El artista y la musa

Publicado: junio 13, 2012 de Fosforo en Webcomics

Me acuerdo cuando Crisis Creativa era, mayormente, un blog sobre webcómics. Ha dejado de serlo, pero de vez en cuando me vuelve el mono y pienso, ¿sobre qué debería escribir? Saco mi lista de webcómics pendientes de reseña, me da pereza y no lo hago. De modo que es refrescante volver a retomar el blog con una reseña que hago única y exclusivamente porque me sale de los testículos. Tengo unos testículos raros, yo. El webcómic del que quería hablar yo es el de un lector de CC, que siempre pica más, porque me pone en el brete de putear a alguien a quien estoy muy agradecido. Pero ahora que parte la pana desde el Top de Subcultura, es el momento de que os hable un poquito de El artista y la musa.

Os presento a la musa.

El webcómic trata, exactamente de lo que el título promete. Una pequeña historia cómica entre dos personajes, un artista y su musa, que tienen desencuentros. Él es feliz, pusilánime y bastante tontorrón. Ella es exigente, vanidosa y tiene un mal genio de cien pares de cojones. En el fondo tiene su corazoncito, y es frágil, lo cual la asusta y se refugia en su carcasa de implacable azote contra la pereza del pobre artista, que lo único que quiere es disfrutar de lo que hace.

Con este argumento sencillote y con solo dos personajes centrales (el origen del cómic no sale del talking heads la mayor parte de las páginas) gurrupurru, su autor, ha ido sumando elementos, personajes y una trama cada vez más compleja e interesante que mezcla el humor con una sensación ajena para un machote como yo: la monez. Las historias son monas, los personajes son abrazables, incluso la estética original ha ido haciéndose más bonita y monosa. Es un cómic mono, pero sin llegar a extremos ridículos *ejem* My Little Pony *ejem*

Y este es el tontorrón del artista.

Lo que os debo advertir sobre El artista y la musa es que su principio es malo. No MALO, en mayúsculas, ni AH MIS OJOS SANGRAN Y MI CULO LLORA, pero sí malo, repetitivo y mediocre, dibujado reguleramente y con un abuso algo notable del copy+paste. Por eso, y a pesar de que estoy en contra de estas cosas, os animo a perdonar lo ramplón de las primeras páginas para que os podáis acercar al momento en el que el webcómic goza de cierta entidad, se deja los chistes sobre que su protagonista masculino es un pervertido y comienza a haber realmente algo parecido a una trama.

Una vez el autor deja a los personajes moverse, salir de gag rápido en cada página y sobretodo, salir del ambiente cerrado original donde no podían relacionarse con otros personajes, el webcómic va logrando dejar de un lado su categoría de cómic de risa tonta y fácil (que no le sentaba nada bien) y crecer como historia, pero al mismo tiempo logra sus momentos más divertidos e hilarantes. Quizá se echa en falta un poco una especie de historia continua, pero Gurrupurru se esfuerza y poco a poco vamos viendo que los hechos conducen en una dirección, a pesar de que este desarrollo sea como mirar el movimiento de un glaciar, algo realmente lento y que en muchas páginas directamente no sucede. Como leer un cómic de Bendis especialmente flojo.

El artista buscatrabajo. Me encantan estos experimentos con las viñetas.

La trama en sí no es gran cosa, ni va a ningún sitio, sino que suceden una serie de pequeños argumentos que se van juntando pero que entretienen en el conjunto y satisfacen el hambre de que la cosa avance, sin que finalmente sea “la historia” lo que realmente nos interesa. Es más bien el desarrollo cotidiano de los personajes, así como esa calidez que emana de los diálogos lo que acaba haciendo de El artista y la musa una obra entretenida que satisface las necesidades básicas del lector de webcómics. No es un gran cómic, no es de lo mejor que has leído, pero seguramente sea de lo más fiable de toda la red ahora mismo. Sabes que cuando leas su última entrega te vas a sentir un poquito más feliz que antes de hacerlo. ¿Qué hostias le vas a pedir a un webcómic más que eso?

A pesar de que el cómic sea tan lento que hasta no hace mucho lo he estado siguiendo “por tramos” (esto es, una vez cada X semanas entro y leo todo de tirón y así me cunde) la narración cumple, pero lo que de verdad me tiene enamorado de este webcómic, aparte del extraño buen rollo que irradia, es el dibujo. El aspecto visual de El artista y la musa ha pasado de una fórmula bastante fea, con una musa de pobladas cejas y colores secos y no demasiado agradables, a unas formas más redondeadas, un color más acogedor y una estructura de las páginas mucho menos lineal, sino que busca la forma de experimentar siempre que puede. Es algo que aprecio mucho en un webcómic, y que el autor de este hace particularmente bien.

Y no puedo dejarlo sin comentar este otro experimento.

Y no solo experimenta a la hora de componer las páginas, sino que también se atrevió con su propio experimento como webcómic durante unos días, haciendo que fuese “la musa” protagonista la que actualizase, olvidando por completo la trama y la coherencia para chupar cámara hablando a lo suyo en un estilo muy diferente al del cómic original. Actualizó durante días a un ritmo enloquecido, en algo que seguramente llevó su trabajo. El resultado no solo fue el éxito inmediato, sino también una forma interesante de llevar lo que ocurre dentro del webcómic a su expresión externa, a su forma. De esas cosas que se pueden hacer solo con un webcómic y que, por el motivo que sea, la mayor parte de la gente no intenta. Eso solo ya le da puntos.

