Los dibujitos de los noventa, animando lo inanimable (parte 2)

Publicado: julio 29, 2011 de Fosforo en Televisión
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Tenía pensado espaciar más esta segunda entrega de la colaboración de MarioDS pero el púlico estaba ansioso,parecer ser, por ver como Mario arremete contra D’Ocon, de modo que si os tenía una semana esperando, igual me muerde alguno por twitter. Disfrutad, y, por supuesto, felicitar a Mario por el éxtio cosechado. Un honor contar contigo.

D´Ocon Films

 En una España dominada por la BRB, que estaba vomitando sobre los cómics de nuestra infancia, realizando series de bajo presupuesto e interés más bien nulo (véase Historia del Futbol) o tratando de vivir a consta de los zombies de sus anteriores éxitos (véase El Nuevo mundo de los Gnomos), se alzó Antoni D´Ocon, un visionario que pensó que los niños aún no habían presenciado la verdadera cara del horror. Su empresa ganó popularidad con una tortura para los cinco sentidos conocida como Los Aurones, con un personaje, Poti Poti, que claramente te incita a lo que su nombre indica… pero fue una serie lo suficientemente popular como para financiarles la que sería su primera gran superproducción animada… y así empezaría un nuevo reinado del mal…

El lord tenebroso y su heraldo Darth Ñ.

Los Fuitis

Anunciada a bombo y platillo en su época (imaginaos lo que hace Antena 3 con sus nuevas series, pero peor) esta serie pretendía crear unos nuevos héroes para los niños, un rival digno para las Torgugas Ninja y cualquier otra amenaza de los sucios americanos. Y decidieron que lo mejor de todo sería convertir a los peores enemigos de los niños, las frutas y verduras, en los protagonistas. ¡Sí, señor, qué gran ide…! ¿Cómo?

En fin, la serie nos muestra un universo inquietante de personajillos divertidos y chocantes que juegan con lo fisicamente imposible de sus cuerpos y viven tranquilamente… ¡EN UN VOLCAN! ¡JOER, LA HOSTIA, PAVO! Y de hecho el primer episodio consiste en que el alcalde se da cuenta de que…hmmm… vivir ahí… casi que no va a ser una buena idea. Por lo que envía a sus mejores hombres, o sea, frutas, a buscar un lugar mejor donde vivir (digo yo… ¿no podían sus antepasados haber elegido otro sitio mejor para vivir, para empezar?)

La gran historia del poblado Fruiti

Como imaginareis, esto no es más que una excusa para presentarnos a los que se convertirán en protagonistas de la serie: Pincho, Mochilo y Gazpacho. Recalquemos a Gazpacho: fue un personaje Poochie. Pero de los más Poochies entre los Poochies. Si hubiera un Óscar al mejor Poochie… no lo ganaría porque los Óscar son una farsa. Pero en un mundo justo, lo ganaría de calle. Ya desde un principio te lo venden como el tío molón. Lo tiene todo: suelta chistes malos, es andaluz, se pasa todo el rato dando palmas y cantando y pone la nota humorística a TODO lo que pasa (¿He dicho ya que es andaluz?). De hecho, los demás personajes solo son un estorbo para que Gazpacho de rienda suelta a su repertorio de “gags” pésimos y fuera de contexto. Hasta tenía una canción que te metían a fuego en los oídos desde el primer episodio: “Gazpaaacho, Gazpaaacho, de los fruitis es el mejor” (de hecho es la canción que más se repite). Los guionistas tenían claro que Gazpacho TENÍA que gustarles a los niños. Y si no te gustaba, te OBLIGABAN a que te gustara. Porque, al fin y al cabo, la serie solo consistía en él, él, y él, alimentando su “ego piñesco” paulatinamente… sin darse cuenta de que, con ello, lo único que conseguían es que Gazpacho resultara cansino y ahostiable hasta la muerte.

¿Me creeríais si os dijera que esta escena aparece en TODOS los capítulos de la serie?

