Cisne negro: haciendo nada del cine

Publicado: octubre 25, 2011 de Un tipo con boina en Cine, Opinión
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¡TACHÁAAAAAN! Pues sí. La sorpresa que preparaba Crisis creativa durante el verano era yo. Menudo anticlímax, ¿no? Ustedes creyéndose que iban a traer algún fichaje de nivel, como, yo qué sé, el señor Barragán o Jaimito Borromeo, y se encuentran con este desolador panorama: que la sorpresa soy yo, un tipo con boina, o Bóinez, como gusten. ¿Y qué puedo aportar yo, que ya toco las narices en mi blog a CC? Pueeeeeees… ¡dejemos que sean ustedes los que lo descubran, así no tengo que dar explicaciones es mucho más emocionante! Pero ya les adelanto que me dedicaré a desmitificar obras que… eso, que están demasiado mitificadas. De ahí el nombre de la sección: Tampoco era para tanto.

Y, ¿saben qué? No se me ocurre mejor modo de iniciar mi andadura como colaborador regular (y no solo en calidad) de Crisis creativa que morder la mano que me da de comer y poner a caldo una de las películas que más gustó a Fosforo el año pasado: Cisne negro. Y si el bueno de Fosforo tituló a su entrada Cisne negro: haciendo cine de la nada, yo me veo obligado a titularla Cisne negro: haciendo nada del cine, porque soy muy ingenioso y esas cosas. Jajá.

Ay, que tiene mal el cutis.Al final solo ganó el de Mejor actriz principal. Y mucho me parece.

Veamos, Cisne negro es una película mediocre. Esto es así. Las interpretaciones son flojas, el manejo de la cámara da risa y el guión es de lo más fácil que ha parido madre. Entonces, ¿a qué se debe el éxito? Bien, yo lo achaco a lo que llamo «el síndrome de Origen», esto es, películas con guiones poco enrevesados que el público considera mejores y/o más complicadas de lo que en realidad son para sentirse mejor con ellos mismos. Si no, no me explico la (casi) unánime a Cisne negro, una cinta que Randy Meeks describió acertadamente como «cine de autor para espectadores con pocas neuronas».

Les cuento: esta película la dirige un chimpancé con cromosomas de más y el resultado sería poco más o menos el mismo; sin embargo, al llamarse ese chimpancé «Señor Lanzaheces» en lugar de «Darren Aronofsky», el filme no hubiera tenido mayor trascendencia. ¡Pero, ah, amigos! ¡Que Aronofsky dirigió Réquiem por un sueño! Ya saben, la de la musiquita de chan chan, chananananá, chananananananana nananananá, chananananá, tataCHANCHAN, CHANANANANÁ, etcétera, etcétera, así que hay que HACERLES CASO a sus películas… aunque sean tan espantosas como La fuente de la vida.

Los bigotes molan, no me lo negarán.«Para celebrar el éxito de Cisne negro, me voy a dejar bigote. YEAH!».

 De todos modos, seamos justos: si la historia de Cisne negro es birriosa tampoco es culpa de ese diablillo judío de Aronofsky, que a fin de cuentas el guión tampoco es suyo. Pero, ¿qué pasa con esos lamentables giros de cámara? ¿Esos planos dignos de un principiante? ¿Esa incapacidad para crear un ambiente de angustia? ¿Esas escenas que deberían tener al espectador en tensión pero que provocan bostezos o incluso risas? ¿Esos sustos dignos de la más chusca película de terror de serie B de bazofia?

Yo no sé ustedes, pero yo, en cada escena de «susto» o de «tensión», no podía evitar aburrirme. No sé, no conseguí ponerme en situación, al contrario que la señora que tenía detrás y su afeminado hijo adolescente, que no paraban de gritar «ayayayayayay» cada vez que Natalie Portman hacía algo. Menos actuar de forma convincente, claro.

Se maquilla como una choni.«Mira qué cara de mala. Grrrrrrrrrrrrrrrr».

