Ricky Gervais, una aproximación

Publicado: febrero 16, 2012 de Fosforo en Televisión

Una semana más, actualizamos con post espontaneo, en este caso de Lord Urko. Espero que os guste.

Quiero empezar este post diciendo que antetodo, yo no tengo ni puta idea de lo que hablo. No soy un crítico de televisión, no soy un experto en el humor y desde luego, no soy amigo personal de Ricky Gervais. Sin embargo, por hache o por be, en los últimos meses he estado viendo bastantes cosillas de este buen señor, de este británico que a todo el mundo le suena pero casi nadie conoce. Y cuando en mi loco y inconsciente estado de interés le tiré a Fósforo el hueso de “igual te hago una entrada sobre él”, el lo agarró y no lo ha querido soltar. Así que vamos.

Ricky Gervais se ha convertido en humorista favorito. Tampoco es que tuviera mucha oposición; no me suele gusta el concepto de “humorista”, me recuerda, entre escalofríos, a Chiquito de la Calzada. Ricky Gervais es un hombre que ha hecho de todo. Supongo que “artista”, con lo difícil que es de definir, sería una palabra que le pega bastante. Uno va a la (siempre útil) primera línea de cualquier persona en la Wikipedia y comprobamos que es Gervais es un humorista, actor, director, presentador de radio, productor y escritor. Toma ya. Y tú aquí, leyendo este post. Pero ojo, que no todo lo hace igual de bien. Y no todo lo que se relaciona con él se debe a él. Ya sin ir más lejos, el podcast y posterior programa “The Ricky Gervais show” no tendría ningún sentido sin su compañero Karl Pilkington. Pero ya llegaremos a ello.

Apuesto a que casi todos habéis visto el gif en el que baila así y no tenéis ni idea de dónde sale.

Mi encuentro con Ricky Gervais fue,como casi todo lo bueno que me he encontrado en la vida, por puro azar. Tanto azar que ni lo recuerdo. Sí recuerdo que en el verano de 2008, concretamente durante las fiestas de San Fermín, en las que trabajaba de noche, me iba a dormir a las 8 de la mañana con un capítulo de “Extras”. No recuerdo por qué empecé a verla (no tenía feisbuc ni nadie que me recomendara series). Qué gran cronista soy. Si tuviera que apostar, seguramente estaría viendo la bio de algún famoso y viendo que salía en una serie, decidí darle una oportunidad. ¿De qué famoso? No sé… ¡De bastantes!

Extras es una serie de 13 capitulillos (dos temporadas de 6 más el consabido especial de Navidad que hay en casi todas las series británicas) rodada entre 2005 y 2007. Se centra en Andy Millman (interpretado por Gervais), un actor de medio pelo que no pasa de papeles de secundario, o incluso de simple extra (¡de ahí el ingenioso nombre!). La cosa es que en cada capítulo la trama implica a un actor famoso que actúa como el actor principal, al que Millman se intenta acercar para conseguir más protagonismo… Y ojo, que hablamos de gente como Robert De Niro, Patrick Stewart o Samuel L Jackson… Posteriormente, Millman iba ascendiendo y se le presentaba una oportunidad profesional lucrativa a la cual tendría que sacrificar todos sus valores personales.

Viendo Extras choqué de bruces con un humor radicalmente diferente. Lo más parecido que había visto hasta entonces era la versión USA de The Office, que al fin y al cabo, bebe de la original de Gervais. Es un humor con el que te la juegas, con el que echas un órdago al espectador y rezas porque funcione. Al humor que hace Gervais sería simplista llamarlo solo humor negro. El humor negro busca hacer reír con un tema o un enfoque generalmente tabú. El humor de Gervais te pone frente a un tipo patético, al que la vida le va mal y que se mete en situaciones de pérdida total de dignidad y parece preguntarte “¿y tú qué?”. A mí ese humor al principio me desconcertó. No sabía si reírme, si asentir fervorosamente o si dejar el capítulo. No hubo capítulo en el que no pusiera cara de estar comiendo un limón y hacer ese gesto de estirar las comisuras de los labios y entrecerrar los ojos mientras aspiras aire sonoramente.