Ante tanto hombre ¡HU, HU, HU!, destacaba la presencia de Kumba, una fémina que daba el contrapeso triste y sentimental, al tratarse de una pobre niña que había perdido a sus padres y que trataba de encontrarlos infructuosamente (je, je, fruta). Lo más curioso de este personaje es su eterno atuendo: Daba igual que fueran a China, Francia o la Antártida, ella SIEMPRE iba vestida con ese taparrabos. SIEMPRE. Lo de esta niña no era normal, su metabolismo era contrario al del resto de seres humanos. ¡Otra niña mutante, como Evilina! Estos españoles son muy raros… Por otro lado. Los Frutis, gracias a su globo, podían viajar por TODO EL MUNDO, ¿y aún así Kumba no era capaz de volver con sus padres? ¿Qué porras significa todo esto? ¿Acaso esta niña QUERÍA quedarse con los Frutis? (Los que tenemos una idea oscura sobre Kumba tenemos una teoría, pero preferimos dejarlo a vuestra imaginación).

Niña, ¿por qué sigues desnuda a ese puñado de frutas? ¿Qué porras te pasa?

La idea inicial es buena, pero se fastidia por culpa de una animación horripilante, argumentos que parecían hechos con los piés mientras dormían y “gags” tremendamente repetitivos. No contentos con ello, la serie tenía momentos absolutamente surrealistas y bizarros que se me han quedado en la retina por lo absolutamente gilipollas que eran. La mejor: Gazpacho volando con seis plumas que roba a un dragón (sí, un dragón), que principalmente eran tres, pero que misteriosamente se convierten en seis una vez la piña se las pone. Pincho, en un hálito de raciocinio, pregunta por este detalle antes de volar con él ¿Explicación de nuestro amigo Gazpacho? “es que son mágicas y se multiplican”. Sí, amigos, estamos ante el clásico ejemplo de guión resuelto con un “Lo hizo un mago” en todo su esplendor). No lo he encontrado por Youtube, lo siento. Compraos los noventa y tantos episodios en DVD si os atrevéis.

BASKET FEVER

 

Los japos fueron pioneros en convertir el deporte en una temática argumental. Personalmente, Oliver y Benji no me llegaba a matar (Más bien Oliver asecas, pues Benji solo sale en los primeros episodios hasta convertirse en otro personaje Yamsha), me parecía una serie algo superficial y su protagonista me daba cierto asquito (Ale, ya lo he dicho). Aún así, hubieron otras series que desarrollaban el deporte desde un punto de vista con más posibilidades, ya fuesen cómicas o dramáticas, que me gustaban bastante más (Chicho Terremoto, Cinturón Negro…). D´Ocon Films pensó que el deporte sería una apuesta segura para captar a más críos impresionables (como yo), y optó por hacer su parte. Y esto se convirtió en Basket Fever.

You are ready for this, SUCKAAAAAAAA!!! Charara.. CHAN, CHAN, charan charara, CHAN, CHAN, charan charara…

¿De qué va esto? Pues tenemos a los Dinamics, un equipo de deportistas furry hasta potar, cuyos componentes son TODOS PERROS, aman el noble deporte del Baloncesto, entrenan todos los días, son colegas hasta la muerte, independientes y responsables, no fuman, no beben y no se drogan. Por otro lado tenemos a los Quebrantahuesos, detestan el juego limpio, sobornan árbitros, se venden fácilmente por dinero, comparten vivienda en una caravana vieja y asquerosa, beben, fuman (y seguramente Rapper se droga, y mucho, aunque eso no sale en la serie)… Tristemente, los deportistas reales se parecen más a los segundos que a los primeros (salvo por lo de vivir en una caravana sucia).

Como es normal, los Dinamics suelen ser derrotados por las argucias de los Quebrantahuesos, pero todo esto cambia cuando fichan a Michael Jord… perdón, a Hooper, un saltamontes guiri y bastante lamentable pero que es un as en el baloncesto. Nada más formar parte del équipo, los buenos empiezan a ganar partidos como locos, mientras los malos se preguntan “coño, cómo lo harán, cuál es su secreto…” ¡COÑO, ES UN PUTO SALTAMONTES CON ZAPATILLAS NIKE! Por lógica, estos tíos van a ganar siempre. Y con esto nos metemos en el tema recurrente de las series de deportes que más odio (tanto aquí como en Oliver y Benji): la idea de que UN solo personaje se convierta en el jugador más importante de todos. Deberían enseñar a los niños que el deporte es un juego en equipo, y que nadie debería convertirse en el eje central de un grupo, pero no; lo importante es mostrar como el protagonista es la hostia en bicicleta, y que el equipo estaría totalmente jodido si no fuera por él. Con esto, los Dinamics se convierten en… qué puñetas, se convierten en un equipo más realista. De hecho el problema de esta serie es que es demasiado realista. Hasta en el tema del comportamiento de los jugadores tras un partido:

Ante todo, deportividad en el campo. Que no se diga.

Lo más denunciable de la serie es, como en Los Fruitis, la repetición: tan solo los cinco primeros episodios eran realmente auténticos. Todo lo siguiente no es más que reutilización de los mismos patrones, argumentos e incluso escenas. Es común el reciclado de escenas repetidas de otros episodios debidamente editadas y aderezadas para tratar de formar un argumento coherente. Cosas como ver a un tío con traje y corbata (que en un anterior episodio era un importante manager deportivo) que ahora entra en la panadería de Sargent diciendo “esto es un atraco” dándose posteriormente cuenta de que no tiene nada que hacer ahí porque se ha olvidado la pistola en casa (¿¿¿¿?????), son el pan nuestro de cada episodio. A esto no ayuda la aparente degeneración de argumentos, que pasan de cosas como los Quebrantahuesos engañando a Hooper con un disfraz de Saltamontes sexy (viva el humor marca Chuck Jones) hasta fantasmas que poseen el campo de baloncesto y hace perder a los protas. La leche, si el Alcoyano pudiese inventarse esa excusa cada vez que pierde un partido… Por cierto, el episodio de la saltamontes sexy tiene su miga. Uno de los malos se llega a rebanar un dedo propio por error para hacerle creer a Hooper que la saltamontes sexy está siendo despedazada. Como suena.

 

Ejemplo de reciclado de escenas. En la serie original se ven cosas mucho peores.

Sylvan

Dado el (aparente) éxito de Basket Fever al usar furries jugando al Baloncesto, a alguien de D´Ocon se le ocurrió otra genialidad digna de Da Vinci: ¿Por qué no hacer que los furries protagonicen una historia épica medieval? Y así, como si todas las decisiones de D´Ocon se tomaran en un bar de copas, surgió la siguiente blasfemia a los ojos de Dios de esta productora: Sylvan.  Esta serie nos ofrecía las desventuras de un zorro forajido, aventurero y medio sarasa, que de algún modo mantenía una relación de amor-odio con Diana, la princesa de un reino pizpireto. Por otro lado, el rey Carlos (qué adecuado) vive en constante amenaza por un malvado jabalí y una cabra loca hechicera que pretenden hacerse con su trono… obviamente, estamos ante una animalización de las leyendas artúricas… pero… ahora en serio. ¿NADIE SE HA DADO CUENTA DE QUE SYLVAN ES LINK, PERO EN ZORRO?

Y así los furries heredarán la tierra.

De hecho, podemos encontrar muchas pruebas de que la empresa D`Ocon se inspiró extremadamente en la poco conocida serie estadounidense basada en los videjuegos de Zelda, más concretamente en la estética y caracter de personajes: Sylvan comparte con Link gran parte de su carácter altivo, valiente y repelente en cierto modo, aparte de su relación con la princesa (de hecho solo le falta decir “Well, excuuuuse me, princess”); Diana es tan guerrera, inteligente y en cierto modo borde como Zelda; el rey recoge varios aspectos (aparte del subnormalismo profundo) del infame monarca del CD-I de Zelda (“Mah boy”), y el villano… joder, es que es  Ganon. ¡Es el puto Ganon!

