Megaupload, Anonymous y la amenaza fantasma

Posted: enero 27, 2012 by Fosforo in Opinión

El autor recomienda el visionado de esta introducción en video para ambientar mejor el artículo.

Y es que la World War Web de Anonymous no puede definirse mejor que como La amenaza fantasma. Vamos, una fantasmada. Una amenaza absolutamente ridícula que se ha dejado en evidencia a sí misma ante las medidas tomadas tras la caída de Megaupload. ¿Qué? Ah, sí. Bueno. Se tumbaron algunas webs, se hizo un Trending Topic llorón y otro bravucón. Bueno, ya saben, lo típico. Quiero decir, hacer Trending Topic es tan sencillo que hasta las fans de Justin Bieber lo logran cada cierto tiempo. No me parece que tenga mucho mérito.

Sobre las webs, entramos en un terreno delicado. De modo que voy a ser delicado. Es la pataleta de niño rabioso más patética que he visto en mi vida, la subnormalidad más gorda que jamás ha parido un colectivo supuestamente político, y lo digo después de haber visto muchas asambleas de casas okupas y del 15M. Anonymous (o lo que sea que ahora mismo se haga llamar Anonymous) actuó como un niño pequeño, pataleando en el sentido más literal. Ejerciendo toda su fuerza infantil en todas las direcciones tratando de hacer daño con todos los medios que conoce mientras berrea como un descosido para que todo el mundo le preste atención. En este caso, la fuerza infantil fue el número, una gran cantidad de personas tremendamente enfadadas porque les habían quitado sus series gratis (“eh, que no, que era por la libertad de expresión”. Tranquilo. Luego hablamos de eso. Siga leyendo). Todas las direcciones son, literalmente, todas las direcciones. Da igual que fuese la web de derechos de autor de América que el departamento de la policía de Utah, que la web de la Casa Blanca. El caso era culpar a todo el mundo porque nos habían quitado nuestras series y películas gratuitas. Y en este simil, por supuesto los medios que conoce son los ataques DDoS y el berrear son sus múltiples, y a cual más innecesaria, cuentas de twitter.

El tema de los ataques a las páginas es algo que parece muy chulo, y muy guay, y asumo que es incluso más fácil de lo que cuentan viendo la clase de fauna que se puede permitir hacerlos, pero lo que no resulta tan fácil es entender exactamente qué se está haciendo o qué se pretende conseguir. Tumbar la web de empresas que gestionan por Internet, como cuando se hizo contra Paypal y otras entidades que bloquearon las cuentas de Wikileaks, tiene una lógica. Produce pérdidas económicas, usuarios enfadados con la empresa y se alcanza una mayor difusión (muchos no sabían que esas cuentas habían sido bloqueadas hasta que no se produjeron los ataques). ¿Cuánto daño el hace al departamento de Justicia o al FBI que su página de Internet pública resulte inaccesible por unas horas? La respuesta es “ningún daño”, y si has pensado otra cosa, eres un ingenuo o un idiota.

¿Locura? ¡ESTO-ES-MONGOMYNUUUUUUUUUUUUUUUUUS!

Y básicamente es eso lo único que sabe hacer Anonymous. Lo que en otro momento pudo haber sido un movimiento innovador y original con una forma distinta de entender Internet y lo que allí sucedía es ahora una quimera adolescente que ha aprendido a hacer algo para salir nombrados en el telediario y que no se plantea, ni tiene el cerebro para plantearse, nuevas estrategias, nuevas formas. Se han quedado anquilosados antes de empezar a andar. Que se diviertan con sus ataques DDoS y que las ediciones digitales de los periódicos se hagan eco de ello como anécdota de la noticia. De vez en cuando la policía del mundo real detendrá a dos o tres para “dar ejemplo” y harán una rueda de prensa igualmente ridicula para alimentar el circo y que la gente que no entiende demasiado de Internet aplauda con las orejas porque se está frenando a estos vándalos de las mascaritas feas. Eso es lo que tiene Anonymous que aportar a la sociedad, por lo visto, y es una puta mierda.

