La tortilla de mi madre

Publicado: mayo 17, 2012 de randy en Opinión
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No os podéis hacer una idea de lo asquerosa que está la tortilla de mi madre. No, en serio, uno no sabría por dónde empezar: Está quemada, los huevos poco cuajados, en lugar de patatas de verdad le echa patatas fritas del McDonald’s de un par de días antes y, a veces, la mezcla con un poco de amoniaco por darle un toque especial. Literalmente, la tortilla de mi madre es indignante. No puede comerse. Es deleznable, terrible y, aún peor, las de todas las madres de al lado parecen mejores. Quizá no perfectas, pero si algo mejores que la que me encuentro cada noche en mi plato.

Llevaba tiempo quejándome en foros de Internet y comentarios de Menéame sobre la tortilla, e incluso sacaba fotos para que el resto del mundo la viera e intentar convencerles de que, efectivamente, esa tortilla es una mierda. Y ojo, porque aunque algunos dijeran que la tortilla estaba rica (mi padre, por ejemplo. ¡Traidor! Claro, como le dan fútbol, pan y circo no se da cuenta de los problemas reales de nuestra tortilla), yo decidí, después de gritar por la calle que ya valía de tanto gasto inútil de huevos y patatas, que ya era hora de hacer la revolución: La revolución contra la tortilla.

Y ese día le quedó bien.

Así que me junté con unos cuantos amigos y, para que mi madre se diera cuenta de lo poco que me gustaba la tortilla, me fui a dormir con ellos al salón de casa, con pancartas y consignas pegadizas como “¡Quilla, quilla, quilla, qué mala la tortilla!”. Mi madre, ni corta ni perezosa, esa tarde nos sirvió no uno de sus asquerosos platos: Dos, para pasárnoslos por la cara. Y además, aderezados en esa vajilla de la abuela tan fea. Posteamos varias fotos de nuestra triste situación en Internet y el vídeo en el que mi padre nos echaba del salón porque empezaba Sálvame se hizo trending topic en Twitter por su gran injusticia: ¿Es que no sabe ver que la tortilla no sabe bien?

El día siguiente comenzó con una sorpresa: No solo el salón, sino también la cocina, el baño, la despensa y hasta el cuenco del agua de Toby, mi caniche, estaba repleto de gente que se hacía llamar a sí misma Tortilleros. Y hasta había un par de cámaras de televisión por allí: La revolución contra la tortilla de mi madre había empezado por fin. Estábamos muy enfadados, incluso los que no la habian probado, e íbamos a demostrarlo sentándoos pacíficamente y esperando que las cosas se resolvieran solas tarde o temprano. Porque así funcionan las cosas, ¿no?

A lo largo del día llegaron más medios, algunos afirmando que la causa de los Tortilleros era la más justa del universo y otros diciendo que no era para tanto, que la tortilla tenía un poco de cebolla pero quejarse tanto era casi inconstitucional. Esa noche, mi madre nos sirvió a todos un gran número de tortillas. Y nos las comimos, ojo, pero solo en señal de protesta. De hecho, mientras comíamos, nos quejamos mucho de las patatas y de que estaba aceitosa.

SUTILEZA

Para ponernos todos de acuerdo para saber qué era lo que reivindicábamos, hicimos una asamblea a mano alzada en la que se dedujo que queríamos que la tortilla se cambiara a pesar de que mi madre no sabe cocinar, y sin pasársenos por la cabeza acercarnos a hacerla nosotros, ya que esto era una sentada para protestar, y si protestas, no puedes cocinar. Hasta mis tíos, los progres, que vinieron a casa a tomar un café, estaban de acuerdo con nuestras reivindicaciones.

Un día después, empezaron a surgir diferentes grupos: Unos querían que, además de la tortilla, se cambiara el espejo del baño, que era feo. Otros se quejaban de que la tele no era grande, y otros, simplemente, de que había tele. Es así como fuimos organizando pequeños grupos que se encargarían de cada cosa. El Grupo de La Tele, el Grupo de Dar Misa Los Domingos, el Grupo de Lavarse los Dientes. Así, con talleres y todo. Al fin y al cabo, tampoco nos estábamos alejando demasiado, ¿no? El objetivo seguía siendo la tortilla. No nos llamaban los Tortilleros por nada. Incluso había quien decia que otros tortilleros, en otras casas, estaban tomándonos como ejemplo. Esto sí que era democrático. Todo el mundo nos estaba mirando. Pero mi madre seguía dándonos su tortilla asquerosa. Esa noche no había tanta gente, pero pese a todo seguimos más Tortilleros que nunca.

