Community, primera temporada

Publicado: noviembre 25, 2011 de Fosforo en Televisión

Finalmente he empezado a ver Community. Quizá he tardado mucho, en vista de lo que me he reído con la primera temporada. Me ha durado 3 días, a razón de 6 capítulos diarios, y es que la serie se hace lo suficientemente entretenida como para devorar los capítulos a esa velocidad sin saturarte. Es lo suficiente fresca. La duda que me viene ahora es: ¿Serán todas las temporadas así de ligeras o acabaré empachado?

Por lo pronto voy a destapar las bondades de este primer bloque de casi 20 episodios, pero como suele ser costumbre conmigo, cuando lleve más avanzada la serie probablemente haga otra reseña matizando lo que digo. Este post es, por tanto, más para los que no han visto la serie que para los que ya están enganchados. Se siente.

Anne, Pierce, Jef, Shirley...bah, ya lo vais a ir viendo vosotros...

Jeff Winger ha sido un abogado de éxito, un hábil orador y mentiroso carismático suspendido del empleo que le gusta hacer porque está ejerciendo sin titulación. Ingresa entonces en la universidad estatal de Greendale, un centro de última fila donde acuden estudiantes rechazados por las “universidades buenas” o sin dinero para pagarlas. Ya Greendale tiene un cierto encanto, su cutrez, su estrafalario director obsesionado con la corrección política,…

Pero lo interesante llega cuando Jeff conoce a Britta, una recién llegada, como él, guapa, interesante, inteligente, concienciada y, sobretodo, que pasa absolutamente de él. Para intentar atraerla en su órbita, Jeff crea un grupo de estudio de castellano. Pero no va a ser tan fácil y es que aparece más gente para e grupo de estudio, fastidiando así su intento de cita. El primer capítulo es de los mejores 1×01 de sitcom americana que he visto. Presenta más personajes de lo habitual para este formato, y lo hace sin que tengas la horrible sensación de que el capítulo solo vale para presentarnos la premisa de la serie, sino que tiene cierta entidad propia como entretenimiento.

El resto del grupo que Jeff ha reunido involuntariamente ilustra bien el tipo de alumnado que se reune en Greendale. Una estudiante modelo que se volvió adicta a las drogas, tímida, timorata y acomplejada, pero que poco a poco se va liberando de sus miedos (interpretada por Alison Brie, lo cual hace aún más llevaderos los capítulos); Troy, el deportista del instituto que se lesiona y no consigue entrar por créditos deportivos en un centro mejor; Abed, un hindú con asperger obsesionado con la televisión y el cine; un ama de casa negra y de profundas creencias cristianas llamada Shirley y Pierce,  un empresario sesentón que intenta darle un vuelco a su vida y “rejuvenecer”. Pierce es mi favorito del grupo, obviando a Alison Brie, que ya sabéis mi debilidad…

Annie y Britta

Si, la serie ya contiene suficientes chistes sobre la multiculturalidad contenida en el grupo, y de hecho, la serie juega mucho a los contrastes. Para enmarcar, el capítulo navideño y la escena en la cual Shirley descubre que ninguno de sus amigos es cristiano, sino que cada uno profesa una fe distinta. Como digo, la serie, al menos la primera temporada, funciona a base de contrastes entre los alumnos más jóvenes y Pierce, obsesionado con “ser enrollado”, o bien entre el amoral Jeff, la moralista Shirley y la aún más moralista y cargante Britta. Y sí, hay tensiones sexuales no resueltas, pero no son unidireccionales, y se agradece.

Si todo el juego de relaciones y sentimientos se cargase sobre la pareja Britta-Jeff, todo olería un poco más ha visto, pero hay triángulos amorosos, atracciones por aquí y por allá y personajes ajenos al grupo QUE IMPORTAN, no como las parejas de los personajes de Cómo conocí a vuestra madre, que sabes que durarán media temporada para luego desaparecer. Al menos en estos 18 capítulos, no tienes la sensación de que la serie trate sobre Jeff y Britta salvo en el primer capítulo y en algún momento puntual más.

Además de este grupo caótico el personaje con más protagonismo de la serie es el profesor de español, la asignatura para la que se crea el grupo de estudio. Ojo, que el hecho de que estén estudiando español es otro fantástico motivo para ver la serie en versión original. El doblaje de la serie es de juzgado de guardia, y lo mismo le arrebata todo el encanto a Annie, que el carisma a Troy, que sencillamente se carga al personaje del profesor. El señor Chang es un auténtico chiflado retorcido, un profesor que no tiene más en su vida que el poder para importunar a sus alumnos. No solo está como una cabra, sino que además es un hijo de puta sin ningún escrúpulo a la hora de imponer su autoridad sobre los demás.

