«Romeo is bleeding but nobody can tell
sings along with the radio
with a bullet in his chest
and he combs back his fenders
and they all agree it’s clear
and that everything is cool
now that Romeo’s here»

Romeo Is Bleeding, Tom Waits

 

Películas de culto. Las hay de todo tipo: Blade Runner, Plan 9 from Outer Space, The Rocky Horror Picture Show, Taxi Driver o El ejército de las tinieblas son solo algunas de ellas, a las que hace poco se les ha unido otro integrante: Drive, de Nicolas Winding Refn, un director que parecía que lo iba a PETAR cuando estrenó su primera película, pero que no.

A poco puestos que estén en el mundillo cinematográfico, ya habrán oído que Drive fue una de las mejores cintas del pasado año, que es una obra maestra, que está brillantemente ejecutada, que la historia es deslumbrante y que tiene un ritmo envidiable. Y bueno, qué quieren que les diga… tampoco es para tanto.

Esa tipografía. ESA TIPOGRAFÍA.

Les seré sinceros: desde que vi Drive, me he estado debatiendo entre escribir esta entrada o no, porque pensaba que los motivos por los que la película no es para tanto deberían ser más que evidentes. Sin embargo, después de ver comentarios sobre «el sutil simbolismo de la cinta» o «la originalidad de su historia», me calcé la Boina del Escribir™, me até los machos, me fumé un puro mientras me arreaba un whisky, y aquí me tienen.

Vaya por delante que Drive me pareció una buena película, eso no se lo discuto a nadie… pero de «buena película» a «obra maestra» hay un salto, y bien grande. A priori, Drive lo tiene todo: buenas interpretaciones, una fotografía preciosa, personajes con carisma, una trama original e innovadora… un momento, ¿qué? ¿«Una trama original e innovadora? ¡Pero aquí tiene que haber una errata!

Efectivamente, Drive no nos cuenta nada que no hayamos visto ya mil veces en otras mil películas. A grandes rasgos, y sin spoilearles la trama, les diré que Ryan Gosling interpreta al anónimo Conductor, especialista de cine de día y conductor de huidas de noche. Un buen día, se encuentra con su vecina (Carey Mulligan), que tiene un hijo (y un marido en la cárcel, dicho sea de paso), y se enamora. De ella, claro, no del crío, pedazo de degenerados. Como ya supondrán, se va humanizando cada vez más, pero el marido sale de la cárcel y… bah, ya se pueden imaginar cómo sigue el asunto.

No sé si estoy viendo Drive o Melrose Place.

Precisamente ese es el problema: que, a los pocos minutos de metraje (concretamente, en cuanto la vecina sisoma asoma el hocico), uno ya puede adivinar por qué derroteros va a ir la película. Ojo, la cinta sigue siendo un entretenimiento notable, pero mucho me temo que la supuesta innovación argumental se queda en la cuneta.

Por supuesto, en mitad de esta ñoña trama romántica nos encontramos con problemas causados por jefes mafiosos como Tom Waits Ron Perlman y Albert Brooks, y las fugaces apariciones de Bryan «Walter White» Cranston y la señora que se ha comido a Christina Hendricks, que cumplen más que de sobra con la carga interpretativa. Bueno, menos la Hendricks, pero todos sabemos que no la contratan por su talento, sino por sus talentos (¡chistes sobre los pechos de Christina Hendricks: garantía de calidad!). Ejem.

Una cosa hay que reconocerle a Drive: sus personajes tienen carisma. Ya sea Nino (Perlman), el mafioso judío en chándal que regenta una pizzería (!), Bernie Rose (Albert Brooks), el productor mafioso hideputa o Shannon (Cranston), el dueño del taller donde trabaja el Conductor, todos los personajes se hacen un hueco en la memoria del espectador. Pero, claro, la palma se la lleva el Conductor.

Y su chaqueta reshulonah.

El Conductor no es ni más ni menos que otra iteración del arquetípico Hombre sin Nombre, en esta ocasión con un inseparable mondadientes. Parco en palabras, con unas reglas a las que (casi) siempre se atiene, un firme sentido del honor y demás zarandajas, todo ello envuelto en una chaqueta de putero de los ochenta con un escorpión dorado.

