Juegos imprescindibles: Crazy Frog Racer DS

Publicado: septiembre 22, 2011 de Fosforo en Videojuegos
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¿Qué les voy a decir de Randy Meeks sin repetirme? Probablemente nada. Sin su Blog de Randy este otro blog no sería ni siquiera un proyecto, ni una idea. Gracias a él, Crisis Creativa es un plagio venido a más. Parece de coña, pero nos lo dicen mucho, y no me molesta nunca. De hecho, solo le estamos calentando el sitio mientras vive locas aventuras en el podcast Normas de Equivocación (con nueva temporada justo empezando). Sabemos que algún día volverá y nos arrojará juegos de Nintendo DS y comics raros hasta reclamar su trono.

Quiero que penséis en un personaje con poco carisma. ¿Ya? Pongamos, por ejemplo, que habéis pensado en Crash Bandicoot. Ahora quiero que le restéis mucho más carisma aún. ¿Qué os sale en esta hipotética cuenta imaginaria? ¿Chester Cheetos? ¿Las Baby Bratz? ¿Ron Weasley? Bien. Ahora seguid restando hasta que no podáis imaginar un personaje más despreciable, sucio, asqueroso y deleznable. Ya estáis preparados para conocer al que lo sucederá en vuestras peores pesadillas: Crazy Frog.

Si vivisteis debajo de una roca o dentro de una cueva durante los últimos años, probablemente os hayáis hecho el favor de olvidaros de esta rana con casco de moto y voz digna del museo de los horrores, que más de uno quisimos comernos al ajillo tras escuchar su versión de la banda sonora de Superdetective en Hollywood. La rana de las narices, como todo personaje supuestamente popular de los años 90, tuvo su gama de peluches (que siguen vigentes como premio en las tómbolas más cutres de las ferias de la península), muñecos, ventosas para el coche, camisetas, baberos, preservativos, discos y, por supuesto… videojuegos. Id tragando saliva.

Uno se plantea qué tipo de juego habrán elegido los creativos para promocionar a una rana sin personalidad, pasado ni otros personajes secundarios y cuyo único rasgo característico es que canta ((si entendemos “imitar a una moto” como “cantar”)). ¿Quizá un juego musical? ¿Una aventurilla plataformera como la de Pepsiman? No. Desde luego, qué poca visión de futuro tenemos: ¿Qué lo peta hoy por hoy? ¡Los juegos de coches! Así, por algún motivo, decidieron ponerle un jetpack y hacerla correr con otros siete participantes en el que, probablemente, es el juego más innecesario de la historia del ocio electrónico: Crazy Frog Racer. Y si la idea de jugarlo es deprimente de por sí, solo podéis haceros una idea de lo terrible que es intentar hacerlo en la plataforma más desdichada de todas: La Nintendo DS.

BUAAAA, QUE ESTOY TO LOCA NEN

Y es que da toda la impresión de que, tras realizar las versiones de PC y PS2 con relativo esfuerzo (es un decir, claro), encasquetaron la versión de Nintendo DS a última hora al becario de turno, que la terminó en una tarde, durante la pausa para el bocata y sin revisiones posteriores, beta testers o versión beta en general. No se explica si no cómo el juego puede fallar absolutamente en todo, no triunfando ni ligeramente en ninguno de sus aspectos. Pero no quiero adelantar nada, porque lo normal es empezar por el principio. Sentir el cartucho metiéndose en nuestra consola. Ya no hay vuelta atrás.

Al encender la consola, el juego no nos deja ni un momento de clemencia. Mientras salen las productoras encargadas de asesinar el buen gusto, la rana de las narices no para de atronarnos los oídos con un aleatorio “biiiim bom bom bom borobombombobombom”. Léase cuarenta veces para intentar emular el sufrimiento del sufrido jugador que tan solo quería probar alguna alternativa a Mario Kart. Angelito. Recordad: Todo lo que os cuente a partir de ahora debéis imaginarlo con un “bim bim bombomborobombombom” de fondo. También puede uno apagar el volumen y poner a Iron Maiden de fondo, pero entonces, ¿qué gracia tiene el asunto?

