Carretera Perdida

Publicado: agosto 22, 2011 de Fosforo en Cine

Una tarde salía de ensayar con mi grupo cuando me encontré con mi amigo Pablo y algunos de sus amigos, que tenían plan aquella noche en casa de uno de ellos. Estuvimos un rato hablando y me propusieron unirme. Ni corto ni perezoso, me acople a su extraña misión: Ver Carretera Perdida.

Yo no conocía la película. Por lo visto, no era el único, pero la mayor parte de aquel grupito ya la había visto y aseguraban que era una de las películas más extrañas e incomprensibles del mundo. Compramos una botella de Martini Rojo, patatas fritas y Coca-Colas y nos metimos en el oscuro salón, nosotros frente a la obra de David Lynch. Nuestra ventaja numérica no sirvió de nada, fuimos vapuleados y derrotados por aquella infernal cinta cuyo argumento no logramos desentrañar. Y eso que nadie toco siquiera el alcohol.

Carretera Perdida adolece de muchos de los peores vicios de las películas de terror, o thrillers de estos que te quieren tener artificialmente en tensión. Pese a estar mejor resuelta que la media de ambos géneros, es inevitable reconocer que los primeros minutos dan casi risa. Quiero decir, todo es tan falsamente tenso, tan forzádamente incómodo, que da risa. Estos primeros 5 o 6 minutos, donde vemos a Fred Madison, un músico de jazz, que empieza a recibir extrañas grabaciones del interior de su casa en forma de cinta de video. Finalmente, en la última, se puede observar a Fred junto al cadáver de su esposa Renne.

Realmente Fred ha matado a su esposa, pero se evade constantemente para ignorar este hecho. Sin embargo acabara en la cárcel por el asesinato. Allí sufrirá de terribles dolores hasta que finalmente…un día los guardias encuentran a otra persona en la cárcel. No es Fred Madison, sino Pete, un chico mucho más joven que vive con sus padres (su padre parece tanto Sting…) y que acabara viviendo un romance con una bella mujer…que es exactamente igual que Renne, salvo que dice llamarse Alice.

Y rondando todo esto, un misterioso personaje sin cejas y de rostro inquietante que parece saber mucho, mucho más que el propio Fred, de lo que está ocurriendo. Y tan solo su presencia justifica la tensión de la obra. Dado que sus apariciones son muy medidas (y en un caso, algo forzada) resulta bastante incómodo que toda la película se empeñe frenéticamente en meterte el “mal rollo” en el cuerpo.

La banda sonora de la película es excelente, y el tratamiento visual (y en general, todo lo que es la dirección) es sensacional, como corresponde a un director ya curtido como Lynch y que además hace las películas directamente a su medida, de modo que no le debe costar demasiado que le salgan cosas tan redondas, a su excéntrico estilo, como esta. Pero todo el rato nos estamos enfrentando a los personajes rodeándolo todo de un exceso de contención, de misterio, de hablar entre dientes. La propia música, con temas de Rammsteim y de Marilyn Mason, busca eso mismo, tenernos alerta e incómodos sobre la butaca, como si el propio absurdo (aparente*) del argumento no resultase suficiente como para tenernos en el sofá por pura necesidad.

Y es que a medida que se iban sucediendo las cosas, un silencio casi sepulcral, alimentado solo por algunas risitas nerviosas cuando sucedía alguna de esas escenas inexplicables que rodean la cinta. Pocas veces he visto una película sin hacer comentarios y gracietas en torno a casi todo lo que ocurre en la pantalla, y aquella fue una de esas veces. Cada cual agarrado a su vaso de refresco, contemplábamos absortos aquel sinsentido de trama donde cada personaje era más desagradable que el anterior y donde el sexo resultaba más incómodo que gratificante.

Y eso que hay mucho sexo. No en vano la película tontea y acaricia el mundo del porno, pero un mundo mucho más lúgubre y peligroso, si cabe, que el ya de por si oscuro mundillo real de la pornografia. Unido a esto la cinta recorre de la mano un híbrido entre el cine de terror y el cine negro, de detectives y gangsters, donde un Robert Loggia salva la película con una interpretación que me recuerda mucho, muchísimo a Berlusconi. Y no solo porque la presencia de Loggia lo facilite.

