Los Miserables

Publicado: julio 16, 2011 de nadieygris en Música, Opinión

Desde hace ya dos días puedo vivir habiendo tachado de mi lista de cosas que tengo que vivir, sentir o haberlas sufrido de cerca antes de pensar en irme a otro barrio. Por tonto que parezca mi nueva experiencia no es otra que la de asistir a un musical por primera vez y desde luego varias cosas he podido sacar de la experiencia como para venir aquí a dar el coñazo y compartir los grandes pros y los insalvables contras que da de si Los Miserables en Madrid a dia de hoy.

Antes de meterme de lleno con todo lo que significo como musical la obra, he de confesar que aun tragándome muchísimos libros al año y amando de manera especial la novela y todo lo que tenga venir del Romanticismo europeo, no he leído Los Miserables de Víctor Hugo, por lo tanto la historia que vi adaptada no se cuantas cosas se deja o cambia respecto a la novela original.

Aunque hay unos personajes principales específicos, el musical de Los Miserables no olvida la radiografía que hizo Víctor Hugo al pueblo francés de mediados del siglo XIX, vemos pobreza, luchas revolucionarias y todas las penurias que se podían vivir en aquella época y que por lo menos sirven para saber que el echar en falta lo que se vivía siglos atrás no ofrece cosas mejores a las que hoy en dia pasamos. Aparte de todo esto, la historia se centra en Jean Valjean, un expresidiario que intenta con sus actos llegar al final de su vida con la conciencia mas tranquila que la de un perezoso. En el camino tendrá que huir de Javert, un inspector que no cree que Jean haya dejado de ser un criminal entre otras cosas porque escapo de la vigilancia que la libertad condicional le imponía. Toda este Atrápame si Puedes a la francesa, va unido con la historia de amor que viven un estudiante revolucionario y la hija adoptiva de Jean, Coserte. El resto de la historia son los pequeños sucesos que dan un sentido completo a la historia y suponen el papel más importante en la ambientación.

El primer gran punto a favor del musical que puedo dar es el montaje de todas las escenas, los personajes que  componen el coro de las canciones, las acciones que tienen que realizar todos ellos y joder, las veces que consiguen hacer que te metas hasta el fondo en la ambientación. Los decorados son los más impresionantes que he visto yo en un escenario y espero poder verlos tan buenos o mejores algún dia ya sean en otro musical o en cualquier otro tipo de espectáculo. Los efectos especiales de humo, luces e imágenes juegan bastante bien y a diferencia de lo que ocurre mas a menudo de lo que debería no estorban ni ensucian la obra.

A partir de aquí las interpretaciones a nivel teatral no se ni evaluarlas como profesional ni al nivel de un critico que pierde pedantería por la culata. Los actores conseguían acercarte a la historia, los personajes evolucionaban y si nos ponemos a hablar de expresiones faciales solo puedo decir que soy capaz de encontrar a Wally pero estaba lo suficientemente lejos como para no diferenciar todos y cada uno de los gestos que hacían los actores. De las voces no encuentro queja ninguna, cada voz daba lo que se pedía de ella y todas ofrecían características individuales.

La música, principal protagonista de estos espectáculos consigue lo que a veces no logra un concierto de orquesta, emocionarte sin ofrecer prepotencia en cada una de las notas, los músicos funcionan por y para la obra y aunque las melodías siguen siempre una de las dos o tres bases que había, saben diferenciarse. Las letras convencen, aunque no sean la novena maravilla en rimas, pero creo que ni la exigencia de Fosforo les pondría muchas pegas.

Y hasta ahí lo mejor del musical de los Miserables y de mi experiencia allí, no soy un experto en la materia por lo que muchas cosas puede que simplemente me impresionaran tanto como a Alejandro Sanz “descubrir” lo que hace la SGAE. Pero como todo o casi todo en esta vida, hay pegas y no son muchas, pero se que son constantes en casi todos los espectáculos de hoy dia y no mejor que nunca se olvide nadie de que siguen ahí.