El juego nos da la oportunidad, en su sosa y carente de vida pantalla de inicio, de comenzar una partida para un jugador, hacer lo propio con el multijugador (porque, ya sabéis, ¿quién no querría comprarse otra unidad de Crazy Frog Racer para poder competir contra un amigo?), récords y opciones, donde podemos seleccionar jugar sin sonido o sin música. Exacto: Las únicas opciones del juego son aquellas que podemos seleccionar manualmente en nuestra consola, subiendo o bajando el sonido de la DS. ¡Bravo!

Comenzaremos, para no ponernos el listón demasiado alto, en un nivel fácil. No quiero que la rana cantarina me gane y me vapulee la moral de buenas a primeras. Pero para ello tengo que elegir personaje de entre otros siete, además de la Crazy Frog que da nombre al título. Ojo, tengamos en cuenta que estos personajes han sido creados exclusivamente para el juego y que, se supone, tienen algo en común con nuestra bochornosa protagonista. ¿Queréis conocer a vuestros nuevos iconos del mundo de los videojuegos?

Pues aquí están los corredores que desplazarán a Mario y compañía de la élite de DS y del Olimpo de los personajes de videojuegos: En primer lugar tenemos a Ellie, un hada que va en moto, de forma totalmente aleatoria. Supongo que crearon el personaje y el vehículo por separado y, ya que tenían el modelado, intentaron juntarlo como pudieron. Es una práctica habitual: ¿Cómo creéis que nacieron las Lay’s Mojito? Más allá está Jack, un niño con jetpack y un bozal en la boca; Flash, un rapero en aeropatín; y Drone, un robot que corre en una especie de caja de cartón que, deduzco, intenta ser una nave. Es muy perturbador.

Si te lo pintan un poco y te dicen que es de Picasso, te lo crees.

¿Niños con bozal? ¿Robots en cajas de cartón? ¿Es que no hay una ley contra realizar videojuegos hasta las cejas de cocaína? En fin, los tres últimos personajes supongo que, al menos, se salvarán de la quema. Grim es el mismo modelado de Flash, pero al que le han quitado la cara para simular que es LA MUERTE. Sí, amigos. En Crazy Frog Racer, uno de los personajes es la muerte con aeropatín. Qué concepto tan extrañamente aterrador y atrayente. Michel es un chef bigotudo que viaja en limusina con un machete en la mano (¿el enviado de la muerte? Este juego tiene un muy extraño subtexto) y, finalmente, tenemos a Bobo, que, además de ser una definición del juego en sí mismo, es una especie de ninja en moto. Seleccionemos al chef. A ver qué pasa.

Ninguna sorpresa: El coche viene de serie y no podemos intentar cambiarlo, por lo que llega la hora de elegir una pista entre nombres tan atrayentes como “Playa del parque del este”, “Ciudad de arriba del sudoeste” (juro que no me lo estoy inventando), “Playa del parque del oeste” o “Cloaca”. Ante tal variedad, y por eso de homenajear al juego en sí mismo, veremos qué pasa mientras corremos en la cloaca.

Al comenzar la carrera podremos ver un vídeo de presentación de la pista, al mejor estilo Mario Kart, donde podremos ver los lugares por donde vamos a correr, como diciéndonos “¿Realmente queréis jugar a este juego?”… durante dos minutos sin música ni sonido alguno. Uno termina por dudar entre la posibilidad de que esto sea puro arte y ensayo vanguardista o de que, simplemente, el becario se olvidara de meter el sonido en la versión final. Y cuando uno ya está a punto. Y, cuando uno ya está a punto de desistir y apagar la consola, pensando que, en el fondo, a nadie le importa este análisis, llegamos a los corredores (Por cierto, solo hay cuatro. ¿Para qué gastarse el tiempo en intentar que se puedan ver ocho?) y la carrera empieza. Que emoción. Uy, sí.

Y es que la carrera en cuestión transcurre con un aburrimiento de manual: No sólo hay un camino a seguir del que es imposible desviarse, sino que es practicamente imposible caer, a pesar de que, durante los dos minutos de presentación de la pista, uno podría pensar que no hay bordes, como en la Senda Arcoiris. Por supuesto, hay bordes. FICTICIOS. Barreras invisibles que ayudan al jugador a que la experiencia sea, si cabe, más aburrida y horripilante.

