Cuando jugábamos a Juegos de Cartas Coleccionables

Publicado: mayo 14, 2012 de Fosforo en Juegos

Corría el año 2001, y yo aún iba al colegio. O al menos, eso se supone. Por aquel entonces los Pokemon LO PETABAN y si no eras el típico triste cuyos padres no quisieron comprar una Game Boy (mi trauma infantil particular) te pasabas el día mintiendo como un bellaco sobre cuantas veces habías capturado al Pokemon 151. Todos los niños eran frikis, pegados a la pantallita y poniéndose gordos y granudos a base de cebarse a Cheetos para conseguir estúpidos tazos de los putos Pokemon. Y después, cuando ya lo de los tazos empezaba a ser cansino, tenías el puñetero album de cromos casi completo y seguías soñando con un Pokemon Verde que nunca jamás salió en España, algún estúpido llevo a clase ¡Las cartas coleccionables de Pokemon!

Por si no lo han notado, hoy toca entrada nostálgica, de modo que si pasaste tu infancia en una cueva o eres viejo (hola Lograi) posiblemente tu comentario de abajo sea “pues los Pokemon eran una mierda” y tendrás toda la razón del mundo. Las cartas de Pokemon, sin embargo, tenían un sistema de juego fácil pero completo, y hasta cierto punto y visto en perspectiva permitía montar barajas bastante tácticas…si no fuera porque la mayoría de sus jugadores aún estaba celebrando su primer cumpleaños de dos cifras. Pero aquello no solo nos hizo pasar horas y horas tirados en la tierra del recreo comiendo Cheetos como adictos y gritándonos porque otro niño más gordo “te había timado”. Además nos introdujo en el turbio mundo de los Juegos de Cartas Coleccionables, mundo en el cual muchos negaron haber entrado unos años después, cuando iban con la visera de lado y la ropa de marca intentando meterla en chicas de instituto que no nos habrían tocado ni con la mano de otro.

Si tenías esto con 11 años eras guay. Con 13 eras guay por llevar pinta de idiota.

El paso lógico en aquella época era ir al primer y más famoso juego de cartas coleccionables de la historia (o eso decía en su promoción): Magic the Gathering. Aquello abrió un mundo a una generación de niños que se devanaba los sesos intentando seguir el hilo de El Señor de los Anillos para terminarse los libros antes de que saliera la siguiente película. Un mundo que ya no estaba lleno de furcias pelirrojas sino de magos, criaturas, dragones, ángeles y demonios. Lleno de hechizos y artefactos. En general, el contexto de Magic the Gathering, así como la obra de sus ilustradores es como un fanservice gigante a los aficionados al género fantástico, y funcionó de lo lindo.

Magic the Gathering no es solo el más antiguo de estos juegos, sino que es que más posibilidades ofrece. Su sistema de reglas no es excesivamente largo y no da lugar a demasiadas discusiones, sus cartas estaban bien equilibradas en cuestión de azar y salía una revista mensual (la temible Urza) en la cual podían consultarse los precios de las cartas en el mercado especulativo para que te pudieran timar con conocimiento de causa los niños más mayores del instituto. Y es que al tratarse de un juego de cartas coleccionables, el intercambio de unas por otras para deshacerte de las que no ibas a jugar y conseguir nuevo material para tu baraja estaba a la orden del día.

Por si algún lector despistado desconoce el sistema de Magic (y del resto de Juegos de Cartas Colecionables), hago un pequeño inciso. Estos juegos cuentan con un abanico amplio de cartas divididas en ediciones que van apareciendo con el tiempo. Estas cartas aparecen aleatoriamente en sobres con unas pocas cartas a “precios asequibles” y están divididas en “rarezas” que hacen más o menos probable que determinada carta te toque. Por norma, una carta “rara” vale mucho más que una “infrecuente”, y muchísimo más que una “común”. Cada una de estas cartas tiene un texto (con su “coste”, “efecto” y otras características) distinto, y con ellas se construyen barajas con las que se juega. Básicamente tiene un componente de planificación y meditación (construir la baraja) con otro de astucia (la partida en si) y el molesto trámite de conseguir las cartas que quieres, que también se venden en tiendas y puestos individualmente, por un precio determinado por su rareza y demanda.

Mi cajón de las cartas tiene más que esto…

La verdad es que lo de las Magic traía de cabeza a algunos profesores cuando se hicieron con una “Urza” y comprobaron los precios de algunas cartas (que alcanzaban los miles de pesetas). A pesar de que la gran mayoría de las cartas que teníamos no valían demasiado, siempre cabía la posibilidad de que en tus manos cayera una carta de 3.000 pesetas, mucho dinero, según los profesores, para que lo manejase un niño. Pero la suerte ya estaba echado, y ni toda la vigilancia de los profesores logró apartarnos de nuestras partidas durante el patio y los intercambios desfavorables.