Entre ellas el precio abusivo y clasicista que hay entre una fila y otra, en algunos casos de 10 o 15 euros por un par de metros. Si esto siempre es así y coño, no me coge desprevenido pero las cosas como son. Lo segundo es el precio no ya de la butaca si no de todo lo que encuentres dentro del teatro. Lo tercero es la restricción de hacer una maldita foto del final de la obra, para recordarte que eso esta mal tienes a tu disposición una azafata que te apuntara con un puntero láser al que solo le falta la pistola enganchada y el acompañamiento de una amenaza del estilo “Si yo fuera tú, me metía esa cámara por el culo”. En definitiva, el peor punto del musical y creo que en norma general a casi todos es la sensación de escaparate que da todo lo ajeno a la representación.

Como punto final a todo este conjunto de pensamientos, solo añado que espero que no sea la última vez que vea un gran musical, que el que todavía no lo ha hecho lo haga sin miedo y que desde luego Los Miserables es una de las grandes obras que deambulan por los escenarios. Creo que en la misma línea me falta solo asistir a una opera o una zarzuela para darme por satisfecho. A disfrutar del dia que es sábado y la calle espera.

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comentarios
  1. accmc dice:

    La verdad que este musical me gustaría ir a verle, y por lo que dices debe de estar muy bien.

    De las cosas que no te han gustado de este musical, en efecto, ocurren en todos los musicales y en todas las obras de teatro…se aprovechan de los espectadores en el precio de las entradas y en las cosas que venden en el interior del recinto, y la verdad que si pusiesen más baratas las entradas a los musicales yo iría más a menudo…
    Lo de las fotos yo lo veo lógico, no puedes estar haciendo fotos ni videos durante una representación, ya que se podría realizar una copia idéntica del vestuario, decorado o incluso del guión de la obra…o no? ya si me dices al final de la obra…bueno, yo creo que si te deberían de dejar, es más, yo he hecho fotos en musicales cuando ya han finalizado y no me han dicho nada.

    Yo también, al igual que tú, invito a que todo el mundo a que asista a musicales, y si puede ser a alguno que represente grandes obras como esta, porque es una gran experiencia y disfrutas muchísimo 😉

  2. Chuck Draug dice:

    Aún tengo que ir a un musical en directo y disfrutarlo… aun así, el tema de lo que rodea al musical, lo que no es la obra en sí, parece que, por lo que tengo entendido, no es exclusivo de Los Miserables, sino que es cosa de todos. Pero siempre descubres algo nuevo: aunque lo de los precios lo sabía, lo de que ya te “amenacen” con un puntero láser sí que no lo sabía… 😛

    Y no eres el primero que ha visto el musical y le ha gustado (contras aparte). Aunque en mi situación actual, ya tengo que ir con cuidado con los caprichos y otros…

  3. Vrede dice:

    Primer error: no haber leído el libro. Muy mal. Latigazos en el escroto.

    El tema de las fotos…Qué quieres que te diga, es cuando finalizan los saludos el momento para poder sacar fotos al finalizar la obra y no antes. Una cuestión de respeto a los actores, no bombardearlos a fotos con flash (imagina que todos sacan su camarita a inmortalizar el momento, asfixiante).

    Sobre el precio…Ehm, no. No es una cuestión de filas. No es lo mismo el precio de platea que el de palco, evidentemente. ¿Abusivo? Lo dudo mucho. A mí me parece que siendo cómo es la obra y teniendo en cuenta la interpretación de los actores, es un precio más que justo. No hablamos de una película, no. Estamos ante el trabajo que día a día tienen que hacer, esforzándose al máximo para entretener. Además, no todos los días uno va al teatro, motivo que refuerza en mi opinión el precio de las entradas (y yo pagué dos, pues invité a mi novia a verla).

    Por lo demás, sí, una obra como la copa de un pino, sublime. unos actores que dejaron boquiabierto a más de uno y que a mí me emocionaron en varias escenas. La puesta en escena es sobrecogedora, las canciones…Dios mío, qué master piece.