Esto, sumado a que el camino se va creando bajo tus pies mientras corres por culpa de un terrible popping (algo que nos permite ver un fondo basado en casas flotantes y… la nada más absoluta) y que la música es el mismo MIDI de cinco segundos repetido una y otra vez, hace que, después de una carrera en la que es absolutamente imposible perder (más que nada porque no importa que te caigas, esperes a los contrincantes o  te quedes quieto media hora: Los corredores parecen esperar por ti, quietos, a que vayas y les ganes sin problemas), uno quiera volarse los sesos.

No es tan aburrido como parece, es peor.

Por lo menos, pensaréis, como copia del Mario Kart, tendrá sus objetos, ¿no? Bueno, no exactamente. Tiene SU objeto, recolectado en forma de monedas. Al juntar unas pocas, automáticamente podremos tirar una especie de arma que, al lanzarla, no hace absolutamente nada reseñable. De hecho, llamarlo “arma”  es bastante generoso, dado que se trata de una especie de bomba lapa que ni explota, ni sigue ahí en la siguiente vuelta, ni parece hacer nada a simple vista. Esto solo mejora por momentos.

Ya está bien. No se puede criticar un juego como este solo por el nivel fácil. Probemos el nivel difícil y divirtámonos de una vez. Y ya puestos, en vez de un recorrido normal, juguemos el primer novel del campeonato, para el que podremos correr en tres copas diferentes: Copa Baby, Copa Diversión y Copa Loca. Sabes que tienes un problema cuando los nombres de tus copas son más divertidos que el juego en sí. Vamos a ver qué pasa con la Baby, dado que las demás están bloqueadas.

Definición de "justicia divina" en un fotomontaje.

En cada carrera nos encontraremos con un circuito similar, casi sin curvas, en el que el misterioso arquitecto que crea la carretera bajo nuestras ruedas vuelve a hacer aparición: Uno no sabe dónde está yendo en ningún momento, pero eso no impide que quedemos primeros sin problema alguno. Y es que el nivel da lo mismo: Los contrincantes siguen esperándote si te paras, caerse es casi tan difícil como pasárselo bien.

Tampoco importa si quedamos primeros o últimos: Al final de cada copa no hay una entrega de premios, no hay un “¡Felicidades!”, no hay nada más que una clasificación de los cuatro competidores y un botón que te lleva, directamente, a la pantalla de inicio del juego. ¿El jugador? Que se joda. Si quería calidad, que hubiera comprado otra cosa. Aquí estamos a lo que estamos: A escuchar a ranas cantarinas y a ver raperos y clones de raperos que intentan pasar por ser la Muerte.

Al menos ya sé que, cuando me muera, estaré preparado para cualquier maldad en el Infierno. Peor que Crazy Frog Racer no puede ser.

El público lo pedía.

En otro orden de cosas, Nadieygris y yo nos vamos unos días de conciertos. Esto quiere decir que, se supone, os dejamos en las responsables manos de Hauclir. Pero yo no prometo nada. Mañana hay post, eso sí.

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comentarios
  1. Fosforo dice:

    Y yo opino que para ser “justicia divina”, ese cohete debería estar introduciéndose por el ano de la rana esta…

    • GredoIV dice:

      To por el ano de los creadores de la rana y el de los autores del juego…

    • mariods dice:

      De hecho no me parece apropiado llamar “Justicia Divina” a esa imagen, puesto que la rana incluso parece cachondearse de que el cohete parece…. parece su… ejem. Joder, ¿seré el único que ha malpensado?

  2. GredoIV dice:

    Sólo de leer el post lloro sangre…
    Dios mío xk dejas que la gente haga esto!!
    Jugarlo deve ser la peor tortura del mundo!!!!

  3. mariods dice:

    De este tipo de juegos siempre existirán. Siempre. XD Un juego hecho con prisas, para tratar de compensar una compra de derechos que necesitaba amortizarse cuánto antes, y que no tiene objeto alguno que el mero hecho de llenar las tiendas de “variedad” como creyendo que alguien tendrá huevos de comprar algo así teniendo cualquier título de Super Mario cerca.