A mí aquel mundo me cautivó. Siempre he sido un enamorado de los juegos de estrategia y la literatura fantástica, y Magic logró atraparme. He dejado el juego varias veces desde entonces, pero nunca ha sido porque me desencantase de un juego y un sistema que aún hoy sigue mereciendo toda mi admiración. Como digo, aquel nuevo vicio, unido a mi actitud compulsiva, me hizo esclavo de casi cualquier jueguito de cartas coleccionables que saliera, antes o después, en el escaparate de la tienda de cómics de mi ciudad. Recuerdo que cayó un mazo de cartas de Star Wars que nunca llegué a jugar y que prontamente revendí a un amigo. Aquello de que no fueran dibujitos sino fotos le quitaba toda la magia. ¡Y eso que aún no había asimilado lo nefasta que iba a ser la nueva trilogía de Star Wars! El otro set que compré antes de pasar al instituto fue uno de cartas de El Señor de los Anillos basado en los libros, no en las películas. El juego tenía una documentación que daba miedo, y casi molaba más jugar a reconocer personajes, lugares y acciones que propiamente el juego.

¡Esta mierda! No confundir con las otras. Este juego es incognoscible.

De hecho, ¡nunca llegué a aprender a jugar a este juego! En el mazo que compré (y que aún obra en mi poder) no venía ninguna clase de reglamento, y a pesar de que la mayoría de JCC eran bastante clónicos y sabiendo jugar a Magic podías inferir como funcionaban los demás, me resultó imposible entender siquiera de que iba aquel juego. Si alguien alguna vez supo jugar, o tiene alguna idea de cómo era, le agradecería en los comentarios unas pocas explicaciones, que me harían enormemente feliz. El juego, en cualquier caso, desapareció a no mucho tardar por una nueva versión (en realidad un juego totalmente distinto) basado en las películas y, nuevamente, con fotos en lugar de dibujos. O al menos, eso se comentaba, yo no quise volver a hacer el pardillo y ni me acerqué a comprar más mierda de El Señor de los Anillos.

Con lo que sí que piqué unos años después fue con unas cartas sobre superhéroes que salieron, y a las que yo y mis amigos comiqueros nos lanzamos fervorosos. Vale, mola ser un mago de fuego en Magic, pero no hay nada mejor que llevar a los Cuatro Fantásticos y Spiderman a dar una tunda a…la Hermandad de mutantes. Porque era el mazo que jugaba el otro. ¿Qué le vamos a hacer? Aún así era muy estimulante, salían prácticamente cualquier personaje de Spidey, 4F o los mutantes que pudieras imaginar, y siempre nos quedamos a la espera de hacernos con un set de cartas con Los Vengadores, hecho que nunca se produjo y por el cual aún lloro por las noches. Mi reino por una carta de Hulk.

¿Hicieron un juego de PSP y no un set de Vengadores? Marvel MAL.

Y no hace tanto tiempo, y acompañado de otro puñado de amigos, me hice con una caja de cartas basadas en el mundo del WoW (por cierto, ¿os había enlazado este post que hice para el aniversario del blog de Vrede?). Jugamos un par de veces, pero como jugadores veteranos de Magic no encontramos demasiado aliciente y en seguida dejamos de llevarlas a las quedadas, volviendo a nuestros mazos de toda la vida llenos de trolls, counterspells, Relámpagos y demás parafernalia. Salvo aquellas feas cartas de SW, aún conservo todos esos mazos, y seguro que si me pongo aún me acuerdo de jugar. Por si alguien se anima a echar una pachanga.

A lo que nunca, nunca bajo ningún concepto volvimos fue a las cartas basadas en franquicias japos, desarrollando incluso una aversión rayana con la violencia con los jugadores de Yu Gi Oh!, una panda de fracasados sociales que jugaban a un juego infantiloide y estúpido, donde la media de edad apenas sobrepasaba la que teníamos nosotros cuando empezamos a jugar a eso de los pokemones. No como Magic, que es un juego sano lleno de veinteañeros que juegan a invocar monstruos con los que machacarse el uno al otro. Eso es un juego maduro y lleno de táctica, ¿alguien lo duda?

Mi dices que son cartas de Gormiti y me lo creo…
O de Bakugan.
O de cualquier otra puta mierda japo.