La semana siguiente la gente empezó a faltar, y yo diría que el espíritu anti-tortilla se diluyó un tanto para dar paso a un ambiente en el que los Grupos se contaban por más de veinte y ninguno hablaba sobre mi tortilla. Eso, y que los antiguos Tortilleros, ahora convertidos en porreros desganados, entraban en los baños de los vecinos y lo dejaban todo hecho un Cristo. Tampoco me extrañó demasiado cuando mi madre los echó a escobazos, y casi hasta agradecí volver a tomar la asquerosa tortilla de mi madre.

¡Que no, que esto va de la tortilla, no del pan ni del chorizo! Ay, que nos volvemos a diversificar…

Pero todo cambia, y el movimiento que inicié fue encumbrado como uno de los grandes momentos del siglo XXI cuando, poco después, mi madre se fue para dejar paso a una cocinera que, según todos, sabia hacer una tortilla mucho mejor. Pero entre vosotros y yo, la tortilla que sirve esta nueva cocinera se parece sospechosamente a un trozo de mierda de vaca que huele y sabe como tal. No estoy de acuerdo, no me gusta y cada vez que le pone un nuevo condimento la odio más, pero qué queréis que os diga: La idea de ponerme a los fogones me horripila. De vez en cuando me quejo de lo mala que está, pero esta nueva cocinera me pega un soplamocos cada vez que abro la boca.

 A medida que se acercaba el aniversario de los Tortilleros, nuevas voces se alzaron contra la tortilla de mi madre. Esta vez mis tíos sacaron panfletos apoyándonos, los vecinos dijeron que la tortilla estaba asquerosa y hasta mi padre, que nunca tuvo mucha simpatía por nosotros, empezó a decir que en el fondo era necesario. Las espadas estaban en todo lo alto: Se vendieron cómics sobre la revolución de la tortilla, se sacaron ediciones especiales de periódicos, parecía que todo estaba centrado en nuestra protesta pacífica, en volvernos a sentar para intentar cambiar una tortilla que no solo no cambió la primera vez que protestamos, sino que fue a peor.

 Y entonces, nos paramos a pensar un momento: ¿Realmente la tortilla va a saber mejor si nos sentamos en el salón de mi casa? ¿A alguien le importa realmente la tortilla quemada o lo que le importa es que parezca que nos movemos? ¿Todo esto puede solucionarse sin tirar un par de ollas a la cabeza de la nueva cocinera o sin ponernos realmente a los fogones? Y, sobre todo, ¿cómo esperamos que la tortilla mejore si no tenemos la receta ni tan siquiera unos puntos clave que exigir si la cocinera nos pregunta cómo la queremos? Dicho de otra forma: ¿Qué ganamos sentándonos pacíficamente contra la tortilla y siendo más un símbolo turístico y de merchandising que unos revolucionarios?

DEMASIADO organizados, diría yo.

Porque queda muy bien decir que somos revolucionarios, que los Tortilleros hicimos algo, que en otras casas se toma una tortilla mejor gracias a nosotros, pero… Sería mentir. En otras casas pudieron tomarnos de ejemplo, pero lo hicieron mejor. Ya sea usando razones y lanzando una receta nueva de la tortilla, y exigiendo puntos específicos para mejorarla, o quemando la cocina para impedir que la tortilla vuelva a hacerse así de mal. Y lo peor es que todos (salvo unos cuantos idealistas y fanáticos de las patatas) supimos que, por mucho que nos juntáramos los mismos, no íbamos a conseguir nada porque nadie nos tomaba en serio.

 Durante los siguientes días nos volvimos a concentrar, con todos los ojos puestos en nosotros, y nos volvimos a quejar sobre la tortilla. Y mi padre nos volvió a echar a escobazos. Y seguimos esperando que el ambiente de los primeros días se repitiera, pero ni nosotros mismos nos lo terminamos de creer. Y la cocinera nos sirvió tortilla extra-quemada esos días. Y a todo el mundo terminó por darle igual.