Pero bueno, seguí con la serie y la serie me gustó. Por la acidez corrosiva de algunos guiones, por la sensación de desasosiego que me quedaba al acabar, por conseguir hacerme cantar el ending a coro, por ver qué famoso saldría en el siguiente… Porque ésa es otra, los famosos. Todos los famosos se retratan de una forma autoparódica en la que son egoístas, vanidosos hasta el extremo, torpes, impacientes… En casos como Orlando Bloom o Daniel Radcliffe, se me hizo especialmente interesante, ya que sus interpretaciones eran geniales y los resultados suculentos…

Merece mención especial el Especial de Navidad. Pese a que el final no es lo magistral que podría haber sido (y era en mi cabeza), el capítulo es magistral. Un buen retrato de la fama, con un monólogo de Gervais (desde la casa de Gran Hermano) que va a ser un cuchillazo en la espalda de todo el show business y una acusación muda al espectador. ¿Qué tipo de televisión, cine, espectáculo vemos? ¿Qué favorecemos con ello?

En fin, que mi primer encuentro con Gervais fue muy afortunado. Por supuesto, altamente recomendable.

Además, tiene el mejor latiguillo de la historia de la TV.

Desde entonces, ya digo, verano de 2008, prácticamente me olvidé de Gervais. Intenté empezar The Office pero como el primer capítulo era prácticamente calcado al americano, supuse que el resto de la serie también lo sería y abandoné. Recordé a Ricky Gervais con la polémica de los pasados Globos de Oro, cuando se metió con quien quiso con mucha más mala leche que este año. Vi el vídeo un par de veces y me gustó bastante, aunque reconozcámoslo, eran chistes fáciles… Y siempre que lo veía en youtube, acababa viendoalguno de los vídeos relacionados, de algún monólogo suyo (que también me hacían bastante gracia).

Pero no fue hasta finales del año pasado (noviembre aproximadamente) que no me contagié con la Gervaismanía. Básicamente, porque volví al mundo del desempleo y de las mañanas con café y ordenador. Sigo en ello, por si algún empleador que lea esto se conmueve. Como para tantas otras cosas, pregunté en tuiter. Andaba con mucho tiempo libre y en un impasse de series, y dudaba entre Little Britain (que aún está pendiente), An idiot abroad (que vi después)o The Ricky Gervais Show. Confieso que TRGS me despertaba más recelo, porque se trata de una adaptación de unos podcasts de la radio inglesa que Gervais hace con sus compañeros Stephen Merchant y Karl Pilkington a la pequeña pantalla en forma de dibujos animados. Ojo, no recelo de los dibujos en sí, sino de que no fuera buen material, de que la HBO hubiera intentado ganar algo de dinero fácil. Al fin y al cabo, ¿tres personajes de dibujos animados sentados hablando? No suena bien (aunque joder, esa idea aplicada a los de Normas de Equivocación me hace babear).

Craso error. The Ricky Gervais Show es una de esas cosas que me ha hecho reír. Voy a confesar una cosa: en general, no me suelo reír ni con series ni con cómics ni con películas. Lo más que hago es una sonrisa, supongo que porque considero que la risa es algo social, y que si estoy viendo algo solo, no tengo por qué reírme. Esa clase de robot asentimental soy yo. Pero con TRGS me reí unas cuantas veces. Y como ya he adelantado, no por Ricky Gervais, que queda reducido a la nada más diminuta al lado del descubrimiento de su vida: Karl Pilkington. Karl Pilkington, el hombre con la cabeza más redonda del mundo, productor en principio, incorporación esencial posteriormente debido a sus conversaciones, es la persona más extraña que jamás he visto. Sería una mezcla entre Yotsuba y Sheldon Cooper, una mirada casi virgen sobre el mundo y unas asociaciones mentales extravagantes y rotundas. Un hombre digno de conocer.

La serie son dos temporadas de 13 capítulos (aunque hay prevista tercera temporada para primavera de este año) que se ven rápido y bien. Cada capítulo está fragmentado en secciones, que empiezan con una inocente pregunta a Karl (“¿si te concedieran un deseo, ¿cuál sería?” o “¿qué tal las últimas vacaciones?”) y terminan, casi indefectiblemente, con Gervais y Merchant riéndose abiertamente de él (sus risas son salvajes). Entrar en la mente de Pilkington es un viaje recomendado para todo el mundo. Mención especial a la sección “Karl’s diary”, en la que se leen algunos extractos del diario personal de Karl y se comprueba que su mente funciona así por sí sola. Lo resumiré con una de sus mejores frases “”Does the brain control you or are you controlling the brain? I don’t know if I’m in charge of mine.”

No sabría decir cuál es la cuota de mérito de Gervais en esto. Sí sé que debería llamarse “Meet Karl Pilkington” o algo así. Un auténtico puntazo.

People moan about drugs being tested on animals. I sort of think it depends innit. If the drug's aspirin and the monkey's got a headache, is it right?