Por último, quería romper una lanza a favor de estos juegos (otra) para rechazar la etiqueta de “sacacuartos” que tan frecuentemente se le endosa a los JJC, y especialmente a Magic. Sí, es cierto que jugar a Magic es caro, sobretodo si quieres montar una baraja competitiva que sirva para ganar torneos (también es verdad que al máximo nivel competitivo Magic es casi un trabajo). También cuesta lo suyo si quieres jugar varios formatos distintos de torneo para los que necesitas cartas distintas que se van actualizando frenéticamente a medida que salen nuevas expansiones. Pero lejos de estos extremos, tener un par de barajas decentes que no “roten” y te permitan seguir acudiendo a torneos de los formatos “Eternal” no cuesta tanto (entre 200 y 1200€ una baraja que te va a servir “para toda la vida”), o al menos, no mucho más que comprarte un videojuego o dos al mes, o ir al cine todas las semanas y comprarte algunos DVDs, o ir todos los findes a conciertos, y además comprar discos, o…bueno, en general casi cualquier afición. Y además, si te lo montas bien, tus viejas barajas, cuando decidas que no quieres volver a jugar, son fácilmente rentabilizadas en el famoso “mercado especulativo”, ese que tanto miedo le daba a mis profesores una década atrás.

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comentarios
  1. Vrede dice:

    Espera, espera, espera…Tienes cartas del WoW, ¿Y NO ME DICES NADA? PASAME LOS CODIGOS MALA PUTA, PASAMELOS YA.

  2. chicomeloso dice:

    El juego de ESDLA era bastante simple, aunque antes de jugar una partida era muy lioso y posteriores ampliaciones lo liaban más.
    Básicamente empiezas la partida con una compañía conformada a una serie de puntos, el resto de la partida consistía en viajar a zonas y cumplir misiones en esas zonas, por ejemplo llevar el Libro Rojo de la Frontera del Oeste (un objeto) a Bolsón Cerrado, si lo hacías ganabas X puntos, cuando llegabas a una determinada cantidad de puntos podías convocar un Concilio, eso es que cada jugador cuenta los puntos que tiene y el que tenga más gana la partida.
    También se puede ganar destruyendo el Anillo único, pero eso es más difícil.
    Durante la partida tomas dos roles y puedes usar unas cartas u otras, cuando tomas el papel activo usas tu compañía y tienes que conseguir puntos, tienes cartas de Aliados, Objetos y Sucesos para eso. Cuando el otro es el jugador activo el otro toma el papel de compañía y tú eres el enemigo, tienes unas cartas de fondo negro con Criaturas y Sucesos que puedes utilizar para entorpecer el avance del otro y matar algunos miembros de su compañía.
    Un detalle del juego es que los combates se resuelven con una tirada de dados, así que tu mago puede ser víctima de una desafotunada tirada de dados que lo mate.

    Después sacaron ampliaciones en las que se tomaba el papel de un Jinete negro, un mago renegado, el Balrog… cada uno con sus condiciones de victoria. Si quieres informarte más busca en http://www.meccg.es/foro/index.php pese a que el juego lleva tiempo descatalogado tiene una comunidad muy activa y es bastante posible que encuentres a alguien con quien quedar para jugar y que te enseñe los entresijos del juego.

    • Fosforo dice:

      Jojojo, según iba leyendo esto iba sumando más y más cartas que nunca había comprendido y ahora entiendo. ¡Muchas gracias! Para estas cosas sirve Internet 😀

  3. El Tipo de la Brocha dice:

    Tuve cartas Magic, de El Señor de los Anillos, de Dragon Ball y de Star Wars. Ni una sola vez jugué con ellas. ¿Qué nos dice eso? No lo sé.

  4. Gancho dice:

    Pues en mi colegio nunca vi a nadie jugar a ninguna de esas porquerías.
    A Yu-Gi-Oh!, en cambio, jugaba todo el mundo durante mis dos últimos años. Excepto cuando a la gente le daba por la mierda esa de los cromos de la liga.

  5. Afani dice:

    Oye, creo recordar que la revista de Magic era Serra y no Urza. Igual hay dos, o son la misma. No sé.

    Y digas lo que digas, el hobby de las Magic es caro. Hasta que te compras un sobre por cuatro euros y te toca un Karn liberado de cuarenta. (A pesar de mi aversión por los planeswalkers).

    Oh, y no pretendas decir que en el colegio sabías hacerte mazos buenos. Tú y todos tirábamos de prediseñados a los que se les mete la dorada del sobre que te has comprado.

    Y las cartas de Dragonball lo petaban.