El humor de la serie es bastante menos blanco que el de otras comedias americanas, sin llegar a ser nada demasiado duro. Pero imagino que en un país tan timorato como EEUU, los comentarios homófonos, machistas y racistas de Pierce tendrán sus detractores que consideren de pésimo gusto, incluso en broma, algunos de los apuntes más incorrectos del personaje. Yo, sinceramente, me parto de risa pensándolo. Sobretodo porque esa panda de alarmistas de lo políticamente correcto ya tiene su respuesta dentro de la serie, en forma de Jim Rash. Cosas como la creación de una mascota étnicamente neutra para representar a Greendale no pueden sino provocar hilaridad, pero seguramente la realidad no anda demasiado lejos.

"Oh, no, estoy esperando a que Pierce diga algo aún más racista"

Otro de los puntales es, sin duda, Abed. Su desorden no es algo gracioso, como ocurre con el de Sheldon en TBBT, sino más bien es incómodo y molesto. El humor viene de su obsesión con la cultura pop, que le hace estar buscando paralelismos entre lo que ocurre y las series de televisión que él ve. Es una especie de guiño constante al espectador, como un puente que atraviesa el cuarto muro, entre los dos mundos, el de ficción y el de realidad. Esto se hace especialmente evidente en unos capítulos, y apenas es visible en otros.

El personaje de Jeff, el protagonista indiscutible de la serie, adolece de lo de siempre. Resulta que no es, ni de lejos, el mejor de la serie. Pero aún así le pega cientos de patadas en carisma a casi cualquier protagonista de comedia televisiva, quizá salvando a Frasier Crane y Jerry Seinfeld solamente. Y al final la historia no es tan original, es un personaje individualista, amoral y mentiroso que finalmente conoce el valor de la amistad, deja de pensar en las mujeres como meros objetos y va madurando, sin perder nunca del todo el objetivo de clavársela a Britta. No cambia totalmente, y eso es algo que se agradece, porque le añade verosimilitud al personaje y, sobretodo, lo sigue haciendo interesante.

Pues esto es Community, o, al menos, así es su primera temporada. Deberíais verla. Los capítulos más hilarantes se encuentran un poco avanzada la serie, pero toda la temporada es buena y merece verse. Como siempre, os dejo con otra foto de la chica mona de turno. Porque funciona.

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comentarios
  1. No, la serie no continua asi. La segunda temporada es MIL VECES MEJOR.
    Me alegro que te hayas unido a nosotros como aficionado a Community, una serie que, en mi opinión, está muy infravalorada en comparación con otras series de formato parecido (sitcoms, humor referencial, etc) que “lo están petando” y que, tras ver community, no me producen ni la más mínima sonrisa. Y estoy de acuerdo contigo en los secundarios, son pocas las series que les dan un tratamiento así y que funcione tan bien.
    GO HUMAN BEINGS!

  2. ¿Los “comentarios homófonos” son los que suenan igual?

    Gran, gran serie. A veces más innovadora, a veces más graciosa, pero siempre grande.

    • Fosforo dice:

      Entre esa errata y la del número de capítulos, está claro que no ha sido el post que mejor he escrito 😄

  3. Vrede dice:

    Con algo tendré que matar el tiempo ahora que no tengo Breaking Bad.

  4. A-funny-name dice:

    Pues yo no la he visto y ahora la quiero ver y no puedo.

  5. Fadri dice:

    Pues eso, la segunda temporada es mejor que primera. 😛
    Y lo que va de la tercera no baja el nivel.

  6. Solo he visto los primeros ocho capítulos y me parecen una mierda más grande que mi ego.

    Que sí, que “después mejora” y demás, que no dejan de decírmelo, pero si una sitcom tarda más de ocho capítulos en hacerme siquiera sonreír, mal vamos. Jeff me parece otro Barney Stinson y quisiera darle de bofetones, los gags me parecen forzados… no sé, no sé.

    Me apetece más ver el remake español de Cheers al completo que seguir con esto.

    • Fosforo dice:

      Pues hace mal. No creo que me caracterice yo por ser un consumidor poco exigente, y menos aún con los productos televisivos, y la serie es genial. A mi los primeros capítulos me entretuvieron, sin más. Si usted iba sobrecargado de hype no es mi culpa. Le recomiendo el especial de navidad (el 12 de la primera temporada) donde, en mi opinión, la cosa empieza a destacar por ser un poco diferente.
      Y si no le gusta, que le den morcilla.

    • Randy Meeks dice:

      Te pierdes una obra maestra de las sitcoms. Así de claro. No es que luego mejore, es que luego se convierte en la panacea del humor actual, un lugar donde refugiarse de tanto chiste mascado y donde los guionistas REALMENTE se arriesgan a la hora de hacer sus episodios. A veces la cagan, pero a veces aciertan al cien por cien. Dele una oportunidad o váyase a la mierda.