Cómics imprescindibles: Super Mario en La Noche del Horror

Publicado: noviembre 8, 2011 de randy en Libros y comics, Videojuegos
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[Este post estaba planeado para hace una semana, pero sale ahora. Así semos, ¿vale?]

¿Preparados para pasar miedo y terror, amiguitos de la noche y el despendole? ¿Deseosos de que se os salgan los ojos por las pupilas y terminéis afónicos de gritar como si de un concierto de Chayanne se tratara (y vosotras fuerais adolescente de quince años, y el concierto fuera hace una década)? ¡Entonces no os podéis perder el debut en Crisis Creativa de Randy, ese tipo conocido como “el de El blog de Randy” o “uno de los idiotas de Normas de Equivocación”! ¡Bueno, o sí os lo podéis perder, pero entonces también os perderíais uno de esos cómics que convierten a los webcomics españoles en obras maestras! Sí, a todos. Al que hace series sobre mierda y abortos también. Y mira que es duro decirlo. ¿Comenzamos?

Halloween. La noche en que las brujas, los demonios, el mal y las niñas de dieciseis años disfrazadas de enfermeras sexys se juntan para dar luz a una fecha que en Estados Unidos significa disfraces, caramelos y películas chungas en la televisión de cable y que en España significa “una oportunidad más para intentar tirarse a Maripuri, que si lleva un vestido de bombera sexy, por algo será, tron”. Aunque en nuestro país patrio escupimos a los niños que vienen a pedir caramelos y cambiamos las películas de terror por Belén Esteban disfrazada de Michael Myers en Sálvame Deluxe (que, todo sea dicho, da bastante más miedo), quizá todo habría sido diferente si en 1996 la Nintendo Acción hubiera decidido traducir el cómic alemán que hoy os traigo y que es oficial, canon, de verdad verdadera y todos los apelativos concernientes a su realidad que os podáis imaginar. Su nombre, Super Mario in Die Nacht Des Grauens (Super Mario en La Noche del Horror), y sus protagonistas, un plantel digno del Smash Bros de Wii U (que, como todos sabemos, será el que comience la gran decadencia de la saga): Mario, Link, Kirby, Peach, Van Helsing y Freddy Krueger. ¿Queréis saber lo que Nintendo Acción no nos ofreció hace quince años, aparte de contenidos de calidad? ¡Bienvenidos a una historia que no podréis olvidar! Y aquí insertad vuestros propios truenos y relámpagos. Miedico y cague. Porrompum.

"¡Nos encanta estar mal dibujados y fuera de contexto!"

Estamos en Brooklyn, Nueva York, hogar de toda la vida de Mario y Peach. Documentación, ¿quién la quiere? ¿Haber jugado un solo juego de Mario para ver que todo transcurre en el Reino Champiñón? ¡Para qué! ¡Mandemos todo al carajo y, ya que metemos la historia en canon, deduzcamos pues que todo el rollo de saltar setas, tortugas y demás chorradas son fruto de la droga adulterada en mal estado! Seguro que Nueva York nos da un gran sentido dramático o, bueno, al menos nos permite meter a personajes variados de Nintendo viviendo en un mismo bloque de apartamentos. La cosa es que es Halloween, cerca de la medianoche (¿queda algún tópico? ¿Los rayos y los truenos? ¡Por supuesto que también están! ¡Todo por causar miedo y terror del bueno!), y Mario y Peach comen hamburguesas sentados encima de una piel de oso al lado de la chimenea. Se ve que el sueldo de fontanero era mucho mejor de lo que todos creíamos. Y, justo en el momento en que se van a besar (aquí iba a decir “a desatascar tuberías” pero es demasiado grosero hasta para Crisis Creativa), en una viñeta grimosa con fondo rosa que parece sacada de una tira de Zirta, ¡un rayo deja la habitación a oscuras!