Y, al final, la tortilla siguió estando asquerosa.

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comentarios
  1. Kurodachi dice:

    Y si no ponemos a los fogones, incluso teniendo una buena receta de tortilla. Siempre habra alguien a quien no le guste como hemos hecho la tortilla. Lo importante, lo verdaderamente importante es que nadie muera de indigestion o de salmonela.
    Sea como sea, si alguien se pone en los fogones, no es muy importante, sino quien le trae los ingredientes y le dice como cocinarlos.

  2. Uno que pasaba dice:

    Me parece una banalización ingeniosa pero injusta. Haz otro post en el que en vez de la tortilla quemada de tu madre hables de la casa que se cae a pedazos de tu madre y veamos qué tal queda.

    • randy dice:

      Estamos en las mismas: Si vivo en la casa que se cae a pedazos de mi madre, si me siento en protesta por vivir allí pero no tengo ninguna propuesta sobre cómo arreglarla, lo mismo me da.

  3. Chuck Draug dice:

    Nos indignamos, porque creemos en una causa que nos parece legítima, porque esta tortilla de patatas es mierda y merecemos algo mejor, sobre todo por todo lo que hacemos en casa: que si limpiamos nuestro cuarto, que si sacamos la basura, que si fregamos los platos, que si llevamos al perro a pasear… Y claro, por todo eso, lo menos que pedimos es que nuestra madre nos haga una tortilla de patatas como los cánones mandan (porque alguno dirá que eso de “como Dios manda” es una imposición eclesiástica).

    Pero luego vas viendo que cada cual va a lo suyo, que no tienes ni idea de qué canones son los que mandan para una buena tortilla de patatas, y que al grupo lo que falta es cohesión (y coherencia). Al final ni todos queremos lo mismo ni realmente nos apoyamos unos a otros, incluso hay roces, descontento, y la euforia inicial da paso al hastío, y un año después, esa euforia vuelve para desinflarse aún más rápido. Porque se habla mucho, pero a la hora de hacer… bueno, digamos que no tanto. Sobre todo porque le preguntas a uno “oye, ¿y cómo hacemos una tortilla de patatas mejor?” y lo mismo te responde “no lo sé”, en el mejor de los casos.

    Distorsionar las buenas intenciones de unos, apropiarse de las ideas de otros para “caer bien”, no saber por dónde tirar, no ser convincentes concienciando a otros para que “los de arriba” no se salgan con la suya… luego dirán que a los Tortilleros no se les toma en serio. Sentarte no hará que la tortilla quede más jugosa ni llene más ni llegue a más comensales. Puede ser una expresión de tu descontento, pero el movimiento se demuestra andando, y algunos Tortilleros solo se quejan uno o dos días concretos, haciendo gala de su hipocresía el resto del año, algunos incluso diciendo que la tortilla no está tan mala una vez te acostumbras.

    Y así, todos seguimos comiendo la misma mierda de tortilla de patatas, o incluso peor. Y mientras preguntas a los demás te das cuenta de que no tenemos una receta concreta para mejorarla y porque siempre habrá alguien que diga que no le gusta la cebolla o si las patatas las prefiere algo más blanditas, que tú las haces muy duras para su gusto.

    Menos sentadas y más buscar gente capaz que nos ayude a que, por fin, podamos decir “oye, pues esta tortilla de patatas se puede comer sin que tengas remordimientos”. La pregunta es: ¿dónde buscar?

  4. El de las tortillas es un tema delicado, ya que a cada uno le gusta de una manera. A mí, por ejemplo, y eso me ha llevado a más de una flame en internet, me gusta con cebolla, queso y pimiento, y hay gente que ve eso una aberración del Canon Original de la tortilla de patatas. Pero, al fin y al cabo, lo que le pedimos a una tortilla es que esté buena, y en el caso de la tortilla de la madre de Randy, con que te la dejen comer casi que te podrías conformar…

  5. valerian32 dice:

    Anda, un post de Randy, yay.

    Y mubonito el post y la metáfora y tal.

