Terry Pratchett vs…

Publicado: junio 8, 2012 de Fosforo en Libros y comics
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¿Recordáis esa escena de Dogma, la película de Kevin Smith, en el cual una musa dice ser la responsable de 19 de las 20 películas más taquilleras de Hollywood? ¿Y explica que la otra, “esa del niño que se quedaba en casa y entraban unos ladrones”, no era cosa suya, como preguntándose como pudo triunfar semejante mierda? Pues más o menos eso me pasa cuando hablo del segundo escritor más leído de Reino Unido. Que el primero es J. K. Rowling, y si bien sería mentir decir que no tengo todos los de Harry Potter en casa, se siente un poco como que Solo en Casa sea una de las películas más taquilleras del cine. El caso es que ese segundo autor más leído (y entre los contemporáneos, el más importante) es Sir Terence David John Pratchett, o Terry para los amigos.

Para los que vivan sumidos en una poza tal que no conozcan la obra y genio de este hombre, no puedo más que darles mis más sinceras condolencias, porque probablemente estamos hablando del mejor escritor vivo actualmente. Un autor de esos “de género” (que sobre la coletilla esa ya tengo un par de cosas apuntadas para un post) que ha sabido trascender el género y hacer una obra amplia, variada y sobretodo muy personal, dotada de una imaginación desbordante, una capacidad sorprendente y una habilidad para la ironía que solo puede calificarse como envidiable. Pero envidia de esa malsana, de la que te corroe. Pratchett hace sátira, hace parodia, pero sobretodo hace literatura inteligente.

Y tiene un sombrero ¡Compremos sus libros a lo loco!

Es conocido por ser el creador de Mundodisco, un universo literario donde se ambientan la inmensa mayoría de sus obras; un planeta plano y con forma de…de disco, sí, que viaja sobre cuatro elefantes que se sostienen sobre una gran tortuga que nada por el Universo. Mundodisco es parecido a cualquier otro mundo de fantasía si lo miras de lejos, con sus magos, sus enanos, sus hombres lobo, sus brujas y sus demonios. Pero una mirada más cercana y detenida (un par de libros, quizá tres) nos mostrará que Mundodisco “suena”. Todo nos resulta extrañamente familiar, como quizá, solo quizá, nuestra realidad se hubiera mezclado con la de algún fanfic raro de El Señor de los Anillos y hubiera dado lugar al espacio en el que transcurren las historias de Pratchett.

Pratchett hace sátira, hace parodia y, en esencia, hace humor, pero no un humor de chistes y gags de personajes que se tropiezan, sino una sutil forma de jugar con lo que conocemos y darle una vuelta de tuerca tras otra hasta que nuestra realidad tenga sentido a través del cristal deformante de sus esperpentos de espada y brujería. Sus obras rezuman Historia, Filosofía y Literatura, atraviesan la política y los vicios de la sociedad moderna, todo como decorado a unos personajes excepcionales en aventuras que, en CASI todos los casos (siendo honestos), te atrapan hasta el final. Hay que admitir, la verdad, que no todas sus obras son igualmente brillantes, que los primeros libros de Mundodisco tienen mucha imaginación pero una narrativa algo farragosa y un pobre sentido del orden que hacen que sean confusos en la memoria, y poco memorables. Los inicios son duros, y los del que quiere adentrarse en la obra de Pratchett desde el inicio son además bastante cansinos. Pero una vez nos sobreponemos y llegan Ritos Iguales, Mort, y sobretodo las novelas sobre la Guardia de la ciudad de Ankh-Morpork la cosa ya despliega sus alas para no descender y llega lo grandioso de la obra de Terry.

Una explicación mucho más lógica que esas tonterías omnianas de la Tierra esférica.

El inglés no tiene problema ninguno en meternos de lleno en duelos intelectuales como los de Dioses Menores, Pies de barro o Papá Puerco mientras nos cuenta una historia de viajes y reyertas de magos llenas de humor. Leyendo a Terry Pratchett tengo la sensación de estar leyendo a alguien fascinante y realmente inteligente, pero que no lo demuestra, sino que le sale así, natural, sencillo, libre. Alguien que usa su sabiduría al servicio de una historia que intenta contar lo mejor posible. En conclusión, alguien diametralmente opuesto al actual Alan Moore.

