Adicción 2.0

Publicado: marzo 26, 2011 de Fosforo en Uncategorized

Hola. Me llamo Fosforo y soy un adicto a Internet. No lo duden ni por un instante, amigos míos, las conexiones wifi son las nuevas tragaperras, y el F5 es el nuevo calmante del mono para la ludopatía crónica. Yo, y seguramente mucho de los enfermos que asisten a esta confesión online somos webdependientes, necesitamos para subsistir de nuestro chute de Megabytes a través del cable telefónico o las radiaciones de un MODEM sin cables. Tenemos nuestro pequeño nido desde el cual vigilamos a la humanidad. Mi gente ya no necesita televisión, tenemos Internet. Volveré a ver Antena 3 el día que pueda bloquear sus anuncios como bloquea la publicidad mi Mozilla.

Tenemos nuestras marcas y exploradores favoritos. Nuestras webs y nuestros servers predilectos, como nuestros padres tenían sus programas, sus periódicos, sus libros y sus cafeterías favoritas. Vivimos enchufados a un mundo alternativo, nuestro Matrix virtual donde nos consumimos devorando información con ojos vidriosos de la luz de la pantalla.

Antes tenías una sala de cine favorita. Yo ahora tengo un ripeador del que me fió, igual me pasa con el dependiente de la tienda de discos y la de comics. Ya no voy a bibliotecas, entro en scribd que está más cerca. Solo a 4 clics. Así nos va, nos hemos convertido en bases de datos, en planos de una red que no tiene mapa ninguno que seguir y donde Google impone con mano de hierro las fronteras entre lo que merece la pena, y lo que está en las páginas siguientes. El scroll vertical es nuestra forma de viajar, y la rueda del ratón es como la invención del ferrocarril.

¿Adonde quiero ir a parar? Tengo tantas cuentas de correo, sesiones abiertas, nicks olvidados y contraseñas que se acoplan a los cada vez más exigentes parámetros de seguridad de la paranoia online que apenas soy capaz de recordarlos. Así me ha ido esta semana, que he descubierto que Crisis Creativa no tiene cuenta en Subcultura. La tiene Fosforo Blanco, el proyecto inicial que se abortó porque wordpress ya lo tenía registrado para otro patán. Un patan, por cierto, que no escribe desde el año 2006. ¡Idiota! Desocupa ese espacio. Es como tener casas vacías y a gente durmiendo en los portales. Y eso ya pasa. La sociedad está fatal. Pero es de mi obsesión, y no de mi neurosis social de los que os quería hablar.

Echas de menos a la gente porque hace tiempo que no ves su avatar, y ni siquiera recuerdas que ya tienes una cuenta en esa web donde día a día sorteas a los captchas para dejar comentarios como Anónimo. Que imbecilidad, que vida más estúpidamente insulsa. Tenemos acceso a tantas cosas que nos olvidamos de las puertas que vamos dejando abiertas. Internet es un laberinto, y tu historial, el ovillo de lana que has ido dejando para no perderte. Solo que en lugar de lana, es pornografía en su mayor parte.

Y mientras tanto las redes sociales siguen creciendo con cuentas fantasma y la gente le hace Tuenti hasta a su perro. Y no es broma, os juro que lo he visto. ¿Qué mierdas le pasa a la gente? Poker online, y hace meses que debería estar en WOW. ¿Hace cuanto que no entro en Nakoko?  ¿Habrá comentado alguien en el blog? ¿Y en el otro? “Se busca persona interesada en…” Y vas tú y te lanzas. A lo loco. Luego normal que no te quede tiempo para nada. Salvo para contestar a ese correo de algún amigo que vive en la otra punta de la fibra óptica de tu red.

Los adictos a Internet en esta era 2.0 estamos poseídos por la personalidad que un día nos creamos, junto con un avatar ocurrente, para entrar en un foro a descargar nuestra película favorita.

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comentarios
  1. […] Podría decirse que este post es una continuación de Vida 2.0 y Adicción 2.0 LikeOne blogger likes this post. […]