Queridos bastardos

Publicado: abril 14, 2010 de Fosforo en Cine
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Erase una vez una promoción totalmente falaz...

Tarantino para mí es descendente, que quede claro. Su mejor película es Reservoir dogs y no otra, y nada de lo que ha dirigido desde entonces se le acerca. Me ocurre algo parecido con Kevin Smith. No obstante, desde que Tarantino es un personaje popular e icónico, además del niño malo del cine mainstream, sus películas no han dejado de caer. En ese sentido, Inglourius Basterds es un pequeño respiro en ese descenso.

Eso si, todo lo que os digan de la película es mentira. Ni es cine histórico, ni es cine bélico, ni es nada de eso. Que demonios, ni siquiera los bastardos, comandados por Brad Pitt, son los protagonistas. Es una película de hablar. Como todas las de Tarantino, se basa en diálogos mezclados con escenas de acción más o menos bien rodadas. En este caso la acción se reduzca estratégicamente, quedando solamente más y más diálogos. No, no salen montones de soldados reduciendo a una masa sangrante a los nazis.

¿Salimos ganando con el cambio? Es posible que si. En lugar de una orgía de exceso de entrañas made in Quentin, tenemos una película llena de tensión en la cual nos dirigimos durante casi una intensa hora hacía un climax final que desde el principio se tuerce. Y no solo consigue mantenernos pegados al asiento deseando ver como acaba y dando más y más retorcidas vueltas al tema, sino que para colmo, cuando parece que nos ha plantado un final soso y sin sabor, el director se ríe en nuestra cara y pega, con la contundencia de un bate, un golpe final que nos deja a todos de piedra.

Quentin Tarantino se burla de nosotros a carcajadas y no podemos sino quitarnos el sombrero ante semejante final. Inesperado, brutal, casi increíble. Atónitos salimos del visionado como si no hubiésemos visto nunca otra cosa igual y hasta se nos olvida que el marketing de la película prometía otras cosas, o que realmente no es para tanto. Porque nos damos cuenta de que hemos sido marionetas de una broma de mal gusto exquisitamente efectuada. A mi me encantó.

Eso si, es un plato de una sola degustación. No se os ocurra verla más de una vez, porque le quita todo el sabor. Hay cosas que solo pueden disfrutarse una vez.

Y mañana el regreso de Hauclir a nuestras pantallas, con la réplica a este artículo. Disfruten como nos hacemos sangrar entre nosotros…

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