“Vaya, los plomos”, dice Mario. O “Vete bajando las bragas, que ahora vuelvo”, que uno tampoco controla en alemán más allá de los heil hitlers habituales. Nuestro héroe baja con una vela en la mano y dejando en la habitación a Peach, que tiene miedo de bajar las escaleras (ah, la escalorofobia, cuántos males se cometen por tu culpa). Y, justo cuando baja las misteriosas y malvadas escaleras, aparecen de la nada… ¡Kirby y Link! Porque sí, porque viven juntos en la hilarante nueva sitcom “Dos personajes que no hablan: Carisma cero”, próximamente en FOX. Así, una pelota rosa, un tipo que no habla y otro que es un estereotipo italiano se dirigen a vivir la aventura menos interesante desde Hotel Mario: ¡Encender los plomos! ¡Uuuuh! ¿No sentís el terror? Claro, para que la trama avance, aquí Link resulta ser un charlatán insoportable, e indica a Mario que algo ocurre en la habitación de Wario (porque… ¿quién no dejaría vivir cerca de él a su peor enemigo? ¡Seguro que hay libros de autoayuda que lo recomiendan!). Este asoma la cabeza, solo para encontrarse con el percal:

"¡Envido a la grande, ahí va la hostia!"

"¡Envido a la grande, ahí va la hostia!"

Exacto, ese es Wario haciendo un pacto con Abigor, una criatura demoniaca a la que a partir de ahora llamaremos “Diablo” (para qué andarnos con chorradas) y otras estrellas de la cultura pop como Chucky, Jason y Caracuero, que se ve que no tenían nada mejor que hacer que ayudar a firmar contratos a Satán junto a un Wario con las pupilas bastante estrábicas. Wario, entonces, explica su plan en voz alta, por ver si alguien más se entera: A cambio de dar al Diablo todas las habitaciones del bloque de apartamentos de Nueva York (¿y echar a los carismáticos personajes de Nintendo a la calle, como Luigi o…? Vale, no he dicho nada), éste le da a Wario la posibilidad de manipular el cerebro de Peach para que ignore a Mario y se vaya con él. Hay que reconocer que, al menos, el plan es mejor que “Rapto a Peach y… bueno, ya pasará algo, supongo”. Wario le da las llaves al diablo y un montón de absurdos personajes (como Medusa, el Hombre Lobo, la Momia o la mosca humana) aparecen, deseosos de vivir en Nueva York, al grito de “¡Con lo cara que está la vivienda ahora, anda que no mola el trato!”.

Mario se acojona como la nenaza que es, y piensa que ha dejado a Peach sola en su cuarto (moraleja: No las dejéis solas ni un momento, que enseguida les manipulan el cerebro y se van con otro, que son todas unas putas). Pero antes de poder empezar a llorar champiñones y monedas, Kirby encuentra un cofre en el que pone “Van Helsing” (literal). Porque, claro, el legendario cazador de vampiros Van Helsing deja su cofre en la mansión Nintendo sin motivo aparente (no creo que la horrible adaptación de su terrible película a Game Boy Advance en 2004 sea motivo para ello). Aceptamos barco, por eso de no liar más el asunto. El caso es que dentro del cofre hay espadas, ballestas, puños americanos (literalmente) y pistolas, además de unos extraños tubos con líquido rojo. Nuestros protagonistas, que están acostumbrados a comer toda la mierda que encuentran por el camino y a coger baratijas de cualquier chatarrero, se toman el líquido rojo, se hacen las armas y se convierten en…

Kirby es la idea que tienen tus padres de ti cuando dices que vas a un concierto de Extremoduro