  6. [...] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos La Tortilla de mi Madre crisiscreativa.wordpress.com/2012/05/17/la-tortilla-de-mi…  por NubisMusic hace [...]

  7. Fran_Bicho dice:

    I see what you did here…

    Ahora en serio, estoy de acuerdo con lo que dices, pero también veo que es necesario que haya tortilleros para que así al menos la gente en general se plantee que algo falla con la tortilla de tu madre, que por fin se discuta de cocina sin que te miren como un bicho raro y que quizá, sólo quizá, salga alguien que sepa hacer mejor tortilla. Vamos, al menos es un comienzo, un indicio de que la cosa puede cambiar…

  8. Yo es que soy más de croquetas.

  9. g2-55622a4379fd530e45ddba1dbc587a70 dice:

    Pues por seguir con el simil de la tortilla:

    1) ¿seguro que es tan asquerosa la tortilla? ¿No será que no es como la de hace 3 años? ¿has probado la tortilla de Marruecos, la de Portugal o la de hace 20 años en España? No te digo la de Cuba que no la han visto en su vida.
    2) ¿Donde dice que tú tienes derecho a una tortilla de puta madre? La tuviste sí, pero de ¿donde sale ese derecho?
    3) Esa tortilla cuesta 4€ hacerla y tú pones 30 céntimos. El resto ¿quién? ¿hu hermano porque gana mas? ¿tu padre? Por que por lo que gritas parece que la pagas tú y te aseguro que no pagas ni medio huevo, NI MEDIO.
    4) Veo que exiges una tortilla de campeonato, pero tú en tu casa ¿das lo mismo que exiges? supongo que a la hora de estudiar te matas a hacerlo, estas siempre ayudando en las tareas del hogar, ayudas a cruzar la calle a las señoras,etc No vaya ser que pidamos mucha tortilla de la hostia y luego a nivel personal no demos el callo.
    5) Si tan mierda es la tortilla ¿por qué no te vas a otro sitio donde tengas tambien el DERECHO a tu tortilla? lo hicieron tus abuelos y algunos otros lo están haciendo ahora.
    6) ¿te has fijado que mientras tú estás protestando en el salón de tu casa por la mierda de tortilla , tu hermano gemelo está estudiando y tu hermano mayor está buscando trabajo?
    7) ¿Por qué tienes que protestar jodiendole a tu padre su partido de futbol favorito?
    8) ¿si tú estuvieras al mando seguro que harias una tortilla de la hostia?
    9) ¿has pensado alguna vez en darle las gracias a tu madre por la tortilla que te está haciendo?

    Que fácil es exigir a los demás….

    Un gran post. Si señor.

    Un abrazo

    Pablo

    • 1) La tortilla de este año está peor que la de hace tres, y si hay que compararla con la de hace veinte años para encontrar una igual de mala, es que algo falla… ¿no debería estar mejor?
      2) Se supone que los cocineros han de procurar que los comensales reciban una tortilla de calidad.
      3) ¿Lo pagan los cocineros de su bolsillo, entonces? Yo creía que los comensales contribuían cuando pagaban la cuenta.
      4) ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?
      5) Ah, entonces, ¿no se puede criticar cuando algo se hace mal? ¿La única opción que nos queda es la de irnos a otro restaurante? Lo suyo no deja de ser otra variante del mierdoso argumento (por llamarlo de algún modo) de “si no te gusta, no lo critiques”.

      Para los puntos 6 y 7 me vale lo mismo: pero QUÉ DICE.

      8) Otra chorrada: “no puedes quejarte porque igual tú no lo harías mejor”. ¿Y? ¿Hace falta ser cocinero para criticar que nos están tomando el pelo y que la tortilla cada vez está peor?
      9) Ah, o sea que nos dan bazofia y hay que dar las gracias. Estamos apañados.

      • L.V.M dice:

        Dirá eso porque tendrá conocimiento de algún restaurante exquisito en el que sólo sirven al club de “amigos de la tortilla rancia”, pero curiosamente jamás les sirven tortilla mierdosa.
        O no, quién sabe, hasta a los paladares más mimados ya he escuchado quejarse…
        Y si, sus argumentos son ridículos, básicamente lo que dicen es que lo que se debe hacer es tragar lo que te pongan y no decir ni mu. Y una mierda. Tienen que rodar cabezas, cabezas de cocineros grimosos.