El problema, claro, es de fondo, es mucho más importante, y no se soluciona derribando durante media hora la página de la Casa Blanca, ni publicando datos del FBI sin ninguna lógica ni capacidad crítica respecto a lo que se hace. El cierre de Megaupload ha cambiado el Internet de los próximos años de una forma más que previsible. De hecho, muchos lo llevamos diciendo bastante tiempo. La libertad de Internet pasa por los usuarios, no por los intermediarios de ningún tipo. La red centralizada por empresas es una forma de volver a los mismos esquemas que ya existen fuera de ella, unas pocas empresas que deciden lo que es noticia y lo que no, lo que es pernicioso y lo que no, y lo que debe ser censurado y lo que no, mientras los gobiernos intentan presionar tímidamente a estas multinacionales millonarias de Internet. ¿Es este el mundo que quieren Anonymous? Porque sí que es el que quiere Megaupload. Es el mundo Megaupload en estado puro. Libre competencia de mercado entre ellos y las empresas de contenidos. Leer el resto de esta entrada »

«Now at midnight all the agents
And the superhuman crew
Come out and round up everyone
That knows more than they do»

Desolation Row, Bob Dylan

Películas infantiles, esos torturapadres que, por otro lado, cumplen una función indispensable en vacaciones: mantener a los críos fuera de casa para que dejen de dar por saco se distraigan.

Sin embargo, desde hace unos años, hay alguna que otra película que se salva de la quema. Les hablo de películas que, aunque están dirigidas a un público mayoritariamente infantil, hacen concesiones a los adultos, películas que pueden ser disfrutadas por grandes y pequeños, películas que son una joya que atesorar.

Los Increíbles no es una de ellas.

Cosas que salen en el cartel y que no encontrarán en la película: un bebé con traje, acción, emoción y personajes carismáticos.

Lo sé, lo sé: a todo el mundo le encanta Los Increíbles. Tiene un 90 en Metacritic y un 97% en Rotten Tomatoes, para aquellos de ustedes a los que les interese. Pero, ¿saben qué les digo? Que tampoco es para tanto. Voy más allá: Los Increíbles es una mala película.

Recuerdo cuando la vi en el cine, cuando servidor contaba con catorce años. Por aquel entonces yo era un chaval regordete de pelo largo (sí, QUÉ PASA), y tenía ganas de ver qué salía de esa película de superhéroes. Eh, al fin y al cabo, Pixar nunca me había decepcionado… hasta ese momento. Leer el resto de esta entrada »

El mundillo del webcómic está loco…

Posted: enero 23, 2012 by Fosforo in Webcomics

El mundillo del webcómic está loco. Esta condenadamente mal de la cabeza. Y por eso cada vez me da más pereza hablar de él. Cada vez que lo hago, pasa una de dos. O hago una reseña positiva y por esa semana me convierto en el niño bueno de la comunidad; o bien me cuelgo el cartel, involuntariamente, de incordio oficial. Y por recomendación de uno de nuestros aficionados, y ante las reiteradas peticiones, hoy acabo de rematar la de ayer y subo mi post perdido. Mi segundo artículo a raíz de mi visita a Zaragoza. La cara B de aquella sesión de felicidad que colgué hace tiempo.

Si pones "WEE" en el Google, sale esto. In Google we trust.

Os recuerdo. El Listo y yo sentaditos en el pub, yo con mi birra, él su copa, hablando de lo divino y lo real. Hablamos de muchas cosas, algunas que me sirvieron para ver que debajo de esos cómics tan malos se esconde un tío brillante, pero hay una sobre la que quiero hacer especial hincapié. Para ello retrocedamos unas horas más y vayamos al primer día de stand del WEE en Zaragoza. La imagen es un tanto deprimente vista desde fuera. Son un buen montón de colegas, de conocidos y amigos, pidiéndose autógrafos los unos a los otros. En una publicación en la que la mayoría de ellos publica. “Jugamos a ser famosos”.