Que esa es otra: la Portman. Una de las actrices más sobrevaloradas de nuestros tiempos y… no, no, no me vengan con eso de que «en León, el profesional lo hacía muy bien», porque no la he visto y no puedo decir ni sí ni no, pero, por bien que lo hiciese en esa película en concreto, en el resto de su filmografía el talento brilla por el mismo motivo que la neutralidad en Intereconomía. Una actriz (por decir algo) cuyo rango expresivo es tan solo ligeramente superior al de Buster Keaton o su hijo ilegítimo, Keanu Reeves. Pero por amor de Tom, si ni siquiera la escena supuestamente erótica a dúo con Mila Kunis consigue resultar excitante. Aunque, visto el número de gifs extraídos de dicha escena que inunda la red, tal vez eso se deba a que no encuentro nada atractiva a Natalie Portman, más que a la propia inexpresiv… nah, qué va. Es culpa de Natalie Portman, que para algo es judía.

Al margen de todo, se hizo especial hincapié en que había entrenado para hacer sus propias escenas de baile, que había trabajado muy duro y blablabla. Bueno, como era de esperar, su doble dijo que eso no era así, que la mayoría de las escenas las había hecho ella y demás declaraciones que paso de resumir, pero que pueden leer aquí. En cualquier caso, ¿qué más da? ¿Acaso bailar mejor o peor le otorga mayor calidad como actriz? Ojo, no digo que no tenga mérito haber conseguido una cierta destreza en ballet, pero yo creía que los Oscar premiaban la calidad interpretativa, y eso es algo de lo que Natalie Portman carece.

El único defecto es que se caga por todo el plató, pero bueno.Misma expresividad y, tan solo algo menos de atractivo físico. Aronofsky, tenías al intérprete perfecto delante de tus narices.

A todo esto, la trama principal, el descenso a la locura del artista y demás zarandajas, está bastante mal llevado. Para empezar, está claro que el personaje de Portman ya está gagá desde antes de que le den el papel, pero es que su descenso a la locura es de risa y cumple con todos los tópicos: que si alucinaciones de autolesión, que si personas que parece que están ahí pero no, que si estallidos de rabia, que si ahora me cubro de plumas y me convierto en un horrible híbrido humano-ave… bueno, de acuerdo, esto último no es tan tópico, pero meh.

 

Eso sí, para el recuerdo quedará la escena en la que Winona Ryder se apuñala las mejillas mientras grita «¡NADA! ¡NADA! ¿ME OYES? ¡NADAAAAAAAAAAAAA!» de forma descontrolada y frenética en un gag que parece sacado directamente de La hora chanante. Personalmente, tan solo eché de menos que sonase de fondo Yakety Sax, más conocida como «la musiquita de Benny Hill».

Yo salí decepcionado de la sala de cine. Y es que, qué quieren que les diga, tampoco era para tanto.

Para los que ya estén familiarizados con RduTcB, sabrán que yo valoro las películas en una escala del uno al cinco, pero en boinas. Bien, pues para mi estreno en Crisis creativa les traigo un nuevo sistema de valoración para catalogar cuán sobrevalorada está una obra: las gafapaster. Cuantas más gafapaster, mayor sobrevaloración. No es muy difícil de entender. De hecho, es tan fácil que ni a los defensores de Cisne negro debería costarles entenderlo.

Lo mejor: Algunos momentos de comedia involuntaria. Visualmente tiene algunos aciertos.
Lo peor: Algunos momentos de comedia involuntaria. Los planos oligofrénicos. Lo visto que está el planteamiento.


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comentarios
  1. Pziko dice:

    ¿el señor de la boina en Crisis Creativa? Jamás lo hubiese dicho, o algo. Creo.
    A ver qué nos traes 😀

  2. Vrede dice:

    Admito sin cortarme un pelo que me he reído para bien en esta fría mañana otoñal. ¡Pero qué grande! Ahora habrá que ver el berrinche de Fosforo diciendo que en realidad no es así, que la peli es buena, que si quieres arroz Catalina…¡Bleh!

  3. ¡Por fin! Sr. Boínez esperaba su crítica sobre CISNE NEGRO desde antes del verano. Fiel a su estilo, como debe ser. De paso, inclúyame en los gafapasters que sí les gustó la obrita de Aronofsky, aunque no sabría decirle por qué.

    Le seguiré leyendo por donde se mueva.