Y de los creadores de “The Ricky Gervais Show” llegó An Idiot Abroad. Es imposible culpar a los productores de querer explotar más a Pilkington, es un hombre que debería tener un solo canal de tv para él solo. Y la idea en sí no es mala. Básicamente, sabiendo lo reticente que es Pilkington a viajar, y lo poco abierta que está su mente a nuevas experiencias, Gervais y Merchant lo mandaron a un viaje alrededor del mundo, a ver las 7 maravillas del mundo moderno. Y para la segunda temporada (me encantaría saber cuánto tuvieron que pagar al pobre Pilkington para que firmara el contrato) lo mandaron a hacer “the bucket list”, una serie de cosas que ver/hacer antes de morir, como hacer la ruta 66, o escalar el Monte Fuji. Por el camino al destino principal le preparan una y mil perrerías, y así por ejemplo, antes de ver Petra, en Jordania, le organizan un simulacro de secuestro o el ir a nadar con delfines se transforma en practicar inmersión con tiburones… Las caras que va poniendo Pilkington son antológicas, y sus reacciones increíbles. Es decir, le llevan a las pirámides de Chichen Itzá y el tipo se pone sus auriculares y se aísla de la situación. An Idiot Abroad está bastante bien peeeero, y aquí viene el gran pero, se hace pelín soso. La vida de Pilkington por sí sola es mediocre, y salvo algún destello, cada programa se convierte en una retahíla de suspiros y quejas. Sin embargo, yo la recomendaría a casi todo el mundo, por lo menos la primera temporada. Es muy curioso cómo desmitifica cada una de las maravillas, y aún y todo, las vistas son preciosas.

Lo mejor de An Idiot Abroad son los capítulos finales de cada temporada, en la que Karl vuelve a casa y comenta los viajes con Gervais y Merchant en un plató. Entonces, vuelve a adquirir el carácter de TRGS y Gervais y Merchant se mofan de Karl haciéndole ver lo ridículo que ha sido en el viaje. Ambos capítulos (especialmente el de la segunda temporada, en el que Karl les enseñaba unos pantalones que había inventado) me hicieron reír bastante.

No entiendo por qué es tan especial la Gran Muralla. ¿Porque se ve a lo largo de las colinas? ¡La autopista M6 también!

Total, que más o menos al acabar con esto se estrenó en Reino Unido la nueva producción de Ricky Gervais, que dirige y guioniza aunque no protagoniza: Life’s too short. Una temporada de 7 capítulos que creo que renovó para una nueva temporada. Es un mockumentary centrado en la vida cotidiana del actor Warwick Davies, actor de 1’07 metros que conoceréis por Willow o por ser el hombre que iba dentro del peluche que era Wicket W. Warwick (el único ewok del mundo con nombre y apellido). El hilo conductor de la serie son los apuros económicos de Davies y su divorcio, aunque los capítulos se dividen en situaciones en las que no siempre se hace referencia a eso. Warwick interpreta a una versión exagerada de sí misma, como los actores invitados de Extras. Es egoísta, es vanidoso hasta la náusea, es poco considerado con los demás es poco consciente de la realidad en la que vive… Aún cree ser una gran estrella cuando lo cierto es que nadie lo recuerda.

Podemos comparar Life’s too short con Extras en dos cosas principalmente. Por una parte, el tipo de humor. Esta serie por fin me ha hecho reencontrarme con la incomodidad como detonante de la sonrisa, y el tema no es para menos. Warwick se tropieza, se cae, no alcanza estanterías… y sus intentos de mantener la dignidad se desmoronan continuamente. Tiene una habilidad especial para quedar mal. Pero mal en plan “mira, yo cobro por los autógrafos, y aunque me digas que tienes un tumor mortal, ¿cómo sé si es verdad o no?” Por otra parte, Gervais tira de nuevo de su agenda y en cada capítulo hay un invitado especial, destacando Johnny Depp, Sting o Liam Neeson. Y de nuevo, todos ellos actúan como versiones exageradas de sí mismos, como el propio Davies. El cast se completa con el contable de Davies y su nueva secretaria, a cada cual más estúpido. Cada capítulo es mejor que el anterior. Hay mejores y peores actores invitados (el papel de Steve Carell podrían habérselo ahorrado) y mejores gags que otros, pero en general, es una serie cruel, y por lo tanto, maravillosa. El sentido del humor de Gervais sigue en plena forma Si Extras es mi serie favorita de Gervais, ésta es la segunda.

Helena Bonham-Carter: No puedo actuar viendo su cara. Metedlo en un cubo de basura.