Pero me voy por las ramas… sobre los argumentos, podríamos hablar del primer intento por parte de D´Ocon por hacer un producto más asequible para adolescentes, con argumentos más complejos y serios, basados en la mitología medieval, la leyenda clásica, el honor de la batalla… esto redime a la serie, pero, nuevamente lo echa todo a rodar con un tipo de diseño y animación chungo, repetitivo e irreal. Por otro lado, qué decir de las expresiones de los personajes. Si ya en las anteriores los personajes parecían medio dopados y sodomizados, en esta los personajes son prácticamente de granito puro. Cada personaje tenía tres expresiones posibles: alegría, furia y tristeza, sin términos medios, todas ellas repetidas sin orden ni concierto a lo largo de toda la serie. Eso conllevaba que en muchas ocasiones Zelda… este, Diana mantuviera una sonrisa de gilipollas cuando estaban a punto de quemarla viva, o que Lynk… digo, Sylvan cambiara rápidamente de la inmensa alegría a la furia ciega en el tiempo que duran dos planos. Si no sabes dibujarle expresiones a un furry, no dibujes furries. Y punto.

Para que os hagáis una idea de la amplia gama de registros de los personajes. Así posaban los protas cuando hablaban de recuperar el trono, luchar contra Ganon, o sobre sexo. En serio.

http://www.youtube.com/watch?v=Q4Da7ut-cAk

pdd: Con todo, hay que reconocer que la canción de la Intro es ÉPICA.

Detective Bogey

Esta serie no pertenecía a la lista D´Ocon Films, si no a una productora afluyente de corta vida conocida como Neptuno Films (que aún así, tenía muchos puntos en común con ella). Aún así, no quería dejar pasar la oportunidad de hablar de esta serie. ¿Por qué? Porque, personalmente, la considero LA MEJOR de todas las series españolas de los noventa. Sin exagerar ni un ápice.

Dejando claro el origen de la serie. El de en medio de los Chichoooos…

En esta injustamente olvidada serie, los insectos habían dominado el mundo, fundando una utopía que guardaba cierta relación con las novelas negras, en una estética deprimente y violenta muy similar a la de Eliott Ness. Bogey era el protagonista, un gusano detective privado pasota y experto en atraer problemas al que le ponía voz Antonio García Moral ¡KEVIN SPACEY, JODER! y que usualmente se enfrentaba al reinado criminal instaurado por el temible Siniestro, un maquiavélico mosquito. Tenía como rival a una simpática gusanita llamada Pit, de carácter seco y muy temperamental, de la cual, muy en el fondo, estaba enamorado… sin olvidar al comisario y al caracol oficial de policía (cuyos nombres no recuerdo), un par de gilipollas que nos demostraban el lado más incompetente del sistema, estrellando un coche patrulla a cada episodio (en ocasiones hasta dos, creo que tres era su record). Era una serie de tono muy humorístico, gran parte de sus gags eran puras referencias a los cómics españoles de Bruguera y le añadían una atmósfera épica y aventurera muy atrayente. Como imaginareis, cuando un servidor era un crío, esto representaba TODO lo que le gustaba de los dibujos animados resumido en una sola serie.

Ese rechinar de dientes, esa mirada psicópata… Esto es amor, coño, AMOR.

Por supuesto que, como toda serie española, tiene infinidad de errores: la animación, aunque mucho más fluida que los anteriores referentes, seguía teniendo errores de continuidad y vergonzosos movimientos ilógicos y desafiantes a la lógica física; adolecían de muchas repeticiones de escenas, sobre todo en las escenas de diálogo (aunque se compensaba con argumentos diferentes que siempre cambiaban). Qué decir de las escenas de diálogo… de hecho, la serie rebosa diálogo por todos lados. Es como si Quentin Tarantino hubiese dirigido Los Diminutos: Veinte minutos de desquiciantes conversaciones para, repentinamente, meternos cinco minutos de pura casquería y destrucción. De hecho, en otras circunstancias, consideraría esto un fallo, pero lo dejo pasar, pues de hecho estos diálogos ayudaban en gran medida al desarrollo de los personajes, a conocer mejor su personalidad e incluso a ampliar su carisma. No recuerdo a nadie de la serie que odiara especialmente: todos los personajes me resultaban igual de entrañables debido, obviamente, a este nivel de identificación que acabas sintiendo con ellos tras tanto tiempo oyéndoles hablar de sus asuntos personales.