    • Fosforo dice:

      Originalmente se llamaba Urza. Aproximadamente en 8ª edición el cambiaron el nombre a Serra, que duró hasta que se dividió en dos revistas distintas, Cantrip y no me acuerdo como se llamaba la otra. Pero como eres un imberbe, no lo sabes.

  6. Afani dice:

    ¿Y nadie sabe nada de Leyenda de los cinco anillos?

  7. Nunca te comento, pero hoy me ha gustado el post. he jugado a todos y cada uno de los juegos que has nombrado, y, por supuesto, a la leyenda de los cinco anillos, que es glorioso y me quedo con Magic de calle. El original es, sin duda, el juego mejor parido de la historia. Aunque debo decir que con el de Pokemon he pasado (y aún paso) muy buenos ratos.

    Y si quieres un consejo, te recomiendo que hagas lo que hice yo: cuando jugaba a las cartas de Marvel, no tardaron en salir unas de DC con idénticas reglas. Mézclalas. De verdad. Es la polla.

    Ah, y Yu Gi Oh! no estaba tan mal, y podías conseguir las cartas baratísimas en los chinos.

    Pues eso, que te reviento cuando quieras y a lo que quieras.

    • Fosforo dice:

      Las cartas de DC las vi, pero nosotros eramos más bien marvelitas y hubieramos acabado jugando todos mazos de Batman. En previsión de esto, creo que nunca llegamos a comprarlas, pero si las veo por ahí algún día tomo nota y me haré con un mazo.

  8. spikereven dice:

    Por mi personalidad de coleccionista compulsivo, siempre me he alejado tanto de este mundillo como del de la miniaturas. Los comics no me dejaban margen para ello, y es que sabía que si lo probaba iba a picar xD

  9. Chuck Draug dice:

    Ainsh, Magic… Recuerdo cuando un antiguo jugador me prestó sus cartas para que jugase con los colegas en el recreo del instituto… También es cierto que eso me ahorraba comprarme las cartas, pero, aunque tenga fama de sacacuartos (y cartas como Black Lotus sean carísimas más por su rareza que por su utilidad), si te lo montas bien, no tienes que gastar mucho. Si te lo montas bien, ojo.
    Y esto lo digo porque el mito de sacacuartos lo derribó mi hermano, que es ahora el que juega a Magic en la familia. Tiene un mazo negro bastante apañado y competitivo, sin gastarse demasiado dinero… bueno, en realidad rota dos mazos negros, pero no se gastó mucho en tenerlos y que funcionen.
    Al menos le gusta el juego, no como Yu Gi Oh!, que cuando se lo regalé para su cumpleaños porque no dejaba de hablar de él y pedirlo, luego descubrió que era una puta mierda. Y yo estuve leyendo las instrucciones con él. Y miraba las cartas, y los mazos… y no había manera. Además de que los monstruos no tenían carisma, el sistema de juego quería ir de profundo y complicado, y de tan querer ir de profundo y complicado es injugable. Normal que haya chistes sobre la serie animada no siguiendo las reglas, saltándoselas por completo.

    El juego de Pokemon es más interesante de lo que parece. De hecho, un amigo se compró algunos mazos y pasábamos las tardes que no había partida de rol jugando a Pokemon. Entonces era un JCC entretenido e intuitivo, sin demasiadas complicaciones pero pudiéndote montar unos mazos la mar de interesantes. Pena que no durásemos mucho con eso ni supiésemos cómo ha acabado evolucionando.

    Y para que Afani no se sienta solo, hablemos de La Leyenda de los Cinco Anillos…

    Ya he dicho más de una vez por aquí que este juego cuenta con cartas más baratas (incluso las caras ultra-raras) en comparación con Magic, pero tiene un problema: al ser un “juego con historia”, cada cierto tiempo (cada dos años más o menos, cuando la ¿historia? tiene un evento importantísimo) sale una nueva edición del juego. ¿Qué quiere decir eso? Pues que las cartas de la edición anterior dejan de servir, no valen ni el papel ni la tinta con los que se imprimieron… excepto en los llamados torneos open, donde cartas de todas las ediciones están permitidas, pero si quieres ir a un torneo oficial, déjate primero 12 euros (antes, ahora no sé) en el pack básico de la nueva edición y luego ve comprando más cartas.
    Es decir, que al final L5A sale más caro a la larga (no demasiado, eso sí) por eso de que cambias de versión y las cartas de la anterior no sirven. Para saber cuándo viene la nueva versión, solo hay que fijarse en las últimas expansiones de la edición actual para ver cosas como habilidades nuevas y, obviamente, el anuncio de que estas cartas van a servir en la nueva edición.
    Que por cierto, desde que dejé el juego he perdido la pista a la historia, pero supondré que Daigotsu (alias Big D o Tito D) sigue siendo el mejor personaje en cuanto a historia y que al Clan Araña lo tendrán marginado solo por “ser los malos”… y sí, yo jugaba con los malos en L5A. ¿Sorprendidos?