      • Fosforo dice:

        Ese tal Pablo no me representa. Voy a hacer una sentada para que quede claro. Adios.

  10. mathraelis dice:

    Jo, con lo majos que parecían tus padres por la radio… ¿Y no has probado a pedir una pizza?

  11. Creo que lo que pasa es que, como a mí, no te gusta la tortilla. Lo que hay que hacer es proponer un plato que nos guste de verdad. Es muy cómodo decir que no te gusta la tortilla y que los que se quejan no lo hacen bien. Para estar en contra de algo, hay que estar a favor de otra cosa.

  12. Siempre dice:

    Con la tortilla de tu madre hay varios problemas, que esta malísima es un hecho irrefutable, que cada vez sabe peor, otro, que sabemos que va a seguir empeorando viernes a viernes que es cuando la guisa después de macerarla durante toda la semana, otro y eso lo sabemos no sólo porque ya lo ha demostrado, sino porque ha dicho abiertamente que los cambios que va a hacer no harán que nos sepa mejor, sino todo lo contrario (parece que hay gente que no vive en tu casa, a la que ni siquiera conoces que dicen que cuanto peor esté la que comes tú, más contentos estarán ellos porque su tortilla es cada vez más grande y más sabrosa, aunque nunca lo suficiente) pero el peor de los problema es que hay gente que comiendo la misma tortilla que nosotros se fiaron de la cocinera y de otros a los que no les importa lo mala que esté porque ellos no tienen necesidad de comerla (sospecho que en tu casa se guisan más tortillas y hay algunos a los que les llegan las mejores) y le han dado carta blanca para no sólo no cambiar la receta original (quizá si nos la hubiera contado antes de empezar a guisar…) sino para irla empeorando utilizando patatas no de tres días, sino de hace muuuuchos años.

    ¡Bien por los tortilleros! No importa que las protestas parezcan, incluso aceptemos que puedan estar algo desorganizadas, que sean un cajón de sastre, lo importante es que han puesto la semilla de patatas nuevas, le han contado al mundo de la mejor manera que se les ha ocurrido, que hay otra forma de hacer tortilla y que la quieren, la queremos. ¡Bien por los Tortilleros que no se conforman, que al menos lo intentan y tratan de remover paladares dormidos o asustados! Y ahora, a todos los que no nos gusta tampoco la tortilla de tu madre busquemos la manera de plantar nuestras propias semillas y ayudarles a hacer crecer las que plantaron ellos a ver si al final recogemos una buena cosecha.

  13. Pablo dice:

    Para un tipo con boina:

    Gracias por tu contestación punto por punto:

    1) No he dicho que haya que compararla con la de hace 20 años. Lo que digo es que es mejor que la de hace 20 años. Mejor, no igual. El que sea peor que la de hace 3 años, no quiere decir que sea una mierda absoluta. Y si la comparas con la de hace 20 años, podrás decir, Coñe! pues no es tan mala. No es igual que la de hace 20 años: es mucho mejor.

    2) Los cocineros claro que tienen que hacer la mejor tortilal posible. Fijaté sino, que a los anteriores, los de la casa han decidido cambiarlos por otros. Lo que digo es que de donde te sacas que tú tienes derecho a una tortilla de lujo. La que te dan, es quizás la mejor que han podido hacer con los ingredientes que hoy pueden comprar.

    3) Esa tortilla es pagada en un 80% por los de la casa. Y un 20% hay que pedirlo prestado (ojo! habrá que pagar ese credito luego). Pero es que de ese 80% lo que mas gritan y protestan, no ponen ni un 5%. Y para colmo, este año estamos pagando los prestamos de tortillas que nos comimos hace varios años. tortillas que estaban, eso sí, de puta madre.

    Y el resto de los puntos se resume en una cosa que tiene que ver con el tema de este post: Porqué se ha desinflado el 15M: La inmensa mayoría de los de la casa al principio les gustó la idea de protestar de una forma original y distinta. La tortilla estaba perdiendo calidad. Nos acordabamos de la de hace unos años. Vemos que la tortilla no va mejorar a corto plazo… Pero de ahí a querer quemar la cocina y empezar todo de nuevo, nos parece un gran abismo.

    la simpatía que podiamos tener por ese movimiento se nos ha ido cuando hemos visto que los que mas gritan no paran de joder al pobre padre que quiere ver la tele después de estar todo el dia currando.