Solo les faltó hablar sobre lo locos que están los europeos por servir mayonesa en los Mc Donalds “¿Le ponen esa mierda a las patatas?”

Aparte, la serie tenía momentos ciertamente oscuros, a lo Sin City (salvando las distancias): tenía escenas subiditas de tono (el prota pillado en bragas con bellezones, como manda el canon de la novela negra); escenas de puro bondage (Pit, aún por su carácter, solía prestarse mucho a ello); violencia extrema (las hostias que se daban eran de antología, mucho más naturales y fieles al estilo Ibáñez que la… arggg… otra serie); y la traición entre compañeros era tan usual que hacía que los límites entre lo bueno y lo malo se tornaran mucho más difusos (algo que agradezco en cualquier serie es la filosofía de que no todo tiene que medirse entre negro o blanco). En conclusión, esta serie, que fue muy mal tratada por la televisión y que no logró tanta popularidad como las anteriores, es para mí de lo mejorcito que hemos dado los españoles en cuanto a animación, y no le sentaría nada mal que se le diera un empujoncito a día de hoy (en forma de reposición, remake o incluso película), porque lo merece.

¿Quieren darle una nueva imagen? Señores de Neptuno Films, e aquí mi propuesta (lo que dice el personaje de la derecha es una referencia que solo entenderemos yo y aquellos privilegiados que hayan visto un episodio muy específico de esta serie. Los que no… prrrt, ale).

En conclusión: si algo nos sobra a los españoles son buenas ideas e imaginación. No ha sido hasta hace relativamente poco que hemos logrado cierta relevancia en materia de animación, y ha sido gracias en gran parte al sector infantil (Lola y Virginia, Pocoyó…). Aún así, cabe recordar que todo esto fue posible gracias a una dura evolución, que nos trajo notorios éxitos, y también notorias cagadas. Pero vale la pena recordarlas, porque simbolizan el ideal de una época, un concepto que de algún modo nos encandilaba de niños (por mucho que hoy en día no le veamos el sentido). Cabría preguntarse cómo hubiesen sido estas series de contar con un mayor presupuesto y una mayor dedicación por parte de sus productoras. ¿Hubiesen sido mejores? ¿Se hubiese puesto en evidencia mucho más su ridiculez? o lo que es más importante: ¿Mortadelo y Filemón podrían haber llegado a tener una serie REALMENTE BUENA de dibujos animados? Tengamos en cuenta que la que está considerada como una de las mejores series españolas actuales va sobre un crío de mono azul que vive en la zona de entrenamiento de Goku con un elefante medio mongolo y un pato con sombrero. ¿De verás os parece tan absurda la idea de una serie sobre frutas vivientes? Reflexionemos.

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comentarios
  1. Valerian dice:

    ¿Y aquí no hay ningún comentario? O_o

    Pues a mí este artículo me ha gustado.

    Y sí, si piensas seriamente hay muy pocos argumentos de series infantiles con un mínimo de sentido.

  2. Chuck Draug dice:

    ¿Ha aparecido de repente el artículo de Mario o qué? ¿Cómo es que no lo vi ayer? O_o

    Ah, D’Ocón, maestros de la repetición y del asco. Trataban de ir de originales, de querer acabar con los yankis invasores y con la amenaza amarilla… luego vimos que ellos eran los invasores y la amenaza que nuestros cerebros temían. Y empezaron duro con los Aurones. ¿Por qué la gente los recuerda con cariño? Yo nunca los recordé con cariño.

    En los Fruitis, ¿hay episodio en el que NO salga Gazpacho? No recuerdo ningún episodio en el que no saliera la piña esta. Podías prescindir de Mochilo, de Pincho e incluso de la niña (Kumba, típico personaje para que los niños se identifiquen con algo… no alguien, sino algo), pero de Gazpacho no. Tenías que verlo sí o sí. A eso añadir que ¿de qué parte de Andalucía es Gazpacho? Tiene una mezcla de acento sevillano y cordobés (aunque debería ser este último visto el sombrero que gasta), pero es que te da hasta la sensación de que bien podría ser un charnego y funcionaba igual.