*Hace tiempo un amigo me explicó una posible salida a esta película. Para los que no la han visto, o sencillamente prefieren dejar la incógnita de lo inexplicable, les aconsejo que no la lean.[SPOILER] Según mi amigo, Fred mata a su esposa, y trata de evadirse estando en la cárcel. Para ello, primero crea la fantasía de las cintas de video, del misterioso personaje, etc. Todo lo que vemos es la primera fantasía de Fred convicto, que tiene partes de verdad y partes de fantasía. Sin embargo, esa fantasía termina inevitablemente con él asesinando a Renee, de modo que fabrica otras, más intrincada, donde sale misteriosamente de prisión y vive otra vida siendo alguien más joven. Sin embargo, los fantasmas internos del personaje vuelven, apareciendo de nuevo tanto Renne (ahora Alice) como el misterioso personaje que es, al fin y al cabo, la conciencia de la culpabilidad de Fred que le persigue implacablemente para no dejar que en ningún momento llegue a estar completamente feliz.

[FIN DEL SPOILER]

En conclusión se trata de una película con luces y sombras, pero que vale la pena ver. Y hay que verla como la vi yo, con unos amigos, para poder comparar “las notas” y decidir entre todos que ninguna explicación es la correcta y que esta película es demasiado rara. Odiadla, despreciadla, y 2 años después, se puede volver a ver y experimentar de nuevo esa sensación de indefensión ante el cerebro de David Lynch.

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comentarios
  1. rokuruta dice:

    Has definido la película a la perfección, yo cuando la vi (también con amigos) me di cuenta que parece que este film disfrute viéndonos con cara de pasmo y de ” a ver si en la siguiente escena me explican algo”.
    Lo mejor que tiene el cine de David Lynch y sobre todo Carretera Perdida es que después de verla tienes que hablar sobre ella con los demás que la han visto, sacar conclusiones, e incluso quedarte con coletillas de la misma.
    En fin, es una excelente peli y me ha gustado como la has explicado 🙂

  2. Genial, tío, genial, has conseguido expresar lo que pretende esta obra de arte. Años después aún hoy en día surge muy de vez en cuando en alguna conversación con mis conocidos, por algo será.

    Lynch pretende eso mismo, reírse del espectador que no ve más allá y brindar una buena historia a aquellos que si saben leer entre líneas. Una vez que sacas conclusiones, hasta te parecen lógicas las películas de este director, es cuestión de saber ordenar las piezas.

    Si te ha gustado esta, entonces tírale a Mulholland Drive, la que para muchos es su obra cumbre, y no es para menos. Debe de ser porque su historia si que es algo más comprensible a la vez que lo bizarro entra en juego.

    Por otro lado no te puedes perder Corazón Salvaje, de lo poco bueno que tiene Nicolas Cage.

  3. mariods dice:

    Esta es una de esas pelis que me encantaron por su original y bizarra puesta en escena, así como su extrañísimo guión que, una vez llegados al final te da con un portazo en la cara de forma que te hace expresar: ¡CLAAAAAAAAARO, ESO ERA!

    Lynch se gana todos mis respetos como director de nivel gracias a que es uno de esos que nunca jamás han renunciado a su estilo propio, y ha sabido imprimir su personalidad e inquietudes (y mucho más) a sus pelis. Es un buen ejemplo de que el cine no tiene por qué estar ligado a una serie de normas de buen gusto o de interés. Lynch se limpia el culo con esas normas y demuestra que el cine no siempre tiene que ofrecérselo todo masticado al público: puedes contar una historia perfectamente coherente e interesante jugando con esas normas, cambiándolas a su antojo y logrando engañar al público para que se quede enganchado durante toda la proyección hasta que al final les recompensa con la mejor de las conclusiones (siempre y cuando hallas podido seguir el argumento desde el principio hasta el final).

    Gracias a toda su compleja telaraña de argumentos, extrañas secuencias y juegos duales, esta es una de estas pelis que merece mucho la pena ver una y otra y otra y otra vez. Porque cada vez te das cuenta de algo distinto, que te hace valorar la peli de otro modo. Mucha más gente merece comprender lo que representa el cine de Lynch, y no tacharlo como “el tío raro ese de la peli del tío con peluca gigante y su hijo espermatozoide.”

    pdd: Corazón Salvaje no pude acabar de verla porque la ví con mis padres y cambiaron de canal a los diez minutos, pero Mulholland Drive sí que la pude ver, y, como bien dicen, es fenomenal (eso sí, procura no verla con alguien que la monte cada vez que ve escenas eróticas, te quita totalmente la magia). 🙂