Puede resultar rara la comparación entre “el tipo del sombrero” y “el tipo de la barba”, pero al fin y al cabo ambos comparten una serie de rasgos que los hacen, a mi juicio, bien equiparables. Ambos son británicos, pero eso es lo de menos. Ambos están considerados maestros en su campo (de Moore se ha dicho que es “el mejor guionista de cómic de todos los tiempos” y “uno de los escritores británicos modernos más importantes”). Y ambos son conocidos por poblar sus obras de un rico contexto repleto de referencias literarias y filosóficas. Pero sinceramente, mientras que no puedo evitar deshacerme en halagos con Pratchett, no me resulta ni la mitad de fácil hacerlo con Moore.

Es muy difícil negar la importancia y el talento creativo de las más importantes obras de Moore. A pesar de que aquí he hablado mayoritariamente de sus obras que no me gustaron, mucho tendría que rizar el rizo para dar a entender siquiera que no soy absoluto fan de Watchmen, de V de Vendetta o incluso de La broma asesina. Algunas de esas otras cosas suyas que he leído “porque TIENES QUE LEER ESTO” me han gustado, y otras, como los ejemplos ya expuestos, pues no tanto. Su importancia como constructor de un lenguaje del cómic en los años 80 puede ser más o menos relativizada (y su forma de narrar ha ido haciéndose aburrida, predecible y limitante con el pasar de los años) pero nunca negada. Es, sin duda, uno de los pilares fundamentales de lo que el cómic es hoy día, solo al nivel de los más grandes como serían Ditko, Kirby, Claremont, Frank Miller…bueno, mejor no lo comparo con nadie que me veo venir que va a jugar en mi contra diga lo que diga.

Chiste sobre barbas.

El caso es que, quizá por el hecho de que en su medio no es autor completo, siempre tengo la sensación de que Alan Moore se muestra más brillante cuanto menos brillante sea su obra. O esa sensación tiene él. Tomemos ejemplos. V de Vendetta, la primera de sus tres obras fundamentales. Es un gran cómic, es excelente. Encontramos pequeños guiños a la historia y a la imagineria británica, así como un importante trasfondo moral (que resuelve uno de los grandes dilemas filosóficos del anarquismo) que empapa a V, su protagonista (más o menos). El caso es que si analizamos seriamente V de Vendetta encontraremos todos esos guiños, referencias y ese trasfondo. Pero no hace falta ser un erudito para manejar las cosas que mueve Alan Moore en esta obra. Muchas de las referencias son más o menos familiares incluso fuera de Inglaterra, y su trasfondo ético se entiende solo, sin necesidad de haber estudiado filosofía, haber leído a Errico Malatesta o conocer la historia del movimiento anarquista.

Su siguiente gran obra, Watchmen, es un homenaje, por una parte, a personajes del cómic clásicos, y al mismo tiempo una patada directa al concepto de superhéroe que existía desde entonces y que limitaba el cómic mainstream a un infantilismo del que Moore quería rescatarlo. Sin duda su potencia y su importancia apenas tienen parangón y su extensión incluso apabulla pero al mismo tiempo te atrapa. Es un gran cómic, con unos planteamientos muy inteligentes y pioneros. Pero nuevamente, no necesitamos ninguna enciclopedia ni una licenciatura en criptología y ocultismo para entender las implicaciones de la obra. Quizá sí hace falta una guía para encontrar todos los guiños y reiteraciones de la obra, diseñada casi, da la impresión, de una sola pieza. Watchmen es una obra fantástica, y muy profunda, pero sigue sin ser un dechado de erudición.

Tomamos La Broma Asesina, un cómic de Batman sencillamente delicioso donde Alan hace lo que le apetece, sin complicarse demasiado, pero al mismo tiempo con esa misma idea de Watchmen de rescatar el cómic de superhéroes de la banalidad de sus orígenes y llevarlo a otros niveles. Así compone un cuadro adulto y maduro, oscuro y con también varios niveles, donde puedes aceptar o no lo que se te cuenta, y con un final, discutible, pero redondo y que cumplía su objetivo, destruir el maniqueísmo y emborronar el blanco y negro del género. Y ya. Moore no se pierde aquí ni por un momento en ejercicios autoconscientes de referenciación dentro de la obra (es tan corta que no se presta a ello) ni a complejas referencias. Sencillamente se trata de uno de los mejores cómics de superhéroes de la Historia.

