El autor recomienda el visionado de esta introducción en video para ambientar mejor el artículo.
Y es que la World War Web de Anonymous no puede definirse mejor que como La amenaza fantasma. Vamos, una fantasmada. Una amenaza absolutamente ridícula que se ha dejado en evidencia a sí misma ante las medidas tomadas tras la caída de Megaupload. ¿Qué? Ah, sí. Bueno. Se tumbaron algunas webs, se hizo un Trending Topic llorón y otro bravucón. Bueno, ya saben, lo típico. Quiero decir, hacer Trending Topic es tan sencillo que hasta las fans de Justin Bieber lo logran cada cierto tiempo. No me parece que tenga mucho mérito.
Sobre las webs, entramos en un terreno delicado. De modo que voy a ser delicado. Es la pataleta de niño rabioso más patética que he visto en mi vida, la subnormalidad más gorda que jamás ha parido un colectivo supuestamente político, y lo digo después de haber visto muchas asambleas de casas okupas y del 15M. Anonymous (o lo que sea que ahora mismo se haga llamar Anonymous) actuó como un niño pequeño, pataleando en el sentido más literal. Ejerciendo toda su fuerza infantil en todas las direcciones tratando de hacer daño con todos los medios que conoce mientras berrea como un descosido para que todo el mundo le preste atención. En este caso, la fuerza infantil fue el número, una gran cantidad de personas tremendamente enfadadas porque les habían quitado sus series gratis (“eh, que no, que era por la libertad de expresión”. Tranquilo. Luego hablamos de eso. Siga leyendo). Todas las direcciones son, literalmente, todas las direcciones. Da igual que fuese la web de derechos de autor de América que el departamento de la policía de Utah, que la web de la Casa Blanca. El caso era culpar a todo el mundo porque nos habían quitado nuestras series y películas gratuitas. Y en este simil, por supuesto los medios que conoce son los ataques DDoS y el berrear son sus múltiples, y a cual más innecesaria, cuentas de twitter.
El tema de los ataques a las páginas es algo que parece muy chulo, y muy guay, y asumo que es incluso más fácil de lo que cuentan viendo la clase de fauna que se puede permitir hacerlos, pero lo que no resulta tan fácil es entender exactamente qué se está haciendo o qué se pretende conseguir. Tumbar la web de empresas que gestionan por Internet, como cuando se hizo contra Paypal y otras entidades que bloquearon las cuentas de Wikileaks, tiene una lógica. Produce pérdidas económicas, usuarios enfadados con la empresa y se alcanza una mayor difusión (muchos no sabían que esas cuentas habían sido bloqueadas hasta que no se produjeron los ataques). ¿Cuánto daño el hace al departamento de Justicia o al FBI que su página de Internet pública resulte inaccesible por unas horas? La respuesta es “ningún daño”, y si has pensado otra cosa, eres un ingenuo o un idiota.
Y básicamente es eso lo único que sabe hacer Anonymous. Lo que en otro momento pudo haber sido un movimiento innovador y original con una forma distinta de entender Internet y lo que allí sucedía es ahora una quimera adolescente que ha aprendido a hacer algo para salir nombrados en el telediario y que no se plantea, ni tiene el cerebro para plantearse, nuevas estrategias, nuevas formas. Se han quedado anquilosados antes de empezar a andar. Que se diviertan con sus ataques DDoS y que las ediciones digitales de los periódicos se hagan eco de ello como anécdota de la noticia. De vez en cuando la policía del mundo real detendrá a dos o tres para “dar ejemplo” y harán una rueda de prensa igualmente ridicula para alimentar el circo y que la gente que no entiende demasiado de Internet aplauda con las orejas porque se está frenando a estos vándalos de las mascaritas feas. Eso es lo que tiene Anonymous que aportar a la sociedad, por lo visto, y es una puta mierda.
El problema, claro, es de fondo, es mucho más importante, y no se soluciona derribando durante media hora la página de la Casa Blanca, ni publicando datos del FBI sin ninguna lógica ni capacidad crítica respecto a lo que se hace. El cierre de Megaupload ha cambiado el Internet de los próximos años de una forma más que previsible. De hecho, muchos lo llevamos diciendo bastante tiempo. La libertad de Internet pasa por los usuarios, no por los intermediarios de ningún tipo. La red centralizada por empresas es una forma de volver a los mismos esquemas que ya existen fuera de ella, unas pocas empresas que deciden lo que es noticia y lo que no, lo que es pernicioso y lo que no, y lo que debe ser censurado y lo que no, mientras los gobiernos intentan presionar tímidamente a estas multinacionales millonarias de Internet. ¿Es este el mundo que quieren Anonymous? Porque sí que es el que quiere Megaupload. Es el mundo Megaupload en estado puro. Libre competencia de mercado entre ellos y las empresas de contenidos. Leer el resto de esta entrada »