Al fin y al cabo es un acto que tiene mucho de normalidad si se piensa desde el punto de vista del que ha dibujado una página de un tomo de más de 100 y tiene ahí enfrente a muchas de las personas a las que leía mucho antes de empezar a dibujar cositas en la red. Pero visto desde fuera, e incluso con un poco de mala leche desde dentro, es un montón de colegas, dibujando todos en la misma revistilla, pidiéndose autógrafos los unos a los otros e intentando colarse entre ellos sus respectivos tomos recopilatorios, en el mejor de los casos con material inédito, en el peor, cosas que ya han leído todos con fanarts de otra gente que está ahí mismo. Reconozcamos que suena algo como raro.
Esta masturbación dentro de la propia comunidad del webcómic, que se da placer a sí misma firmándose cosas, lleva a una situación casi complaciente en la cual nos podemos dar palmaditas en el hombro por la cantidad de lectores de webcómics o de compradores de la revista, cerrando los ojos para no ver que el webcómic no es tan famoso, que no nos lee tanta gente. Que somos cuatro gatos muy activos (y me permitís que me incluya dentro, aún sin considerarme “webcomiquero”).

La gran mayoría de la gente, incluso entre los aficionados al tebeo, desconoce el webcómic, o lo tiene como algo anecdótico y menor. Y nosotros, metidos en nuestra feliz secta eufórica y “puesta” de autosatisfacción, apenas nos damos cuenta de que algo no está saliendo mal. En la famosa charla de la que os hablaba ayer, Laurielle habló de un libro sobre los webcómics de mayor éxito (con beneficios económicos de por medio) en lengua inglesa. Aquí en España eso nos resulta completamente inconcebible, entre otras cosas porque ninguna editorial apostaría ni de coña por algo similar, y porque tampoco hay material. El éxito del webcómic, incluso de los más grandes, es tan relativo que apenas podemos establecer realmente unas directrices sobre lo que funciona y lo que no. Y hay que preguntarse los motivos. Leer el resto de esta entrada »

Breaking Bad, primera temporada…y media

Posted: enero 20, 2012 by Fosforo in Televisión

Como siempre cuando termino la primera temporada de una serie, aquí viene mi reseña de Breaking Bad. He tardado más de lo corriente en ver siete episodios, ¿no? Que llevo casi dos meses con Breaking Bad y aún estoy con los primeros capítulos de la segunda temporada. ¿Tan poco tiempo libre he tenido? Pues sí, pero no es solo eso, sino una falta de ganas de seguir viendo capítulo a capítulos, y que no remitió hasta que no terminé el último capítulo de esta primera vuelta a la historia.

¿Tan mala es? Puede que los que no conozcan la serie se estén preguntando eso. Los que la siguen, y seguramente van más avanzados que yo, piensan que soy un capullo sin gusto. Y no voy a quitarles la razón, porque seguramente sí soy un capullo. El caso es que la serie no es mala. Más aún, es muy buena. De estas series que de verdad te hacen pensar que la HBO al fin ha logrado imponer una nueva forma de producir la ficción televisiva y que ahora todas las cadenas quieren acercarse (un poco) a este sistema. Además, tiene un gran guión y una estrella protagonista que hace un gran papel. Entonces, ¿qué pasa con Breaking Bad?

Para los que no conozcan la serie aquí os reviento el piloto: Breaking Bad trata sobre un profesor de química de instituto, Walter, que vive precariamente con su mujer, Skyler, y su hijo, Walter Jr. Este último tiene un problema motriz. Walter necesita trabajar también en un lavacoches para mantener bien a su familia. Y por si fuese poco, espera un hijo no deseado con su mujer. ¿Qué podría ir peor? Pues además, tiene cancer. Llega a descubrir que es homosexual y da para una película de Almodóvar de esas llenas de andaluces. O gente de clase baja, que viene siendo lo mismo. El caso es que Walter tiene los cojones por corbata y no sabe que hacer con su vida.