Que van a hacer una segunda parte. Seguro que es buena. ¿Eh? ¿EH?

En cambio, ¿qué pasa cuando Moore se decide a mostrarnos toda su erudición? Cuando Alan Moore nos despliega sus conocimientos de historia, literatura, arte y filosofía, no los introduce con la naturalidad, desparpajo y humor que Pratchett, sino que estos elementos irrumpen en la trama y, en el mejor de los casos, interrumpen a los personajes espesando la historia que funcionaría, como historia, mucho mejor libre de las ataduras del medio. Y eso en el caso de From Hell, por ejemplo, porque si saltamos a La Liga de los Hombres Caballeros Extraordinarios, lo que tenemos es directamente la erudición ocupando el puesto del conductor y dejando a la historia en el asiento del copiloto. Nada sutil, la sapiencia del tipo de la barba nos acribilla a referencias en un baile más efectista que realista donde la erudición pasa poco más allá de la cultura general y una cantidad aceptable de lectura en la gran mayoría de los casos. Con la mayoría de sus obras recientes ocurre eso.

Y si ya metemos en el juego Lost Girls, ese engendro del Averno, nos vemos las caras con una obra sin ningún tipo de contenido, donde los marcos éticos y filosóficos y la provocación sobre el género de las geniales obras de Moore directamente desaparecen para convocarse solamente una serie de ejercicios de autosatisfacción por parte del guionista, que nos regala una obra mediocre donde ni lo erótico ni lo estético logran adecentar un producto que aporta mucho menos de lo que promete (y ya de por si, promete poco).

Mucha gente me pregunta “¿Tan malo es Lost Girls?” y yo solo os reto a leerlo. Y a intentar tocaros mientras lo hacéis.

Incluso su Swamp Thing es brillante precisamente por saber jugar con lo lírico y lo literario, lo poético y mitológico del personaje sin desmerecer el conflicto ético y narrativo que se mantiene, es decir, una obra donde no prima tanto la referencia como el marco y contexto, como los dilemas internos que se plantean, mucho más poderosos (como demuestra Moore en sus obras buenas) que un villano que quiere conquistar el mundo, una invasión alienígena o un polvete sifilítico en el siglo XIX. Como digo, tengo la sensación de que Moore es más brillante cuanto menos intenta demostrarnos lo que sabe y más se esfuerza en construir dilema. Mientras que con Pratchett, lo que encuentro es un tío que cuando sabe usar su sabiduría para ofrecer sátira es cuando destila sus mejores obras (que también brillan por “la historia” que desarrollan).

Se trata de dos formas de enfocar lo mismo, un autor bien dotado para la narrativa y con grandes recursos intelectuales que se enfrentan de forma opuesta al dilema de contar una historia. Pratchett lo hace poniendo lo que sabe al servicio de lo que quiere contar, mientras que Moore recompone el puzzle de sus conocimientos y con ello conforma una historia más o menos sostenible que se aguanta precariamente sobre referencias al tuntún. Y un pensamiento que me corroe el cerebro en ocasiones (aparte del recuerdo de los dibujos de Lost Girls) es que pueda tratarse, quizá, de algún tipo de complejo compensatorio. Moore se dedica a un arte bastante poco valorado y aceptado, como es el cómic, mientras que Terry reposa tranquilamente sobre la literatura. Un escritor es culto, un guionista de superhéroes no lo es tanto (y de hecho, viendo algunos ejemplos, hasta puedes pensar que es poco frecuente) y desde luego, tiene menos prestigio.

¿Está intentando Alan Moore suplir ese poco reconocimiento con una saturación de demostraciones de su dominio sobre la cultura (el arte, la historia,…) para que nadie pueda poner en duda su erudición? Si es este el caso, no lo sé, a muchos se les podría caer el mito de ese genio demasiado seguro de si mismo como para dignarse a bajar al nivel de los demás mortales que se ha construido Moore con los años. Otra diferencia con Pratchett, que todo lo que oyes sobre él habla de un tipo muy abierto y con mucho cariño por sus fans. Desde luego, ambos son unos genios y unos maestros de lo suyo, y probablemente con Neil Gaiman…y poco más serán los autores británicos que pasarán a la historia del Siglo XX; pero si debo escoger, elijo claramente a Terry Pratchett y me quedo con Mundodisco.