    Basket Fever la has definido perfectamente: la típica serie de deportes en la que sólo importa que el protagonista sea bueno y que sin él el resto del equipo sobra. En Oliver y Benji hasta lo sabían, por eso puteaban al imbécil de Oliver… aquí con el saltamontes igual. Y ya de paso, viendo los diseños de personajes, estaba claro que hacían apología de los furries. ¡Tú no puedes vestir a una perra como una puta y creer que alguien se pondrá palote con eso!

    Nunca pensé en la relación Sylvan-LoZ, pero ¡es que tienes razón! Tendría que haberlo supuesto con el villano, que hace que el Ganon de la serie animada y de los juegos de CD-i parezca un tipo digno. Y el intento de hacer algo más serio y menos infantil se agradece, pero en D’Ocón ni tan siquiera el intento se salva. Esta serie perdía todo elemento de seriedad con personajes de cartón piedra que hacían que no pudieras tomarte en serio nada. Absolutamente nada.

    Neptuno Films fue el intento de dignificar el trabajo de D’Ocón, pero de eso sólo salvaría, como bien haces, Detective Boogey. No era una maravilla, tenía fallos como el resto de producción d’oconesca, pero lo compensaba con historias entretenidillas y personajes con carisma, lo que hacen que se salve de la quema de la que no se salvarían siquiera las coproducciones de D’Ocón con otros estudios europeos más dignos.

    Y hay muchas series que han quedado fuera, como Delfi o aquella del perro que tenía una pulga de amigo… En fin, basura, basura y más basura. Con la de cosas buenas que han salido de tierras catalanas, ¿por qué lo peor que han tenido es D’Ocón?

    Y… espera… ¿Lola y Virginia ha tenido algo de relevancia? Supongo que la detective de cuentos (que es del mismo estudio) sí, y Pocoyó por supuesto que ha tenido éxito, pero ¿Lola y Viriginia? Antes pensaría en las Tres Mellizas o en su Bruja Aburrida, la verdad.

    A la pregunta de “con mayor dedicación y dinero, ¿habrían sido mejores las series puestas a parir?”. La respuesta corta: sí, incluso las cosas de D’Ocón. La larga y con matices: habrían sido mejores, porque habrían destinado a más gente a refinar tanto guiones como animaciones y diseños, pero aquí, donde podemos ahorrar para el trabajo y luego malgastar para vicios, eso no habría funcionado en los 90.

    • nadieygris dice:

      Pues la verdad he subido antes la entrada y ahora me he metido a ver y aparece como la penúltima en subirse inexplicablemente 😄

    • Red bat dice:

      “Lola y Virginia”, como mucha animación nacional, han tenido mucho más éxito, apoyo, e incluso financiación, fuera de las fronteras que en este agujero. De hecho Pocoyó triunfó por el extranjero antes de venir a España, ya que creo que las perras las pusieron los de fuera. Creativamente no somos malos, pero no se invierte una mierda y mucho menos se sabe sacarle beneficio.

    • mariods dice:

      Te has encargado de hablar de TODO lo que a mí me ha faltado. Gracias, Draug. 🙂 Si esque hay mogollón de temas de los que podría haber hablado, pero no pude por cuestiones de espacio… (aún me hubiera dado para un tercer post, pero sería infringir las reglas del mes de los invitados).
      Y dije Lola y Virginia como podía haber dicho Las Tres Mellizas, o Tom (¿Tom…? Bueno, sí, Tom); o Sandra, detective de cuentos… era más que nada un ejemplo. 🙂

  3. Gracias, de corazón, por rescatar Detective Bogey del rincón de mi mente donde estaba ahogándose.
    Me encantaba esa serie…