¿Indiana Jones con la cara verde? ¿Un personaje salido de The Warriors? ¿Uno de esos secundarios a los que cortan la cabeza en Canción de Hielo y Fuego? Uauh, el carisma parece desatado. Y hablando de carisma, Diddy Kong y su padre, familiar o amiguito (dependiendo de la versión que estemos jugando), Donkey Kong, son aterrorizados por Chucky y la Momia, mientras prometen que no volverán a hacer juegos en 3D y que perdón por el Donkey Kong Barrel Blast. Pero Mario, Link y Kirby entran por la puerta, dispuestos a pegar latigazos a Frankenstein (espera, juraría que leí esto en alguna contraportada de una porno cutre), matar a Freddy Krueger, saltar encima de diablillos rojos y quemar a una sirena y a Pinhead, que se ve que pasaba por ahí. Es oficial: Los alemanes también tienen a su propio Cels Piñol, el hombre capaz de convertir curiosas referencias en vomitivos sinsentidos.

Los malos se van, avergonzados, junto a sus referencias idiotas y Donkey y Diddy dan las gracias a nuestros amigos (porque unos monos con gorra que hablan no son monstruos, como todos sabemos). Estos dejan las armas en el baúl de Van Helsing, esperando que nadie en Nintendo lea este cómic y decida hacer una aventura para Wii, y Kirby se da cuenta de lo cansado que es eso de convertirse en un ser demoniaco, y decide irse a la cama junto con Link (repito, nintenderos: ¡Esto es canon! A ver cómo jugais al Skyward Sword ahora). Mario, por su parte, también se va a la cama, convencido de que le toca mojar con Peach (“eh, nena, te he salvado de un ejército demoniaco, esta vez toca algo más que besito en la mejilla, ¿no? ¡Oh, venga, muñeca!”), cuando, oh sorpresa, finalizan la primera parte de esta historia de una forma tan absurda como poco impactante.

Más emocionante que la segunda temporada de The Walking Dead

¡Anda la hostia! ¡Peach es una zombie! Bueno, una zombie mujer. Una zomba. Lo que sea. Mientras tanto, Link y Kirby, que mintieron a Mario con lo de irse a dormir (debe ser imbécil e intratable) comen una pizza ridículamente pequeña sentados en una piel de oso estrategicamente colocada en el suelo e igual a la de Peach. Se ve que te las dan en Nintendo cuando pasas de los quince juegos, o cuando accedes a prostituirte para una andrajosa revista alemana. Mario, asustado, entra por la puerta aplastando a Kirby (lo que digo: Imbécil y encima preocupándose poco por la salud de sus buenos amigos) y comentándoles que Peach se ha transformado en una zomba. Y no, por lo visto nadie se pregunta qué demonios hacen Link y Kirby viviendo juntos y compartiendo comida. Love is in the air.

Corren todos a la habitación de Mario pero, en lugar de la princesa zombificada y mal dibujada, se encuentran con un cubo de Hellraiser, de esos que desatan a los cenobitas (¡Referencia barata! ¡Referencia barata! ¡Tres por dos en el Carrefour!). Es entonces cuando, en lugar de explorarlo, deciden ir a buscar a Peach a los lugares más comunes en los que puede estar una princesa. ¿El trono real? ¿Una gran cama llena de visillos? ¿Leyendo el ¡Hola! tirada en un sofá? ¡Claro que no! Kirby cree que puede estar metida dentro de la taza del váter (espera, ¿qué?), Mario busca en el frigorífico (alguien ha visto demasiado aquel terrible episodio de Punky Brewster…) y Link mira en la… televisión. Porque todos sabemos que los zombies y zombas suelen esconderse dentro de la televisión, por algún motivo. Sin sorpresa para nadie, sucede lo que tenía que pasar.