  10. Vrede dice:

    Ah, y no lo comenté. Yo tengo las de Yu gi oh! y jugaba en el cole con ellas. También tuve Magics, pero era un mazo sin estrategia prácticamente porque cuando empecé a darle algo de caña, dejaron de jugar los que eran mis coleguitas de insti.

    No era tan cutre lo de Yu gi oh, no era Magic pero tenía su rato para jugar.

  11. A mí Pokémon siempre me pareció MEH, tanto serie como cartas y videojuegos. Eso sí, los tazos me encantaban, pero no porque fueran de los bicharracos esos, no, sino por los tazos en sí, que encima se me daba cojonudamente bien: empecé con un tazo medio rayado de mierda y acabé con centenares, como si de la versión tazera de Uno de los nuestros se tratara. Eso sí, nada como los CHIQUITAZOS.

    Yo jugué a Magic, sí. Además, al poco tiempo se puso de moda y tuve gente con la que jugar… más o menos, porque la mayoría no entendían las reglas y se las pasaban por el forro. Al poco tiempo se puso de moda Yu Gi Oh! y me quedé sin compañeros de cartas. En fin.

    • Nubis dice:

      Insisto, cuenta esa historia para que pueda escribir en un futuro lo poco que me gusta el Manga Shonnen que han escrito sobre el campeón de los tazos que una vez existió jeje.

  12. “Por si no lo han notado, hoy toca entrada nostálgica, de modo que si pasaste tu infancia en una cueva o eres viejo (hola Lograi)”
    Cabrón.
    Pues en mi colegio también había mercadeo, pero de cromos de la liga (recuerdo que necesitabas 7 cromos para cambiarlo por un Butragueño), que eso del Magic son cosas moennas y cuando aparecieron yo ya pensaba más en las chicas… Bueno, en las chicas y en el rol.
    La verdad es que los JCC nunca me llamaron demasiado, quizás porque he sido más bien “prove”, y el dinero se me iba en libros de Changeling hasta bien entrado en la Universidad, pero hace unos años, mi novia intentó introducirme en ellos, pero ella tampoco juega ahora, así que…

  13. valerian32 dice:

    Anda mira, no sabía que hubo cartas de todas esas cosas. Yo me quedé con las de pokémon y ver las magic.

  14. Ramon dice:

    Me ha encantado la entrada.. Te recomiendo que pruebes epica edades oscuras es un juego totalmente creado en España con un trasfondo de quitarse el sombrero lo distribuye agora

  15. mariods86 dice:

    Lo cierto es que mi memoria nostálgica pasa un poco de lo de las cartas. Pero vamos, recuerdo con cariño las cartas de Magic (Y yo tampoco llegué a comprender todas las reglas). 😄 Y recuerdo cómo me cabreé cuando las colecciones de tarjetas de Dragon Ball (que coleccionaba asiduamente en cada edición) se convirteron en cartas de ese tipo. Tal modo de juego, dentro del mundo Magic, bien. Pero no los saques de ahí e impregnes a otros personajes con tal esencia, era mi teoría por aquel entonces. 😄
    También me cabreó sobremanera que los personajes de los Tazos (hasta aquel entonces los Tiny Toon y otros personajes de los Looney Tunes, los cuales amaba apasionadamente) fueran sustituidos por los Pokémon, pero eso es otra historia. :b

  16. Yo me compré el de ESDLA en un mercadillo de playa. Por 2 euros. Y no había dios que descifrara aquello. Aún lo tengo por casa, creo.

    ¿Y nadie comenta el JCC de Digimon? Aquello sí que era un cáncer de reglas. Eso sí, el arte de las cartas era cojonudo.

  17. Fujitaka dice:

    Yo, como el de arriba, jugaba más a Digimon que a pokémon. Este último sólo lo tocaba en un viejo juego de ordenador que tenía, para Windows 98. Joer, qué tiempos 😄
    Magic no lo conocí hasta el instituto, y la verdad es que me enganché un montón… pero tío, eres demasiado duro con Yu-Gi-Oh. Que el juego será cutre, pero entretiene un rato. Y cuando eres pequeño el listón no está tan alto.