Siempre nos quedará la distopía

Publicado: abril 24, 2012 de Fosforo en Opinión

La distopía es un subgénero literario que ambienta sus historias en futuros (más o menos cercanos) en los cuales la sociedad se encuentra en una situación de opresión, guerra o manipulada y alienada. Es un género muy socorrido dentro de la ciencia-ficción.

Muchas veces se centran en mundos donde sistemas políticos represivos toman el control o bien las sociedades democráticas tornan en sistemas opresivos, ya sea encubiertamente o sin pudor ninguno, eliminando a la propia democracia. A veces se culpa a gobiernos corruptos, en otras a vuelcos totalitarios o bien al poder de grupos capitalistas que toman el mando de los estados directamente, o mediante intereses y presiones paulatinas. En estas sociedades distópicas puede haber un Partido Único o una fingida variedad de opciones sesgada por la represión gubernamental que crea una falsa sensacion de libertad en los ciudadanos. Estos gobiernos suelen tener descomunales aparatos burocrático corruptos y poderes en la sombra alejados del escrutinio público.

En la ditopía la humanidad suele estar sojuzgada de muy diversos modos, ya sea a través de la violencia o bien mediante formas más sutiles de control social. Les manipulan, ya sea mediante una educación alienante, el entretenimiento, control mental, populismo o directamente soma y otras drogas que los mantengan trabajando sin descanso. Su vida está permanentemente controlada, todo lo que hace o compra queda registrado e incluso existen aparatos que les mantienen controlados y localizados permanentemente. El consumismo es un elemento típico de la distopia, igual que la indiferencia, el sentimiento de permanencia al grupo y la manipulación informativa, que es parte de la corrupción generalizada.

La guerra es omnipresente en la distopia, una sangría constantemente alimentada por los intereses de los corruptos. Las fuerzas armadas son totalmente deshumanizadas,leales a los intereses de sus dirigentes. Son implacables enemigos de todo aquel que disienta y sus formas de represión son injustas o incluso letales. No dudarán en disparar al enemigo, sea quien sea. No son personas, son máquinas.

En esta sociedad distópica hay parias y mendigos que viven precariamente a merced de las “fuerzas del orden”, ante la apatía del resto de la sociedad a la que no importan las medidas que se tomen contra los que tienen menos. En algunos casos la degeneración social lleva al caos urbano, a las bandas criminales y violentas fruto de la exclusión o la agresividad de la política. Los medios no tendrán problema en identificar a la disidencia con estos grupos como parte de sus planes de propaganda.

Y es que el ciudadano de la distopia está embrutecido y su empatía es nula. Los demás no importan, cada cual tendrá que apañárselas por su cuenta. El estado no cumple ninguna labor de bienestar social, pues solo se dedica a mantener el status quo al servicio de los intereses corporativos beneficiados con la miseria. Los ciudadanos son solo mano de obra sin alma, útiles de producción. Muchas obras del género hablan de gobiernos mundiales, o bien de sociedades controladas por mafias y bandas violentas, sobre medios de alienación o la sociedad de consumo. Todas formas de control que mantengan a la masa obediente y eficáz. La ciencia se ha vuelto contra la sociedad, ya sea al aportar nuevos métodos de represión o bien porque ha entregado un gran poder a grupos concretos.

Hay otro subgénero, la ucronía. Consiste en inventar un escenario en el cual sucedió un hecho histórico que no ocurrió, o viceversa. Por ejemplo, que una guerra no se produjo o que se resolvió de forma distinta. Quizá imaginar una revolución que no sucedió o que triunfó en lugar de fracasar. Tal vez borremos a alguien de nuestra historia o imaginemos que vivió en otro momento más apropiado para él. Puede que soñemos que algo que sucedió en un lugar ocurrió en otro o quizá en otros muchos lugares. Ya que nos van a quitar la ciencia, que nos quede al menos la ficción.

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comentarios
  1. Fosforo dice:

    Aviso, se trata de un artículo que pretende ser humorístico. Podría ser necesario pinchar algunos enlaces para entender la broma. Si es usted un Meneante o viene a decirme que no tengo ni puta idea de nada, deme por informado. Gracias.

  2. Nigridal dice:

    Tal y como yo lo entiendo vienes a decir que … ya estaaaan aquiiii

  3. Chuck Draug dice:

    Cuando he empezado a ver los enlaces en el segundo párrafo ya me quedó bien clara la verdadera intención de este post. Y es que cuando la realidad supera a la ficción, es cuando más miedo se tiene. Porque cuando ves todo eso que tú antes decías “no puede pasar, es demasiado exagerado y absurdo para ser real” y de repente lo tengas ahí… miedo, mucho miedo.

  4. Runciter dice:

    Genial entrada. Estoy con Draug, no se si esto me causa más humor o miedo.

