Viola, mata, saquea y profana: juega al rol

Publicado: noviembre 21, 2011 de Fosforo en Uncategorized

No, no voy a hablar hoy de “Gru, mi villano favorito”, porque eso requiere que vuelva a verlo. La gente de twitter sabe de lo que hablo. Les debo un post, pero el de hoy va sobre otra cosa. El de hoy va sobre un juego. Va sobre rol.

Para los que nunca han jugado a rol, esto sugiere satánicos aquelarres a la luz de la luna llenos de rituales con muchachas en paños menores, o ni eso, saqueo de tumbas, necrofagia, zoofilia y sodomías múltiples en un ambiente de cuchillos afilados, disfraces estridentes y música de Blind Guardian. Ojalá. La mayor parte de los jugadores de rol no ven a una muchacha en paños menores más que si tienen hermanas. Y ni eso.

Para algunos no-jugadores relacionados con el tema (jugadores de Magic, Wargames o el mal llamado “rol online”) el rol es más bien como un modo hardcore de asocializarse, de separarse aún más de lo establecido y convertirse en estereotipos con patas. En el conjunto de prejuicios de estas minorías, cuando compras tu primer libro de rol eres sometido a una metamorfosis digna de un licántropo engordando varios kilos, brotándote granos y gafas de culo de vaso (si no las tienes ya) y perdiendo la capacidad para hablar con mujeres. No se dan cuenta de que eso mismo piensan los demás de sus aficiones.

Realmente la separación principal entre “rol” y otro tipo de entretenimiento similar estriba únicamente en que necesitas una estabilidad de juego que precisa de personas más implicadas en “el rollo”. Es decir, que para jugar al Jungla Speed solo necesito un amigo plasta que lo lleve cuando quedamos para humillarme, al menos otros dos candidatos al ridículo y media hora de tiempo. Para jugar a rol necesito al menos otros tres amigos que quieran jugar, con los que quedar con una determinada frecuencia, siempre los mismos y siempre solos. Además, no basta con la adquisición del material físico y la memorización de unas normas (que van desde las 2 páginas de reglamento de Si señor oscuro hasta las 40 de un juego de mesa de Devir) sino que un jugador (el Master) debe preparar minuciosamente la partida para cada sesión, en un trabajo de documentación importante que bien podría ser empleado en cosas más productivas, como estudiar como reducir el olor corporal.

Y para colmo, una de mis preguntas favoritas por parte del neófito es: ¿cómo se gana a esto? No se gana. No hay un final de partida, o ninguno necesario más allá de la falta de ideas, o de ganas, del director de juego. Se pueden añadir capítulos a la historia de una partida hasta hacerla infinita, con personajes que van creciendo y obteniendo beneficios frente a la adversidad para luchar contra peligros cada vez más apabullantes. El límite en un juego de rol es la imaginación de su Master.

Por supuesto, todo esto tiene excepciones. Mi favorita es Paranoia, un juego dinámico y bastante sencillo donde, en la mayor parte de los casos y con los ingredientes de caos necesarios, una sesión basta para ver como todos los jugadores se hacen volar unos a otros por los aires. Y es que a pesar de que solemos pensar en el rol como un grupo de freaks prototípicos mal cosplayados de El señor de los anillos en torno a un gigantesco tablero lleno de figuritas inexplicables, el rol tiene multitud de temáticas distintas, y modos de juego muy variados.

Y si normalmente mis partidas de Paranoia no superan las 3 horas de duración antes de que el último de nosotros exhale su último aliento, bien es cierto que nos lo pasamos como tontos disparando a traición, explotando en pedazos, utilizando el control mental o pegándonos fuego unos a otros. Sin embargo, de vez en cuando apetece algo diferente, y por eso precisamente en las últimas semanas vengo “mastereando” una partida de Demonio, la caída, un juego de rol con unos cuantos años encima, donde estamos tramando una historia bastante más rica, compleja y a medio plazo que estas partidas relámpago.

Demonio es un juego en el cual te metes en la piel de un Caído, un antiguo ángel rechazado por Dios, condenado al Infierno, pero que ha logrado escapar del Averno y ha llegado al mundo de los humanos (en un tiempo, en principio, actual). Para mantenerse en este plano, cada jugador posee el cuerpo de algún mortal cuya alma estuviera en las últimas. Y ahora que los demonios caminan entre nosotros, tendrán que pugnar entre ellos (y contra mortales más o menos precavidos) para lograr sus intereses, que pueden ir desde esclavizar a la humanidad hasta derrocar al mismísimo Todopoderoso.