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comentarios
  1. Kurodachi dice:

    No conozco tanto de Alan Moore como de Pratchett, pero lo que conozco hasta ahora me indica que Moore hace las cosas demasiado rebuscadas, con referencias demasiado sutiles que te obligan a tener unos conocimientos exagerados sobre ciertos temas. Pratchett es mas directo pero igualmente sutil….
    Y que demonios, Pratchett es un dios en la tierra, (como lo somos todos, la verdad) pero encima sabe escribir…

  2. Chuck Draug dice:

    Yo recuerdo que empecé allá en 2007 a leer por fin a Terry Pratchett. Y me recomendaron no empezar por el principio, sino ya ir directamente o con los libros de La Muerte o con los de La Guardia. Como soy como soy, empecé con ambas ‘sagas’. Y hay que decirlo: cuando luego leí El color de la magia + La luz fantástica, vi qué era lo que me querían decir: Pratchett desde el principio ya tiene buena pegada, pero es cierto que hasta que no llega a su tercer o cuarto libro no brilla realmente como lo hace ahora y desde hace años.

    Estoy de acuerdo con eso que dices: Pratchett no trata de demostrar que sabe mucho, simplemente escribe lo que le apetece. Le gusta ser satírico y crítico, pero no va fardando de conocimientos, sino que lo que sabe, lo sabe, lo plasma, pero no se pavonea con ello. No le hace falta. Sus novelas son puro entretenimiento, pero cuando ahondas, ves que es entretenimiento y una visión retorcida de nuestro mundo. Nuestro sistema de creencias, tanto religiosas (una de mis citas favoritas es, creo, de Eric… ya sabes, la de creer en el Infierno y disparar misioneros :P) como de otra índole (la relación Papá Noel-Papá Puerco va más allá del nombre y lo superficial, un gran acierto por parte de Pratchett), nuestra política (“un hombre, un voto, y el Patricio tiene el voto), nuestro consumismo (en El Segador)… Y bueno, no es imposible ver algo del Fausto de Goethe en Eric (hasta el punto de que salga Fausto tachado en el título de algunas ediciones) o a diversos artistas y canciones en Soul Music (aunque me resultó un poco flojilla la novela).

    Vamos, que es lo que comentas: Pratchett sabe mucho, no alardea de ello, pero sí que lo usa para su beneficio y para el del lector, que lee algo inteligente y entretenido sin ínfulas.

    Sobre Alan Moore… sus tres obras fundamentales, como las llamas, precisamente son tres obras que me gustan. Estoy de acuerdo con lo que piensas sobre V de Vendetta y, sobre todo Watchmen. Cuando hace unos años leí Watchmen por primera vez, podía entender ese cambio que dio el cómic de superhéroes, de ser un simple entretenimiento para niños y adolescentes a ser algo más adulto, en el sentido de los temas que se tratan, no de la crudeza de las imágenes.

    Y eso también se ve en La broma asesina, que juega con el universo Batman para crear una historia que, vale, si no conoces algo de la historia del murciélago te puede dejar algo confuso, pero es una sensación que desaparece (supongo, yo ya sabía varias cosas de Batman antes de leerlo) porque lo lees y es simplemente la historia de un héroe y su némesis, sobre todo de su némesis. No voy a negarlo: me encanta este Joker que construyó Moore.

    ¿Que Alan Moore se ha vuelto muy referencial? Pues sí, no se niega. a dije lo que opinaba sobre La Liga de los Extraordinarios Caballeros, pero no dije lo que opinaba sobre From Hell… no lo dije porque es una obra que no me atrae. Puede ser de Alan Moore, puede tratar de Jack el Destripador… pero miro la portada, hojeo (y ojeo) las páginas, y no me llama. Tampoco me interesa Lost Girls, pero es que cuando ves ese… dibujo, se te quitan las ganas hasta de vivir. Vale, exagero, pero se me entiende, ¿no?