"Si los videojuegos te absorben... ¡Absorbe a los videojuegos!" - Ministerio de Cultura

¡Oh, no! ¡Kirby ha sido tragado por un baño ridiculamente pequeño! ¡Y Mario comido por un frigorífico que dice “Feeeem!”, signifique lo signifique esa onomatopeya! ¡Y Link ha sido presa del embrujo de Telecinco! ¿Y dónde acaban los personajes? Pues, no preguntéis por qué, en un cementerio en el que, en primer plano, podemos ver la lápida de un tal Ash. No, no Ash Ketchum que aún tendría su gracia: El de Posesión Infernal. El caso es que Ash levanta un brazo de la tumba en el que tiene bien agarrado el Necronomicón. Mario, entonces, decide profanar el sueño de los muertos (pasando ya el rango de “imbécil” para llegar al de “gilipollas inaguantable”), coger el libro y convertirse a sí mismos en nuevos personajes para el próximo Mario Tennis.

Siempre supimos que eran juegos para chicas

¡Holerö! ¡Eso es lo que digo yo! Maria, Linka y Kirba son atrapados en el tunel de Pesadilla en Elm Street (¡referencia forzada número 51 en tan solo ocho páginas! ¿Han ganado algún tipo de premio?), donde Chucky y una especie de Terminator les esperan. Mario, con ese disfraz que tan bien le tapa su verdadera personalidad (especialmente por el bigote y la voz de italiano cogido de los testículos), consigue engañar al muñeco diabólico diciéndole que en realidad son las señoras de la limpieza y que vienen a limpiar la habitación de Satán. Ya sabeis, todo encaja: Una señora con bigote, una bola rosa y un tipo vestido como una princesa. ¡Estos inmigrantes, lo que hacen por buscar un curro mal pagado! ¡Nos roban el trabajo!

Total, que en lugar de caer en un sitio lleno de polvo, caen en un pentáculo místico (¡la típica situación de las señoras de la limpieza!) y se preparan para enfrentarse a Satán después de luchar contra Freddy, Jason, el Lagarto y Splinter. Porque todos sabemos que Splinter en realidad era el malo de la función. ¿Shredder? Un buenazo, joder. ¿Cómo va a ser buena una rata gigante? Antes de que el maestro de las Tortugas Ninja se los pueda comer entre pan y pan, Mario vuelve a leer un hechizo del Necronomicón y convierte a Link en un hombre-lobo-vampiro, a Kirby en un cenobita y a él en un diablo verdezuelo. Por el bien de Nintendo, espero que Miyamoto nunca se ponga leer este cómic y a sacar ideas para sustituir al traje de mapache. Y es aquí donde sucede una de las secuencias de lucha más jodidamente extrañas que jamás leeréis, veréis o imaginaréis:

"¡Fiesta en... tu agujero!". Cuando Nintendo se volvió gay del todo.

¿Qué hace Kirby con sus cadenas y por qué lleva en ella aviones, peces, cerdos y a Freddy Krueger? ¿El avión es un avión malvado? ¿Por qué Link puede lanzar hadoukens con la boca? ¿Realmente Mario ha provocado un desastre nuclear devolviendo una bala con su martillo? ¿Por qué alguien dio el visto bueno? Los bichos malotes, en todo caso, se van, y el Diablo promete vengarse. Mario vuelve para besar a Peach, que le responde, literalmente “Tu madre limpia retretes en el infierno”, pero el poder del amor vuelve a reconvertir a Peach en una buenaza. Se abrazan, se quedan sin polvo de agradecimiento y Link trata de ir al mundo real con un encantamiento, llegando a Nueva York, en mitad de festival de heavy metal. Y, mientras Link y Kirby se lo pasan pipa, Mario declara que estar ahí es peor que estar en el infierno, demostrando así que el hermano guay de los dos era el de verde o Waluigi, al que separaron al nacer.

¡Así acaba, pues, Die Nacht Des Grauens, el cómic que nos enseñó que los personajes de Nintendo pueden permitirse todo un bloque de edificios en Nueva York, que la aparición de cubos de Hellraiser no tiene por qué tener ningún propósito en la trama, que Mario es definitivamente imbécil y que siempre puede haber un cómic peor y con menos sentido que la mayor basura que nos podamos imaginar! Y recordad: Por algún motivo, hay quien en Nintendo declaró que esto era canon. Ya sabéis: Si sois fans de esos que editan la Wikipedia con cada nuevo dato absurdo, tenéis entretenimiento para la semana: Intentar encajar esta historia entre Ocarina of Time y Wind Waker. ¡Vamos, campeones! ¡Demostrad que vuestra vida es más triste que la de los demás!