El libro es rico en detalles y explicaciones, pero el sistema de juego lo hace muy fluido e intuitivo una vez llevas jugadas un par de sesiones, de modo que no es ni demasiado hardcore ni tampoco de una sencillez cansina. Y las risas que nos estamos pegando no tienen precio. De modo que sea a este o a otro, os recomiendo a quien aún no haya probado la experiencia que engañe a dos o tres personas, se baje algún libro de rol de Internet y pruebe. Seguramente lo disfrute mucho, incluso sin el aquelarre lleno de tías en cueros.

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comentarios
  1. No recordaba tan malvado el juego de Demonio xD Tampoco llegamos a jugar mucho, aunque en mi grupo si que hemos jugado bastantes partidas de “Mundo de Tinieblas”, el universo donde se desarrolla. Creo que lo mejor para empezar es Vampiro: La Mascarada, luego ya atreverse con el que se quiera de dicha saga de juegos.
    Si en tu grupo ya sois experimentados, os recomiendo “Wraith: El Olvido” (que precisamente, el final de esta historia inicia la de Demonio: La Caida y Cazador: La Venganza) donde se deben llevar dos fichas de personaje (no quiero spoilearte mucho) y donde la mente de un master de juego puede ser muy retorcida y con menos límites aún de los acostumbrados. Solo diré que hay que actuar un poquitín más en plan teatro.
    Luego está el nuevo Mundo de Tinieblas, que con solo el básico ya se puede jugar decenas de buenas partidas con todo tipo de situaciones.

    Fuera de este tipo de juegos, una partida rápida al Dragones y Mazmorras nunca viene mal, aunque se ha quedado viejo el pobre.

    P.D.: No te preocupes por la reseña de Gru, a mi no me afecta vamos xD ¡Pero es buena peli! Y lo acabarás viendo, sí… aunque sea con un bate 8D

  2. Chuck Draug dice:

    Echo de menos los juegos de rol de mesa… Desde que la gente de mi círculo de amigos empezó a dispersarse por distintos puntos de la geografía, ya ni un triste D&D, ni un Elric, ni un L5A…

    A mí lo que siempre me gustó de los juegos de rol fue que para un chico tímido como yo me daba la oportunidad de improvisar, de pensar bien en cómo actuar ante las situaciones, en lanzarme, en ganar iniciativa propia (no el numerito de la ficha)… que luego los dados fuesen unos cabrones que decidieran que yo merecía cometer pifias es otra cosa. xD Y oye, a fin de cuenta, esto es un poco como el teatro, pero en vez de ensayos, estás en casa de un colega, su madre viene con los colacaos (cuando eres mayor la gente ya viene con los panchitos y los refrescos de sus respectivas casas) y tiras unos dados para determinar la “suerte” en algunos momentos.

    Esta entrada se me ha hecho bastante nostálgica… también me recuerda que mis manuales de Fanpiro están en casa de mi madre, no en la mía, y que gracias a este me está incluso entrando el mono que creía haber superado. xD

    Pero la verdad es que sí, la nostalgia de hacer de soldado-noble twi’lek jamona y con labia en Star Wars (¡no penséis mal!), de vencer a demonios con un guerrero enano en un juego de fantasía creado por un colega, corremperse hasta la locura con armas de obsidiana en La Leyenda de los Cinco Anillos, de llevar a un obeso propietario de tienda de cómics con un sable de luz improvisado en Cazador… son cosas que molan, aunque sea durante unas horas, por distraerte. 😛

  3. […] mata, saquea, y profana: Juega al rol”. Poderoso lema de Crisis Creativa en pos de la normalización del género… O más bien no, simplemente para contar que […]

  4. Valerian dice:

    Eh, mira me mencionan en crisis creativa ;P

  5. Vrede dice:

    Oh vaya, parece que alguien se ha equivocado de cuenta. O tal vez no.

  6. Josue dice:

    Me has dado ganas de jugar a Demonio.. Pero estoy jodido porque tendria que engañar a gente que quisiese jugar y no tendria un master entre ellos..

    Eres bastante cabroncete.. Pero tu o el personaje que interpretaste para este post me cae bien, tal vez ambos..

  7. Ains, los juegos de rol… Llevo jugando a ellos desde que tenía 14 años. Y estoy a punto de cumplir los 32, así que echa cuentas…
    Lo triste es que hace tiempo que no juego tanto, con eso de que vivo a 1300 kilómetros del resto de mis compañeros de aventuras, pero bueno…
    Como ya digo, 18 años dan para mucho, para muchas risas y muchos buenos ratos. Pero no voy a añadir nada nuevo a lo ya expuesto, sólo repetir lo que todos los roleros sabemos: Nada hay más triste para la gente que tiene prejuicios contra estos juegos que el no saber nunca todo lo bueno que se están perdiendo.