Cuando me despierto, aún resuenan en mi cabeza las voces que me repiten que Los Juegos del Hambre, la novelucha adolescente que terminé por la noche, son lo mejor desde la invención del paté de pato, que es una trilogía inmejorable y que, si no me gusta, será que no la entiendo. Y no puedo concebirlo. Me cuesta. No comprendo cómo una historia tan obvia (¿había alguien que no sabía cómo iba a acabar desde el final del primer acto?), matizada con una historia de amor que podría haber sido escrita por una adolescente de catorce años y un trasfondo tan poco interesante y rico que parece haber sido creado cogiendo de aquí y allí pequeños fragmentos de universos de ficción, en lugar de molestarse en crear uno, tiene tantos adeptos, tantas fans mojabragas (¿es posible excitarse hasta tal punto con un libro de aventuras?) que serían capaces de dar su vida si Peeta, uno de sus inaguantables protagonistas, se lo pidiera. Y es que no nos engañemos, Suzanne Collins, su autora, ha cometido la villanía definitiva: Un fanfic camuflado, del que nadie parece haberse percatado. Y sin haberlo deseado, me ha salido un pareado.
No soy el primero que se da cuenta, y no seré el último, pero es un simple ejercicio: Cambiando cuatro palabras y un par de situaciones, Los Juegos del Hambre podría ser un fanfic de Battle Royale escrito por una adolescente horrorizada y a la vez atraída por aquella historia. Ni más, ni menos. Es por ello que Los Juegos del Hambre es light, muy light, tan extremadamente falto de chicha que, los que esperábamos un poco de acción al leer el argumento, nos quedamos deseando que, al menos, la autora describiera una muerte con un poco de detalle macabro más allá de “Le atravieso con una flecha y veo cómo muere”. A todo el que comente que esto es literatura arriesgada, que se atreve a ir donde nadie antes, deberían enseñarle Holocausto Caníbal. Solo porque viera un poquito de sangre, que, oh, es lo que tiene la gente dentro en lugar de pajaritos cantando. ¿Pero cómo preocuparse por la sangre, las muertes y el horror de la historia que se nos cuenta si podemos dejarlo pasar con un triángulo amoroso forzado?
Desengañaos, fans: Los Juegos Del Hambre es Crepúsculo, otra vez. Con matices, otra historia y otros personajes, claro, pero no es tan diferente en el fondo. Una chica boba está en la encrucijada entre dos chicos: Uno que parece totalmente adecuado para ella y con el que comparte gustos y aficiones, y otro que a ratos pasa de ella y a ratos parece amarla con locura. ¿Con quién de los dos se queda? Sí, de fondo hay una historia de política, muertes y desazón, que al principio pica la curiosidad y al final termina siendo tan sutil como un puñetazo en la entrepierna, gracias, en parte, al deus ex machina más forzado que jamás haya podido leer en un libro. No es que no nos temamos desde el principio que va a ocurrir, es que, cuando ocurre, resulta tan hilarante como patético. Sin adelantar nada de la trama, seguro que muchos sabéis a lo que me estoy refiriendo. Pero volvamos al tema de la rebelión.
Cuando Katniss, la protagonista, nos cuenta por primera vez lo malo que es el sistema, es natural ponerse de su lado. Cuando se pregunta por quincuagésima vez si este sistema es lo más adecuado, uno desea que alguien le clave una lanza entre ceja y ceja. La cosa es, basicamente, así: El malvado gobierno del Capitolio controla doce distritos (eran trece, pero uno fue volado de la faz de la tierra), que tienen desigualdades: Mientras que en el Distrito 1 son ricos y viven sin problemas (lo que vendría a ser el primer mundo), en el 12 muchas familias pasan hambre y deben tirar del mercado negro para comer (lo que vendría a ser el tercer mundo. ¿Véis qué crítica social tan bien llevada?). El caso es que todos los años, dos adolescentes de cada equipo son escogidos para participar en un reality show en el que deben asesinarse entre ellos, hasta solo quedar uno. Peeta y Katniss, la chica que nos cuenta el libro en un presente en primera persona que, francamente, no le sienta nada bien a la narrativa, salen elegidos (ahorrándonos spoilers en la medida de lo posible) y se preparan para matar a todos sus contrincantes, o incluso a ellos mismos. Hola, crítica obvia y machacona, te presento a Los Juegos del Hambre. ¡Os pareceis mucho, seguro que os llevais bien!
Que nadie se llame a engaño: Los Juegos del Hambre no es un mal libro. Es soso a ratos, la protagonista tiene el carisma de una piedra y su argumento solo puede sorprender a las quinceañeras muy impresionables. Sin embargo, tiene algo que te quiere hacer seguir leyendo para ver si lo que crees (que una narración en primera persona debe acabar con la protagonista sobreviviendo y abrazada al chico de las narices) sucede. Y así es como no logras emocionarte en practicamente ningún momento: Sabes que los personajes van a ir cayendo uno a uno (tranquilidad: Salvo dos, todos tienen la personalidad predefinida de cualquier juego de rol chungo. Tú, la amazona. Tú, el maloso. Tú, la novia del maloso. Tú, idiota), por lo que solo importa su orden. Pero claro, esto no es lo único que importa: Algo falla en un libro cuando se lanza un enigma al lector, éste lo resuelve al instante y la protagonista sigue dándole vueltas durante cuatro largas páginas.