    Buen y divertidísimo post. XDDD

    Aunque… ¿Crash poco carisma? ¿Menos aún que Sonic? ¿Menos aún que Link? ¿Menos aún que… cualquier personaje de Nintendo? ¿Cómo se supone que debemos medir el carisma de un personaje de videojuego, a no ser que sea un personaje de aventura gráfica? Lo siento, tenía que soltarlo, es superior a mis fuerzas. XDD

  4. Crash mola, en sus cuatro primeros juegos, claro. ¡Es un incomprendido!

    Mira que me encanta ver pelis malas, pero esto ya… uf! Un videojuego malo me hace sentir mal, me hace preguntarme cosas… voy a suicidarme, ahora vuelvo.

  5. Vrede dice:

    Y por eso no tengo una Nintendo DS. No me creo que hicieran un juego del bicho infernal. argh.

  6. S_Luis dice:

    Estremecedor documento. El problema es que muchos adolescentes habrán visto la rana y lo habrán comprado. Porque en mis años mozos recuerdo que, al menos por aquí, se puso de moda imitar al j*dido personaje con la boca. Su ruido infernal que a mí también me sacaba de quicio.

    Modas estúpidas en todas partes, y en España nos tocó la rana.

    Por lo demás, gran post, me he reído bastante 😀

  7. Chuck Draug dice:

    Lo peor es que hubo gente a la que sí le hacía gracia el puto bicho de los cojones. Aún recuerdo cuando la gente enseñaba el vídeo del “bicho azul con el pito al aire que hace ruidos de moto” y se creían que era gracioso. Yo nunca le vi la gracia. ¿Qué tenía ese engendro del caos para que algunos se rieran con él en vez de, no sé, sentirse molestos e insultados por su existencia?

    Y no es raro que engendros así tengan videojuegos igual de deleznables. ¿Nadie se acuerda ya de Hugo? Aparte de que Pepe Carabias le pusiera voz en su periplo por Telecinco, con Carmen Sevilla, su Telecupón y sus ovejitas, ¿qué tenía ese personaje, aparte de gastar el dinero de la gente por teléfono y luego hacer un programa para él solo, en colegios y aún más cutre? xD

    • mariods dice:

      ¡Diosss, Hugo! Maldición, engendro del pasado acaba de ser desbloqueado del lugar más oscuro de mi mente. XD
      ¿De dónde porras salío ese bicho? ¿Y cómo rayos se hizo tan popular como para que todas las tardes jugaran a su videojuego en el Telecupón? ¿Y exáctamente por qué esa bruja en plan Morticia Adams tenía fijación en la mujer de ese bicho que siempre la secuestraba?
      Bueno, debo admitir que le guardo cierto aprecio, más que nada porque pertenece a esa época en que empezaba a ver dibujos animados, y una vez participé en esa iniciativa de Tele5 de “Mandar dibujos de Hugo”.
      pdd: De pequeño llegué a tener el juego de “Hugo 2” para la Gameboy, y era particularmente horripilante. XD

      • ¡Ayudadme a rescatar a Hugolina!
        ¡Muerte!
        Un amigo de un primo mío (cuanto más lejos, mejor) se compró el juego para PC. Era exactamente el mismo juego que el que salía en el Telecupón. ¡El mismo!
        Se lo pasó a la primera…

  8. Lo peor es que, tras leer el artículo, me han entrado ganas de jugarlo… Quiero ver a los personajes en su máximo esplendor, aunque luego tenga pesadillas con ellos, y tal.

  9. Spike dice:

    Yo todavía miro el rss de El Blog de Randy esperando que haya una nueva actualización… iluso de mi. Por suerte acabo de descubrir el podcast de Normas de Equivocación, así que algo es algo!

    En cuanto al juego…. mmmmm, como decirlo, odiaba a este bicho con toda mi alma así que la única razón por la que me acercaría a un juego suyo es si se pudiese acabar con su insufrible vida y por lo que comentas ni siquiera se le puede echar de la carretera, así que no, no cumple con las expectativas del público. Normal su fracaso!