  4. Red bat dice:

    Sé la referencia de “¡¡Siniestro, Siniestro!!” Es el teléfono. EL PUTO GAG DEL TELÉFONO. Dónde los secuaces de Siniestro le iban a llamar desde una cabina. “Entra ahí y llama al Dr. Siniestro.” “¡SINIESTRO, SINIESTROOO!” ,”Noo, con el teléfono”. XDD De lo poco que recuerdo de Bogey era ese gag porque retorcía la tuerca de un chiste chorra hasta el límite. Eso y que al final Bogey se quedó con la chica, de la que por cierto no recordaba el nombre. Pero si hay algo que recuerdo y tu no. El nombre de los polis. La babosa idiota se llamaba Rayo y el comisario creo que no tenía nombre, era el “Comisario” a secas. De la mariquita amigo de Bogey no recuerdo su nombre, pero creo que era un soplón y jeta en plan Vázquez o algo así. No, no llega al nivel de cagadas y copia de Los Fruittis (de los que poco se puede decir después del artículo de Viruete) o Delfy. (De esa serie, como en todas, salvas a los malos quemando al resto del reparto. Los tiburones tenían su aquel, pero el Capitán Vinagre era un Dios. (Y el canguro daba por saco) Esa seríe era la bosta enteramente. Salvo a los malos, como ya digo.) “Basket fever” recuerdo que intentaban ir tan de molones que daban arcadas y todo.

    • mariods dice:

      Tío. Te amo por este comentario. XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

    • Doll dice:

      Ayyy madreee q yo tb m acuerdo mucho d aquel chiste d la cabina d teléfono, además los 2 secuaces d Siniestro eran mis personajes favoritos, m moría d risa con ellos, uno era muy tonto y provocaba desastres allá donde iba y el otro pobre m daba “pena”, siempre se llevaba las hostias de todo el mundo, las que provocaba el compañero y las que repartía Siniestro, era 1 serie q m encantaba pq es verdad q tenía diálogos muy buenos y era más “adulta” q otras series, con las tramas policíacas, algunos puntos sexuales y la violencia de las bombas, los disparos y las soberanas palizas que se metían. En cuanto a los Fruittis, me acuso: me gustaban, en mi defensa debo decir que era muy pequeña, empezaron cuando yo tenía 3 años o 4 recién cumplidos, y aunque la animación es 1 mierda, también es verdad que tiene buenos valores y todo eso; en cuanto a Delfy, se estrenó poco después y me suena que la echaban por el verano… y la verdad que la veo siguiendo el rollo Fruittis, muy inocentona infantiloide(di tú q con mis 5 años recién cumplidos era normal q viera eso), con tintes de ecologista, donde la verdad q el capitán Vinagre era la hostia, sus frases eran buenísimas, aunque se notaba un huevo que utilizaban muchas veces los mismos escenarios(q por otro lado eran bonitos para mí)para los Fruittis y Delfy, el polo era el mismo XD. Basket Fever la veía pero no mucho, no me daba mucho más.

  5. Fadri dice:

    El problema de Bogie, y uno de los motivos por el que no se recuerda mucho, es precisamente porque no es ORRIVLE como los Fruittis.
    Es igual que lo que pasa con los webcómics, los hay que son tan horrendos que los recordamos y reconocemos por su horrendez. Los que no llegan a buenos, pero tampoco hacen llorar sangre a tu cerebro, pues quedan escondidos entre la jungla, irreconocibles. 😛
    Pues con las series de dibujos igual. Sería una de las mejores series de animación española en los 90, pero al ser sólo “mediocre”, las que recordamos son las series no españolas, que eran mejores. 😄

  6. Platov dice:

    ¡Ja, ja! Muy buenos los artículos, Mario.

    Si crees que no los españoles no podemos hacer algo peor en animación, mírate “Sally McKay”. Si te atreves.

  7. Platov dice:

    ¡Ja, ja! Muy buenos los artículos, Mario.

    Si crees que los españoles no podemos hacer algo peor en animación, mírate “Sally McKay”. Si te atreves.

    • Red_bat dice:

      “Sally Mckay” o “Jenny Justice” es LA SERIE. Lo tiene todo: Animación tradicional, animación tipo flash, animación en 3D. Y lo mejor. TODO A LA VEZ Y A LO CHANO. La pillé de refilón con un colega y las risas y el despiporre fueron de órdago. Sólo fueron 10 minutos cortos, pero más que suficiente para decir BRAVO.

      • Platov dice:

        Estas siendo sarcástico, ¿verdad?
        Es que soy muy malo a la hora de pillar el sarcasmo.