Ejemplo práctico: La chica besa al chico y, en ese momento, cae comida del cielo. Oh, caray, ¿qué querrá significar? ¿Que la audiencia quiere más besuqueo, quizá? Bueno, pues Katniss tarda un rato en darse cuenta, mientras se las da de entendida. “No, yo es que tengo una conexión especial y entiendo sus inteligentes pistas”. Cada vez que una chica dice que se identifica con Katniss, yo imagino a alguien particularmente lento en clase, de esos que, al acabar el último episodio de Lost, aún se preguntaban por qué estaban todos en la iglesia y dónde estaba el oso polar.
Katniss, la heroína del asunto, cae mal. Es un hecho: La chica es borde, boba, egoísta, estúpida y juega con los sentimientos de la gente para salirse con la suya. ¿Cómo demonios ha podido protagonizar tres libros sin que nadie la ahogue con la almohada? Como he dicho, si esto es un Crepúsculo wannabe, ella es Bella Swan (salvando las distancias, claro: Crepúsculo está varios peldaños por debajo de esta saga). El problema es que hay quien cree que Los Juegos del Hambre es novela juvenil inteligente. Eh, ahí va un secreto: No lo es. Es una correcta novelilla de aventuras con el que las adolescenteoides sentirán en sus venas la sensación de rebeldía que sienten en el día a día contra el mundo que les rodea.
Y es que he aquí el gran problema de Los Juegos Del Hambre: Sus fans. Es un hecho: Ser fan de Los Juegos Del Hambre es peor que ser fan de Crepúsculo. Al fin y al cabo, las chillonas por Edward y su pandilla saben que lo que hacen es un simple fanatismo insano por un libro juvenil. Sin embargo, las lectoras de la trilogía de Collins creen que son diferentes a las demás. Y eso es todo un peligro, basicamente porque… no lo son. Tarde o temprano tendrán que abrir los ojos, mirar alrededor y darse cuenta de que no son Katniss, de que los mecanismos que el libro utiliza para emocionar son alarmantemente sencillotes y que, en el fondo, no es mas que otra moda. Claro está, no para ellas. Para ellas nunca será “otra moda más”, sino un libro que rompe con todo, y la película no es sino un acto contra ellas, porque Peeta no tiene el pelo así y Katniss no lleva el mismo vestido que describen en las páginas cuando está cerca de la Cornucopia. O sea, ya sabes, soy como súper-diferente a la masa, o sea. Viva Katniss, fuera Bella. Buh.
O quizá sea yo. Entiendo que este libro no está hecho para un chico criticón de 27 años, sino para adolescentes impresionables de quince, pero ni me he sentido mal cuando Katniss no encuentra agua (eh, quedan doscientas páginas, ¿la encontrará? ¿Tú qué crees?), ni la historia de amor, forzada y con emoción nula, me ha causado un simple latido más fuerte que otro. No es malo. No es un libro que quiera tirar por la ventana, quemar con un lanzallamas y meter en un Battle Royale como arma, a ver si lo destrozan, pero tampoco es algo que quiera atesorar.
Mientras que Harry Potter, por poner el ejemplo de otra saga juvenil exitosa, fue capaz de coger mitos variados y actualizarlos sabiamente (otra cosa es que el final fuera de traca), Los Juegos Del Hambre coge de aquí y allá, remeda como puede e intenta ocultar que la autora estaba un día aburrida en casa, vio una película de Takeshi Kitano y se le encendió una bombilla. Ni emoción, ni horror, pero si esto es lo mejor que Suzanne Collins tiene que ofrecernos, francamente, no pasará jamás a la historia de la literatura.



Eha ggustado tu creitca. >Yo no había oído hablar mucho de esta saga hasta el momento. Hace poco salío que iba a salir una película y empecé a interesarme. Pero visto lo visto, mejor tiro de lecturas atrasadas, paso de leer algo tan intrascendente.
Eso sí, me mantendré en guardia ante las nuevas megafans de estas sagas, que parece que últimamente abundan mucho y son más peligrosas que nunca.
Lo divertido de que cierta gente se entusiasme en exceso con estas cosas es que luego llegan otras personas, bastante cínicas por lo general, y las sobreanalizan para sacar a relucir cada uno de sus defectos. Y menudas risas, ¿eh?
Perdón por tener opinión propia diferente a la de la mayoría, no volverá a pasar.
Me recuerda un poco, el fenómeno, a cuando se puso de moda presumir de que tú habías leido los Harry Potter antes de las películas. Como si fuera algo extraordinario, cuando el libro cuarto libro fue un superventas de la hostia en España.