Es precisamente la chaqueta lo que se ha convertido instantáneamente en un icono, con ese escorpión à la Desperado sobre un acolchado blanco. A mí, personalmente, me parece HORRIBLE, pero a la escena cani-canina decadente le ha encantado, a juzgar por la siguiente foto:

«YeEeEe SoOoY eR PaAaBoOo DeE dRiVeEe!!~~»

Pero no solo a los horteras con speedball por neuronas les ha cautivado, no: también a un sector del respetable público, que afirma que representa un «sutil paralelismo» con la fábula de la rana y el escorpión. ¿No la conocen? Bueno, se la resumo:

Un escorpión le pide a una rana que le deje subirse encima de ella para cruzar el río. La rana no se fía y le hace prometer que no le picará, porque, si lo hace, ambos morirían. El escorpión dice que no, que de qué, hombre, que él no hace esas cosas, pero acaba picando a la rana. Cuándo esta le pregunta que por qué coño lo ha hecho, este responde que no lo ha podido evitar, que es su naturaleza.

¿Moraleja? No se puede luchar contra la naturaleza de las personas, hay gente que nunca cambia, etc. Bien, pues al personaje de Gosling le pasa igual: no importa que intente huir, su naturaleza siempre le alcanza. El Conductor es el escorpión, y por eso LLEVA UN PUTO ESCORPIÓN ENORME EN LA CHAQUETA. ¿Eso es un «sutil paralelismo»? ¿A eso le llaman ustedes «simbología sutil»?

Ron Perlman y su chándal LO DUDAN.

En resumen, Drive es una buena película, pero no es, ni mucho menos, una obra revolucionaria. Lo que pasa es que, entre tanta bazofia, cuando sale una película mínimamente interesante, destaca muchísimo y se la encumbra. Y eso, queridos lectores, no es buena señal.

Lo mejor: El carisma de (casi todos) los personajes. Visualmente es una gozada. Los estallidos de violencia.
Lo peor: Se ve venir a leguas. Un ritmo en ocasiones algo pesado. Que se esté preparando una innecesaria secuela.

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comentarios
  1. Nubis dice:

    Aún no la he visto pero por eso mismo que comentas no sé si me atrevo a verla. Cuando dan por saco con una peli sabes que hay un riesgo de decepción ya que normalmente el telespectador medio no está acostumbrado a lo que significa una gran película.

    Y ya con esa foto de los canis… uuuuuuuuuuuuuufffffffffffffffff

  2. Chuck Draug dice:

    Imágenes de canis con esa cazadora… creo que fue ese el motivo por el que no quise ir al cine a verla, vaya a ser que estuviese lleno de canis. Sí, exacto, es una razón estúpida, pero es mi razón estúpida y la mimo con cariño.

    Así que lo siento, no puedo formarme una opinión sobre esta película, pero si es al menos una película entretenida, normal que reluzca en el mar de ponzoña que en no pocas ocasiones parece la cartelera (y es que claro, lo decente y lo bueno destaca una barbaridad en estos tiempos).

  3. Nienna dice:

    Tal y como he dicho, muy de acuerdo excepto en una cuestión: “buena peli”. ¿Buena? Ni siquiera me merece ese calificativo. Que por cierto, más que Drive yo la llamaría “MTV Tuning-Culebrón-Vershion”.

    Y lo de la carisma se lo reservo a mis queridos Perlman y Cranston, que manda eggs, dos actorazos como la copa de un pino y le tienen que bailar las aguas al criajo protagonista que ES TERMINATOR Y HA VENIDO DEL FUTURO A MATAR A SARAH CONNOR; de otro modo no me explico esa carencia total de carisma, expresividad y profundidad.

    De ella mejor ni hablar: déjale crecer el pelo, ponle una sonrisa con pinzas y se convierte en “Barbie Ñoñez”.

    Un 4 le doy, y si me pillas con un buen día un 5 porque lo único que destaca de la peli, como bien comentas, son las escenas de violencia. Bueno, eso y los secundarios, of course. El resto, olvidable.

    Ansío una crítica de “No habrá paz para los malvados”, peli con la que me pasa algo similar (aunque no es tan odiosa como ésta).