Entonces, la inspiración le llega súbitamente cuando descubre que Jesse, un antiguo alumno suyo que tiene siempre ojitos de que te va a pedir que le recojas la pastilla en la ducha de la cárcel, se dedica al tráfico de drogas. Walter decide dedicarse a la fabricación de metanfetaminas con la ayuda de su nuevo socio. Para eso alquilan una roñosa autocaravana y se van al puto desierto a traficar. Básicamente ese es el planteamiento original de esta serie. Leer el resto de esta entrada »

Si algún día, en España, se decidieran a rodar un BUEN reality donde los concursantes se encontraran en un entorno hostil, confuso e insalubre de temperaturas extremas; comiendo comida de aspecto nada apetecible y absolutamente incomunicados, solo dotados de tecnología obsoleta, sinceramente, yo lo rodaría en la Facultad de Comunicación de la UCM. Este edificio, que sirve como escenario principal a la película Tesis, ha cambiado tan poco desde que aquella se estrenó que asusta. Ubicada en un edificio originariamente construido como prisión/bunker franquista, esta mole de hormigón gris de plano asimétrico y absurdo (en serio, luego os cuento) acoge en el campus de Ciudad Universitaria a los estudiantes de Periodismo, Comunicación y Marketing, y es probablemente el centro de mayor renombre y prestigio para estudiar Periodismo en España. Esto, en la práctica, quiere decir que tenemos una buena plantilla de profesores de 60 o 50 y muchos que llevan tantos años metidos en la universidad que no saben qué han estudiado sus alumnos antes de llegar, ni les importa. Profesores que llevan dando su clase tantos años que ni se plantean que, quizá, estaría bien actualizar la materia. En estas magnas aulas yo he leído libros donde se habla de ‘la moderna tecnología de cintas magnéticas’, me han dicho que el uso de la informática para los archivos bibliográficos es ‘una moda’ o he oido decir que los ‘telefoninos’ (teléfonos móviles) son tonterías para jóvenes. Sí, estos señores son expertos en comunicación…

Precioso.

La universidad hace honor a esta teoría por parte de sus docentes. La construcción del edificio bloquea las señales inalámbricas telefónicas o de Wifi, los ordenadores públicos de la universidad son el paradigma de lo inútil (por lentos, capados, faltos de recursos e incompatibles). La red informática en el campus, vital para conseguir los apuntes de los profesores que no se niegan a usarlo, pagar los plazos de la matricula o entregar trabajos, es un despliegue meticuloso de contra-usabilidad. Poco a poco la cosa va mejorando, pese al hecho de que haya conviviendo varias plataformas distintas, cada una con un login distinto, interfaz diferente y errores mayores. Cada profesor usa una u otra a su gusto, añadiendo diversión del proceso. Pero si una facultad de la comunicación que no permite la comunicación digital os parece poco, hay más…oh sí, claro que hay más.
No es el único absurdo de comunicación en este lugar lleno de dignos doctores en comunicación. La propia estructura del edificio y la disposición de las aulas es un caos de plantas asimétricas, colores vivos, pisos numerados caprichosamente… (subir 3 tramos de escalera para subir del primer al tercer piso SIN INTERRUPCION en los tramos para un segundo piso, para que luego a la cuarta planta la separen menos de diez peldaños del piso inferior). Las aulas, numeradas, no están dispuestas en el edificio de forma consecutiva, sino que cada número ¡está donde quiere! Junto a la 513 puede estar la 521 y no, no estoy exagerando.

Este hall no es así de luminoso ni con el Dr. Manhattan apareciéndose justo al lado.