Y ya poquito más que decir, que me está quedando tochopost.
Finalmente, por eso de ser completista, vi The Office,la versión original. Y es curioso, pero por cómo ha ido evolucionando la versión americana (en serio, ¡ha cambiado muchísimo!), fue casi una vuelta a los orígenes. La británica es mucho más corta y mucho menos suavizada. Gervais es David Brent, un jefe de oficina patán que busca quedar bien a toda costa y ser popular, aun cuando se enfrenta a decisiones como despidos de su plantilla. Es la clase de hombre que inspira hasta repugnancia. Casi puedes olerlo, a sudorcillo y comida grasienta… La serie se enfoca en el día a día de la oficina, con sus altibajos y sus relaciones entre empleados. Hay una trama amorosa que implica a la secretaria y al empleado que interpreta Martin Freeman que no le importa a casi nadie y poco más. Entiendo que fuera la serie que lo lanzara a la fama (el humor incómodo sigue ahí, quizá aún sin acabar de destilarse) pero Gervais ha hecho cosas mucho mejores desde entonces (hablamos de 2001-2003).

También he visto sus shows de stand-up comedy. Tiene cuatro principales: Animals, Politics, Fame y Science, y 2 más que serían Out of England y Out of England II. Estos dos últimos no son más que recopilatorios de cuando hizo una gira americana. No hay en ellos ni un solo gag o chiste nuevo, así que borradlos de la lista de “Pendientes”. No soy capaz de decir si alguno de los cuatro es mejor que otro, todos tienen puntazos. Es el único artista al que he visto hacer stand-up, así que no sé si es bueno o malo. A mí me gustan muchísimo todos, y no son tan incómodos como las series. Supongo que un humor tan extremo no funcionaría en directo, con la audiencia enfrente. Y por último, Gervais tiene también un par de películas. Solo he visto una y es tan mediocre que no tengo intención de ver la otra. En “The invention of lying”, la sociedad ha evolucionado de tal forma que nadie miente nunca, creando algunas situaciones que ya se han explotado en otros medios. Un día, el personaje de Gervais descubre que él sí puede mentir, y empieza a usar eso en su favor. Luego aprender una lección sobre la verdad, las cosas que importan y eso. Totalmente prescindible.

¡Mirad cómo intento huir de mi propio talento!

Gervais presentó este año también los Globos de Oro y fue más blandurrio. Él ha declarado que es porque no le gusta responder a las expectativas de nadie. Yo creo que es porque estrena Life’s too short en América dentro de poco y no quería jugársela con la audiencia ni la industria. Y eso es todo. Hay gente que le adora. Hay gente que le odia. Yo creo que para hacer alguna de ambas cosas, hay que ver algo suyo, y no solo leer un par de titulares. Espero haberle dado a alguien algún motivo para ver algo de este buen señor. Yo empezaría por The Ricky Gervais Show o por Extras, pero una vez más, ¿qué demonios sé yo de nada?

De bonobús track, una de sus mejores partes de un stand-up

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comentarios
  1. Nubis dice:

    Muy buena introducción al señor Ricky, yo andaba perdido con él y ahora tengo más claro a donde tirar para conocerlo. El Show tiene una pinta cojonuda, todo sea dicho, y ese personaje, Pilkongton, tan simple pero a la vez genial lo conocía de pasada, es difícil encontrar gente así que no actúe y quede tan bien en televisión y de forma tan original. Brutal tu comparación, entre Yotsuba y Sheldon xD Pero todo el mundo sabe que Yotsuba es invencible.

  2. ¿Lord Urko escribiendo sobre Gervais? Citando la entradilla de Karl’s DiaryOooooooooooooooh! He’s written it down!

    Ricky Gervais es BIEN, pero tiene toda la razón al decir que la salsa de The Ricky Gervais Show es Karl Pilkington, ese chimpancé depilado de ideas peregrinas y acento mancuniano, innit?

    Poco puedo añadir que no haya dicho usted en su completo post. Si acaso, puntualizar que en The Invention of Lying solo es coguionista, y que tiene toda la pinta de que él hizo poco más que meter algún que otro chiste (los mandamientos), porque no es su estilo PARA NADA.

  3. mariods dice:

    Yo le ví en Extras y me gustó muchísimo. Gracias por recordármelo y ofrecer más información al respecto de este actor. 🙂

  4. Javier dice:

    jajaja, te lo digo así, estaba leyendo esto paso a estar buscando TRGS y me encuentro con Learn English with Ricky Gervais!! Me está doblando de la risa!! Es un grande!