  4. Fosforo dice:

    ¡Le mataré Boiner, lo juro! O bueno, puede que no.
    Yo la película no la vi tan mal, efectivamente el argumento esta manido, pero técnicamente me pareció cojonuda. ¿La escena erótica tenía que resultar erótica? Yo creo que no…

  5. Hauclir dice:

    No me explico cómo lo haces pero siempre me sacas una sonrisa.

    P.D: Me alegro de verte por aquí

  6. Pues sí. La Portman estaba muy bien en León, pero es lo único bueno que ha hecho en su vida.
    Esta no la he visto, ni tenía ganas. Ahora no sé…

    • Chuck Draug dice:

      Yo es que siento debilidad por la Portman… no, no como actriz, sino como sueño inalcanzable de mujer a la que llevarse al catre. Igualmente, lo de León era más “típica niña prodigio” que al final ni prodigio ni nada. Es una actriz normalita, aunque en Star Wars lo suyo es de juzgado de guardia.

      Y no he visto Cisne Negro a estas alturas. Y no sé si verla yo tampoco. xD

  7. El caso de Origen no se trata si es enrevesado o no el guión, es como está desarrollada y el cómo se unen varios estilos cinematográficos de tal manera que te lo crees. Lo creas o no, hay que ser muy buen director para dirigir Origen y que no se te quede como un caos inconexo. Que queréis que os diga, los hermanos Nolan están salvando al cine actual, todas sus películas son cine con mayúsculas.

    Y al tema, Cisne Negro, no la he visto pero tengo ganas. ¿Eso quiere decir que hay un gafapastas en mí? Pues… (8) Hay un gafapasta en mi, hay un gafapasta en mi cuando eches a volar y tal vez añores tu dulce hogar lo que te digo debes recordar porque hay un gafapasta en mi si hay un gafapasta en mi… (8)

    Ay madre… que alguien me corte la piernas, y lentamente…

  8. […] Cisne negro: haciendo nada del cine crisiscreativa.wordpress.com/2011/10/25/cisne-mierder/  por NubisMusic hace nada […]

  9. Gracias a todos por la bienvenida. Es un honor para mí hundir Crisis creativa desde dentro colaborar en este blog que tantos buenos momentos me ha proporcionado.

    Dentro de dos semanitas, una nueva entrada. Ahí les quiero ver.

  10. Mr. Fail dice:

    Genial, una menos que ver.

  11. Tempe dice:

    Vamos a ver, a mi la película me gustó, he aquí el por qué: el vestuario, la banda sonora y el final (bueeeeeno, y la escena bollesca entre la Kunis y Portman, que a mí si me resulta atractiva). Además me identifico con la protagista cisne blanco buenecita que quiere zafarse de la sobreprotección de su madre.

    Pero SÍ, hay gente que la pone demasiado por arriba, y el meollo del argumento tampoco da para mucho. Peor me lo pasé bien viéndola y la disfruté, que es lo importante, no sentí que fuese una pérdida de tiempo haberla visto.

  12. No me pareció que Cisne negro fuera excesivamente difícil de comprender o de maravillarse ante sus giros de guion. Algo de eso había, no eran muy rebuscados y funcionaban. Para mí, lo mejor de la peli es, por supuesto, la Portman y la relación con su madre. Y el jefe franchute, que tiene mucho estilo el cabroncete. El caso es que la Portman no era especialmente deseable en esta peli, incluso después de su cambio a niña mala. Tenía figura de niña y actuaba como una niña.
    Por otra parte, Portman sí ha estado en pelis buenas y ha hecho muy buen papel, o al menos ha estado en pelis que Bóinez puede poner en la lista de gafapáster para próximas entradas (de nada). Closer, V de Vendetta (sí, que pasa), Paris, je t’aime (para llorar mares), Viaje a Darjeeling (o más bien, su prólogo Hotel Chevalier)… ¿Son pocas películas? Sí, pero es que tampoco ha hecho muchas. ¿Para cuándo una crítica a Viaje a Darjeeling, UTcB?

  13. Siempre dice:

    Debí leer su entrada antes, ahora ya es demasiado tarde, he visto la película y a mí tampoco me gusto.

  14. […] ¡Le mataré Boiner, lo juro! – Fosforo […]