    Y como todo el mundo puede opinar, la mayoria ha votado un cambio de cocinero. Y luego, la mayoría nos levantamos a las 7 de la mañana para aportar nuestro granito de arena.

    Y claro que puedes protestar, quejarte y manifestarte por una mejora de la tortilla. Faltaría mas. Es mas, hace mucho tiempo que alguien no recibe tanto publicidad y eco por sus manifestaciones. Lo mismo que se puede opinar en un blog se puede protestar y quejarse. hay que mostrar las opiniones y si son de disconformidad también. No creo que nadie quiera negar ese derecho.

    Y esto que digo de la tortilla no es la VERDAD. Es sólo como veo yo este problema. Y donde algunos ven que nos vamos a morir de hambre yo lo que veo es que la tortilla ha perdido calidad que no es la que podríamos tener, pero que de esta salimos. Habrá que tomar nota, vigilar a estos cocineros muy de cerca e intentar aportar a la mejora de la casa y de la cocina. Empezando por crear buen ambiente.

    lo dicho, mi humilde opinión.

    un saludo

    Pablo

  14. Siempre dice:

    ¡Pues estamos arreglados! Si empezamos a conformarnos y encontrar justificación a las actuaciones del, dejémonos ya de metáforas, gobierno, a sus recortes salvajes sin ningún tipo de sensibilidad social, mientras dan dinero una y otra vez a los bancos y, a aquellos que de la mejor manera que se les ocurre, mucho mejor que la de quienes no hacen nada, salen a la calle a decir
    que un país en el que se arrasa la educación, la sanidad y a la investigación se la deja en coma, es un país que no avanza, que muere, los criticamos.

    Estamos arreglados si nos dejamos convencer de que hay que conformarse con unas medidas que desmantelan el país, porque, es lo que hay y encima, cuando se empiezan a crear leyes con la única finalidad de impedir las previsibles protestas por ese desmantelamiento, en lugar de darnos cuenta de dónde nos quieren colocar, criticamos a los que tiene la valentía de, a pesar de ellas, de no permitir que los hagan callar.

    ¿Nos dicen que los que protesta son vagos y nos lo creemos? Y si son vagos ¿Por que piden trabajo? Igual es que no son vagos, son parados, cosa que de un día para otro podemos ser cualquier; hoy más fácilmente que antes de la reforma laboral. Nos dicen que los que protestan son estudiantes con ganas de juerga; un estudiante con ganas de juerga, se va de juerga y no a luchar por un futuro que en definitiva es el de todos pero claro, como ahora protestar de forma pacífica también es un delito, cualquier cosa vale para descalificar, cualquier cosa menos que los que descalifiquemos seamos los pisoteados.

    ¿Qué pasa si no lo hacen a gusto de todos? Al menos lo hacen ¿Cómo somos capaces de criticar a los que protestan por el bien de todos, lo hagan como lo hagan (cualquier cosa es mejor que nada a excepción de la violencia) frente a los que cobran por garantizarnos ese bien y no lo hacen?

    A mí no me sirve la excusa de las herencias, y en todo caso juega en su contra, ya ha quedado demostrado que el déficit se debe principalmente a la deuda de las comunidades autónomas, la mayoría ya gobernadas por el PP antes de 20N y algunas como la hiperarruinada Valencia, desde hace muchos años.

    No podemos caer en la trampa “tu vistes raro, tú no eres valido” “tú estás parado tú eres un parasito” “Tú protestas o haces huelga, tú no amas a tu país y entorpeces su funcionamiento”. Todos somos más listos que todo esto. No nos dejemos engañar.

    ¡Viva el espíritu del 15M, la voluntad de lucha y el esfuerzo de todos los que ponen su granito de arena para que aquellos derechos que nacieron de la lucha de tanta gente antes que nosotros no nos los arrebaten! Y si los que protestan no visten con traje y corbata y van con rastas y una flauta ¡Vivan también sus rastas y su flauta!

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