  5. Carlos dice:

    Hace poco leí no sé dónde que los escritores de ciencia ficción deberían buscarse otros escenarios fuera de las distopías clásicas, porque, efectivamente, lo que estamos viviendo no tiene nada de ficción.

  6. […] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Siempre nos quedará la distopía crisiscreativa.wordpress.com/2012/04/24/siempre-nos-queda…  por NubisMusic hace […]

  7. Neyebur dice:

    Hace años llamábamos a Verne visionario pues la mayoría de sus novelas pueden hacerse hoy en día realidad
    Hoy podremos decir lo mismo de George Orwell

  8. ejejjejejej loko tas rayao kn los enlases

  9. Vrede dice:

    ,Hijo de la gran puta.

  10. Siempre dice:

    Lo primero ¡Enhorabuena por sus entradas! pero ¿Qué tal una reflexión sobre por qué las entradas con demasiados enlaces son difíciles de leer? ¡Toy agotá! jajajaja.

    El video del principio es muy bueno pero yo no sé inglés e imagino (esto me ayuda a quitarme el complejo, aunque me ayudaría más aprender inglés de una vez) que no necesariamente sea un ser único en el universo de seguidores de “Crisis Creativa” con este problema, así que he pensado dejar por aquí el link al mismo video pero en el que una amable voz en off nos lo deja todo más claro. A veces una imagen no vale más que mil palabras y ya, si se trata de un montón de imágenes…

    • Nubis dice:

      Joder, es que de niño somos puro nervio, nos llama la atención todo, aprendemos de todo, y aún encima cada uno es un mundo. Jamás pensaría de darle medicamentos para concentrarse a niños, ¡si es su naturaleza!

      Y muy cierto lo de la titulitis, y a día de hoy encuentro gente más inteligente y con cultura en aquellos que no tienen estudios que con quien los tiene. A la hora de enseñarnos enfocan mal la manera, no nos enseñan lo esencial para desarrollarnos solos o fomentar la imaginación, una de las bases de la evolución y creación de inventos que ayudan a avanzar.

      • Chuck Draug dice:

        El problema está en que el sistema educativo es básicamente una máquina de generar obreros.
        Yo he tenido la suerte de tener profesores en el instituto y en la universidad que nos enseñaban bastante de lo que íbamos a encontrarnos en el mundo real (decir que no eran muy optimistas con el panorama sería quedarse corto), a potenciar las habilidades de grupo y de comunicación, a saber informarnos por nuestra cuenta, a investigar, a ser más conscientes de nosotros mismos en lo que va a ser nuestras vidas. Porque es fácil para el sistema adoctrinar, pero es bueno que haya profesores que puedan fomentar que los alumnos se desarrollen no solo como licenciados, ingenieros, graduados o lo que sea, sino como personas. Que puedan salir de la facultad y desenvolverse por la vida con indepedencia, que vivan con el conocimiento adquirido, que busquen más, que sean creativos, despiertos y que no se rindan.
        Eso es lo que se echa en falta en el sistema educativo español: humanidad. Convierten colegios, institutos y universidades (públicos o privados) en poco más que fábricas de trabajadores. No creo que muchos hayamos tenido la suerte de contar con profesores que nos animaron a desarrollarnos también como personas.

        Pero vamos a lo otro… A mí lo de la titulitis me molesta. Y mucho. Porque nos meten a los que hemos estudiado una carrera para seguir formándonos, especializándonos en una rama, por progresar y finalmente trabajar en algo que esté relacionado con ello (independientemente de lo que se cobre), en el mismo saco que a los que se han metido en eso porque dicen que “con título ganas mucha pasta”.
        Yo desde niño quería entrar en la universidad, y fue con el paso del tiempo cuando por fin decidí qué quería: algo de ingeniería, algo de tecnología, y me decanté por teleco, pero bien podría haber sido ingeniero informático. Prometían mucho de sueldazos para ingenieros, pero yo estudiaba porque quería, por labrarme un futuro yo mismo, aunque el que nos ha tocado vivir es oscuro. Me he esforzado durante los años de carrera hasta limpiar mi expediente, he ido aprendiendo tanto lo académico como lo que ya he comentado gracias a los profesores que tuve, y me ha ayudado a formarme como persona en general, y es de lo que más estoy agradecido, no solo del conocimiento académico adquirido.

        Pero es eso: la titulitis es el resultado de querer vendernos la moto de que en España triunfarás con un título universitario cuando este país está tan atrasado en muchos aspectos que tener un título es como tener una servilleta pintarrajeada. Y suerte tenemos los que trabajamos en algo relacionado con lo nuestro y que requiera la titulación, porque más de uno con título, precisamente, el título lo tiene colgado en la pared por nostalgia.