frustraciones.

Y no solo aquí tendremos mucho puzle, sino que los mapas estarán llenos de bloques que si destruyes ya no puedes acceder a zonas secretas, de enormes tesoros escondidos tras las paredes que descubrirás por pura casualidad (haciéndote preguntarte cuantos has dejado a tu paso antes) y especialmente hay que mencionar el nivel laberíntico, ya en el último capítulo, donde debes dar con los puntos en los cuales los muros, suelos y techos de la mazmorra se pueden romper para ir abriendo camino hasta la puerta de salida. Una auténtica locura, muy perra, donde es fácil tirarse horas perdido y, como digo, frustrado.

Wario en el papel de Afani.

Para los que añoramos los juegos difíciles, Wario Land 2 es una gran solución, algo doloroso al contrastarlo con sagas aburridamente fáciles como Assassins Creed o Fable, que se terminan con medio cerebro pensando en otra cosa. Parece que en esta era del anti-esfuerzo, donde que los niños suspendan es culpa de malos pedagogos, o de los padres, o de cualquiera que no sea el puto niño, en esta sociedad que no valora el esfuerzo ni tolera reconocer que no todos somos igual de brillantes, no se pueden hacer juegos como este, sino que el mercado es a aburridos machacabotones de una sencillez insoportable, donde directamente no hay ni reto ni competitividad para que los niños aprendan que nada cuesta nada (vease sagas de mierda de Ubisoft para la NDS y similares). Los enemigos finales de cada una de las pantallas de Wario Land 2 son una auténtica pasada, originales, adaptados y retadores. No, no puedes matarte, pero te lanzarán atrás, a repetir el camino hasta él. Concretamente, el primero, una serpiente que vive en el sótano de Wario… ¿Cuántas veces nos mandó para atrás sin que le hubiésemos hecho nada hasta que descubrimos exactamente como se le hacía daño?

Y es que para empezar Wario no acaba con sus enemigos saltando sobre ellos, sino cargando con el poderoso botón B, de forma brutal y al más puro estilo football americano. Sin embargo, llegamos a la puta serpiente y hay que saltarle encima del cogote. Lo hacemos una, dos, tres…¡Y la muy puta sigue ahí! ¿Qué ha sido de los clásicos enemigos de tres golpes? Se han terminado, en este juego cada enemigo dura lo que dura, y se acabó lo que se daba. Después de la serpiente había un pájaro que por cada golpe que le dabas hacía un vendaval que te lanzaba hacia arriba (y a empezar de nuevo). El primer vendaval, con agacharte un poco se solucionaba. Pero a medida que estabas más cerca de cargártelo, más te valía dar el golpe y agarrarte al suelo, porque iban subiendo de potencia.

¿Y qué decir del enemigo del conejo del cuarto capítulo? Un conejo que juego al basket, y al que había que pisar para hacer una pelota y luego encestarla ¡mientras él te hacía lo mismo! Lo sufrías de lo lindo, pero después deseabas un juego solo de eso (Wario Basket, yo lo hubiera jugado si hubiera salido y hubiera tenido una Game Boy donde hacerlo). Por no hablar del último enemigo, la jefa de los piratas, uno de los niveles más perros de la historia del videojuego, tardabas una docena de intentos en saber siquiera qué había que hacer. Primero tirarle las cosas, luego tirarlas al fuego… y luego ya ni se sabe, era una locura. Y sin tolerarte ningún error, que en cuanto la cagabas, ZASCA, otra vez vuelta a empezar.

Voy a insistir en el concepto.Conejos jugando al basket.

Y mientras resolvías puzles y te cagabas pensando en el próximo villano que te usase para jugar contigo, ibas buscando puertas para conseguir piezas del mapa del tesoro. Pocos juegos han logrado interesarte tanto en profundizar y conseguir el 100% como Wario Land 2, donde necesitabas desesperadamente saber qué pasaba cuando completabas el mapa (no os lo voy a decir, los que no lo sepan que lo busquen en la Wiki). Estas piezas de mapa se resolvían con pequeños puzles de adivinar números ocultos o de memoria visual que, cuantas más monedas tenías más fáciles eran…de modo que cada 6 monedas perdidas te dolían como si fueran tu alma. Una forma genial de implicarte y que realmente te importase perder esas monedas, por mucho que no hubiera vidas extra. Un juego extraordinariamente completo, donde se ponía a prueba tanto tu nivel de reflejos y de machacar botones como tu intelecto. Un juego como debería haber muchos más.

Wario Land dos era original en su planteamiento, en sus mapas, en sus enemigos (aunque en el condenado juego de memoria visual parecieran todos iguales) e incluso es un conclusión, con varios finales alternativos. Era (y es) un grandísimo juego que supo tomar lo mejor de su mundo y aplicarlo a otra idea. Y era, ante todo, un juego inteligente y algo gamberro, como deberían ser todos los juegos.

Si no has tenido ocasión de jugarlo, aquí puedes probar suerte.

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comentarios
  1. Superlayo dice:

    Y lo gratificante que era andar cargándose muretes por doquier… Eso jamás lo ha conseguido un juego de Hulk. Mira que a mí el primer Wario Land me gustó muchísimo en su día (ese concepto de andar acumulando dinero hasta el final del juego y cambiar el final estaba chulo), pero los tropecientos finales alternativos de Wario Land 2 hacen de este, probablemente, el plataformas más complejo que haya visto nunca para la Game Boy.