        • mariods dice:

          Hombre, si Red_bat afirma que se ríe y se despiporra con una serie que (se supone) es de acción, seria y compleja… pues sí, creo que es sarcasmo. 😄

          • Platov dice:

            Es que es recordar esa serie y entrarme escalofríos: animación a saltos, personajes sin ningún carisma y personalidad, esas calles llenas de coches que parecen cajas de zapatos pero ningún peatón y los chistes malos, malísimos. ¿Y el mal uso de las onomatopeyas? ¿Acaso un puñetazo normal y corriente cuena como una explosión nuclear?

  8. Neyebur dice:

    ¿Donde hay que firmar para que vuelva Boogey!
    Me hubiera encantado ver el análisis de Las Tres Mellizas ¿Qué pasaría si esas crías se metieran en una novela seria como la historia de Jack el Destripador?

  9. Vrede dice:

    Ains, basket fever era HORRIBLE. Una arcada en forma de serie porque no llegaba ni a vomito. Mi mayor deseo es que se murieran todos con alguna bomba. “Con basket fever so…” No puedo continuarla, argh. Grande Mario.

  10. Darkor dice:

    Con estos dos artículos Mario acaba de resumir la mayor parte de mi infancia en los dibujos animados.
    Por fotuna apenas recuerdo nada de esas series, salvo que me gustaban. Sobre todo Sylvan (de hecho tenía una figurita de goma de Sylvan, que aún concservo), hasta que la ví hace un par de años y aguanté menos de 5 minutos, durante un combate tenían 3 MOVIMIENTOS DISTINTOS, SÓLO 3.

  11. Me pongo a pensar en más series y creo que las has nombrado todas, aunque sean de pasada, o al menos a las que más se quedaban muy dentro. Fadri tiene razón, recordamos lo más cutre en parte debido precisamente a esa repetición constante, obviamente de tanto ver esas escenas y movimientos, se te queda grabado. Creo que esto era una especie de truco para no borrar la serie de la cabeza y hacernos creer que nos gusta, aunque creo que le estoy dando méritos inexistentes a estos señores productores…

    Bogey tenía mucho potencial, una pena su desaparición. Y el chiste ya te lo comenté jaja, lo recordaba con el botón del ascensor (reciclando gags, vaya), y ahora me ha venido a la mente lo de la cabina xDD ¡Siniestrooo!

    De Sylvan molaba más el merchandising xD Pero ahora que nos abres los ojos con la referencia Zelda… ¡ha ganado puntos! Ya sabes mi pasión por estas curiosas cutrerias… jaja

  12. donhurtado dice:

    Si sacamos basuras de D’Ocon sería un no parar. Esos colores chillones, esas animaciones a trozos… pero lo peor de todo es que encima hizo un programa contenedor para la tele pública, TPH Club. Y que las mierdas de Super Eñe, el canguro o Paloma Lago cobrando pasta por contar cuentos le duraron ¡cuatro años!

    Y si, Bogey fue absolutamente incomprendida.

  13. Lograi dice:

    En momentos así me alegro de ser más viejo que todos (o la mayoría de) vosotros…

  14. Umbriel dice:

    Se te ha olvidado una de las aberraciones de D’Ocon, creo que posterior a los Fruitis, Delfi, era tan mala como la primera.
    Y… ¿para cuando una entrada con las grandes series de animación olvidadas de los 80 y 90? Me refiero a las que ni se han repuesto en alguno de los multiples canales temáticos del TDT, ni que se haya ripeado y se puedan bajar, como por ejemplo, la adaptación al anime de Peter Pan -Peter Pan No Bouken creo que se llamaba en su versión original o algo así-, o La Patrulla Galáctica -de la que adoraba y adoro su opening-, por mencionar algunas.

  15. Spike dice:

    Sí señor, ya era hora de que alguien le hiciese justicia al Detective Boggie. Siempre que salen conversaciones de dibujos animados de cuando eramos pequeños la gente me mira raro al hablar de esta serie porque nadie se acuerda de ella.
    En cuanto a los Fruitis, Mochilo es el único que sigue con nosotros actualmente ejem ejem xDD

  16. Guille dice:

    El comienzo de la canción de Basket Fever con el coche de policía estrellándose absurdamente me encanta.