    • Bueno, yo a Ryan Gosling lo he visto en otras películas y el tipo es expresivo, así que su contención aquí la interpreto como algo consciente. Vaya, que no es lo mismo que Keanu Reeves haga interpretación contenida que que la haga Jack Nicholson.

  4. closer dice:

    Vi el otro día la película, en un segundo intento, ya que la primera la descarté cuando me leyó la sinopsis mi pareja, que era el interesado en verla.

    No lo sé, no me daba buena espina, pero aun así entramos a verla, está bien rodada al menos para mí que no soy excesivamente exigente, tiene buenos puntos, no digo que no, el principio está bien, pero va decayendo poco a poco para mi gusto, así que la verdad es que en conjunto me pareció un tostón infumable. Sé que si por aquí pasa alguien de los que opinan que es una obra maestra, me pondrá a parir, pero me da igual. Si hubiera habido luz, me habría puesto a leer.

    Mi querida pareja por su parte, que tanto había insistido en verla, se quejaba que las escenas de coche eran un poco “comedidas”, por no decir que se esperaba que la película estuviera llena de derrapes, en un momento dado, se durmió y se perdió todo hasta que le desperté al final, así que supongo que también comparte mi opinión.

  5. Vrede dice:

    No la he visto, y tras leer de qué va me apetece poquísimo verla. Otra mierda más a mi juicio.

  6. Pues yo estoy de acuerdo con todo lo que dices. Me ha gustado, pero de ahí ha llamarla obra maestra hay un paso. Pero ya sabemos como es la gente.

    Que por cierto, a mí los créditos iniciales me han dejado TÓ LOCO.

  7. spikereven dice:

    Coincido contigo, me pareció una buena película, sobre todo por su estilo de narración (que no por su historia) que sí está alejado de lo que Hollywood nos suele ofrecer.
    Cosas negativas:
    -El final, no me convenció para nada, tenía 700 maneras de solucionarlo que no conllevasen lo que acaba pasando. O bien el personaje es idiota o el intento de drama es fallido por su poca credibilidad.
    -La tipografía del título! Sí, a mi también me sorprendió. Entiendo que el objetivo era darle un rollo años 70-80, pero es que además meterla en rosa… lo primero que pensé “Joer, esto es Dirty Dancin o qué”

  8. Ovi-One dice:

    Joder, por fin alguien que no dice que es una jodida obra maestra. Yo la vi prontísimo, cuando la tuve a mi alcance (antes de que la estrenaran en España, ejem) y antes de que saliera ninguna crítica que la pusiera por las nubes. Vamos, que no sabía qué iba a encontrarme, solo sabía que tuvo una buena acogida o algo así.

    Así pues, me dispuse a verla, ¿y qué me encontré? Nada.

    Lo diré de otra forma: buena dirección, buenas interpretaciones (aunque lo de Gosling me suena a cuando se exageró la “genialidad” de la actuación de Bardem en la para mí sobrevalorada “No es país para viejos, se ve que por ponerse estoico ya te caen críticas reshulonas a más no poder) y algún que otro diálogo ocurrente para… nada. Para una historia, como tú dices, típica y que hemos visto mil veces, la excusa de que hay una moraleja detrás no me aporta absolutamente nada si, además, de sutil tiene poco. Historias sobre la naturaleza del hombre he visto muchas, y mejores que esta.

    Es más, tú eres más benevolente que yo con la película. No diré que sea mala, tiene virtudes que sería absurdo despreciar, pero para mí no aprovecha en absoluto nada de lo que posee, el virtuosismo con la dirección y la puesta en escena (glorioso el inicio, con la huida en coche, lo mejor) se quedan en nada cuando ves cómo acaba todo y de qué va la cosa. A la gente se le hizo el culo Pepsi-Cola con la escena del ascensor, cuando realmente es una memez en cuanto a “realismo”. Vale que pedir eso último a la peli es pedir mucho, pero es que hay demasiados momentos ridículos, incoherentes con los personajes, como el propio final, que no hay quien se crea la memez que ocurre en cierto aparcamiento. Que no, que no.

    Me resulta preocupante que una película así reciba tantísimos elogios, la verdad. Ya parece que en un panorama tan videoclipero como el que muestra el cine actual, solo por ser elegante, clásico y sobrio ya destacas. En fin…