En general, ya digo, un webcómic muy entretenido y bastante entrañable que os recomiendo probar si os apetece pasar un rato sonriendo y sintiendo que el mundo es un lugar menos malo, salvando que al principio os dejará bastante indiferentes. No es que sea el tipo de cómic que quiero leer siempre, pero desde luego que está entre mis favoritos, porque ha llegado a transmitirme. Y eso, amigos, es lo más difícil de todo.

Anuncios
comentarios
  1. Chuck Draug dice:

    Este es de esos webcómics que uno descubre por casualidad y, al final, te quedas esperando cada nueva entrega. Hay que decirlo: sí, el comienzo era bastante malillo, aunque no puedo evitar que ver ese estilo de dibujo, aun en sus comienzos (y hay que tener valor ahora para echar la vista atrás), me atrajo. Para mí fue un golpecillo de aire fresco y estuve siguiéndolo silenciosamente… hasta que al final me hice fan. Y no me arrepiento.

    Precisamente cuando empezó a salir de la rutina “la musa quiere que la dibujen, pero piensa que el artista es un pervertido”, gurrupurru tuvo mucha más libertad y ahí fue donde tanto a nivel narrativo como a nivel de dibujo fue mejorando. Y bastante. Sigue en su línea de monería y sencillez, pero con personajes expresivos y experimentos visuales, al menos la parte visual ya te deja más que interesado. Y es que la evolución gráfica es de lo que más se puede destacar, a mí también me gusta más el nuevo estilo redondeado.

    Y lo bueno de que sean pequeñas historias que forman parte de un gran conjunto es que dan más margen a cómo plantearse esas pequeñas historias, cómo ir encajándolas poco a poco y no quedarse en un solo chiste. Además, es una obra cotidiana y honesta, que quieras o no tiene algún que otro elemento con el que te identificas, aunque sea con alguna situación determinada y no con todo el conjunto.

    Eso sí, lo de la musa tomando el control, lo digo aquí como lo dije en otros lados, me estaba empezando a parecer en un principio una inocentada que se estaba alargando, pero ¡no!, gurrupurru volvía a sorprender y hasta se hacía un ejercicio de crítica (y autocrítica) sobre lo que un artista en general y un webcomiquero (y concretando aún más, en Subcultura) en particular persigue.

    Es eso: un buen cómic que te deja con una sonrisa. No necesita ser “un grande”, ni le hace falta, porque con lo que tiene satisface. Y espero que siga así por el tiempo que pueda ser.

    • Carlos dice:

      Gracias por tu comentario 🙂 Y sí, este cómic va de cosas pequeñas. Por mucho que se enfade la musa, ni el artista ni el autor dan para mucho más 😀

  2. Vrede dice:

    Solo sé que ver las primeras páginas y ver lo que hace ahora es para quedar boquiabierto. Me gusta la dirección que ha tomado el webcómic, y gurrupurru ha demostrado que vale como guionista y dibujante, sin grandes pretensiones (no son necesarias) y que ha llegado a mucha gente por la sencillez y “monosidad” de su obra.

    Es un crack,coño. Y yo ya lo dije en su día.

  3. mariods dice:

    Pues sí. Este cómic merece su popularidad en estos sentidos. Simpático, personajes carismáticos e historias que parten de una premisa simple pero efectiva. Sus chistes hacen sonreir y hay que decir que su autor sabe experimentar y sorprender cuando quiere. Recuerdo bastante bien uno de los experimentos por los cuáles conocí este webcómic y que se me quedó grabado: http://artistamusa.subcultura.es/tira/68 En serio, bravo, bravísimo. 🙂

    • Carlos dice:

      ¡Gracias Mario! Mira, precisamente ese experimento fue a raíz del comentario de un lector… ¡Qué importantes son los lectores en los webcómics!

  4. Nubis dice:

    Como todo webcómic sus comienzos son diferentes o reguleros, pero como todo webcómic la mejoría es notable página a página. Luego están esos autores como Gurrupurru, que le echan una ilusión tremenda y su mejoría alcanza cuotas inesperadas en tiempo record. Darle un año más y dominará el mundo, bueno, no lo sé cierto, pero su cómic publicado va a vender muy bien.

    Dibujo efectivo que mejora cada segundo y una historia entrañable que trasmite, ¿qué más se puede pedir? Aún encima el autor es de los que siguen la buena filosofía de experimentar y de no tener miedo a nada, a probar cual es el límite de una obra. Olé.

    • Carlos dice:

      ¡Gracias Nubis! Claro que sí, si no probamos cosas nuevas nos aburrimos los autores y terminamos aburriendo a los lectores 🙂

  5. Carlos dice:

    ¡Me ha encantado la reseña, Fosforo! Me gusta leer opiniones sobre lo que hago, aún más cuando alguien se toma el trabajo de escribir largo y tendido, como es el caso. Así que gracias, aunque no te guste 😉

    El principio sí que es malo. De hecho, si aún no hay una versión en papel es porque tengo que rehacer un buen puñado de páginas… casi todas hasta la aparición de la madre. No me arrepiento de los orígenes cutres porque con esas tiras fui aprendiendo (y hartándome del copy-paste), pero entiendo que si quiero vender el tebeo tengo que ofrecer algo coherente… y por suerte tengo ideas para que el comienzo sea más acorde con el resto. Ahora sólo necesito un poco de tiempo…

    Me alegra lo que dices del buen rollo y que te gusten los experimentos, porque de eso va este cómic, de pasarlo bien y probar cosas nuevas. Tanto el autor como los lectores. Así que ¡sigamos haciéndolo mientras podamos!

  6. gagovigagovi dice:

    Yo conocia al artista y la musa antes de que fuera cool. jajaja. Es un muy buen comic, y el trabajo y entrega de Gurrupurru se nota en cada viñeta. Un grande.