    Dudo que esta saturación referencial se deba a que quiera compensar el hecho de que él es un guionista de cómics, algo con menos reconocimiento que la literatura y que algunos siguen viendo como un entretenimiento pueril. Yo creo que es más el querer demostrar que sabe de lo que habla, y La Liga de los Extraordinarios Caballeros, con sus continuas referencias literarias, es una muestra de ello. No es por trabajar en un medio concreto, sino porque está tan lleno de sí mismo que tiene que demostrarlo por todas las esquinas.

    Pero sí: Pratchett, Moore y Gaiman son los escritores británicos con más proyección y mejor conocidos, además de con talento. Y hay más autores británicos que podrían ser reconocidos por algo (no la Rowling, aunque todos sabemos que no es tan mala), pero seguramente ya deberíamos entrar en el marco de otos guionistas de cómics.

  3. Me gustaría poder decir algo malo de este post. De verdad que me gustaría.

  4. […] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Terry Pratchett vs Alan Moore crisiscreativa.wordpress.com/2012/06/08/terry-pratchett-vs/  por NubisMusic hace […]

  5. Fran_Bicho dice:

    De Alan Moore me enamoró Watchmen, me encantó V de Vendetta (no tanto el dibujo, pero eso no es cosa suya) y los dos primeros tomos de The League of Extraordinary Gentlemen son mi pequeño placer culpable como amante de la literatura, pero lo último que ha ido sacando del grupo de héroes novelescos no hay por dónde cogerlo, y el resto no lo he leído, así que poco puedo opinar.

    En cuanto a Pratchett… Bueno, había oído maravillas de él, así que me compré “El color de la magia” para ver si era tan bueno como decían, y me gustó pero no me pareció para tanto, por lo que se me quitaron las ganas de más. Me alegra ver ahora que sus primeras obras no son las mejores, así que estoy dispuesto a seguir leyendo de él lo que ustedes me recomienden, si son tan amables.

    En definitiva, que Moore tiene obras maestras, pero también mierdas muy grandes, y a Pratchett aún no he acabado de descubrirlo por lo que veo, pero me fiaré de usted y le daré una oportunidad.

  6. Fran_Bicho dice:

    De Moore me enamoró “Watchmen”, me encantó “V de Vendetta” (el dibujo no tanto, pero eso es culpa del otro) y los dos primeros tomos de “The League of Extraordinary Gentlemen” son mi placer culpable. Por otro lado, los últimos números de los susodichos héroes novelescos son mierda, y el resto de la obra del barbudo no la he leído, pero hay cosas suyas que apestan de lejos.

    En cuanto a Pratchett, había oído tantas cosas buenas de él que me compré “El color de la magia” esperando encontrarme la quintaesencia del humor y la sátira, y me gustó, vale, pero no fue para tanto, así que se me quitaron las ganas de leer más del autor. Me alegra ahora ver que sus primeras obras no son las mejores, así que pienso darle otra oportunidad si me recomendáis algunas novelas suyas en concreto, si fuerais tan amables…

    Vamos, que para mí Moore siempre me ha parecido un genio por sus obras maestras, pero venido a menos con la edad, y Pratchett me había dejado una sensación “meh” tremenda, pero espero que eso cambie si leo algo más de él.

    ¡Nos vemos!

    • Fosforo dice:

      Cualquiera de las que nombro son buenas. A la espera de hacer algo más completo, a que suena siempre es “Mort”, que es el tercero, abre la saga de la muerte y es muy bueno. Mi favorito es ¡Guardias, guardias!, el primero de la saga de Vimes, que es también excelente.
      Y sí, El color de la magia es mediocrillo…en comparación.

  7. ¿Soy el único que ve en los últimos libros de Pratchett un giro bastante más pronunciado hacia la sátira y la crítica social?

    • Fosforo dice:

      No, no eres el único. Yo creo que tiene que ver con la quema de temas. Los primeros libros planteaban críticas más bien a la propia esencia del ser humano, a nuestros defectos y nuestros vicios. Clásicos como Papá Puerco o Ritos Iguales son muy críticos y certeros. El tema es que a Pratchett se le han ido agotando esas bazas y entonces ahora le pega a toda la sociedad, a algo que, quizá, es un poco menos fácil de criticar en una literatura de fantasía. Por suerte, los cimientos satíricos de la obra de Terry están tan solidamente creados que no resulta artificial.

