Para un premio que nos parece bien…

Publicado: abril 15, 2011 de nadieygris en Uncategorized

Normalmente y ya desde hace muchos años, cada vez que dejo una novela fantástica o una novela negra escrita fuera, acabo leyendo novelas made in Spain del siglo XX para adelante. No es una regla que me imponga ni lo sigo haciendo por recordatorio, pero me suele pasar. Llevo ya echándole el diente al ganador y finalista del premio Planeta, normalmente me parecen obras bien escritas pero nada que me haga estremecer como su premio podría avalar. Este año he encontrado algo un poco más interesante, no es el quijote, pero sin duda le otorgo más calidad de lo que le otorgo a las últimas adquisiciones del tipo, no hablo ni más ni menos de Riña de Gatos 1936, escrita por Eduardo Mendoza.

No, esta vez no aterrizamos en plena Guerra Civil, si no unos meses antes del levantamiento. Y la ambientación tampoco es una lamida de polla a la II Republica, se nombran las quemas de Iglesias y como el Frente Popular, no sabe llevar las cosas y no consigue contentar a toda la parte del pueblo que ficha por la falange, ni a los más radicales enemigos de estos últimos que también muestran su descontento. Así que Madrid no es un campo de guerra oficial, pero las peleas políticas son diarias, la preocupación y el miedo social palpable y en un país donde el júbilo y la fiesta compartida son casi patrimonio popular se ve enfermo perdiendo poco a poco esas dos características propias que aun hoy y por mucho tiempo se notan.

Entre todo este fregado, se mete un ingles apasionado de la pintura renacentista española, que viaja al país para olvidar las penas que arrastra de su rutina diaria y para tasar unos cuadros que un aristócrata madrileño desea vender para financiar su salida de la península. Junto con este aristócrata conoce a otro miembro de la alta sociedad, José  Antonio Primo de Rivera, que por si algún despistado no ha trabajado con ese nombre es uno de los Fundadores de la Falange española (Para más información Wikipedia o alguna enciclopedia vieja). Todas estas relaciones vienen arrastrando a la hija del primero, que se la pone tanto como a Fósforo una primera versión original de Mortadela y Filemón; una familia pobre que también quiere algo de ayuda; el servicio policial secreto que dice que quiere ayudar y la existencia de una obra exclusiva, de gran valor y que aparece después de 400 años.

Para qué Fósforo me diga que no subo muchachas

Mendoza, aunque sigue manteniendo como siempre unos diálogos fluidos plagados de indirectas y sarcasmos no consigue  mi vista diferenciar muchísimo el origen social de cada personaje a través de las frases que utilizan. El resto de la ambientación como ya he dicho es muy buena e interesante, ya que hoy en día casi todo lo que se publica sobre aquella época es propaganda de memoria histórica o una felación mal hecha a la republica más importante de país. La novela no decae en general y es asequible en lectura para la gran mayoría.

En definitiva, un premio Planeta que destaca notablemente, muy interesante de leer y que no busca de forma muy directa enardecer o humillar a ninguna de las dos partes.

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