No es que esté muy quemado con esta facultad. Podría soportar las incomodidades de dar clase en un frío bunker de hormigón armado si el ambiente fuera el propicio. Pero, ¿sabes?, todas esas cosas que te contaron sobre la universidad son mentira, y no te digo na’ sobre los universitarios. No es que esperase a las élites intelectuales de nuestro tiempo aprendiendo en aulas que fuesen capillas de la gran catedral del conocimiento, pero joder, uno pensaría que en una carrera que exige un Notable alto de media para entrar iba a tener un cierto nivel. Bienvenido a la dura realidad, los estudiantes de mi facultad son, mayoritariamente, el grupo humano más despreciable que ha pisado una biblioteca en su vida. Sepan perdonarme las excepciones a los parámetros que os voy a describir, pero habéis de creerme, son una aguja en un pajar. Un pajar engullido y descomido por una recua de animales de campo.

Hay que hacer una distinción por sexo, para empezar. Y os voy a hablar de los hombres. Si decimos que un 50% de ellos quieren dedicarse al periodismo deportivo, me estoy quedando realmente corto. La inmensa mayoría tiene como aspiración presentar los deportes en Cuatro como un nuevo Manolo Lama o, al menos, escribir en Marca. Gente que considera algo que jalear el hecho de que ese periódico sea el más vendido en España. Personas que consideran que las asignaturas relativas a política, sociología o historia son innecesarias para su formación. Gente que se queja porque algunos profesores ‘ningunean’ el periodismo deportivo. Esa gente. Personas en su mayor parte sin ninguna inquietud hacia el mundo más allá del próximo jugador español (¡viva España!) fichado en la NBA y que en el mejor de los casos acaban la carrera sin pena ni gloria sin haber aprendido NADA. Dan ganas de llorar, porque además suelen dárselas de entendidos, y a abrir su bocaza para vanagloriarse de su ignorancia o quejarse por los niveles de exigencia mínimos que se piden en las asignaturas ‘que no necesitan’. Tengo la suerte de haber conocido un par de forofos deportivos en la carrera con más luces, que me hacen mantener la fe, ligeramente, en que el hecho de que te guste el fútbol no te convierte en un rematado subnormal.

WOO PAVO VIVA ESPAÑA QUE TENEMOS AQUI A LOS REYES DE LA F1 CON LA ALCALDESA Y UN FERRARI

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«Tonight, the sky’s the limit
I got some money and I wanna spend it
It’s saturday night and I wanna play
I’m gonna groove til the break of day
Now lookie here!»

Looking for a Fox, versión de The Blues Brothers

Empieza un nuevo año, y ya tenemos las primeras rencillas: que si Pablo Motos sale demasiado en el nuevo spot de Antena 3, que si Atrapa un millón es mucho mejor que ¡Ahora caigo!, que si en el anuncio de Campofrío falta Jaimito Borromeo… pero lo peor de todo ha sido la disputa familiar entre Iñaki Urdangarin y la Casa Real.

Vamos a ver, todo este asunto se está sacando de madre. Vale, vale, que Urdangarin ha desviado unos cuantos millones, sí, pero tenía sus razones, eh. Tenía sus razones.

Para empezar, no se puede esperar que una estrella del balonmano como el Excelentísimo Señor Iñaki se retire sin más del deporte y se quede mano sobre mano. Urdangarin es un hombre de ACCIÓN, maldita sea. Un hombre dinámico, un hombre siempre en movimiento, un hombre que actúa primero y piensa después. ¡Un hombre como mandan los cánones, arribaespañamecagüenlamar!

¡Un hombre con mofletes!

Por eso mismo, porque Urdangarin tiene que tener siempre algo entre manos, asumió la presidencia del Instituto Nóos en el año 2004, posición que mantendría hasta 2006. Desde allí, el gran Iñaki, o, como él prefiere que lo llamen afectuosamente, Iñaki el Magnífico, consiguió reunir un pingüe capital con servicios como el informe sobre el Villarreal C.F., por el que cobró unos 690.000 eurillos de nada. Leer el resto de esta entrada »