    Luego claro, sacaron la 3ª parte y lo mandaron todo a tomar vientos. Y les maldigo por ello.

    • Fosforo dice:

      A mí el tres no me parece mal juego, es entretenido, pero en muchos aspectos es más limitado y menos fluido que el segundo, sobretodo porque mil cosas que Wario hacía en el 2 (coger enemigos, aplastar cosas con el culo, romper bloques con la cabeza) no se podían hacer. Se les fue la cabeza con el rollito laberíntico y descuidaron otras facetas. Y tener que rejugar muchos mapas no molaba nada de nada.

      • Nombre (requerido) dice:

        Todo esos movimientos sí que se podían hacer en el 3, se iban desbloqueando conforme avanzabas en el juego y luego tenías que utilizarlos en niveles que ya habías pasado para acceder a nuevas zonas. Lo de rejugar mapas a mí no me molestó porque en la mayoría de las ocasiones esas nuevas zonas tenían un diseño sin mucho que ver, casi como niveles nuevos. Pero supongo que son gustos.

        El que ya no me gustó tanto es el 4, lo de poder morir le quitaba gran parte de la gracia y los secretos se sacaban en un momento.

  2. Nubis dice:

    No llegué a jugarlo pero sí a su anterior parte, por lo que he comprobado en vídeos, este que comentas está en color y tiene mejores gráficos respecto al diseño de los enemigos. Los bosses también pintan originales.

    Me gusta que hayan mantenido lo de los tesoros del anterior juego, eso le da una vidilla especial y un motivo de peso para querer conseguirlos todos y completar el 100% del juego, solo por ver el mejor final posible. Varios finales, ¡eso siempre ha molado!

  3. Ietsu dice:

    Una maravilla de juego. Lo tengo entre mis originales de Game Boy, y cada cierto tiempo lo vuelvo a jugar, completando todo el mapa de fases =3

  4. rpgidem dice:

    Me acuerdo de jugar a este juego cuando era niño,es de los pocos que complete al 100%.

    Cada pantalla tenia dos secretos,un tesoro y una pieza del mapa,y ademas había pantallas donde la historia podía seguir un camino alternativo,y en estos caminos había pantallas nuevas.

    Sin duda un juegazo que a sido de los que mas me han cundido en mi vida.

    • Fosforo dice:

      ¡Ese es el tema! Te cunde y te interesa más que juegos, supuestamente llenos de “objetos secretos” y “zonas secretas” como los citados Fable o Assassins Creed. Algo pasa cuando un juego en 2D con un puñado de colores y menos de 30 niveles le pega cien vueltas a mapas descomunales llenos de detallitos.

  5. EL PENE DE JESUCRISTO dice:

    Juego de maricones TAN TAN TATA TANTA TATA TANTA TATATA

  6. valerian32 dice:

    Pues voy a rejugarlo que tengo muy buen recuerdo de él.

  7. Mr. Fail dice:

    SÍ.
    No sé si habrás jugado al 4, Fósforo, pero también es muy bestia. Eso sí, es de GBA. De la GBC yo guardo MUY buen recuerdo de los Zeldas varios que salieron (los dos Oracles y el Link’s Awakening Dx).

  8. Yo digo SÍ. Me lo compré en su momento y me duró UNA PUTA BARBARIDAD hasta que conseguí pasármelo al 100%. Porque sí, yo de chaval jugaba con avidez, no como ahora, que tengo el mundillo videojueguil algo aparcado.

    Por cierto, me he descojonado con el pie de foto de Vrede.

  9. mariods86 dice:

    Sí señor. Warioland 2 es un JUEGAZO que muy poca gente recuerda. ^^
    Recuerdo pasar horas y horas jugándolo, totalmente fascinado por todas las opciones de juego, por esos murciélagos que te conertían en vampiro, por eso monstruos que te volvían zombie, esa genialidad en cada pantalla… y encima en COLOR (De hecho creo recordar que fue de los primeros juegos que jugé a todo color, después del Crazy Castle 3). Una gozada para los sentidos, el pobre Wario está tan infravalorado…
    Oh, por cierto, de tus mejores piés de foto. Me han encantado. 😄

    Sobre mis juegos de Game Boy predilectos aparte de este, una listita:

    – Super Mario Land (solo por ser el primero al que jugué, vaya, la nostalgia es una perra XD)
    – Wario Land.
    – Pato aventuras (no era exclusivo de la Game Boy, pero así fue como lo jugué y me lo pasé la primera vez).
    – Contra.
    – El Libro de la Selva.
    – Donkey Kong 2 (bastante bien adaptado).
    – Batman: The return of the Joker.
    – El pinball de los cocodrilos (no tenía ni idea de su nombre verdadero, venía en un cartucho pirata japo, sí, oooh, pirata, soy un pecador).
    – Bugs Bunny and Lola Bunny Carrot Patch.
    – The Legend of Zelda: Link´s Awakening.
    – Tiny Toon 2.
    – Tortugas Ninja 3.
    – Qvart (era de naves que tenían que formar cuadrados con lo que le iban echando, no recuerdo el nombre exacto).
    – Pokémon (tardé en hacerme con uno, pero debo reconocer que aunque me resultó muy pesaete al final enganchaba mucho el jodío).

    Sin lugar a dudas, muchos quedan a la altura del betún comparados con Warioland 2, pero bueno, esta es la selección de los que más me enganchaban de pequeño (al menos de lo que puedo recordar ahora). ^^

  10. Yo es que de la Game Boy tocha no pasé… Pero pinta bien este, la verdad.