Yo compré el primero y bueno, no fue el dinero mejor invertido de mi vida, pero tampoco el peor. Sí que es cierto que hay unas bases de fandom extremadamente grandes para lo que es, pero sinceramente, creo que hay más esperanza para un fan de esto que para uno de Crepúsculo. La narrativa es floja, pero lo cierto es que le va bien a una chavala de 15 años (a la que yo no recomendaría tanto Battle Royale).
Y demonios, con otros fanarts la historia ganaría. No era especialmente violenta, pero sí un poco más de la que pintas…
Joder, ¿a veces no tenéis ganas de leer algo solo para ponerlo a parir?
Coño es que me pongo a leer vuestros artículos y me pasa 9 de cada 10 veces.
Coño, pues adelante, que nadie se lo impide. Personalmente, agradezco una crítica constructiva siempre.
Oí hablar del libro. Leí la sinopsis. No pasé de ahí.
Reconociendo que la narración no es buena, tengo que decir que ‘Los Juegos del Hambre’ no me parece un mal libro. No destaca por su violencia (aunque tampoco creo que lo pretenda) y el final es predecible, pero le encuentro una gran virtud no a su crítica política, que es medianamente interesante y solo por eso está varios peldaños por encima de ‘Crepúsculo’, sino a su crítica social, que se refleja en la primera mitad del libro, cuando explican toda la parafernalia en torno a los juegos, enfocados como un Reality Show que, supuestamente, la población está obligada a ver, y con el que, en realidad, se insinúa que todos disfrutan.
Y es muy adictivo, la verdad (y el triángulo amoroso que empiezan a desarrollar en el segundo libro es un poco menos predecible que el de los libros de Stephenie Meyer). Es una buena saga para adolescentes (y, por otro lado, no entiendo por qué todas tienen que compararse con ‘Crepúsculo’.
Ya lo digo un par de veces en el post, no es un mal libro, pero su calidad ha sido MUY exagerada. La crítica social, tristemente, me parece muy obvia. Además, se explica tantas veces que pierde todo sentido de la sutileza. Lo del triángulo amoroso, en fin… Yo soy Team Gale, aunque la lógica indica que acabará con el pesado de Peeta.
Y la comparo con Crepúsculo por una simple razón: Triángulo amoroso forzado en una situación fantástica límite muy exagerado y admirado por casposas fans.
Pues yo sigo creyendo que es casi-casi un remake americano de Battle Royale, no se me hace una idea original y eso le quita puntos. Que la vendan como tal me parece casi un insulto para los consumidores, pero bueno.
no te metas conl os juegos que no es para nada bobo este libro es maduro y interesante y noes crepusculo katniois esdifente unica e inteligente
Tanto como tú, fan.
Obvious troll is obvious. I guess.
Allá donde va Randy le siguen los comentaristas esquizofrénicos.
¡Sabemos que tiene el msn de Hanna Montana y no nos lo quiere dar! ¡Esta es nuestra justa venganza!
¿Battle Royale para quinceañeras? ¿Vendiendo a partir de una idea ya existente? ¿De qué me suena esto…?
En serio, que bien hablan de la pubertad y cuan mala es en realidad… lo peor es que cuando crezcan el efecto nostalgia no borrará nada de esto >_<
En cuanto vi el trailer me dije “Joer, si esto es battle royal pero con aire crepusculiano”. Ahora veo que mis sospechas eran acertadas. Por suerte esta vez no me engañaran para ir al cine a ver esto… “vamos a ver esa de Crepúsculo” dijeron, “son vampiros y hombres lobo, tiene que molar sí o sí”…. sigh
El primer libro me gustó, no voy a mentir, pero pasa lo de siempre: alaaaaaaaaaaargan y alaaaaaargan esperando que la gente se muera de aburrimiento a mitad del segundo tomo y así no pueda descubrir que el final es una mierda. Porque lo es. Además Katniss me parece un zorrón interesado, Gale un zorrón sin interesar y Peeta un pobre hombre medio sensato medio imbécil al que marean como quieren todo el tiempo porque no parece que tengan muy claro qué hacer con él. Eso sí, la peli lo va a peetar (como diría el Tipo, EL HUMOR) en taquilla.
Pues mi hermana pequeña ha devorado los 3 de seguido. Y yo que pensaba que la tontería a la Crepúsculo se había acabado. Qué mal le sientan los 13/14 años.
me ha encantado tu crítica, todas tendrías que ser tan claras y tan constructivas
Que cosas, yo nunca en mi vida he visto Battle Royal, solo leí una reseña del manga en una revista hace ya más de dos años. Y mi primera impresión al escuchar de “Los Juegos del Hambre” fue ¿no es como un Battle Royal gringo?
Ahora aquellos familiarizados a ese trabajo japonés, ¿no lo sentirán como un vil plagio?
Pues precisamente lo que me llamo la atencion de este libro he hizo que me comprara los tres, fue ese parecido (como se dice en el post, fanfic camuflado) con Battle Royale.
Lo de que la narrativa es bastante regulera es tambien cierto, pero en ciertos momentos (por lo menos a mi) ayuda a empatizar un poco mas con la prota, aunque como se ha dicho, tenga un caracter… Peculiar.
Ademas, como se suele decir: para gustos, colores.
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