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comentarios
  1. Chuck Draug dice:

    “al menos nos permite meter a personajes variados de Nintendo viviendo en un mismo bloque de apartamentos” -> Tengo una terrible sensación de déjà vu…

    Si este cómic lo hubieran protagonizado Luigi y Samus, otro gallo cantaría. ¡Y con la ayuda de Ash Williams zombi! Y, como villano, Waluigi, ayudado por el Astaroth de Ghouls and Goblins (¿que es de Capcom? ¿y qué?). ¡Toma ya, supera eso, revista nintendera alemana!

  2. Fosforo dice:

    Me encanta la viñeta del Wario bizco y la impresionante sensación de profundidad y perspectiva demostrada por el artista encargado de dibujar esta obra.

  3. Lo jodido es que la figura de Abigor existe en demonología (es un gran duque de los infiernos) y por lo tanto tenemos que pensar que ha habido documentación para crear este engendro de cómic (aunque no mucha, puesto que este demonio se dedica a la guerra y no a conseguir favores sexuales).

  4. mariods dice:

    PEPEPEPE PERO QUÉ RAYOS ES ESTO???!!!! O_O

    En la vida había oído hablar de este cómic, y es tal bizarrada que merece un tomo edición coleccionista o algo. ¡Joder! ¡Hellraiser! ¡Crossovers sin sentido alguno! ¡Kirby con una mala hostia impresionante! ¡Esto solo pudo provocarlo la mente de un enfermo! XDDDDDDD

    Eso sí, pierde puntos por el detalle del cadaver de Ash Williams (¡Bruce Campbell no puede morir, bitches de Nintendo!) así como por ese dibujo tan jodidamente extraño y falto de perspectiva que me recuerda a los cómics británicos de Sonic (por otro lado, olé con las proporciones del pobre Link en la primera viñeta, parece un enano de Blancanieves).

    Gran artículo, interesantísimo por rescatar semejante aberración nintendetera y divertidísimo, como suelen ser los artículos del Blog de Randy, vaya. XD. Hasta se me ha olvidado comentar que a mí Van Helsing me pareció una peli entretenida (como suelo hacer cada vez que oigo que alguien despotrica contra ella).

    ¡Gran trabajo a Randy! Y qué más da que el artículo llegue un pelín con retraso. Halloween puede ser cualquier día del año. XD

  5. Creo que acabo de pillar un trauma…

  6. Vaya tela, ¿qué canon ni qué leches? ¡Esto es un cómic hecho por un fan! Es lo mismito que cuando Hobby Consolas hacía los concursos de cómics sobre videojuegos. Creo que Nintendo Acción de Alemania consiguió algo así y publicó estas páginas de un aleman puesto de espí. Tomarse en serio esta obra es errar, es simplemente los desvaríos de un chaval alucinado con los videojuegos de la época, nada nuevo bajo el sol. Aún así, que fumada más intensa y abrupta xD

    Splinter malvado… no salgo aún de mi asombro xD

  7. Natsume Maya dice:

    Quiero el cómic. xDDDDDDDDDDDDD
    Menuda bizarrada digna de un buen colocón. xDDD

  8. […] Cómics imprescindibles: Super Mario en La Noche del Horror […]

  9. Momar dice:

    Llego tarde, lo sé, pero es para deciros que encontrar el tebeo, completo, en Internet es sencillísimo a pesar de no existir ya Megaupload (¡Chincha rabiña, FBI! XD), lo he ojeado mientras leía este artículo y es des-po-llan-te. Recomendado al 110% (¡Chincha rabiña, Pitágoras! … vale, ya me callo).