  8. Nubis dice:

    Este artículo comparativa me encanta, has cogido dos autores que aparentan menos de lo que parecen y tienen en común muchas cosas, no solo la fuerte amistad con el maestro Gaiman, cosa que me hace pensar que probablemente Alan y Terry se conocen, mataría por escuchar una conversación entre ambos.

    El caso es que ciertamente Moore no tiene un sentido del humor muy fino el pobre, sus obras suelen ser oscuras, densas y te obligan a bucear hasta ahogarte, pero no le es un impedimento para desarrollarse como gran artista. Y cuando mete humor suele ser negro y otras veces rozando lo ofensivo, así que no os extrañe que sea uno de los fundadores de 4Chan.
    Pero eso me concluir que Moore no necesita de repetir un patrón para gustar y triunfar, no necesita, al contrario de Pratchett, de mantenerse en un estilo y abusar obra tras obra de los mismos elementos y trucos. Pratchett es el dios absoluto de un solo universo, pero Moore lo es de muchos más.

    El tema de referencias es algo peliagudo, ya comentamos en el artículo de From Hell que a Alan parece que le encante demostrar constantemente lo inteligente y culto que es. Nadie necesita hacer eso realmente, no hace falta demostrar nada, pero al pobre le sale así, esa es su naturalidad, hablar y escucharse a si mismo como demuestra en las entrevistas… pero es que aún encima lo hace interesante. De los pocos egocentrismos con la cualidad de capturar, un charlatán con el que de verdad aprendes y donde no intenta comerte la olla, simplemente te cuenta una historia completa, detallista, de esas de digerir poco a poco pero de la que se obtiene una experiencia de la que sacas algo, siempre. Terry va por este camino pero lo hace más digerible, tampoco molesta su sabiduría y deseas saber más, pero a los pocos libros ya sabes lo que viene en el siguiente. Que oye, eso no es malo porque es lo que quieren los lectores, más aventuras de Mundodisco, de las pocos universos ficticios que jamás aburren y donde hasta el personaje más tonto es interesante. Ese es otro punto a favor para Pratchett, que es capaz de coger absolutamente cualquier tipo de personaje y darle una aventura increíble con elementos bien pensados y originales, llenas de conocimientos alrededor de su condición y un repaso a todas las posibilidades que puede aportar, hasta exprimirlo con maestría.

    Pero lo que quiero decir realmente es que a Terry Pratchett le ha pasado como a Stephen King, se ha encasillado en un estilo muy efectivo e inteligente, y eso no es tan bueno. Pero King por su parte ha demostrado saber moverse por otros lares con guiones de cine, o incluso cambiándose el pseudónimo con otro tipo de historias y estilo, y triunfar igualmente, ¿Terry Pratchett se vería capaz de hacer lo propio? Me temo que el tipo del sombrero si se pusiese a hacer otro tipo de literatura le pasaría como en sus primeros libros, cojearía y tendría que volver a arrancar para demostrar algo, y no lo imagino haciendo algo que no sea humor.
    Alan Moore por su parte lo ves capaz de todo, de enfrentarse a cualquier tipo de obra, la que sea, y hacer una historia con elementos que recuerdes y puntos interesantes, independientemente de si la obra es buena o mala. Es un tipo polifacético como pocos.

    Y como ya te comenté, te recomiendo que cojas uno de los libros de Moore, tiene muy pocos y de pocas páginas, leyéndose enseguida. Al ser otro medio Moore se puede explayar pero sin resultar cansino, yendo directo al grano a la vez que alimenta el universo que pretende crear, con la sensación que lo hace sobre la marcha. Ya digo, pocas páginas pero llenas de todo, algo difícil de lograr.

    • Fosforo dice:

      Hombre, eso de que Pratchett se ha atascado…Para empezar, Mundodisco está lleno de libros muy distintos, tanto por sus historias como por sus personajes. Él ha optado por incluirlos todos en un mismo mundo, pero podría haber metido la Saga de las brujas en una Inglaterra artúrica sin problema, la saga de la Muerte en otro mundo… No creo que sea el padre un “un solo universo” y Alan Moore “de muchos más”. Si tomamos la definición de universo como un contexto rico y amplio, solo Watchmen se acerca a eso de todas las obras de Moore. Si lo tomamos como unos personajes bien construidos en su propia historia y contexto, entonces Pratchett tiene varios, a pesar de que todos coexistan en una macroestructura.
      Respecto al estilo, como comentábamos más arriba, el que todas las aventuras sucedan en Mundodisco no implica que todas las obras sean iguales. Hay sátira, hay aventuras, hay novela negra y hay parodia, y Terry no tiene problema en desenvolverse en muchos géneros distintos, por mucho que insista en ubicar todos esos géneros en un mismo Mundodisco. Creer que todas las obras de Mundodisco son del mismo estilo es tropezar con un prejuicio.
      Respecto a Moore, sigo insistiendo, añoro la obra de los 80 de este hombre, cuando no parecía tan pagado de sí mismo y no necesitaba hacer estos alardes que viene haciendo ya desde hace muchos años. No creo que sea algo espontaneo, porque entonces habría sido así siempre.

      • Nubis dice:

        Pero, ¿sabría hacer algo fuera del humor y la crítica? Y que haya mezclado estilos dentro de un mismo universo me suena a que quería hacer algo diferente pero se vio obligado a realizarlo dentro de su mundo, por ventas o la fama ya creada previamente.

        Que haya creado un mundo tan basto y rico me parece excepcional y tiene mucho mérito, pero esto le ha encasillado desde el primer libro, cosa que Moore solo lo está desde hace estos últimos años.

        • Sabe. Cójase Nación, por ejemplo. De todos modos, aunque no supiera, ¿qué más daría? Ni que la mayoría de autores tocasen diez géneros distintos cada uno…

          Ojo: basto no es lo mismo que vasto, eh.

          • Nubis dice:

            ¡Arg! ¿Cómo se atrevió esa “v” a evolucionar a “b” sin mi permiso? ¡Pues sí! ¡Mundodisco es una persona grande, bruta y vulgar! Ale xD Gracias por indicarlo tío, soy muy quisquilloso con eso >_<

            Nación… ok, me lo apunto, porque leer solo dos libros y medio de Terry no me permite contraatacar a tope. Y no necesariamente necesita un autor ser ecléctico para valerlo, ciertamente, pero frente a Moore el señor del sombrero se queda cojo en ese aspecto (al igual que el señor de la barba se queda cojo con el humor), por mucha espada meteórica +5 que tenga: http://www.gizmodo.es/2010/09/21/terry-pratchett-forja-una-espada-meteorica-5.html 8D

            • Darkor dice:

              Un poco tarde, pero sinceramente, leer sólo dos libros y medio de Pratchett no es que no permita contraatacar, es que una fracción muy pequeña de su obra. Sólo Mundodisco son 39 novelas.

        • Mr. Fail dice:

          Y se me adelantaron. Iba a hacer exactamente la misma recomendación que Bóinez.

  9. Neyebur dice:

    Solo puedo decir que coincido totalmente en tu analis a Alan Moore, muchas veces he sentido que busca ser complicado solo por serlo

  10. Darkor dice:

    He de decir que sobre Alan Moore sólo he leído V de Vendetta, Watchmen y From Hell, por lo que mucho no puedo decir, salvo que Watchmen es un cómic que me tiene enamorada totalmente (aunque el leerlo tumbada pueda provocar mi muerte por asfixia).

    Sobre Pratchett, coincido totalmente con lo escrito. Es cierto que al principio es muy humor simple y chiste fácil diría, pero sufre una evolución tremenda a lo largo de las novelas, de ese humor simple a uno más oscuro (26 años escribiendo y 39 novelas de Mundodisco, en algo se tenía que notar), donde más he visto esos cambios es la saga de la Guardia y las Brujas, como los puntos de vista de Vimes y Yaya Ceravieja (principalmente) se vuelven cada vez más oscuros.
    Sin duda podría tirarme horas y horas hablando de Pratchett y decir que es lo que me gusta de cada uno de sus libros, pero creo que hay un par de cosas que me encanta de él:
    -Ronda de Noche. Entera, es mi novela favorita.
    -El personaje de Tata Ogg en Carpe Jugulum, sobre todo en la escena del barril
    -El diálogo de Vorbis y Didactilos en Dioses menores.

    Y como dice Fósforo: “Para los que vivan sumidos en una poza tal que no conozcan la obra y genio de este hombre, no puedo más que darles mis más sinceras condolencias”